LA FELICIDAD

Dios nos ha equipado a cada uno de nosotros con libre albedrío, o sea, voluntad propia. Cada uno es responsable de su propia felicidad. Si uno escoge permitirse a sí mismo sentirse desdichado e infeliz, el problema radica en uno, no en nadie más. De igual manera, el que otra persona decida sentirse miserable y desdichada no es culpa de uno. Ninguno de nosotros es responsable de la felicidad ajena. Por lo tanto no permitas que manipulen tus emociones y tu mismo nunca dependas de otro para construir tu felicidad. Eres el arquitecto de tu dicha. Dios ya te dio más de 8mil promesas, ya te entrego todos los materiales ( la biblia) para que tu construyas tu felicidad. Tienes que construirla en base de amarte y estar en paz contigo mismo. No hay otro ser humano que pueda otorgártela.

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