Cuando pensamos en David, pensamos: pastor, poeta, matador de gigantes, rey, antepasado de Jesús. En resumen, uno de los hombres más grandes del Antiguo Testamento. Pero junto con esta lista está otra: traidor, mentiroso, adúltero, asesino. La primera lista da las cualidades que quizá todos queremos tener; la segunda, la que quizá todos podemos llegar a tener. La Biblia no se esfuerza en esconder los fracasos de David. Sin embrago, se le recuerda y respeta por su sentimientos hacia Dios. Al saber que nos parecemos más a David en sus errores que en su grandeza, debemos tener la curiosidad de descubrir qué fue lo que hizo que Dios se refiriera a David como un hombre «conforme a mi corazón» (Hechos 13.22).

David, más que nada, tenía una fe inalterable en la naturaleza fiel y misericordiosa de Dios. Fue un hombre que vivió con gran placer. Pecó muchas veces, pero era rápido para confesar sus pecados. Sus confesiones provenían del corazón y su arrepentimiento era genuino. David nunca tomó a la ligera el perdón de Dios ni dio por hechas sus bendiciones. Por ello, Dios nunca dejó de darle ni su perdón ni las consecuencias de sus actos. David experimentó el gozo del perdón aun cuando tuvo que sufrir las consecuencias de sus pecados.

Tenemos la tendencia a invertir estas dos cosas. Muy a menudo, preferiríamos evitar las consecuencias a experimentar el perdón. La gran diferencia que hay entre David y nosotros es que él pecó en gran manera, pero no pecó repetidamente. Aprendió de sus errores porque aceptó el sufrimiento que traían consigo. Por lo general parece que no aprendemos de nuestros errores o de las consecuencias que resultan de los mismos. ¿Qué cambios necesita hacer para que Dios encuentre esa clase de obediencia en usted?

Puntos fuertes y logros:

  • El más grande rey de Israel
  • Antepasado de Jesús
  • Nombrado en la Galería de la Fe de Hebreos 11
  • Dios mismo lo describió como un hombre conforme a su corazón (1 Samuel 13.14).

Debilidades y errores:

  • Cometió adulterio con Betsabé
  • Urdió el asesinato de Urías, esposo de Betsabé
  • Desobedeció directamente a Dios al tomar un censo del pueblo
  • No lidió bien con el pecado de sus hijos

Lecciones de su vida:

  • La disposición de reconocer nuestros errores con sinceridad es el primer paso para enfrentarlos
  • El perdón no elimina las consecuencias del pecado
  • Dios desea en gran manera nuestra confianza y nuestra adoración completas

Datos generales:

  • Dónde: Belén, Jerusalén
  • Ocupaciones: Pastor, músico, poeta, soldado, rey
  • Familiares: Padre: Isaí. Esposas mencionadas: Mical, Ahinoam, Betsabé, Abigail. Hijos mencionados: Absalón, Amnón, Salomón, Adonías. Hija mencionada: Tamar. Siete hermanos
  • Contemporáneos: Saúl, Jonatán, Samuel, Natán 

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