Diviértete, disfruta de la vida, ¡y por encima de todo disfruta del Señor!

Dios quiere que gocemos de la vida. Lo ha creado todo para nuestro deleite y nos ha dado los sentidos para apreciarlo. Todo lo bueno y perfecto que Dios nos envía de lo alto fue creado para que nosotros, Sus hijos, lo disfrutáramos (Santiago 1:17).

Disfruta tanto como quieras, en la medida en que lo necesites, de los placeres que Dios te regala; pero no disfrutes más de ellos que de Él. Desear desmedidamente ciertas cosas es como rendirles culto, lo cual es pecado. «No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo —nos advierte la Biblia—. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él» (1 Juan 2:15). No permitas que las bendiciones que Dios te concede se vuelvan lo más importante de tu vida, pues Él no acepta quedar en un segundo lugar. Quiere que lo ames por sobre todas las cosas. Dice: «No tendrás otros dioses delante de Mí» (Éxodo 20:3, NBLH).

No te olvides de poner primero a Dios. Ámalo y adóralo por encima de todo y agradécele todo lo que te ha dado para tu deleite. ¡Así podrás disfrutar de todo ello y por añadidura del Cielo!

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