5 pasos para recibir de Dios

Queridos Hermanos y amigos:

Por varios años, padecí de mi espalda, pero en el otoño de 2004, cuando un disco de mi espalda se desvió, tomé un paso de fe determinante en contra de ese ataque. El Señor me mostró por qué había sufrido ese padecimiento en mi cuerpo; y además, me reveló el conocimiento, el entendimiento y la sabiduría para restaurarlo.

He tenido fe para predicar, imponer manos sobre los enfermos, así como para obtener un rompimiento financiero. También he aplicado mi fe con respecto a mi familia, al ministerio y a mis amigos. No obstante, el Señor me permitió conocer de forma muy clara que, en relación a mi salud personal, estaba viviendo con las sobras de la fe.

Y a causa de Su gran amor —no sólo por mí, sino por usted también—, Él me llevó de regreso a los principios básicos de la fe, a fin de que se manifestara mi restauración.

Me llevó de nuevo a esos principios que les he estado enseñando por más de 38 años. El último paso para recibir mi sanidad, comenzó con una confesión básica de fe. Mi familia se reunió para declarar la Palabra con respecto a mi sanidad, el personal del ministerio se unió a nosotros, así como también mi médico personal; todos nos pusimos de acuerdo, y usted también oró en fe con nosotros.

Y hoy en día, mi salud está por completo restaurada. ¡Alabado sea Dios!

La misma actitud que adoptamos al unirnos para creer por mi sanidad, es la que debemos tomar en cada situación en nuestra vida que intente convertirnos en personas menos efectivas en el ministerio y en el cumplimiento de nuestro llamado. La restauración siempre viene por medio de la Palabra, sin importar qué situación involucre: sanidad, liberación, finanzas, emociones o relaciones destruidas en el hogar, en nuestra iglesia o en nuestros negocios.

La declaración de fe ¡es segura! El Señor nos lo ha comprobado a Gloria y a mí a diario, una y otra vez, desde el día en que declaramos que Jesús es el Señor de nuestra vida (Romanos 10:9).

Más adelante, encontrará los pasos que necesita realizar en la confesión de fe que hemos utilizado para vencer los momentos más difíciles. Cuando los seguimos, le damos al Señor todo el espacio que necesita para traer la restauración a cada circunstancia desafiante de la vida —sin importar si el problema se produjo por nuestras propias acciones o por obra del enemigo—.

Desde el momento en que cada uno de nosotros comienza a vivir con Jesús como su Señor, la clave para la restauración y la plenitud en cada área de nuestra existencia es la misma: «Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación» (Romanos 10:10).

Usted sabe que siempre cuenta con mi oración de acuerdo, mientras permanece firme para recibir ¡su restauración plena!

5 pasos que le permitirán recibir lo que Dios tiene para usted  (versículo de referencia Hebreos 4:12-16)

Presente las promesas (presente su caso). «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (versículo 12).

Acuda a la Palabra y busque los versículos que se ajusten a su situación (Romanos 10:17).

Pídale al Espíritu Santo que le muestre cuáles promesas desea Él que aplique                (Romanos 8:1-16).

Ore y alabe a Dios. «Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta» (versículo 13).

Humíllese delante del Señor (Santiago 4:10).

Preséntele las promesas (1 Juan 5:15).

Escuche Su sabiduría y las instrucciones del Espíritu Santo (Juan 16:13).

Realice su petición. «Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios…» (versículo 14).

Escriba su petición como parte de su declaración de fe basada en la Palabra (Filipenses 4:6).

Preséntela al Sumo Sacerdote de su confesión, Jesús. 

Prepárese para recibir. «…retengamos nuestra profesión» (versículo 14).

Permítale a su fe y a la paciencia obrar juntas en su vida (Santiago 1:3-4).

Alabe a Dios por ¡la manifestación de su victoria! «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia… para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro»      (versículo 16).

Realice su petición con acciones de gracias al Señor por Su fidelidad en el cumplimiento de Sus promesas (Filipenses 4:6; 2 Corintios 1:20).

 

Mi declaración de fe

Yo, (su nombre) _____________________________, este (fecha) ________________; me pongo de acuerdo con la Palabra, y declaro que estos versículos obran por completo en mi vida. La Palabra es vida para mí y ¡medicina para mi cuerpo! Lo declaro hecho en el nombre de Jesús. ¡Se ha llevado a cabo en mí! Amén. Pastor Kennet Haggin

 

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