La Oración Que Prevalece-Siete Pasos Para Recibir La Respuesta A La Oración-

 

Kenneth E. Hagin. Lección 1

Textos Bíblicos: Santiago 1:6-8; Josué 1:8; Mateo 7:7-8; Marcos 11:23-24.

Verdad Central: Por la fe nos extendemos para reclamar lo que necesitamos y así crear la realidad de ello en nuestras vidas. Al empezar esta serie de estudios sobre el tema de la oración, las primeras dos lecciones tratarán acerca de los aspectos fundamentales de la oración que obtiene resultados. Si el creyente sigue estos pasos fielmente en oración, él podrá estar seguro de recibir respuesta.

         Primer Paso: Decide Lo Que Quieres De Dios.  Santiago 1:6-8: “Pero pida con fe, no dudando nada; por. que el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cose alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.         Estas escrituras nos muestran la importancia de la decisión. Santiago dijo que si el hombre duda, si no puede decidirse a una cosa u otra, es “inestable en todos sus caminos”, y no puede esperar que “recibirá algo del Señor”. Tantas veces somos inciertos en nuestras oraciones. Cuando les he preguntado a la gente por lo que estaban orando, a veces me han contestado que no lo sabían. Una persona me dijo que estaba orando sólo por orar. Desde luego, hay una clase de oración en la cuál oramos para adorar a Dios y tener comunión con El. Pero en esta lección estamos tratando con el tipo de oración que obtiene resultado a nuestras peticiones. Y si no tenemos cuidado, esa clase general de oración se demostrará cuando necesitemos ser específicos sobre cierta necesidad.   Si fueras a una tienda de comestibles y empujaras el carrito arriba y abajo, por todos los pasillos, sin comprar nada, la gente pensaría que eras extraño. Pero si envías a un muchacho a comprar ciertas cosas, entonces él está siendo determinado, definido. Lo mismo es cierto con respecto a la oración. Sería mejor orar por dos o tres minutos, sabiendo por lo que estás orando, que orar por dos o tres horas sin un rumbo definido. Decide lo que quieres de Dios y sé determinado acerca de ello.

         Segundo Paso: Lee Escrituras Que Te Prometan La Respuesta Necesitada.   Josué 1-8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”. Para que todo nos salga bien en nuestra vida de oración, la Palabra de Dios debe ser lo más importante, lo primero, para nosotros. Al alimentarnos de Su Palabra, la estamos edificando en nuestro más profundo interior. Luego, en tiempo de necesidad, estamos preparados y podemos usar las escrituras apropiadas en contra del diablo cuando éste trata de hacemos dudar a Dios y de robarnos de lo que deseamos. Cuando Satanás tentó a Jesús en el desierto para que convirtiera las piedras en pan, Jesús contestó con la Palabra. El dijo, “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Luego Satanás le llevó a un monte muy alto y le mostró todos los reinos de la tierra. El le dijo a Jesús que si se postraba y le adoraba, él le daría todos esos reinos. De nuevo Jesús contestó, “…Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. Satanás luego le llevó sobre el pináculo del templo y le dijo, “Échate de aquí”. De nuevo Jesús contestó con la Palabra    diciendo, “Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios”. (Lucas 4:3-12). Jesús no usó otra arma diferente para derrotar al diablo que la que los creyentes tienen hoy en día – la Palabra de Dios. Todo lo que debemos hacer al enfrentarnos a la tentación y a la duda es decir: “Escrito está”. Si las escrituras están arraigadas firmemente en nuestro corazón, estamos preparados para cualquier ataque del diablo.  Cuando necesites dirección, escudriña las escrituras para ver lo que Dios dice de cualquier situación. Su Palabra nos muestra Su voluntad con claridad. Si las escrituras no nos prometen lo que estemos buscando, entonces no tenemos por qué orar por ello. No deberíamos desear nada de lo que la Palabra de Dios nos dice que no debiéramos tener. Por otro lado, al orar por algo que se nos promete expresamente en la Palabra, podemos tener absoluta confianza que Dios nos dará lo que necesitamos. Hace años escribí con tinta roja en la portada de adentro de mi Biblia, “¡La Biblia lo dice, yo lo creo, y eso lo resuelve!”  Mucha gente trata de orar más allá de lo que su fe puede abarcar. La Palabra de Dios es lo que produce fe. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). La razón por la cual muchos no oran con confianza y fe es porque no conocen las escrituras lo suficientemente bien para determinar si lo que están orando es la voluntad de Dios. Pueden esperar que lo sea, pero no saben si lo es. Al leer la Palabra de Dios y aprender Su voluntad, podemos apropiamos de Sus promesas para cada una de nuestras necesidades.

         Tercer Paso: Pídele A Dios Por Los Cosas Que Necesitas. Mateo 7:7-8: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá”.  En Mateo 6:8, Jesús dijo: “…Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”. Sin embargo, en el capítulo siguiente El nos dice que le pidamos por nuestras necesidades, como vemos en los versículos mencionados anteriormente. Por lo tanto, aunque El conoce nuestras necesidades, El quiere que se las traigamos a El y le pidamos Su ayuda.

        Cuarto Paso: Cree Que Recibes Marcos 11:23-24: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

La versión Amplificada de la Biblia dice así en cuanto al versículo 24, “Cuando ores, cree y ten confianza de que se te concedió, y tendrás”. Tienes que creer que lo tienes antes de recibirlo.

Para mejor comprender esto, tenemos que darnos cuenta de que hay dos clases de verdad: la verdad que depende en los sentidos (la verdad sensorial-conocedora), y la verdad revelada. Algunos piensan que la verdad tiene que ver con las cosas que ellos pueden ver con sus propios ojos físicos. Pero las cosas del Espíritu no se pueden ver. No son carne ni son materia. Todo lo que necesitamos se nos es provisto en el ámbito espiritual. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). Todo lo que necesitamos se nos ha sido provisto en Cristo Jesús. Puede que no siempre lo podamos ver, pero así es.

Cuando la “verdad sensorial-conocedora” contradice la “verdad revelada”, o la Palabra de Dios, entonces empiezo a caminar de acuerdo con la verdad revelada. Camino de acuerdo a lo que Dios dice. Aquello que está en el mundo espiritual es hecho real en el mundo natural a través de la fe. La fe lo arrebata y crea su realidad en nuestras vidas.

Por tanto, cuando ores, cree que recibes lo que estás pidiendo y lo tendrás. Esto va más allá de nuestro pensar natural, y la mente natural no lo puede concebir. Pero nosotros debemos andar por la fe y no por vista.

Una vez, mientras estaba predicando en una pequeña iglesia, me acaloré al predicar y cuando salí a la calle después del culto, mi cuerpo estaba cubierto con sudor. Cuando el aire frío me dio a la cara, la garganta me empezó a doler, y al llegar a donde estaba mi auto, casi no podía hablar. Al día siguiente, el pecho me empezó a doler y no podía hablar más que en un susurro.

Empecé a leer escrituras acerca de la sanidad. Con la Biblia abierta delante de mí, oré en silencio y dije, “Señor, tu Palabra me dice que estoy sanado. Si yo le preguntara a mi cuerpo si estaba sano, me diría que no. Si les preguntara a mis sentidos si estaba sano, la respuesta sería que no. Si fuera a preguntarles a la gente a mi alrededor si estaba sano, me dirían que no. Tu Palabra dice que Dios es Verdad y todo hombre un mentiroso. Así que si digo que no estoy sano, soy un mentiroso. Tu Palabra dice que Dios no puede mentir. Romanos 3:4 dice, ‘De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando fueres juzgado’”.

Cuando llegó la hora del culto de la tarde, me levanté para ir a predicar. Acercándome al micrófono, dije que quería darle gracias a Dios que estaba sano. La congregación me miró como si estuviera loco, ya que estaba meramente susurrando. Empecé a decirles lo que la Palabra de Dios dice acerca de la sanidad y les mostré sacándolo de la Palabra que yo estaba sano. Les dije lo que Dios dice que es verdad y que si yo dijera que no estaba sanado, yo estaría mintiendo. Les dije que quería que se pusieran en pie y que alabaran a Dios conmigo ya que estaba sano. Al empezar a alabar a Dios todos juntos, no había dicho “Aleluya” tres veces que mi voz me volvió. Luego prediqué mi sermón con una voz clara y fuerte. Aquella noche la congregación vio una ilustración de fe en acción. Todo lo que tenemos que hacer es pedirle a Dios las cosas que deseamos, y creer que las tenemos.

 

Texto Para Memorizar: “Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:7-8)

 

Lección 2 – Siete Pasos Para Recibir La Respuesta A La Oración.

Textos Bíblicos: Proverbios 4:20-22; Filipenses 4:6.

Verdad Central: El pensar pensamientos de fe y hablar palabras de fe lleva al corazón fuera de derrota y a la victoria.

La lección de la semana pasada cubrió 4 pasos necesarios para ver nuestras oraciones contestadas:

  1. Decide lo que quieres de Dios. Sé determinado al presentar tus peticiones delante de El.
  2. Lee escrituras que prometen la respuesta que necesitas. Escudriña la Biblia para encontrar escrituras que se refieren a tu necesidad particular. Con la Palabra de Dios firmemente implantada en tu corazón, puedes estar listo en contra de los ataques de Satanás.
  3. Pídele a Dios lo que quieres. Aunque El sabe lo que necesitamos, Su plan divino es que le hagamos saber a El lo que queremos.
  4. Cree que recibes. Una fe tenaz que rehúsa mirar a las circunstancias produce resultados.

En esta lección trataremos con tres pasos más que podemos tomar para orar con mayor eficacia.

 

         Quinto Paso: Rehúsa Dudar.

Deja que todo pensamiento y deseo afirme que tienes lo que pides. Nunca permitas que un cuadro mental de derrota quede en tu mente. Nunca dudes ni por un minuto que tienes la respuesta. Si las dudas persisten, repréndelas. Pon tu mente en la respuesta. Santiago 4:7 dice, “Resistid al diablo, y huirá de vosotros”. La duda es del diablo. Resístela.

Erradica toda imagen, sugestión, sentimiento o pensamiento que no contribuya a tu fe de que tendrás lo que pides. Disfruta aquellas cosas que contribuyan a tu fe.

Cuando mi hija tenía 3 años de edad, un tumor apareció en la esquina de su ojo izquierdo. Siguió creciendo y creciendo hasta ser del tamaño de la yema de su dedo pequeño. Era una causa de inquietud. Yo sabía en mi espíritu que iba a desaparecer. Unos amigos nos dijeron, “Oh, probablemente desaparecerá cuando se haga más mayor”. Yo sabía que si Dios la sanara, ellos dirían que se le hubiera ido solo de todas formas, así que la llevé a un especialista de ojos para que la examinara. El dijo que ella tenía un tipo de tumor que nunca desaparecería a no ser por medio de una operación. El sugirió que la operación se hiciera pronto, ya que ese tumor crecería más y más hasta el punto en que le colgaría de la cara. Yo le di las gracias por su diagnosis y me fui.

Aquella noche alrededor de las 10:15, oré acerca de esto y dije, “Señor, el doctor ha dicho que una operación es necesaria, pero Tu Palabra dice que ‘Cualquier cosa que le pidáis al Padre, El os lo dará’. Yo estoy apoyándome en esa escritura. Te he pedido y ahora creo que lo has hecho. Esta misma noche a las 10:15 creo por la sanidad de mi niña. Te doy gracias por su sanidad”.

Me levanté de mis rodillas y al empezar a ir a la cama, el diablo me dijo que abriera la luz y que mirara para ver si el tumor había desaparecido. Pero inmediatamente erradiqué tal sugestión. Varias veces durante la noche me desperté y tal sugestión me venía a la mente para ir a ver si el tumor había desaparecido. Yo simplemente dije, “Satanás, ¿por qué debería levantarme y encender la luz pare ver si ha desaparecido? Sé que se ha ido porque tengo la Palabra de Dios al respecto”.

Cuando me levanté a la mañana siguiente, aquella misma sugerencia me volvió, y nuevamente la aparté de mi mente. Seguí diciendo que había recibido la sanidad la noche anterior a las 10:15. Cuando vi a mi hija para el desayuno, el tumor aun estaba en su ojo. Pero la Biblia nos dice que andemos por la fe, no por la vista, así que ignoré la evidencia física de aquel tumor. Anduve por fe y continué dando gracias a Dios por su sanidad.

Cada vez que nuestra familia se juntaba a la mesa para comer, veía aquel tumor tan feo delante de mí. Yo continué dándole las gracias a Dios por la sanidad que había tomado lugar aquella noche a las 10:15. Estuve tan ocupado en darle las gracias a Dios por la sanidad que ni siquiera sé cuándo desapareció. No mucho tiempo después estábamos yendo en el auto y mi hija estaba de pie en el asiento de delante entre mi esposa y yo. Me volví para decirle algo a mi esposa y me di cuenta que el tumor había desaparecido. Se lo mencioné a mi esposa y ella me dijo que había desaparecido hacía unos diez días. Habíamos visto un milagro como resultado de creer a Dios y de darle las gracias por la respuesta aun cuando nuestros sentidos físicos nos decían que no había sucedido. Este es el ámbito en el que la batalla de la oración es luchada y vencida.

Nuestros pensamientos son gobernados por la observación, la asociación y las enseñanzas recibidas. Debemos protegernos en contra de cualquier pensamiento maligno y de toda duda que viene a nuestra mente. Debemos mantenernos alejados de todo lugar y toda cosa que no sostenga la afirmación de que Dios ha contestado la oración. Algunas veces eso significa el mantenernos alejados de las iglesias que enseñan más duda que fe. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

 

         Sexto Paso: Medita En Las Promesas.

Proverbios 4:20-22: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

Medita constantemente en las promesas sobre las cuáles basaste la respuesta a tu oración. Imagínate a ti mismo en posesión de lo que ya has pedido a Dios, y haz planes de acuerdo con ello, como si ya fuera una realidad. Dios hará Su Palabra veraz en cuanto a ti si actúas de acuerdo con ella.

Si la Palabra de Dios dice que El escucha y contesta la oración, y si esa Palabra no se aparta de tus ojos, entonces puedes estar seguro de que te verás con ¡u cosas que has pedido. Si no te ves a ti mismo con ellas, es que la Palabra de Dios se ha apartado de tus ojos. Si no te mantienes firme en la Palabra, entonces aunque Dios quiere mantenerse firme a tu lado, El no puede. El ha engrandecido Su Palabra por encima de Su Nombre. Si te mantienes firme en la Palabra, Dios se mantendrá firme a tu lado.

Muchos oran y oran, pero no oran de acuerdo con la Palabra. Juan 15:7 dice, “Si Permanecéis en MI, Y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Jesús no dijo solamente, “Si permanecéis en mí…” El también dijo, “y mis palabras permanezcan en vosotros”. Con Sus palabras permaneciendo en nosotros, tenemos terreno sobre el cuál adherirnos.

En cierta ocasión fui a orar por una anciana evangelista en Fort Worth, Tejas. Mucha gente se había convertido y sido llena del Espíritu bajo su ministerio. Ahora, a los ochenta y dos años de edad, la habían operado y habían encontrado siete cánceres en su cuerpo. Los doctores la volvieron a coser y le dijeron que no le quedaba mucho tiempo de vida.

Los meses habían pasado, y aunque en cama, aun vivía. Cuando hablé con ella, me dijo que era lo suficientemente mayor para morirse, pero nosotros le dijimos que dejara que Dios la sanara primero, que si vivía aun podría ganar más almas para Dios. Luego le leímos Proverbios 4:20-22, las escrituras mencionadas anteriormente, y le dijimos que se viera a sí misma sana y predicando.

Vi a esta mujer ocho meses después y estaba predicando reuniones evangelísticas. Ella se me acercó en una de mis reuniones, puso sus brazos alrededor de mí y me abrazó. Eso me sorprendió, a lo cuál, ella se dio cuenta de que yo no la reconocía. Había cambiado tanto al aumentar de peso, y aparentaba una salud excelente. Ella me dijo que estaba tan contenta de que no la hubiéramos dejado morir. Había hecho exactamente lo que le habíamos dicho. Había empezado a verse a sí misma sana y bien, y ahora estaba trabajando para Dios de nuevo. Tenía reuniones evangelísticas programadas durante todo el verano.

Más tarde oí de que esta mujer vivió hasta los noventa y un años de edad. No se murió de cáncer, sino que tuvo muchos años más dando fruto para el Maestro. Antes de su sanidad se había visto a sí misma muerta. Pero nosotros la llevamos a verse a -sí misma con lo que Dios había provisto para ella. Tenemos que vernos a nosotros mismos con lo que hemos pedido de Dios.

 

         Séptimo Paso: Dale La Gloria A Dios.

Filipenses 4:6: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

Las palabras “por nada estéis afanosos” quieren decir “por nada estéis ansiosos o preocupados”. Quieren decir: “No os preocupéis o tengáis ansiedad o desvelo por nada”. Mientras nos preocupemos o estemos ansiosos, el orar y el ayunar no harán ningún bien. Este versículo dice ,con “acción de gracias”, y eso viene después del orar sobre el asunto. Le damos gracias a Dios por la respuesta después de haber orado. Por tanto, el paso final para recibir la respuesta a la oración es el elevar el corazón a DIOS constantemente en gratitud y creciente alabanza por lo que El ha hecho y por lo que está haciendo por ti en ese momento.

Haz cada oración con respecto a esa petición, una declaración de fe y, alabanza, en vez de incredulidad. Puedes decir que sí que tienes fe con la misma facilidad que puedes pensar pensamientos de duda e incredulidad. Es el pensar pensamientos de fe y hablar palabras de fe lo que saca al corazón de derrota a victoria. No aceptes derrota. No recibas una contradicción. Es tu derecho familiar, tu derecho de redención, el tener lo que Dios ha prometido. Es tuyo y te vendrá, así que acéptalo y llegará a ser una realidad.

Andrew Muray dijo, “No es de buen gusto el pedirle a Dios lo mismo una y otra vez. Si cuando vuelves a orar, lo que habías pedido aun no se ha materializado, no ores por ello otra vez de la misma forma en que lo hiciste, ya que eso sería incredulidad. Recuérdale a Dios lo que pediste y lo que dice Su Palabra, y dile que lo estás esperando. Luego dale las gracias por ello”. Muchas veces la gente deshace sus oraciones. Entran en incredulidad y allí permanecen como si estuvieran dando vuelta a una rueda.

Durante una convención en Tejas, oí a Raymond T. Richey dirigir una oración por un hombre que estaba en un hospital muriéndose. Después de la oración, le dimos las gracias a Dios de que El nos había oído. El hermano Richey empezó a volverse a su lugar, pero luego volvió y se dirigió al micrófono. El preguntó que cuántos en la congregación iban a seguir orando por ese hombre en el hospital. Casi todo el mundo levantó la mano. “¿Por qué quieren hacer tal cosa?” preguntó él. “Ya hemos orado por él. Ahora sigamos alabando a Dios ya que El ha sanado a ese hombre”.

Al final de la reunión, alguien vino y anunció que aquel hombre que se había estado muriendo, había revivido de repente e iba a ponerse bien. El había visto a Jesús entrar en su cuarto, Quien le había dicho: “Yo soy el Señor tu Sanador”. Aunque inconsciente, el hombre se despertó e inmediatamente se puso bien. Esto había sucedido mientras estábamos orando.

El hombre o la mujer cristianos que practiquen estos siete pasos para recibir la respuesta a la oración, descubrirán gran victoria en sus vidas de oración.

Texto Para Memorizar: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7)

Lección 3 – La Oración Que Abre El Cielo.

Textos Bíblicos: Juan 16:23-24; Efesios 5:20.

Verdad Central: El Nombre de Jesús es el acceso al corazón del Padre.

Al dirigirnos a nuestro automóvil, tenemos una llave que abre su puerta. Podemos decir que nosotros abrimos la puerta, pero es la llave la que en realidad lo hace. Tenemos una llave que le va bien a la ignición. El auto no podría arrancar sin esa llave. La llave es el factor de importancia para conducir un auto. Sin ella no podríamos ir a ningún sitio.

Hay una llave para la oración sin la cuál no podemos llegar a ningún sitio. Esta llave abre las puertas y las ventanas del Cielo y nos da lo que necesitamos. Leemos sobre esta llave en Juan 16:23-24.

 

         El Nombre De Jesús.

Juan 16:23-24: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

Jesús es nuestro Mediador, Intercesor, Abogado y Señor. El está entre nosotros y el Padre. En ningún lugar en la Biblia está escrito que Jesús les dijo a Sus discípulos que oraran a Él. Siempre les dijo que oraran al Padre en Su nombre. Por tanto, si queremos asegurarnos de que nuestras oraciones alcancen el Trono, debemos acudir de acuerdo con las reglas dispuestas en la Palabra de Dios.

En los versículos citados anteriormente, fíjate que Jesús dijo: “En aquel día no me preguntaréis nada”. Esto lo dijo antes de marcharse y se estaba refiriendo a la sesión mediadora que tendría a la diestra del Padre cuando ascendiera y se sentara. Otra traducción dice, “En aquel día no me oraréis a mí”. Jesús dijo que le pidiéramos al Padre en Su nombre. Esta es la llave que abrirá el Cielo a nuestro favor.

Podemos decirle a Jesús lo mucho que le amamos, pero en cuanto a la oración y a la petición se refiere, debemos pedirle al Padre a través del Señor Jesús. Leemos en Efesios 3:14-15: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra”. No importa a qué iglesia pertenecemos, pero lo que importa es a qué familia pertenecemos.

 

         Gozo Rebosante.

Juan 16:24 dice: “… pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. Hay un gozo real en el saber que el Padre contestará nuestras oraciones.

El amado predicador Smith Wigglesworth trabajó por muchos años de fontanero antes de dedicarse al ministerio como predicador. En cierta ocasión mientras estaba instalando fontanería en una casa bastante grande, se dio cuenta de que la señora de la casa estaba todo el rato entrando, mirando por todos lados, y luego saliendo.

Finalmente, ella entró, se sentó al lado de donde estaba trabajando y dijo, “Qué es lo que le produce una expresión tan maravillosa en su rostro? Parece como si estuviera lleno de gozo.”

El le contó que aquella mañana durante el desayuno, su esposa le había dicho que dos de sus hijos estaban muy enfermos. Antes de desayunar, se habían ido arriba, pusieron sus manos sobre los niños, oraron por ellos, y se sanaron al instante. Luego bajaron abajo con sus padres y desayunaron juntos. Wigglesworth le dijo que era tan maravilloso el tener a un Jesús tan maravilloso.

El le dijo que las Escrituras dicen: “Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. Nuestro gozo no podría ser cumplido si nuestros hijos estuvieran enfermos. Pero el Señor nos dijo que le pidiéramos a El lo que necesitáramos, “para que vuestro gozo sea cumplido”.

La mujer le preguntó a Wigglesworth si Jesús la salvaría a ella también y le daría ese gozo maravilloso. Wigglesworth le dijo que ella también podía ser salva y experimentar esa paz y ese gozo, y mientras ella estaba allí de pie, aceptó al Señor. Ella estaba feliz y regocijándose, y le preguntó si podía mantener ese gozo. El le dijo que la única manera de mantenerlo, era dándolo a otros. El le dijo que ella debería contarles a todas las mujeres de su club de reuniones acerca de su salvación. Ella lo hizo y todas fueron salvas. Ese es el modo de mantenerlo – habla de ello.

Si cuando Wigglesworth se fue a trabajar, hubiera dejado dos hijos enfermos en casa, su gozo no habría podido estar cumplido. Habría estado preocupado. Habría parecido afligido. Pero el tenía una luz en su rostro, un resplandor que era aparente a todos los que le veían. Algo parecía brotar de el. ¿Qué era? Era el gozo que el Padre ha prometido cuando le pedimos por nuestras necesidades y las recibimos en fe.

En otra ocasión, Wigglesworth se encontraba en una terrible situación financiera. Durante ese tiempo estaba de visita en Londres en la casa de un hombre rico. Wigglesworth le entregó su carga financiera al Señor y rehusó preocuparse por ello. El Sabía que el Señor se ocuparía del asunto.

Mientras el y su amigo estaban andando en el parque, Wigglesworth estaba contento y cantaba al andar. No le mencionó su necesidad a su amigo, ya que se la había encomendado al Señor. Estaba contento y regocijándose en su espíritu. Su amigo comentó que daría todo lo que poseía por poder tener el mismo espíritu de gozo que Wigglesworth tenía. Wigglesworth le dijo que no le costaría nada. Todo lo que tenía que hacer era entregar sus cargas a Jesús. Le explicó que eso era lo que el había hecho, y que sin ninguna carga en el mundo, ahora podía ser libre y feliz. No le mencionó a su amigo su necesidad financiera, sin embargo le habló de victoria y de gozo en Cristo Jesús. Un hombre poseía riquezas materiales pero no tenía gozo. El otro no tenía riquezas materiales, mas estaba lleno de gozo. ¿Cuál era su secreto? Wigglesworth conocía la verdad de la escritura, “Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

¿Puede tu gozo ser cumplido si tienes problemas financieros que te están abrumando? ¿Puede tu gozo ser cumplido si tienes facturas que debes pagar y no tienes dinero para pagarlas? Si has encomendado tus necesidades al Señor, y le has pedido que supla tus necesidades, creyendo que recibirás, entonces tu gozo puede ser cumplido.

         Gozo Que Precede El Hecho.

A veces tienes que tener gozo antes de tener lo que estás pidiendo. Si te estás preocupando y tratando de resolver los problemas por tu cuenta, obstruirás la ayuda de Dios, ya que eres tú, oyen estás llevando la carga, en vez de dejar que El la lleve. De hecho, si te preocupas, no te hará ningún bien el orar, ya que no orarás en fe. “Por nada estéis canosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego con acción de gracias, y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Mi madre me dijo en cierta ocasión que cuando sabía que yo estaba viajando siempre oraba para que el Señor estuviera conmigo. Al viajar en el campo evangelístico, a menudo al terminar una reunión en California, me metía en el coche y viajaba sin parar hasta llegar a mi hogar en Tulsa, Oklahoma. Ella me dijo que se quedaba despierta toda la noche esperando a que el teléfono sonara. Le dije que si hacía eso, entonces estaba perdiendo el tiempo orando. No había necesidad de orar y pedirle al Señor que me protegiera si se iba a pasar la noche despierta y preocupándose.

La oración significa más que eso. “Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. Estamos llenos de gozo incluso antes de que lo que hemos pedido se materializa, ya que sabemos Quien nos ha oído. Tenemos Su Palabra.

Efesios 5:20: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Observa que aquí Pablo nos dice que hemos de dar gracias siempre por todo en el nombre de Jesús, “al Dios y Padre”. Pablo nos dice expresamente que hemos de orar al Padre, no a Jesús. En toda nuestra alabanza real y nuestra gratitud, el nombre de Jesús es el acceso al corazón del Padre. Si deseas recibir la contestación a tus oraciones, sigue las enseñanzas de la Palabra.

Alguien ha dicho que el modo en que oramos no tiene mucha importancia. Pero si no tuviera importancia, ¿por qué habría inspirado Dios a Pablo a que escribiera las epístolas como las escribió? El decir que estos versículos no son importantes sería tan inteligente como decir que Juan 3:16 no es importante. Si creemos que Juan 3:16 es importante, debemos creer también que todas las escrituras son importantes y son para la instrucción de nuestro caminar con Dios. Si deseas recibir la respuesta a tus oraciones, sigue las enseñanzas del Señor y ora al Padre en el nombre de Jesús.

Al terminar la oración, muchos concluyen diciendo, “por amor de Jesucristo”. Sin embargo, en la Palabra no se nos dice que oremos por el amor de Jesucristo. Se nos enseña a orar en el nombre de Jesús. ¿Cuál es la diferencia? Si fueras al banco y le pidieras a la cajera que te convirtiera en dinero un cheque para un amigo tuyo, ella te preguntaría si tenías una cuenta corriente en aquel banco con suficiente dinero para garantizar que aquel cheque era bueno. Si no tuvieras una cuenta corriente, la cajera no te cambiaría aquel cheque. Por otra parte, si vinieras con un cheque para cierta persona que tuviera una cuenta corriente en aquel banco, no tendrías ningún problema cambiando aquel cheque en dinero. Lo mismo es cierto cuando acudimos a Dios y le pedimos que haga algo por el amor de Cristo. En realidad le estamos pidiendo que lo haga para ayudar a Jesús, y a nuestro crédito. Si yo tuviera un dolor de estómago y le pidiera a Dios que me sanara por el amor de Cristo, eso sería estúpido. Mi estómago es el que duele. Nosotros somos los que necesitamos ayuda. El tiene el crédito o la posición de importancia, y nosotros venimos en Su Nombre.

Nuestra manera de ver las cosas y nuestra forma de actuar son de gran importancia. La razón por la cual muchas veces fracasamos en nuestras oraciones, es porque nuestro aproche es incorrecto. A veces pensamos que Dios debería contestar nuestras oraciones a razón de nuestro propio mérito, o nuestra propia bondad. Cuando Pedro y Juan acabaron de ministrar al cojo de la Puerta Hermosa, como encontramos en el capítulo tercero de los Hechos, la gente que se había congregado alrededor de ellos estaban sorprendidos y pensaron que era por algún poder especial que esos hombres poseían que el cojo se había sanado. Pero Pedro dijo, “…¿por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?” (Hechos 3:12). No es por nuestro propio poder o piedad que recibimos la contestación a la oración. No recibimos la respuesta por que somos buenos. La recibimos gracias a Jesús. El tiene una posición importante en el Cielo. El es el único aproche al Padre. No podemos llegar allí por ningún otro camino. Es en Su Nombre que podemos acudir. Jesús nos dio el derecho y la autoridad para usar Su Nombre. La llave para ver respuestas a nuestras oraciones es a través del Nombre poderoso de Jesús.

Texto Para Memorizar: “En aquel día no me preguntaréis nada De cierto, de cierto os digo, que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, os lo daré ” (Juan 16:23).

 

Lección 4 – La Autoridad Del Nombre De Jesús.

Texto Bíblico: Marcos 16:17-18.

Verdad Central: Jesús nos dio procuración, el derecho para usar Su Nombre.

Dios escucha y contesta la oración. Establezcamos tal verdad. La oración obra resultados. Demasiadas veces muchos solamente andan a ciegas en cuanto a la oración. Lo llaman oración y ahí lo dejan. Esperan a que algo suceda de alguna manera o de algún modo. Necesitamos tomar nuestra posición en la Palabra de Dios y dejar que el cielo, el infierno y la tierra sepa que la Palabra de Dios es verdad y que nosotros la creemos.

Necesitamos ser capaces de crecer en oración. Muchas veces Dios condesciende a nuestro nivel elemental para partir la diferencia, pero es mejor que podamos crecer espiritualmente y encontrarle a su nivel. La Biblia enseña que hay una semejanza entre el crecimiento físico y el crecimiento espiritual. “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1°Pedro 2:2). Nadie nace siendo un adulto. Nacemos como bebés y crecemos. Nadie nace siendo un cristiano completamente maduro. Los cristianos son niños recién nacidos, y luego crecen. A medida que maduramos en la Palabra, deberíamos ser capaces de mejorar nuestra vida de oración.

Cuando era niño oraba de cierta forma, pero ahora ya no lo hago. He crecido. Cuando éramos bebés espirituales, puede que hayamos orado de cierta forma, pero Dios quiere que crezcamos espiritualmente. Dios requerirá más de nosotros ahora, que hace varios años. Cuando la luz llega y recibimos enseñanza, Dios requiere de nosotros que andemos en la luz que hemos recibido.

 

         Los Derechos Que El Creyente Tiene En El Nombre De Jesús.

Marcos 16:17-18: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño, sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

En la pasada lección estudiamos las enseñanzas de Cristo, encontradas en Juan 16:23-24, acerca del hecho de que la oración debe ser dirigida al Padre en el nombre de Jesús.

Jesús nos dio procuración, o el derecho de usar Su Nombre, no sólo al orar por nuestras necesidades individuales, pero también al tratar con el diablo. El dijo, “En mi nombre echarán fuera demonios…” Cuando Jesús escogió a los sesenta discípulos y los envió, “Volvieron los sesenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre” (Lucas 10:17). En Hechos 16:16-18 leemos donde Pablo echó un espíritu inmundo fuera de una muchacha. “Mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora”.

En cierta ocasión me enteré de una señora cuya hija estaba en una institución mental. Esta madre decidió orar la oración de fe por su hija, ejercitar su autoridad en el nombre de Jesús, y echar fuera el demonio que mantenía a su hija atada. Ella les pidió a doce mujeres, sabiendo que todas ellas eran mujeres de gran fe, que fueran con ella a aquella institución mental para orar por su hija.

Al llegar, la mujer le dijo al asistente que quería ver a su hija. Cuando llegaron a la celda acolchada, donde guardaban a su hija, la mujer le dijo al asistente, “Quiero que abra la puerta y me deje entrar, pues quiero orar por mi hija”.

“Usted no puede hacer tal cosa”, él contestó. “Ella le matará. Es una loca violenta”. El protestó diciendo que no podía dejarle entrar, que perdería su empleo, pero mientras hablaba estaba abriendo la cerradura de la puerta. La mujer entró, y el cerró la puerta con llave otra vez.

 

En aquella celda acolchada se encontraba una mujer que parecía más un animal que un ser humano. Su cabello había crecido muy largo, sus uñas habían crecido, y silbaba y escupía como un animal haría.

Mientras las otras doce señoras oraban en silencio, la madre oró, ordenando al diablo que saliera fuera de su hija en el nombre de Jesús. Ella continuó orando así durante diez minutos. De repente su hija se relajó, miró hacia arriba, y dijo, “¡Mamá! ¿Eres tú, mamá?” Arrojó sus brazos alrededor de ella, la abrazó y la besó. Aquel día la despidieron del sanatorio, considerándole una persona normal. Esta madre sabía sus derechos, ella sabía la autoridad que era suya para echar fuera demonios en el nombre de Jesús.

Jesús también dijo en el pasaje citado anteriormente, en el versículo diecisiete, “En mi nombre …hablarán nuevas lenguas”. Todo creyente tiene ese derecho y puede hablar en lenguas.

El versículo siguiente dice que en el nombre de Jesús “tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño”. Esto no quiere decir que hemos de tomar serpientes y tratar con ellas sólo para probar algo. Quiere decir que si una serpiente nos muerde en un accidente, como a Pablo en la isla de Malta, podemos sacudirnos de la serpiente y reclamar inmunidad en el nombre de Jesús.

Leemos en Hechos 28:3-6 de la ocasión en la que Pablo naufragó y recogió algunas ramas para hacer un fuego, y una víbora huyendo del calor se le prendió en la mano. Aquellos que lo vieron estaban esperando que cayese muerto de repente. Al no morir, enfermarse o hinchársele la mano, la gente sabía que habían visto un milagro.

He oído de experiencias similares hoy en día. A una mujer misionera estando en un país extranjero le mordió un escorpión mortífero. En aquellos tiempos no había antídoto para aquella mordedura, y su resultado era mortal. No se sabía de nadie que hubiera vivido. La misionera estaba en la calle cuando el escorpión le picó, y aquellos que lo vieron estaban esperando a que se hinchara y muriera. Mas ella lo sacudió en el nombre de Jesús y ni siquiera se enfermó del estómago. Como resultado muchos de los que lo vieron fueron salvos.

La escritura continua diciendo, “Y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño”. Nuevamente digo, esto no quiere decir que podemos beber algo venenoso sólo para mostrar que es verdad. Quiere decir que si lo hacemos por accidente, podemos reclamar inmunidad en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Hace años cierta denominación religiosa estaba llevando a cabo una convención en Corpus Christi, Texas. Después de que la gente empezó a congregarse en el terreno en el que estaban llevando a cabo la convención algunos de ellos empezaron a enfermarse. Pronto unas veinte o treinta personas se encontraban gravemente enfermas, y empezaron a orar unos por otros.

Al orar, alguien tuvo una revelación de que el agua de uno de los hoteles estaba envenenada. Esto ocurrió en los días en los que no había agua corriente, pero había un jarro y un barreño en cada habitación. Dicha persona les avisó al resto que no bebieran más agua. El Señor contestó la oración y todos fueron sanados. Ninguno necesitó un lavado de estómago. Llevaron una muestra de aquella agua a una estación naval próxima. Los resultados del laboratorio mostraron que había suficiente veneno en el agua para matar a un regimiento de hombres. Bajo tales circunstancias tenemos el derecho a reclamar inmunidad en el nombre de Jesús.

Luego Jesús dijo, “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (versículo 18). No pongas las manos sobre alguien y digas, “Si es la voluntad de Dios…” Pon tus manos sobre ellos y reclama su libertad en el nombre de Jesús. Tienes terreno sólido en el cual !apoyarte.

Déjame señalar que Jesús dijo, “En mi nombre …” Es en Su nombre que podemos echar fuera demonios. Es en Su nombre que podemos hablar en nuevas lenguas. Es en Su nombre que podemos reclamar inmunidad si accidentalmente tomamos serpientes o bebemos cualquier cosa mortífera. Es en Su nombre que podemos poner las manos sobre los enfermos, y sanarán. Es Su nombre el que nos da autoridad para reclamar estas cosas.

Fíjate también que El dijo que nosotros pondremos las manos sobre los enfermos. Nosotros somos quienes ponemos las manos, no Jesús, o el Espíritu Santo. Nosotros ponemos las manos sobre los enfermos en el nombre de Jesús. De la misma forma, nosotros somos quienes hablamos en lenguas. He oído quienes han dicho, “Pero tengo miedo de que haya sido yo”. Claro que eras tú. Tú tienes el derecho de hablar en lenguas en el nombre de Jesús. Tú eres quien hablas así como eres tú quien pone las manos sobre los enfermos. El Espíritu Santo te da el denuedo; tú eres quien hablas en lenguas. Este es nuestro derecho; en el nombre de Jesús. Le pertenece a cualquiera, no solamente a algunos en especial. El hijo de Dios normal y corriente tiene tanto derecho a usar el nombre de Jesús como cualquier otro.

Déjame que llame tu atención a algo más. No tenemos que batallar para tener fe. Algunos piensan que si sólo tuvieran suficiente fe, podrían hacer esas cosas. Pero fíjate que este pasaje de escritura no menciona palabra acerca de la fe. Jesús no dijo, “Si tuvieran suficiente fe…” El dijo, “Estas señales seguirán a los que creen; En mi nombre…” y prosiguió enumerando nuestros derechos a través de Su nombre.

         Orando Con Resultados.

Hay quienes oran y oran, pero los resultados no prueban que sus oraciones fueron de ningún valor. Si no obtienes resultados al orar, necesitas reexaminar tus métodos. Si no oras para obtener resultados, esperando obtener resultados, entonces no hay necesidad de orar. De la misma manera en que un negocio espera hacer una ganancia, debemos nosotros esperar obtener una ganancia al orar. Si un negocio no recibiera ganancias, si no obtuviera resultados, su administración empezaría de inmediato a reevaluar sus métodos y a hacer las correcciones necesarias.

La industria requiere la mejor educación técnica, requiere un personal entrenado para cumplir con su trabajo. Los cristianos también deberían hacer de la oración un negocio, el mayor de los negocios existentes – el negocio de Dios.

La oración es de la mayor importancia. La base de la cristiandad desde un punto práctico es una religión viva que tiene contacto con el Dios vivo que escucha y contesta la oración. El hablar al aire no es orar. El ocupar veinte minutos cada domingo dándole a Dios una homilía acerca de Sus deberes para con la iglesia no es orar. El dar un discurso a la congregación sobre el “hombro” de Dios no es orar. Deberíamos orar para obtener resultados. Si oramos y no hay resultados, eso demuestra que tenemos el formato sin el poder. Todo lo que Dios ha provisto para nosotros se nos ofrece a través de la oración, y si no lo tenemos es porque no hemos hecho contacto en nuestra oración.

Si estás orando sin ver resultados, busca para encontrar el problema. ¿Es Dios mentiroso? ¡No! ¡El no es mentiroso! ¿Es que se ha acabado el día de la oración y de los milagros? ¡No! Entonces hay algo que anda mal ¿no es así? ¿Es que en el banco de Cielo no se nos conoce? Busquemos hasta encontrar la causa, desarraigar cualquier duda e incredulidad, orar como Jesús nos enseñó a orar – al Padre en el nombre de Jesús – pues Jesús defiende Su Palabra. Cuando nos acercamos de acuerdo a Su Palabra, no nos puede fallar.

Texto Para Memorizar: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

Lección 5 – La Oración De Acuerdo.

Texto Bíblico: Mateo 18:18-20; Deuteronomio 32:30; Romanos 8:26.

Verdad Central: Hay un poder tremendo cuando dos o tres se ponen de acuerdo en oración en cuanto a cualquier cosa que necesiten.

De todas las muchas promesas que encontramos en la Biblia, quizás no haya otra más significante que la de Mateo 18:19, el texto dado para memorizar más adelante. Sin embargo, muchos cristianos dedicados viven sus vidas teniendo cierto conocimiento de la Palabra, habiendo leído e incluso estudiado esta promesa, sin apropiarla en verdad en sus propias vidas. Dios no puso estas promesas relacionadas a la oración en la Biblia sólo para llenar espacio. Están allí para nuestro bien. Están allí para que las usemos. Están allí para que obremos de acuerdo con ellas.

Para recibir el impacto total de lo que Jesús está diciendo en este versículo de escritura, veamos lo que dicen el versículo precedente y el siguiente.

Mateo 18:18-20: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el ciclo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieron, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Fíjate en la frase del versículo 19, “Les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. Esta es la afirmación más fuerte que puede hacerse. En esta escritura Jesús prometió, “les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. También dijo, “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. (Juan 14:14).

P.C. Nelson era un hombre erudito en el griego, quien hacía todas sus lecturas bíblicas y sus devocionales privados desde el Nuevo Testamento en griego. El decía que era más hermoso que en inglés, y que había numerosas expresiones idiomáticas que no podían traducirse al inglés y aun retener su significado pleno. No tenían contraparte en el inglés. El Dr. Nelson dijo que la rendición más literal de la declaración de Jesús en el griego es, “Si pidieres cualquier cosa en mi nombre, y no la tengo, entonces yo lo haré para ti”.

         Autoridad Para Atar Y Desatar.

Al mirar el versículo 20 del pasaje citado, “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, generalmente lo relacionamos a un culto en la iglesia. Desde luego, se puede referir a ello, pero lo que en realidad Jesús está diciendo aquí es que dondequiera que estas dos personas se pongan de acuerdo, allí está El para validarlo. Jesús se estaba refiriendo al hecho de que cualquier cosa que atamos en la tierra, será atado en el cielo, y cualquier cosa que desatamos en la tierra, será desatado en el cielo. El cielo nos respaldará en todo lo que hagamos en la tierra. Tenemos autoridad para atar y desatar.

En lugar de usar esa autoridad, sin embargo, demasiadas personas dejan que el diablo los ate. Piensan que no pueden hacer nada si están derrotados y oprimidos. Piensan que no hay nada que pueden hacer al respecto. Sí que pueden hacer algo al respecto actuando de acuerdo a esta escritura – poniéndose de acuerdo en oración con solamente otro creyente.

Durante el año 1957 nuestra nación experimentó una recesión económica. Oregon fue un estado que sintió la recesión bastante desesperadamente. En aquel tiempo me encontraba predicando una campaña de avivamiento en Salem, Oregon. Al predicar con respecto a ponerse de acuerdo en oración, un matrimonio en la iglesia decidió reclamar esa promesa y hacerla obrar resultado a su favor. Tenían un solar que habían tratado de vender hacía dos años, pero sin resultado. Ahora que los tiempos estaban tan difíciles, parecía imposible venderlo. De todas formas, ellos se pusieron de acuerdo en oración de que con la ayuda del Señor, podrían venderlo.

Cuando el hombre visitó a un agente de bienes inmuebles, le dijeron que ya que el agente no había podido vender el solar mientras los tiempos eran buenos, había poca esperanza de que se pudiera vender ahora. Le sugirió, sin embargo, que hablara con un cliente que en cierta ocasión se había interesado en el solar. El agente no demostró demasiado optimismo, sin embargo, y dijo que si este cliente no compraba el solar, que volviera otra vez y lo pondrían en una lista y tratarían de venderlo una vez más.

Recordando la promesa de Jesús en cuanto a ponerse de acuerdo en oración, el hombre se dirigió nuevamente al cliente con la oferta para vender el local (al mismo precio anteriormente mencionado). Esta vez el hombre dijo que lo aceptaba.

Durante dos años este matrimonio se había encontrado con problemas financieros, necesitando vender el solar desesperadamente. Podrían haber gozado de ese dinero todo el tiempo si sólo hubieran ejercitado su autoridad poniéndose de acuerdo en oración de que “les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. En lugar de creerlo con el corazón y decirlo con la boca, habían estado orando que Dios hiciera algo al respecto. Ahora se dieron cuenta que ellos eran quienes debían hacer algo al respecto. Nosotros tenemos una parte a desempeñar. Cuando nosotros nos movemos, entonces Dios se mueve.

 

         El Poder De La Oración Multiplicado.

Deuteronomio 32:30: “¿Cómo podría perseguir uno a mil, y dos hacer huir a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, y Jehová no los hubiera entregado?”.

Puede que seamos poderosos en oración por nosotros mismos, pero podemos ser más poderosos cuando alguien se une a nosotros. Leemos en el versículo citado anteriormente que uno puede perseguir a mil, pero dos pueden hacer huir a diez mil. Con alguien poniéndose de acuerdo con nosotros en oración, podemos hacer diez veces más que por nosotros mismos. No tiene que haber un gran número. Solamente un esposo y una esposa es suficiente. Sólo dos.

Estaba leyendo un libro por el Dr. George Truett, quien durante muchos años fue pastor de la primera iglesia bautista en Dallas, Texas. Un capítulo de su libro trataba con este asunto de la oración de acuerdo. El relató en su libro que siendo un joven estudiante de seminario, durante el verano salía a conducir reuniones de avivamiento. Mientras estaba predicando en el oeste de Texas bajo los árboles, un gran ranchero de unos seis pies, seis pulgadas de estatura, llevando botas de ranchero, se le acercó al acabar el sermón una noche y le preguntó si creía el Nuevo Testamento. Truett le contestó que sí. Luego el ranchero le preguntó si creía todo lo que en el decía. Truett le contestó que claro que sí. El ranchero le preguntó si creía en Mateo 18:19. Truett le dijo que así de memoria no sabía lo que Mateo 18:19 decía, pero que lo que quiera que dijese, el lo creía (Todos estamos seguros de que creemos, pero tenemos que ser hacedores de ello para obtener resultados).

El ranchero entonces le citó dicho versículo de la escritura y le dijo que el era el primer predicador que habían tenido que en realidad creía en la escritura. Le pidió a Truett que se pusiera de acuerdo con él para que el capataz de su rancho y su familia se salvaran la noche siguiente. El prometió que los traería a la iglesia. Truett dijo que el estaría de acuerdo con respecto a su salvación. Entonces este hombre tan grande cogió su mano y la apretó fuertemente. El dijo, “Señor, por fin he encontrado a alguien que se pondrá de acuerdo conmigo. He estado buscando a alguien por años. Este pequeño predicador y yo nos ponemos de acuerdo de que John Compton y su familia se salvarán mañana por la noche”.

Después de una noche sin poder dormir, batallando con el diablo, Truett fue a la reunión la noche siguiente y vio al ranchero llegar seguido por otro hombre, su mujer, y tres hijos. Truett predicó un mensaje evangelístico lleno de fuego y dio una invitación, pero no parecía poder mover a aquel hombre al altar. Finalmente le dijo al Señor que el había hecho todo lo que podía hacer, que iba a cantar una estrofa más y luego dejarlo en Sus manos.

A la estrofa siguiente del himno de invitación, la hija mayor, de unos trece años, se acercó adelante. Se arrodilló en el altar, y luego otro de los niños siguió. Finalmente los tres hijos estaban orando en el altar. Luego vino la madre y al final el padre.

Al final de la reunión el ranchero cogió a Truett otra vez y le dijo que el sabía que si podía encontrar a alguien que se pusiera de acuerdo con él, que obraría resultado. Luego le pidió a Truett que se pusiera de acuerdo con el acerca de su vecino. A este punto, Truett dijo, si aquel ranchero me hubiera pedido que me pusiera de acuerdo con él para que el sol amaneciera en el oeste, lo hubiera hecho. El estaba listo para cualquier cosa. El dijo que en aquel entonces el era joven y no sabía otra cosa. Continuó diciendo que educamos nuestras cabezas a coste de nuestros corazones, pero que la gente sencilla cree la Palabra de Dios y recibe resultados. Aquella reunión continuó durante dos semanas. Cada noche el ranchero le pidió a Truett que se pusiera de acuerdo con él por otra familia, y cada noche aquella familia fue salva. Obra resultado. Dios honra Su promesa, no importa quien sea la persona, ni importa de qué denominación sea.

         El Espíritu Santo En El Ministerio De Intercesión.

Romanos 8:26: “Y de igual maneras el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

La traducción griega de la última frase de este versículo dice así, “con gemidos que no pueden ser expresados en lenguaje articulado”. Por tanto, este versículo incluye gemidos al igual que el orar en lenguas.

En relación con esto Pablo dijo, “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto” (1°Corintios 14:14). La versión Amplificada en inglés dice así, “Mi espíritu, a través del Espíritu Santo en mí, ora”.

Fíjate que Romanos 8:26 dice que no sabemos qué hemos de pedir como conviene. No podemos saber con nuestra mente natural cómo orar como conviene, ya que hay tantas cosas que sólo son conocidas por Dios. Pero “el Espíritu de igual manera nos ayuda en nuestra debilidad”. El Espíritu Santo nos ayudará y hará intercesión por nosotros con gemidos que no pueden ser expresados en lenguaje articulado.

Esto no quiere decir que es algo que el Espíritu Santo hace aparte de ti. Eso haría al Espíritu Santo el responsable por tu vida de oración, y El no es el responsable. Tú eres el responsable por tu vida de oración. Fíjate que este versículo dice que El “nos ayuda”. El no fue enviado para que orara en vez de ti. El fue enviado para ayudarte en cada aspecto de tu vida y especialmente en tu vida de oración.

Hay algunas cosas que salen de tu corazón y no pueden ser expresadas en palabras. El Espíritu Santo te está ayudando a medida que esos gemidos salen de tu espíritu y escapan tus labios. Es el Espíritu Santo en el ministerio de intercesión. Una oración de intercesión es el orar por otros, no por ti mismo. Un intercesor toma el lugar de otro.

Yo oro más que nada en lenguas. Por ejemplo, mi hijo puede tener problemas de los cuales yo no sepa nada. Le digo al Señor que yo no sé orar por el como conviene, pero que me apoyo en el Espíritu Santo para que me dé la expresión. A veces oro por el en lenguas durante una hora. A veces puedo recibir una revelación o Dios me muestra la respuesta exacta. Pero sea que haya una revelación o no, podemos orar de ese modo porque sabemos que es bíblico. Esta clase de oración en el Espíritu se ocupa de la labor cuando nada más puede hacerlo. El Espíritu Santo hace intercesión a través nuestro al Trono de Gracia.

 

Texto Para Memorizar: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19).

Lección 6 – Las Seis Cosas Más Importantes En La Oración (Parte 1)

Texto Bíblico: Juan 16:23-24; Marcos 11:24-26.

 

Verdad Central: “Hay algo con respecto a creer a Dios que hará que El pase a un millón de gente hasta llegar a ti” – Smith Wigglesworth.

Muchas veces les he preguntado a la gente, al levantarse después de haber orado, qué es lo que creen. Demasiado a menudo me han contestado, “Bueno, espero que Dios me haya oído”. Les digo que no les ha oído. El dijo que “si crees, recibirás”, no “si esperas, recibirás”. No dijo que continuáramos orando hasta que recibiéramos la respuesta. El dijo que al orar deberíamos creer que recibimos.

Cuando crees que recibes, no tienes que orar toda la noche. Puedes ir a la cama y orar confiadamente, sabiendo que Dios ha oído y contestará la oración. La cosa más maravillosa del mundo es el poder reposar tu cabeza en las promesas de Dios e irte a dormir como un bebé. Todo a tu alrededor puede estar en tumulto, pero en medio de ello, tu puedes tener paz.

La lección de hoy trata con las seis cosas más importantes que el cristiano debería saber sobre la oración.

         Número 1: Ora Al Padre En El Nombre De Jesús.

Juan 16:23-24: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre, pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

Cuando Jesús habló las palabras citadas anteriormente, El estaba aquí en la tierra. Se estaba refiriendo al día en el que ahora estamos viviendo. El aun no había ido al Calvario. Aun no había muerto, ni había sido enterrado. No había resucitado de entre los muertos. El pacto del Nuevo Testamento no estaba en vigor cuando dijo estas palabras. Su sangre no había sido llevada al Lugar Santísimo. Su sangre es el sello del Nuevo Pacto. El hombre tenía la promesa de redención, pero aun no la había recibido.

La vida eterna había sido prometida pero aun no había sido provista. Nadie tenía el nuevo nacimiento – solamente la promesa. El nuevo nacimiento sólo es disponible bajo el Nuevo Pacto.

En el Pacto Antiguo, el Nuevo Pacto fue profetizado. En el Pacto Antiguo los corazones de los hombres nunca fueron cambiados. Este es el motivo por el cual continuaban pecando. No podían controlarlo. Algunos de los mayores santos del Antiguo Testamento pecaron. Incluso después de ser perdonados por algo, iban y cometían algo más. Sus naturalezas eran pecaminosas. Sus corazones eran pecaminosos. Solamente tenían algo que cubría sus pecados.

Pero en el Nuevo Testamento Dios dijo que El sacaría aquel viejo corazón de nosotros y nos daría uno nuevo. El dijo que pondría un nuevo espíritu en nosotros. Esto llegó a ser disponible bajo el Nuevo Pacto, pero no estuvo disponible mientras Jesús anduvo en la tierra ya que el Nuevo Pacto aun no estaba en vigor. El aun no había derramado Su sangre. En este pasaje de escritura El les estaba diciendo a Sus discípulos que después de que El fuera al Calvario y resucitara de entre los muertos, entonces la gente debía orar al Padre.

La oración basada en terreno legal debería ser dirigida al Padre en el nombre de Jesús – No debemos orar a Jesús. Esta es Su instrucción – Incluso lo que llamamos el Padre Nuestro no es un ejemplo de oración del Nuevo Testamento. Mientras Jesús estaba en la tierra los discípulos le pidieron que les enseñara a orar, y el les enseñó a orar, “Padre nuestro…” Esta oración no pedía nada en el nombre de Jesús. Su nombre ni siquiera estaba mencionado. Esta oración estaba basada bajo el Pacto Antiguo. Bajo el Nuevo Pacto, el cual fue sellado con la sangre preciosa de Jesús, ellos debían orar al Padre en el nombre de Jesús.

Prestemos atención a las palabras “todo cuanto”, en el versículo 23 del pasaje citado anteriormente. Tantas veces decimos que la respuesta a la oración nos vendrá, “si es la voluntad de Dios”. Pero fíjate que este versículo no pone tal condición. Dice, “todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará”. Tiene que haber sido Su voluntad; sino no lo habría dicho.

¿Por qué dijo Jesús, “todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará”? La respuesta la encontramos en el versículo 24: “…para que vuestro gozo sea cumplido”. Nuestro gozo no puede ser cumplido si no tenemos trabajo y nuestros hijos padecen de hambre. Nuestro gozo no puede ser cumplido si nuestro cuerpo está atormentado por el dolor. Nuestro gozo no puede ser cumplido si hay problemas en nuestro hogar. Jesús dijo que el Padre nos daría “cualquier cosa” que pidiéramos para que nuestro “gozo sea cumplido”. Pero había cierto secreto para obtener éxito con esta clase de oración. La clave está en las palabras, “todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre…” Debemos dirigir nuestras oraciones al Padre en el nombre de Jesús.

         Número 2: Cree Que Recibes.

Marcos 11:24: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

Smith Wigglesworth dijo en cierta ocasión que hay algo con respecto a creer en Dios que hará que El pase a un millón de personas hasta llegar a ti. Dios es un Dios de fe y nosotros somos hijos de fe de un Dios de fe. El obra de acuerdo con el principio de fe. Somos salvos por fe. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). Andamos por fe y no por vista. Es la oración de fe la que Dios escucha.

El dijo que puedes tener los deseos de tu corazón si crees que los recibes. Debes creer primero, sin embargo. Muchos quieren recibir y luego creer. Pero es al revés, el creer viene primero.

Estoy convencido que si la gente parara de orar por muchas de las cosas que oran y empezaran a dar gracias a Dios por la respuesta, la respuesta les vendría enseguida. Pero continuara en incredulidad. Si la persona ora otra vez, pidiendo lo mismo otra vez, entonces no está creyendo que recibió la primera vez que pidió. Si hubiera creído que había recibido, le estaría dando gracias a Dios por ello. Entonces se manifestaría. La diferencia es que la fe a la que Jesús se refería en el versículo anteriormente citado es una fe del corazón, una fe espiritual, no una fe de la cabeza. Nos acostumbramos a andar por la fe de la cabeza. Pero hemos de creer en el corazón que recibimos lo que pedimos, aun cuando no vemos la respuesta con nuestros ojos físicos.

Esto también es verdad en cuanto a la sanidad física, pero parece más difícil el practicar esta fe para la sanidad física que para cualquier otra cosa, ya que tenemos un cuerpo, con todos sus síntomas y emociones, con los cuales hemos de contender. La mayoría de la gente creerán que Dios los ha sanado cuando puedan ver que su condición se ha mejorado o cuando los síntomas hayan desaparecido. Entonces creerían que han sido sanados. Cualquiera puede creer lo que puede ver. Lo que Jesús nos estaba enseñando aquí es que deberíamos creer al orar y luego recibiremos.

Durante muchos años he practicado esa clase de fe, y este versículo de escritura ha sido mi adherente fiel. Lo he experimentado en mi propia vida al pedir los deseos de mi corazón, creyendo que los recibo. No sólo es verdad en cuanto a la sanidad, pero también en cualquier otro aspecto. No importa qué tipo de necesidad sea – material, espiritual o financiera – ese es el modo en que recibimos.

Smith Wigglesworth dijo que algunos, cuando aquello por lo cual alegan estar creyendo en Dios no les llega inmediatamente, ya están listos para darse por vencidos. Pero, continua diciendo, eso prueba que nunca creyeron en Dios desde un principio. Muchas veces Dios permite que nuestra fe sea probada y examinada hasta el final. Pero cuando confías en Dios puedes estar firme aun cuando seas probado. Yo lo sé por experiencia. Aprendí hace muchos años a reírme aun más cuando el camino se pone más difícil. No siempre tengo ganas de reírme, pero me hago reír a mí mismo en frente de la cara del diablo. Me sonrío y digo que confío en Dios.

Cuando Pablo estaba abordo de un barco dirigiéndose a Roma, se levantó una gran tempestad. No había esperanza de que el barco y sus pasajeros se salvaran. En un intento para salvar al barco, sin embargo, los marineros echaron todo el cargamento al agua. Pero en medio de tal furiosa tormenta, Pablo se levantó y dijo que confiaba en Dios. Tú y yo puede que no tengamos que enfrentarnos a una tempestad en medio del mar, pero sí que tenemos que enfrentarnos con las tormentas de la vida. Nosotros también podemos estar firmes, con la fe de Pablo, y anunciar que confiamos en Dios.

         Número 3: Al Orar, Perdona.

Marcos 11:25-26: “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, también vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”.

Antes de poder esperar la respuesta a nuestras oraciones, debemos tener un corazón perdonador hacia cualquiera que nos haya hecho daño. No podemos guardar enemistad, no podemos tener un espíritu rencoroso, si queremos que nuestras oraciones lleguen al Trono de la Gracia de Dios. La oración no obrará resultado en un corazón rencoroso.

Nadie puede tener una vida de oración eficaz y al mismo tiempo guardar algo en su corazón en contra de alguien. No puedes tener venganza en tu corazón. No puedes tener odio en tu corazón. No puedes tener aquel viejo espíritu que dice “ya me las pagarás” en tu corazón. Tú no eres el responsable de la vida de otra persona. Eres responsable por tu propia vida. El corazón de otra persona y lo que en él hay, no puede obstaculizarte.

Debemos guardar nuestro hombre interior con toda diligencia. No podemos darnos el lujo de permitir que una raíz de amargura, un poco de envidia, una chispa de venganza entre. Destruiría nuestra vida espiritual. Atascaría nuestra vida de oración. Dañaría nuestra fe y finalmente causaría naufragio.

En cierta ocasión un hombre quería que orara para que el no tuviera más problemas con el diablo. Le dije que yo no sabía de nadie que fuera libre de problemas con el diablo, y aun menos yo mismo. No podemos orar para no tener más problemas con el diablo, pero podemos aprender a tomar autoridad sobre el diablo. “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Podemos aprender a hacer algo con respecto al diablo.

Dios adereza mesa delante de nosotros en presencia de nuestros enemigos. En la misma presencia del diablo, allí está Jesús. En la presencia de los enemigos duda y desesperación, podemos sentarnos a la mesa de la victoria y liberación con Jesús. En frente de circunstancias adversas podemos creer que recibimos.

 

Texto Para Memorizar: “Orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18).

 

Lección 7 – Las Seis Cosas Más Importantes En La Oración (Parte 2).

Texto Bíblico: Romanos 8:26-27; 1°Corintios 14:14-15; Judas 20; 1°Corintios 14:4.

Verdad Central: Cuando permitamos que el Espíritu Santo ore a través nuestro, para ayudarnos en nuestra vida de oración, veremos respuestas maravillosas a nuestras oraciones.

Efesios 6:18: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.

La traducción de Moffat de Efesios 6:18 dice, “Orando en todo tiempo con toda forma de oración”. Otra traducción moderna dice, “Orando con toda clase de oración”. La versión inglesa King James, aunque no dice “toda clase de oración”, dice, “orando siempre con toda oración”, dando a entender que hay más que una clase de oración. Si no fuera así, habría dicho simplemente “orando siempre”, y nada más.

Cuán desesperadamente necesita la oración nuestra nación. Cuán desesperadamente necesita la iglesia la oración. Cuán desesperadamente nosotros como individuos necesitamos la oración. Nada puede tomar el lugar de la oración para suplir las necesidades de nuestras familias.

En la lección pasada expusimos tres puntos de nuestro estudio acerca de las seis cosas más importantes que el cristiano debería saber sobre la oración. (1) Orar al Padre en el nombre de Jesús. (2) Creer que recibes, y (3) Al orar, perdona. La lección de hoy cubrirá los últimos tres puntos.

         Número 4: Depende En El Espíritu Santo En Tu Vida De Oración.

Romanos 8:26-27: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de Pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los mismos”.

1°Corintios 14:14-15: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ore, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”.

Todos los cristianos oran con el entendimiento, pero no todos oran con el espíritu, a lo cual Pablo se está refiriendo en los versículos precedentes. Muchos ni saben que es posible hacer tal cosa. Algunos en su apresuración e ignorancia de las escrituras han dicho que las lenguas ya no existen, que es algo del pasado. Pero si ese fuera el caso, ¿cómo vamos a “orar con el espíritu” hoy en día? De cierto, los cristianos corintios no tenían un medio de oración no provisto para nosotros. Nosotros tenemos el mismo medio a nuestro alcance hoy en día.

Pablo dijo que cuando oraba en una lengua extraña, su espíritu oraba. Cuando tu oras en lenguas, es tu espíritu el que ora por el Espíritu Santo que mora en ti. Estás gimiendo por el Espíritu Santo gimiendo en tu interior. En ocasiones he sentido tal carga para la oración que no he tenido palabras adecuadas para expresar mis emociones. No podía hacer más que gemir desde lo más profundo de mi interior. Pablo dice que estos gemidos que escapan nuestros labios salen de nuestro espíritu, de nuestro más profundo interior. Cuando esto sucede, es el Espíritu ayudándonos a orar, como vemos en Romanos 8:26.

La traducción literal del griego de Romanos 8:26 dice, “El Espíritu mismo hace intercesión por nosotros con gemidos que no pueden ser expresados en lenguaje articulado”. Con lenguaje articulado se refiere a tu lenguaje normal. El hablar en lenguas no es tu lenguaje normal, así que este versículo incluye el hablar y orar en otras lenguas.

Pablo dijo que el Espíritu Santo nos ayudaría en nuestra vida de oración. ¿Por qué? “…pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. No siempre entendemos la situación completa que rodea el asunto por el cual estamos orando. Pero el Espíritu Santo sí que lo entiende, y cuando le permitimos que ore a través nuestro, que nos ayude en nuestra vida de oración, veremos respuestas sorprendentes a nuestras oraciones.

Si sé las cosas por las cuales debería orar, entonces puedo creer al orar y las recibiré. Sin embargo, hay cosas por las cuales deberíamos orar, pero no sabemos cómo orar por ellas como conviene. El Espíritu Santo sí que sabe, sin embargo, y puede ayudarnos. Es más fácil el tener fe para necesidades como el pagar el alquiler de la casa y el comprar comida, ya que sabemos por qué estamos orando, pero hay algunas situaciones en la vida acerca de las cuáles no es tan fácil orar.

Muchas han sido las veces en mi propia vida cuando le he dicho al Señor que no sabía exactamente como orar con respecto a mis propios hijos. Cuando sé que hay un problema, empiezo a orar en lenguas, y la mayoría de las veces antes de acabar tengo la respuesta a dicho problema.

 

         Número 5: Ora La Oración De Intercesión.

Este punto se relaciona estrechamente con el anterior. Romanos 8:26 dice: “…el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. La oración de intercesión no es para ti. Un intercesor es aquel que toma el lugar de otro. Estás intercediendo por otra persona.

Cada creyente lleno del Espíritu Santo puede esperar que el Espíritu Santo le ayude en la intercesión. Dicha intercesión puede ser en el área del Espíritu que tiene que ver con la salvación. Puede que tenga que ver con la sanidad. También incluye el orar por cosas de las cuales no sabemos nada, pero el Espíritu Santo tiene conocimiento de ellas.

Después de un tiempo orando en el Espíritu sabremos si estamos orando en lenguas como medio de edificación espiritual propia y adoración a Dios, como veremos en el punto siguiente, o si se trata de la oración intercesora.

En ciertas ocasiones y a veces durante un período de tiempo he tenido una carga de intercesión antes de saber por quién estoy orando. Puedo distinguir cuando me encuentro intercediendo o gimiendo por alguien que no es salvo. Si tomas el lugar de alguien que está perdido, tendrás el mismo sentir en tu propio espíritu. Al orar en el Espíritu, intercediendo por aquella persona, el Espíritu Santo tratará con su corazón y le traerá bajo convicción de pecado.

 

         Número 6: Edifícate a Ti mismo Orando En El Espíritu Santo.

Judas 20: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo”.

1°Corintios 14:4: “El que habla en lengua extraña, a si mismo se edifica…”.

Hay una fase del hablar en lenguas en nuestra vida de oración que no es el orar por alguien más, no es el interceder por alguien más. Es puramente un medio de edificación espiritual personal. Nos ayuda espiritualmente y nos edifica. Todos necesitamos esta clase de oración. No podemos ayudar a otros, no podemos edificar a otros a no ser que nosotros mismos estemos edificados.

El orar de esta manera tiene un valor triple. Primero, es un medio de edificación espiritual. Nos afecta individualmente. Segundo, es un medio para orar por cosas sobre las cuales no sabemos. Tercero, el Espíritu Santo nos ayuda a hacer intercesión.

El hablar en lenguas no es sólo la evidencia inicial de la plenitud del Espíritu Santo, pero es una experiencia continua para el resto de nuestra vida. Es para asistirnos en la adoración a Dios. Es un arroyo fluyente que nunca debería secarse. Enriquecerá tu vida espiritual.

Continuaremos con nuestro estudio acerca del orar en lenguas en la lección siguiente.

Texto Para Memorizar: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18).

 

Lección 8 – Interpretando Nuestras Oraciones En El Espíritu.

Texto Bíblico: 1°Corintios 14:13-17; 27-28.

Verdad Central: Todo creyente puede interpretar sus oraciones en el Espíritu, así adquiriendo entendimiento espiritual de ellas.

El orar en el Espíritu no es algo que sólo pertenece al ministerio. Le pertenece a cada creyente. Es algo para cada uno de nosotros. Mucho ha sido llevado a cabo a través de aquellos que han dedicado sus vidas de oración a la manifestación del Espíritu Santo a través de ellos, pero cuán mayores resultados veríamos si hubieran más cristianos orando en el Espíritu.

1°Corintios 14:13-17: “Por lo cual el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda da fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también cm el entendimiento, cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices solo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado”.

Dios, hablando a través del apóstol Pablo, dijo, “Por lo cual, el que habla en lengua extraña pida en oración poder interpretarla” (versículo 13). Dios no nos va a decir que oremos por algo que no podemos conseguir. Estoy convencido de que cada creyente debería poder orar e interpretar sus propias oraciones, aunque nunca interprete un mensaje en lenguas públicamente. Es mi observación de que uno puede interpretar sin ser un intérprete. Explicaremos este punto con más amplitud más adelante en la lección.

Toda persona que habla en lenguas puede orar para interpretarla (y Dios nos lo dice). ¿Qué razón podría haber en el decirnos que oráramos por algo que no pudiéramos alcanzar? ¿Nos diría el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo que oráramos por algo que no pudiéramos alcanzar? Esto no tendría sentido. El hecho de que El nos ha dicho que oráramos para poder interpretar significa que El lo ha hecho disponible para cada creyente.

Cada creyente debería poder orar en lenguas, orar en el Espíritu, ya que se nos anima a hacerlo. Al orar en el Espíritu deberíamos orar para también poder interpretar. Fíjate por qué Dios quiere que lo hagamos. En 1°Corintios 14:13 leemos, “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla”. Luego el versículo siguiente empieza con la conjunción porque. Una conjunción es una palabra que conecta dos oraciones. Por lo tanto, Pablo estaba completando lo que había dicho en el versículo anterior cuando dijo, “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”. Si pudiéramos interpretar nuestra oración, nuestro entendimiento no quedaría sin fruto. Entonces sería fructífero. Muchas veces sería de ayuda el saber acerca de lo que estás orando mientras oras en el Espíritu. Hay algunas cosas sobre las cuáles oramos que necesitamos saber la interpretación. Necesitamos saber porque nos ayudaría s¡ nuestra mente fuera iluminada.

Sin embargo, yo nunca interpretaría las oraciones a través de las cuales uno se edifica y construye a sí mismo. Estas son meramente oraciones de adoración y alabanza y tales oraciones no necesitan ser interpretadas.

         Orando Con El Espíritu Y Con El Entendimiento.

El versículo 15 continua diciendo, “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento…”. Este versículo tiene un significado más allá de lo que es generalmente aceptado. Significa que podemos orar de las dos maneras – con el espíritu y con el entendimiento – pero también quiere decir que si oramos para poder interpretar, luego podemos orar en el espíritu y orar para interpretarlo. Entonces tendré el entendimiento de lo que he orado y podré orar también con el entendimiento.

He orado de esta manera desde 1938 cuando fui bautizado con el Espíritu Santo. En aquel entonces no teníamos ninguna enseñanza a este respecto. Algunos incluso creían que si una persona era llena del Espíritu Santo y hablaba en lenguas, no era necesario que orara en lenguas nunca más (Es triste el decirlo, pero muchos cristianos aun no se levantan por encima de ese nivel hoy en día). Cuando hablaba en lenguas al orar después de haber sido Reno del Espíritu Santo, me paraba porque no estaba seguro de qué era lo que había que hacer. Alrededor de un año más tarde al estudiar la Palabra vi que era lo correcto, que esa bendición era para nosotros hoy día. Interpreté mis oraciones en privado mucho antes de hacerlo en público. Sé por experiencia la diferencia que esto produce en la vida de oración de uno.

Varias de mis primeras experiencias a este respecto llegaron al buscar a Dios y esperar en El como un nuevo creyente profundamente enamorado de Dios. Me ponía a orar sobre mis reuniones y los mensajes que iba a predicar cuando el Espíritu se movía sobre mí de este modo. Como joven soltero de 21 años, estaba tan envuelto en las cosas espirituales que no tenía tiempo para salir con chicas. De hecho, raramente pensaba en ellas. Y la cosa más lejos de mi mente era el pensar en el matrimonio. Un día al orar en el Espíritu empecé a interpretar mi oración. Descubrí que estaba orando sobre la muchacha con la que iba a casarme. También aprendí que tendríamos dos hijos, el mayor un varón, y la segunda una niña. Yo no estaba profetizando, estaba interpretando mi oración en lenguas. Oraba unas pocas palabras en lenguas y luego oraba la interpretación.

Todo llegó a suceder tal y como la interpretación dijo que sucedería. Aquel mismo año me casé. Al estar esperando nuestro primer bebé, yo sabía que sería un niño. De hecho, no escogimos otro nombre más que un nombre de niño. Al estar esperando nuestro segundo bebé, yo sabía que sería una niña y nuevamente escogimos solamente nombre de niña. Algunos de nuestros familiares eran escépticos y preguntaban, “¿Y qué si no es una niña?” Yo les decía, “Yo no me rijo por ‘y qué sí’ “. Cuando el bebé nació, fue una niña preciosa.

 

         Lenguas E Interpretación ¿Para Uso Público O Privado?.

Como ha sido mencionado anteriormente, el hecho de que uno pueda interpretar no quiere decir que sea un intérprete. Los dos están relacionados pero no son lo mismo. Como ilustración, un automóvil, un camión y un autobús son vehículos totalmente diferentes, pero todos pertenecen a la misma familia. El mero hecho de que una persona tenga un auto y pueda conducir, no quiere decir que sea un camionero. Incluso si tuviera un camión propio, eso no significaría necesariamente que pudiera conducirlo. Y el hecho de que un hombre sea un conductor de autobús, no quiere decir que sea camionero. Todos son diferentes, pero están relacionados. Lo mismo es cierto con las lenguas y la interpretación.

1°Corintios 14:27-28: “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la congregación y hable para sí mismo y para Dios”.

En el versículo 28 leemos, “Y si no hay intérprete…” o en otras palabras, si no hay intérprete presente, dando a decir que hay quienes son intérpretes.

Cometemos un gran error al pensar que las lenguas y la interpretación son solamente para uso público. Hay un aspecto público bajo ciertas circunstancias, pero como vemos por el pasaje de escritura anterior, su uso principal es privado.

Como he dicho, yo interpreté mis oraciones privadas, mucho antes de interpretar públicamente. Al empezar a interpretar mis oraciones en privado fue como conducir un auto. Cuando empecé a interpretar públicamente fue como conducir un camión. En parte era lo mismo, pero era diferente. Uno se encuentra en una función diferente, un plano diferente, una área diferente. Al empezar a interpretar mis oraciones, eso era todo lo que podía hacer. No podía interpretar las oraciones de nadie más. No interpretaba un mensaje en lenguas. Más tarde, sin embargo, recibí el don de la interpretación.

Fíjate que la escritura no dice, “el que habla en lengua extraña, pida en oración poder tener el don de la interpretación”. Dice, “el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla”. ¿Interpretar qué? Interpretar su oración. ¿Porqué? Para poder “orar con el espíritu y …con el entendimiento también”. Esto no le haría un intérprete, le haría alguien que ora con el espíritu.

Cuando yo recibí el don de la interpretación y llegué a ser un intérprete, aun no podía interpretar lo que la gente oraba. Pero podía interpretar las emisiones públicas, y aún puedo hacerlo, aunque no lo hago siempre.

He aprendido por experiencia que cuando alguien habla en lenguas, puedo interpretar si respondo al Espíritu. En el pasaje de escritura en 1°Corintios 14:27-28, Pablo da a entender que un intérprete puede interpretar. Dice, “si no hay intérprete…” dando a entender que algunos son intérpretes, teniendo el don de la interpretación, mientras que otros no lo son. Un intérprete puede que no esté presente. Y si no hay intérprete que esté presente, luego aquel dando el mensaje debería quedar en silencio. Esto implica que un intérprete siempre podría interpretar los mensajes.

Yo no siempre interpreto todas las oraciones que oro en lenguas. Solo así como el Señor quiere y sea necesario. En Romanos 8:26 leemos, “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. Si no sabes qué has de pedir como conviene, puedes orar en el Espíritu y luego interpretar. Entonces sabrás por lo que oraste. Entonces orarás “con el espíritu, y…también con el entendimiento”.

Estoy convencido de que cada creyente debería orar en el espíritu y con el entendimiento – no sólo una oración salida de su entendimiento, pero orar para poder interpretar y así entender sus oraciones en el Espíritu.

Texto Para Memorizar: “Por lo cual, el que habla en lengua extraña pida en oración poder interpretarla” (1°Corintios 14:13).

Lección 9 – Las Lenguas – Un Fluyente Arroyo De Alabanza.

Texto Bíblico: 1°Corintios 12:7-11; Efesios 5:18-19; Juan 7:37-39.

Verdad Central: El hablar en lenguas es un arroyo fluyente que nunca debería cesar, pero que enriquecerá la vida espiritual.

Habiendo estudiado en las dos lecciones anteriores la necesidad y el valor del orar en lenguas, prestemos una mayor atención ahora a clases de lenguas y sus diferentes usos.

         Las Lenguas – Uno De Los Nueve Dones Del Espíritu.

1°Corintios 12:7-11: “Pero a cada uno les es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”.

En los versículos anteriores se citan los nueve dones, o las nueve manifestaciones del Espíritu – nueve formas en las que el Espíritu Santo se manifiesta a Sí mismo. Tres de estos dones son dones de inspiración o emisión hablada. Estos dones vocales son designados como inspiración en la adoración pública. De estos, el don de lenguas es el más prominente.

Las lenguas con interpretación son distintivas de esta dispensación. Todos los otros dones del Espíritu fueron manifestados en el Antiguo Testamento. Incluso en la vida y el ministerio de Jesús todos los otros dones del Espíritu fueron manifestados, excepto las lenguas y la interpretación. Ya que las lenguas y la interpretación son distintivas de esta dispensación, es natural que sean distribuidas y usadas con mayor frecuencia en la iglesia que los otros dones. Esta es la razón por la que hay tal abundancia de dicha manifestación.

Los diversos géneros de lenguas son emisiones sobrenaturales dadas por el Espíritu Santo. Son lenguajes que el que los habla no los ha aprendido, ni los puede entender. Generalmente los oyentes no pueden entenderlos. Hay excepciones, sin embargo, ya que ha habido veces en las que las palabras que alguien habla en lenguas, han sido entendidas por alguien presente.

Cierto ministro del evangelio me conté una experiencia que tuvo mientras predicaba en una misión en Méjico. Dijo, “Prediqué durante unas cinco noches con el misionero de aquella localidad traduciendo el mensaje al español. Una noche presencié una de las escenas más maravillosas que he visto en toda mi vida. Una mujer mejicana bastante gruesa y de aspecto común y sencillo, pasó adelante para recibir el Espíritu Santo después de la predicación. El poder de Dios cayó sobre ella y empezó a hablar en el inglés más perfecto que había oído en mi vida. Yo podía entender todo lo que decía. Ella nunca había asistido a una escuela y su lengua nativa era el español. El oírle hablar en mi lenguaje – en inglés – un lenguaje que ella nunca había aprendido, tuvo un gran impacto en mi vida. No he sido la misma persona desde aquel día”.

Otra instancia en la que las lenguas fueron entendidas por un oyente, mas no por el que las habló, tuvo que ver con una mujer misionera a la India. Mientras se encontraba de permiso en los Estados Unidos, asistió a un culto en cierto Instituto Bíblico. Uno de los estudiantes dio un mensaje en lenguas, pero no hubo interpretación. Ya que todos esperaron callados, sin saber por qué no había interpretación, ella se puso en pie y dijo, “Aquel estudiante estaba hablando en uno de los dialectos de la India. Yo entendí toda palabra que fue dicha. Era dirigido a mí, y esa es la razón por la cuál no hubo interpretación. A través de este mensaje Dios me ha hablado diciendo que quería que volviera y diciéndome lo que quería que hiciese.”

         Las Lenguas – La Evidencia Inicial Del Bautismo Del Espíritu Santo.

El hablar en lenguas siempre se manifiesta cuando la gente es llena del Espíritu Santo. “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4). Yo no discuto con aquellos que dicen que tienen el Espíritu Santo aunque nunca hayan hablado en lenguas. Después de todo, el Espíritu Santo hace una labor de regeneración cuando la persona nace de nuevo, y la Biblia nos dice que “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).

Hace muchos años cuando yo era un joven pastor hambriento por las cosas más profundas de Dios, leyendo el Nuevo Testamento Regué a la conclusión de que si recibía el mismo Espíritu Santo que los discípulos recibieron en el día de Pentecostés, quería la misma señal que les acompañó a ellos. Si no tenía la misma señal – el hablar en lenguas – entonces no tenía la evidencia bíblica de que estaba lleno del mismo Espíritu Santo que ellos estaban llenos. Gracias a Dios, sí que recibí el mismo Espíritu Santo y también hablé en lenguas así como el Espíritu me dio que hablase.

Smith Wigglesworth fue uno de los que discutía diciendo que ya estaba lleno y bautizado del Espíritu Santo aunque en aquel entonces no hablaba en otras lenguas. Al oír que muchos hablaban en lenguas en una iglesia episcopal, fue a ver lo que estaba sucediendo. Se enteró de que el pastor y su esposa habían recibido el bautismo del Espíritu Santo así como muchos de sus miembros. Ellos le preguntaron, “¿Has recibido el Espíritu Santo?” Wigglesworth les contestó que sí. “Entonces, ¿has hablado en lenguas?”, le preguntaron.

“No, pero estoy tan lleno del Espíritu Santo como lo estáis vosotros”, él contestó.

Más tarde, sin embargo, empezó a ver la necesidad de hablar en lenguas y fue al rectorio episcopal para pedirle al pastor que orara por el pero el no estaba allí.

La esposa del pastor le dijo, “Yo oraré por usted”. Smith le dijo, “Pon las manos sobre mi cabeza y ora para que reciba las lenguas”.

“Tú no quieres las lenguas”, le dijo ella, “lo que quieres es el Espíritu Santo. Las lenguas se ocuparán de sí mismas”.

El protestó, “Pero yo ya tengo el Espíritu Santo”.

“No importa, arrodíllate aquí,” le dijo la esposa del pastor. Estaba cansada de discutir con él. Wigglesworth se arrodilló y al ponerle ella las manos encima, el poder de Dios cayó sobre él y empezó a hablar en otras lenguas. El dijo más tarde, “El Espíritu Santo solucionó mis argumentos. Había discutido el asunto con ellos una y otra vez, diciendo que tenía el Espíritu Santo tanto como ellos. En una fracción de tiempo vi que realmente nunca había sido lleno del Espíritu Santo hasta entonces. Había tenido varias experiencias maravillosas como ministro del evangelio así como Dios me bendecía y me ungía para predicar. Habíamos visto a muchos ser salvos e incluso sanos. Pero realmente nunca había sido lleno del Espíritu Santo hasta entonces. Cuando recibes una experiencia dentro de la Palabra de Dios, recibes una experiencia fuera del ámbito del razonamiento. Antes sólo tenía un razonamiento, pero ahora tengo una experiencia con Dios”.

El propósito y el uso del ministerio público de las lenguas y del hablar en lenguas como un individuo bautizado por el Espíritu Santo es diferente. Por otro lado, la esencia de las lenguas es la misma, y la fuente de las lenguas es la misma. Viene del Espíritu Santo. Si hay gente que está siendo llena del Espíritu Santo en medio nuestro, tendremos gente que habla en lenguas.

         Las Lenguas En La Vida De Oración Del Creyente.

El creyente bautizado por el Espíritu Santo no tiene que parar de hablar en lenguas después de su experiencia inicial. Puede continuar usando las lenguas en su adoración y oración a Dios aunque no sea usado para ministrar en lenguas en público.

Howard Carter, el fundador de la escuela Bíblica Pentecostal más antigua del mundo dijo, “No debemos olvidar que el hablar en lenguas no es sólo una evidencia o señal inicial de la presencia en nuestro interior del Espíritu Santo, mas es una experiencia continua para el resto de la vida de uno, asistiéndole en la adoración a Dios. El hablar en lenguas es un fluyente arroyo que nunca debería parar, pero que enriquecerá la vida espiritual”.

A veces llegamos a sentirnos satisfechos, parece como si hubiéramos llegado a la cumbre espiritualmente, ya que hemos sido bautizados en el Espíritu Santo y hemos hablado en lenguas por un tiempo. Un pastor me contó en cierta ocasión acerca de un joven de su iglesia que había estado buscando el bautismo del Espíritu Santo. Acudía a las reuniones de avivamiento cada noche, y finalmente una noche recibió. Después de aquella noche ya no asistió más a los cultos. Cuando el pastor le preguntó por qué, el dijo, “Bueno, ya recibí”. Sí, pero ahí no se acaba. Eso es sólo el principio.

Efesios 5:18.19: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed Henos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”.

Pablo escribió estos versículos a los creyentes nacidos de nuevo y llenos del Espíritu de la iglesia de Efeso. Les dijo, “sed llenos del Espíritu”. Les dijo que se embriagaran del Espíritu y no de vino. El griego dice, “sed siendo llenos”; en otras palabras, mantén una experiencia constante. Sigue bebiendo.

Luego Pablo les dio la característica de la vida llena del Espíritu. “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (versículo 19). Un salmo es un poema espiritual o una oda. Puede que rime o que no rime, pero hay un elemento de poesía en él. Es dado por inspiración del Espíritu Santo de repente. Puede venir por lenguas e interpretación o por profecía.

Juan 7:37-39: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cm en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado”.

El agua es un tipo del Espíritu Santo. Jesús se puso en pie en el último día de la fiesta y dijo que bebieran del Espíritu. Estaba animando a la gente a que permanecieran llenos del Espíritu. Al hacerlo, podemos conquistar al diablo y a los pecados de este mundo, y podemos vivir una vida que agrada a Cristo. “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Texto Para Memorizar: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución antes bien sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18).

Lección 10 – La Oración En Una Nueva Dimensión.

Texto Bíblico: 1°Corintios 14:2,4,18.

Verdad Central: Al orar en el Espíritu, nuestro espíritu no está atado por las limitaciones humanas.

Algunos preguntan, “¿Cuál es la razón para hablar en lenguas?” Hay también aquellos que han sido llenos del Espíritu Santo y han hablado en lenguas, pero no ven ninguna razón para continuar hablando en lenguas en su vida de oración diaria.

Dios evidentemente pensó que el hablar en lenguas era muy importante, ya que El inspiró al apóstol Pablo a que dedicara un capítulo entero de la Biblia – 1°Corintios 14 – a ese tema. Aunque todos se pondrán de acuerdo en la gran importancia de la oración, ¿dónde podemos encontrar en la Biblia un capítulo entero sobre la oración? El pagar los diezmos y las ofrendas es también muy importante. Sin ellas, no podríamos continuar la labor de Dios. ¿Pero, dónde encontramos en la Palabra de Dios un capítulo entero dedicado a ese tema? El bautismo en agua también es importante. Pero, de nuevo, no encontramos un capítulo entero dedicado a ese tema.

Lo que estoy tratando de decir es que Dios no pone cosas innecesarias en Su Palabra. No ha llenado la Biblia de declaraciones sin importancia. Las enseñanzas sobre el tema de hablar en lenguas son vitales y necesarias para todo cristiano victorioso.

         Hablando Secretos A Dios.

1°Corintios 14:2,4,18: “2Porque el que habla en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu hable misterios…4El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica…18Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros”.

En el versículo 2 cuando Pablo dijo, “porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios”, no se estaba refiriendo en este momento a las lenguas usadas en asamblea pública. Se estaba refiriendo al creyente individual lleno del Espíritu Santo, hablando en lenguas en su vida privada de oración. Esto también incluye el orar en lenguas durante los cultos de oración o en el altar de la iglesia ya que venimos a hablar con Dios.

Pablo continuó en el versículo 2, “…aunque por el Espíritu Santo habla misterios”. La traducción de Weymouth (en inglés) de este versículo dice, “por el Espíritu habla secretos divinos”. Dios ha ingeniado un modo por el cuál podemos hablarle sobrenaturalmente. “Aunque por el Espíritu habla secretos divinos”. Habla secretos con Dios.

Mientras estaba predicando en Mesa, Arizona, el pastor de allí me contó la historia de un joven judío que asistía a su iglesia. Parecía que no tenía muchos amigos, así que uno de los muchachos de la iglesia se le hizo amigo. El invitó al muchacho judío para que viniera a la iglesia. Al principio, este muchacho judío se rehusó a venir diciendo que no creía en Cristo. Sin embargo, empezó a pensar que no debla ser tan obstinado, ya que después de todo aquel muchacho era el único que le estaba mostrando amistad. Así que aceptó a ir a la iglesia con el.

Durante el culto una mujer se puso en pie y dio un mensaje en lenguas, sin embargo no hubo ninguna interpretación. El pastor me dijo, “Espere unos minutos”, pero cuando no hubo interpretación al mensaje en lenguas, continuamos con el culto. Al saludar a la. gente después del culto, el muchacho judío me preguntó, “¿Quién era aquella señora que me estaba hablando a mí?”

“Al principio no entendí lo que quería decir. El explicó, ‘Aquella señora que se levantó durante el culto y me habló a mí. Ella habló mi idioma e incluso dijo mi nombre. Me dijo lo que había estado pensando. Me dijo que Cristo era el Mesías y que yo debía creer en El’. El parecía resentir el hecho de que ella le había hablado a el directamente en frente de todos.

“Le dije, ‘Aquella señora es una viuda que sólo tiene una educación paralela al quinto grado. Para vivir lo que hace es lavar ropa. No habla otro idioma fuera del inglés’. Luego llamé a aquella señora y se la presenté a él para que pudiera ver por sí mismo que era una mujer sin educación. El domingo siguiente por la noche aquel muchacho judío estuvo de vuelta a nuestra iglesia, y aquella noche dio su corazón a Cristo”.

Este muchacho judío recibió a Cristo como a su Mesías y a su Salvador ya que aquella humilde viuda se entregó a la operación del Espíritu a través de ella para hablar a un joven perdido.

 

         Edificación Espiritual.

El versículo 4 de 1°Corintios 14 dice, “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica…” Esto quiere decir que se edifica a sí mismo espiritualmente. Judas 20 dice, “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo”. No dice que el orar en el Espíritu Santo nos dará fe, dice que nos edifica “sobre nuestra santísima fe”. Es un medio de edificación espiritual.

Mientras era pastor de la iglesia en cierta comunidad, la señora en cuya casa me hospedaba estaba seriamente enferma con un estómago ulcerado y no podía comer más que comida de bebé y unos pocos huevos crudos mezclados con leche. Aun así tenía problemas manteniendo eso es el estómago.

Un día recibió el bautismo del Espíritu Santo. Yo no estuve presente en dicho momento, pero ella me contó su experiencia de ser llena del Espíritu y hablar en otras lenguas. Nadie puso las manos sobre ella para su sanidad, pero desde el momento en que recibió el Espíritu Santo fue sanada instantáneamente y pudo comer todo lo que quería.

De cierto que nadie podría encontrar falta en una experiencia que puede traer sanidad y bendición. Esta mujer era creyente, una maravillosa hija de Dios, y una cristiana dedicada. Al orar en lenguas se edificó a sí misma en su santísima fe y su fe empezó a obrar.

Lo he visto suceder muchas veces. He visto a gente en condiciones incurables que reciben el bautismo del Espíritu Santo, hablan en lenguas, y se sanan instantáneamente. Algunas de estas mismas personas eran unas por las que habíamos orado con imposición de manos, pero que no habían recibido su sanidad. Sabemos que el hablar en lenguas es un verdadero empuje espiritual para la persona. Le edifica y le construye.

         Nuevas Dimensiones En La Alabanza.

El hablar en lenguas es un modo por el cual podemos magnificar a Dios. Leemos en Hechos 10:46 acerca de Cornelio y los de su casa, “porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios”.

Yo estuve en el ministerio de joven durante varios años, antes de recibir el bautismo del Espíritu Santo. Tuve unos momentos en oración maravillosos. Dios ama a Sus hijos, no importa quienes sean, o cuán profundamente hayan ido en las cosas del Espíritu. Pero muchas veces me fui de mi lugar de oración desilusionado incluso cuando recibí bendición. Me sentí como si algo me faltase.

Trataba de decirle a Dios lo mucho que le amaba. Usaba todos los adjetivos descriptivos que tenía a mi disposición para decirle a Dios cuán maravilloso El era. Agotaba mi vocabulario. Pero en mi espíritu sentía que no había dicho todo lo que quería decir. Esto era porque mi espíritu también quería orar, aparte de mi entendimiento. “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto” (1°Corintios 14:14).

Desde que recibí el Espíritu Santo y ahora hablo en lenguas todo eso ha cambiado. Puedo comunicarme con Dios en una nueva dimensión. Mi espíritu no necesita estar atado por los vocabularios de la tierra. Puede remontarse más allá de las limitaciones del lenguaje humano. Mi espíritu es capacitado por el Espíritu Santo en el interior para decir lo que quiere decir.

No puedo ni empezar a estimar el valor que el orar en el Espíritu tiene en mi vida. Viajando en el campo evangelístico durante muchos años, teniendo que pasar mucho tiempo lejos de mi hogar, una y otra vez el Espíritu Santo me ha alertado a las necesidades de mi familia. Me he despertado durante la noche por la urgencia del Espíritu para orar con respecto a un problema que ha surgido en mi hogar. Inmediatamente me pongo en oración diciendo, “Yo no sé lo que sucede de malo. No sé la raíz del problema, pero Tú lo sabes todo”. Le pido al Espíritu Santo dentro de mí, Quien es mi ayudador, que me ayude a orar sobre esta situación, cualquiera que sea, en el modo conveniente. Entonces empiezo a orar en lenguas.

El orar en el Espíritu ha sido tal bendición en mi vida que quiero animar a los cristianos en todo lugar a que hagan de ello una parte de su vida de oración, asimismo. Quiero que conozcan el gozo de la comunión con el Señor en el Espíritu. Quiero que le permitas al Espíritu Santo que te ayude en la oración. Quiero invitarte a entrar y a comunicarte con Dios de forma sobrenatural. Dios quiere hacer tanto más por ti. El quiere comunicarse contigo de una mejor manera.

Texto Para Memorizar: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora…” (1°Corintios 14:14).

 

Lección 11 – Clases De Oración.

Texto Bíblico: Mateo 21:22; Marcos 11:24; Lucas 22:42.

Verdad Central: Dios está interesado en todo lo que se refiere a nosotros y ha hecho provisión para suplir todas nuestras necesidades a través de la oración.

La traducción de Moffatt (en inglés) de Efesios 6:18 dice lo siguiente: “orando con toda manera de oración…” Otra traducción dice, “orando con todas las clases de oración…”. En la lección de hoy miraremos algunas de las diferentes clases de oración en el Nuevo Testamento.

De la misma manera que hay diferentes numerosas clases de deportes bajo la clasificación general de deportes, también hay muchas diferentes clases de oración que muchas veces ponemos en un montón bajo la categoría general de la oración. Necesitamos comprender que así como hay ciertas reglas que gobiernan ciertos deportes en el área de los deportes, también hay ciertas reglas o principios, leyes espirituales en otras palabras, que gobiernan ciertas clases de oración. Aquellas que tienen que ver con un tipo de oración no tienen que ver necesariamente con otro tipo de oración. En los deportes, las reglas que tienen que ver con el baloncesto no tienen que ver con el fútbol. Si uno tratara de usar las mismas reglas para ambos deportes, se quedaría terriblemente confundido.

 

Un visitante de Europa fue llevado por su anfitrión a ver un partido de “baseball” en la ciudad de Nueva York. El no sabía mucho acerca de ese juego ya que su país no lo tenía. No podía entender las varias expresiones usadas e hizo muchas preguntas. Nosotros somos así muchas veces espiritualmente hablando. De la misma forma, aunque todas son clases de oración, las mismas reglas no se utilizan o adaptan en cada caso. Si tratas de adaptarlas, te quedarás muy confundido.

 

         La Oración De Petición.

Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

Marcos 11:24: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

La clase de oración que es usada más frecuentemente por la mayoría de los cristianos es, sin duda, la oración de petición. Siempre estamos pidiendo o queriendo que Dios haga algo a nuestro favor. Esto es bíblico, por supuesto, ya que El nos ha dicho, “pedid en oración, creyendo…”

La oración de petición debe ser una oración de fe. Esto se trata principalmente de una situación personal. Tiene que ver con tus deseos, con tus necesidades y tus problemas. Tú eres quien oras, no alguien más orando contigo o por ti. No se trata de alguien más poniéndose de acuerdo contigo en oración. Al orar, tú crees que recibes, y si lo haces, recibirás. El está interesado por nuestras necesidades y quiere suplirlas a nuestro favor.

En el Antiguo Testamento Dios les prometió a Su pueblo más que simplemente bendiciones espirituales. El les prometió que prosperarían financiera y materialmente. El les dijo que El quitaría la enfermedad de en medio de ellos y les daría larga vida. “…y yo completaré el número de tus días” (Éxodo 23:26). El les dijo que si guardaban Sus mandamientos, comerían del bien de la tierra.

Dios está tan interesado por Su pueblo hoy en día como lo estaba entonces. El está interesado por todo lo que nos concierne. El ha hecho provisión para nosotros, “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3°Juan 2).

Jesús dijo, “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11). Debemos darnos cuenta de que es la voluntad de Dios que nuestras necesidades – espirituales, físicas y materiales – estén suplidas.

Algunos creen que deberían concluir todas sus oraciones con las palabras “Si es tu voluntad”. Dicen que este fue el modo en que Jesús oró. Sin embargo, Jesús sólo oró así en una ocasión. Cerca de la tumba de Lázaro, no dijo, “…si es tu voluntad…” El dijo, “Te doy gracias Porque siempre me oyes” Y luego ordenó a Lázaro que saliera.

Esta oración era para cambiar algo. Cada vez que oramos para hacer algo o para cambiar algo, no necesitamos poner la palabra “si” en nuestra oración. Si lo hacemos, estamos usando la regla incorrecta y no obrará resultado. Debemos reclamar la promesa de Dios para nuestra petición y “creer que lo recibiréis…”

¿Qué clase de oración fue en la que Jesús puso un “si”?

         La oración De Consagración

Lucas 22:42: “Diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

En el huerto de Getsemaní, Cristo hizo la oración de sumisión, de consagración y dedicación, “…si quieres …pero no se haga mi voluntad…” El quería hacer lo que el Padre quería que El hiciese. No era una oración de petición. No era una oración para obtener algo, o para cambiar algo. Era una oración de consagración.

Cuando consagramos nuestras vidas al servicio de Dios, para ir a cualquier lugar o hacer lo que El quiere que hagamos, hacemos esta clase de oración. En la oración de consagración y dedicación oramos, “si es tu voluntad”.

Cuando se trata de cambiar cosas o de obtener algo de Dios, sin embargo, no oramos, “si es tu voluntad”, ya que ya tenemos la Palabra de Dios al respecto. Sabemos que es Su voluntad de que nuestras necesidades sean suplidas.

Texto Para Memorizar: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18).

 

Lección 12 – La Oración De Adoración.

Texto Bíblico: Hechos 13:1-4.

Verdad Central: A medida que corazones entregados derraman alabanzas a Dios, el Espíritu Santo se manifestará a Sí mismo en medio de ellos.

Como mencionamos en la última lección, la mayoría de nuestras oraciones son del tipo de la oración de petición. Demasiados de nosotros somos como el niño pequeño que oró, “Señor, me llamo Jaime, dame, dame”. Esta parece la única forma de oración de la que sabemos. Si eso es todo lo que estamos haciendo, me pregunto si a veces el Señor no se cansa de oír – solamente “dame”. Debemos dedicar tiempo a esperar en el Señor y a ministrar al Señor – tiempo durante el cual no le pedimos nada, no le suplicamos nada, pero sólo le ministramos a El.

No sólo necesitamos hacerlo como individuos en nuestras vidas privadas de oración, pero también necesitamos esta clase de culto de oración como grupo. Leemos de un grupo en la iglesia del Nuevo Testamento que tuvo esta clase de culto.

Hechos 13:1-4: “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto a Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre”.

Hoy en día cuando los cristianos se reúnen en la iglesia, nos ministramos más que nada los unos a los otros. Nuestros cultos están designados de ese modo. Cantamos himnos, pero en pocos de ellos ministramos al Señor; nos ministramos los unos a los otros. Cantamos solos o cánticos especiales, pero aun no estamos ministrando al Señor; estamos ministrándonos los unos a los otros. Al orar en la iglesia, nuestra oración es principalmente de petición. Estamos suplicándole al Señor que se mueva en medio nuestro, que se manifieste entre nosotros y que supla nuestras necesidades individuales. Luego cuando el ministro se pone en pie para hablar, el no está ministrando al Señor, sino a la congregación. Cuando el culto se termina, si tenemos tiempo para esperar en el Señor en oración, de nuevo generalmente consiste en la oración de petición. Vamos no necesariamente a ministrar al Señor, sino a orar y a pedirle a Dios a nuestro favor.

Sin embargo, los cristianos de los cuáles hemos leído en la narración de Hechos 13:1-4, se juntaron “ministrando estos al Señor, y ayunando…” (versículo 2). Más de una persona estaba envuelta en este incidente, ya que dice, “ministrando estos al Señor, y ayunando”. Esta es la verdadera oración de adoración.

         El Deseo De Dios De Recibir La Alabanza Del Hombre.

Dios hizo al hombre para poder tener a alguien con quien tener comunión. El hizo al hombre para Su propio placer. Es verdad que Dios se interesa en nosotros y quiere suplir toda nuestra necesidad. Pero aun más que eso, El desea nuestro amor, nuestra adoración y comunión con El.

El es nuestro Padre ya que somos nacidos de Dios. No hay padre humano que disfrute la comunión con sus hijos como Dios disfrutarla comunión con sus hijos e hijas.

En una reunión de avivamiento que sostuvimos, yo decidí hacer algo un poco diferente. Después de seis semanas de reuniones, una noche anuncié a la congregación, “Tengamos diferentes clases de reuniones. Durante tres noches de las dos semanas restantes quiero que nos reunamos para ministrar al Señor. Puede que lea de la Biblia un poco y que haga unos pequeños comentarios, pero no voy a predicar. No vamos a venir a pedirle a Dios por nada. Vendremos como un grupo para esperar en el Señor, para ministrar al Señor y para adorarle a El. Si no quieres orar de esa forma, no vengas esas noches particulares.

“No quiero que vengamos y sólo esperemos en El unos diez minutos. Quiero que vengamos con el pensamiento en mente de que esperaremos en El por lo menos una hora en oración, quizás más. Ministraremos al Señor, le alabaremos y le diremos cuánto le amamos, y le agradeceremos por Sus bondades y misericordia”.

Uno puede haber esperado que el grupo hubiera disminuido en esas noches, pero no. El grupo fue el mismo y vino a alabar al Señor. Me di cuenta que querían esperar en el Señor. Y en esa clase de ambiente, Dios nos ministró a nosotros de formas poco frecuentes. Aunque eso ocurrió hace muchos años, aun veo resultados hoy de las cosas que el Señor me habló, las cuales me convencen de que pasamos por alto muchas bendiciones porque no tomamos tiempo para ponemos en la actitud de adoración correcta y para ministrar al Señor.

         El Poder De La Alabanza.

Permite que llame tu atención al hecho de que este es el tipo de ambiente en el cual Dios se mueve. “Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo…” Con corazones sometidos al Señor, llenos de amor y alabanza, el Espíritu Santo puede manifestarse a Sí mismo y hacer saber la voluntad de Dios y Su dirección para las vidas de Sus hijos.

Cierto ministro me contó una experiencia que tuvo, la cual ilustra el poder de la alabanza. Una vez al empezar su ministerio, mientras era un joven evangelista, se hospedó en la casa del pastor durante una de sus reuniones de avivamiento. Durante la noche una llamada vino para el pastor para que fuera a orar por un bebé que estaba teniendo convulsiones. Al pastor lo habían llamado de otra ciudad para que fuera a predicar un entierro, pero la esposa del pastor le pidió a este joven evangelista si quería ir con ella y con otros fieles cristianos para orar por el niño enfermo.

Relatándome dicha experiencia, el me dijo, “Reprendimos al diablo, oramos tan fuertemente como nuestras voces podían orar y seguimos todos los rituales que a veces sentimos que hemos de hacer para que Dios oiga nuestras oraciones. Después de cuarenta minutos de tal rigurosa oración, el niño no estaba mejor, sino que continuaba con convulsiones.

“Yo había hecho todo lo que sabía hacer. Había hecho todo lo que había visto hacer. Pero nada pasó. Luego al callarme, pareció que el grupo que se había reunido allí para orar también se puso en silencio. Luego la esposa del pastor empezó a decir suavemente, ‘Gloria a Dios, gloria a Dios’, y alabanzas empezaron a brotar de sus labios. Ella continuó en ese espíritu de alabanza durante diez minutos. Finalmente, uno por uno todos lo tomaron hasta que todos nosotros estábamos alabando a Dios. En medio de aquella atmósfera, las convulsiones de aquel niño cesaron y él se durmió.

“Nosotros nos quedamos de pie durante un rato regocijándonos en el Señor. Luego mientras estábamos hablando, el niño se despertó y volvió a las convulsiones. Nos alarmamos y empezamos a orar y a reprender al diablo. Ungimos al niño con aceite y pusimos las manos sobre él. Seguirnos las maniobras de costumbre nuevamente, pero nada parecía ayudar.

“Luego nos aquietamos nuevamente, la esposa del pastor empezó a alabar al Señor, ministrando al Señor y diciéndole cuánto le amaba. Todos nos unimos a ella y muy pronto las convulsiones del niño cesaron y se durmió, permanentemente sanado. Aquella noche fui testigo del poder de la alabanza.

Esta es una ocasión en la que la oración de adoración trajo resultado cuando nada más pudo hacerlo. A medida que los creyentes, como aquellos en la Primera Iglesia estaban “ministrando al Señor”, el Espíritu Santo se movió e hizo manifiesto el enorme poder de Dios.

Texto Para Memorizar: “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios” (Lucas 24:52-53).

Lección 13 – La Oración De Adoración.

Textos Bíblicos: 2°Crónicas 20:15, 17-19, 21-22; Lucas 24:50-53.

Verdad Central: La alabanza era una característica de la iglesia primitiva.

En el capítulo dieciséis de los Hechos, encontramos la historia de Pablo y Silas en Filipos. Leemos de su arresto, de cómo fueron azotados con muchas heridas y echados en la cárcel.

Hechos 16:22-25: “Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad, el cual, recibido este mandado, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”.

         Un Himno A Medianoche.

Quiero llamar especial atención al versículo 25, “…orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios…” ¿Qué motivo tenían para estar tan contentos que tenían ganas de cantar? Ciertamente nada les estaba yendo bien. Habían estado predicando las buenas nuevas del evangelio, y ¿qué recibieron a cambio? Los habían traído delante de los magistrados, habían sido culpados y azotados, y luego echados en la cárcel con los pies asegurados en el cepo. Sus espaldas les dolían y estaban sangrando. Cada parte del cuerpo les dolía. Pero ellos estaban sentados allí lamentándose y quejándose, diciendo, “¿Por qué me ha tenido que suceder esto a mí?” No. La Biblia dice que “cantaban himnos a Dios”.

Si hubieran sido como algunos de nosotros hoy en día, las escrituras pueden que dijeran, “Pero a medianoche lamentándose y quejándose Pablo y Silas, gimiendo y sollozando, se preguntaban por qué Dios había permitido que tal cosa les sucediera”. Su conversación podría haber seguido así:

“¿Pablo, aun estás aquí?”

“Claro que aun estoy aquí. ¿Dónde quieres que esté?”

“Te digo, mi pobre espalda me está doliendo muchísimo. No puedo comprender por qué Dios nos ha enviado esto. El sabe que he tratado de servirle y de hacer lo mejor que puedo”.

Esa clase de actitud les hubiera puesto en problemas mayores en vez de sacarles de ellos.

Podemos aprender algo aquí de Pablo y Silas. Después de todo, tenían problemas. Tenían dolor. Estaban en la cárcel. La situación era bastante sombría. Uno no podría culparles por sentirse desanimados. Sin embargo, como alguien ha dicho, Pablo y Silas estaban en la cárcel, pero no dejaron que la cárcel entrara en ellos.

Esta es la razón por la cuál muchos están derrotados. Los problemas nos atacan a todos, pero nuestra actitud hacia ellos es lo que hace la diferencia entre la victoria y la derrota. La forma en que vemos la situación es lo que determinará la forma en que saldremos de ella, o incluso si saldremos de ella, después de todo. En este ejemplo de Pablo y Silas podemos encontrar ayuda para nuestra hora de medianoche, para nuestro tiempo de prueba, para el momento en que las tormentas de la vida nos amenazan a tirarnos por la borda.

Pablo y Silas no estaban en Filipos de vacaciones. Estaban allí para hacer la obra del Señor. No se encontraban fuera de la voluntad del Señor. Lo primero que algunos piensan cuando la adversidad les golpea es que seguramente deben estar fuera de la voluntad del Señor o tal cosa no les habría sucedido. Pero Pablo y Silas estaban justo en medio de la voluntad de Dios. Si fuéramos a medir si estamos en la voluntad de Dios por el hecho de que todo anda bien, sin lugares difíciles y sin sacrificios, luego Pablo nunca estuvo en la voluntad de Dios en su ministerio completo. Erró desde el principio hasta el final.

Notemos algo más en el versículo 25. “Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. No lo hacían en voz baja. Estaban alabando a Dios en alta voz allí mismo en la cárcel. ¡No sólo los oían los presos, sino que Dios los oyó! “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron” (versículo 26).

La liberación vino mientras alaban a Dios.

         Un Himno Durante La Batalla.

Veamos en el Antiguo Testamento la contraparte a esta historia. Durante el reinado de Josafat, los amonitas y moabitas vinieron en contra de los israelitas. Josafat clamó al Señor en oración y El le respondió.

2°Cronicas 20-15, 17-19, 21-22: “15Y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios…17No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.18Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.19Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz…21Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.22Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros”.

Josafat sabía que su ejército no podía en contra de esas naciones que venían en contra de él. Pero él sabía que Su Dios era más que suficiente en contra de ellos. El convocó una reunión de oración y ellos ayunaron y oraron. El Espíritu de Dios se movió sobre un joven en la congregación, el cual se puso en pie y profetizó. El Señor les dijo que no temieran, pues la guerra era del Señor.

A la mañana siguiente cuando salieron en contra del poderoso ejército del enemigo, no fueron en contra de ellos con espadas y lanzas, pero con himnos de alabanza (versículo 21). Marcharon cantando: “Glorificad a Dios, porque su misericordia es para siempre”. Cantaron y alabaron al Señor tal y como Pablo y Silas hicieron en la cárcel. En su hora de prueba, en vez de acobardarse con miedo, los hijos de Israel cantaron alabanzas a Dios tal y como Pablo y Silas hicieron.

¿Y cuál fue el resultado de la batalla? Lee el versículo 22. “Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros”. Cuando empezaron a cantar alabanzas a Dios, El hizo algo. Ellos fueron testigos de una manifestación del poder de Dios.

         La Alabanza: Una Característica De La Iglesia Primitiva

Un espíritu de alabanza y regocijo era una característica de la iglesia primitiva.

Lucas 24:50-53: “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios”.

Después de que los discípulos vieron como Jesús fue llevado al cielo, volvieron a Jerusalén con corazones llenos de alabanza y gratitud a Dios.

Luego leemos acerca de ellos en Hechos 2:46-47, “y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. Fíjate en la expresión, “y perseverando unánimes cada día…comían juntos con alegría …alabando a Dios…” Con estos primeros cristianos, esto no era sólo una ocurrencia espasmódica.

No era algo que sólo ocurría raramente, de vez en cuando. La Biblia usa las palabras “cada día”, continuamente.

Demasiadas veces algunos cristianos de hoy en día se acercan a Dios de corazón sólo cada seis meses, y entonces tienen un tiempo de alabanza y bendición a Dios. Si estuviéramos escribiendo acerca de ellos usaríamos las palabras “de ocasión en ocasión” o quizás incluso “semi-anualmente”. Pero de los primeros cristianos la Biblia registra que “estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios”.

Si queremos ver la misma manifestación de poder que la primera iglesia tenía, vamos a tener que ver la misma manifestación de alabanza que ellos tenían.

Texto Para Memorizar: “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios” (Lucas 24:52-53).

Lección 14 – La Oración Unida.

Texto Bíblico: Hechos 4:23-31.

Verdad Central: En la oración unida hay poder.

En el capítulo tres de los Hechos leemos que al entrar en el Templo a través de la puerta llamada La Hermosa, Pedro y Juan vieron a un hombre pidiendo limosna. Pedro le dijo al hombre que les mirara. Esperando recibir una moneda, él les miró. Pedro le dijo. “No tengo plata ni oro, pero lo que tingo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Hechos 3:6). Pedro tomó al hombre de la mano, le levantó y el hombre empezó a andar. El entró en el templo alabando a Dios.

Esto levantó un tumulto entre la gente, y Pedro y Juan fueron llevados delante de los sacerdotes y ancianos. Los echaron en la cárcel y al día siguiente los llevaron delante de los gobernadores. Incapaces de negar que un verdadero milagro había tomado lugar, los sacerdotes se vieron forzados a dejarles ir. Sin embargo, les ordenaron que no predicaran o enseñaran más en el nombre de Jesús. Luego leemos:

Hechos 4:23-30: “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndole oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por la boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra Su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu Santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu Santo Hijo Jesús”.

 

         De La Cárcel Al Grupo De Oración.

Fíjate en lo primero que Pedro y Juan hicieron al salir de la cárcel. “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos…” Un buen lugar donde estar cuando hay pruebas es entre “los suyos”, gente de la misma fe. Es bueno el estar alrededor de gente que sabe cómo orar.

A menudo he pensado que si este grupo hubiera sido como algunos cristianos de hoy, lo primero que hubieran hecho habría sido organizar un comité para ir a hablar a esos gobernadores y hacer alguna clase de trato por medio del cuál todos pudieran llevarse bien. Después de todo, esos líderes también eran hombres religiosos. Ellos creían en Dios y en la oración. Creían en ir a la iglesia. La única diferencia era que no aceptaban a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios.

Sin embargo, la Biblia no dice que designaron un comité. Dice que “alzaron unánimes la voz a Dios…” Ellos conocían el valor de la oración unida.

Yo me crié en una iglesia de los bautistas del sur y durante mi juventud nunca oí de gente que oraba en alta voz en oración unida. En nuestra iglesia alguien generalmente dirigía en oración. Nunca levantábamos las voces en grupo en oración.

Más tarde cuando empecé a atender algunos cultos del Evangelio Completo, su manera de orar me molestaba. Iba al altar para orar con ellos, pero oraba calladamente. Me molestaba porque ellos oraban en voz alta. Sus cultos estimulaban mi fe, pero cuando oraba en el altar, yo me ponía en un lado, lejos de ellos, para no estar tan cerca de su ruido.

Una vez me atreví a decir algo al respecto. Les dije que Dios no era sordo. Ellos respondieron, “Tampoco es nervioso”.

Decidí buscar en la Biblia una respuesta bíblica a esa cuestión. Quería ver cómo oraban los primeros cristianos. Decimos que predicamos el mismo Nuevo Nacimiento de ellos, así que más vale que les sigamos también en la oración. Al leer a través del libro de los Hechos, subrayé con lápiz rojo cada versículo que decía que la gente oraba en grupo o donde decía que dos o más oraban. No pude encontrar ningún sitio donde dijeran que le pedían a alguien que dirigiera en oración. Tampoco tenían ningún tipo de frases para usar en oración u oraciones ya hechas.

Descubrí que la Biblia decía que alzaban sus voces. Todos oraban a la vez, y todos oraban en voz alta.

Después de leer eso, la próxima vez que acudí a un culto del Evangelio Completo, me puse justo en medio de donde estaban orando. Después de que mi mente se renovó de acuerdo con la Palabra, fui bendecido con una bendición que nunca había recibido al orar solo en voz baja. Vi por primera vez la bendición de la oración unida.

         Resultados De La Oración Unida.

¿Cuáles fueron los resultados de la oración unida de los creyentes en este capítulo cuarto de los Hechos? Veamos el versículo 31:

Hechos 4:31: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”.

¿Había   sido contestada su oración unida? En el versículo 29 leemos lo que habían orado, “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra”. No le habían pedido al Señor que removiera la persecución o que matara a sus enemigos. No le habían pedido al Señor que les hiciera el camino más fácil. En lugar de eso, habían orado que en medio de la persecución pudieran predicar la palabra con denuedo. Y el Señor contestó su oración.

El versículo 31 dice que “el lugar en que estaban congregados tembló…” ¿Sabes de algún grupo de gente que oran y el lugar tiembla en estos días? Si los cristianos hoy en día pudieran juntarse y orar “unánimes” podrían hacer que el mundo temblara para Jesús. Hay poder en la oración unida.

Fíjate también que su oración era por algo específico. Su oración era concreta. No estaban haciendo una oración general, mas estaban orando por la necesidad que estaban enfrentando en aquel momento. Y todos ellos oraban a una. Al levantar sus voces hacia Dios en oración ferviente, “el lugar tembló”.

En la lección anterior estudiamos acerca de un incidente muy parecido. Pablo y Silas habían sido echados en la cárcel en Filipos por predicar el evangelio. En vez de quejarse al Señor por lo que les había sucedido, elevaron sus voces al Señor en cánticos de alabanza. “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hechos 16:25). Ellos también oraron en voz alta, ya que “los presos los oían”. No estaban en una esquina balbuceando calladamente peticiones desesperadas a Dios. “…Los presos los oían” mientras “cantaban himnos a Dios”.

Algunos dicen que quieren orar calladamente ya que el Señor sabe que ellos tienen un cántico en el corazón. Pero si está allí, va a salir, “…Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).

¿Contestó Dios la oración unida de Pablo y Silas? Hechos 16:26 dice, “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían, y al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron”. ¡De nuevo el lugar tembló como resultado de la oración unida!

Cuando Pablo y Silas unieron fuerzas en oración y alabanza a Dios, los mismos cimientos de la cárcel se sacudieron. Los cepos se soltaron de sus pies y fueron hechos libres. El carcelero, despertado por el terremoto, vio las puertas de la prisión abiertas y asumió que los prisioneros se habían escapado.

El sabía que lo harían responsable por el escape, y se llenó de temor de tal manera que iba a matarse. Entonces Pablo clamó diciendo, “…No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí” (versículo 28).

El carcelero sabía que había presenciado algo sobrenatural aquella noche. El supo que Pablo y Silas no eran hombres ordinarios, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (versículos 29-31). Como resultado de la oración unida de Pablo y Silas, aquella noche, el carcelero y toda su familia aceptaron a Cristo como su Salvador y fueron bautizados.

Hay poder sobrenatural en la oración unida.

Texto Para Memorizar: “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego…” (Hechos 1:14).

 

Lección 15 – La Oración De Comisión.

Texto Bíblico: Filipenses 4:6.

Verdad Central: Cuando los vientos de adversidad soplan, podemos hacer exactamente lo que la Palabra de Dios dice. No tenemos por qué preocuparnos o angustiarnos, podemos echar nuestras cargas sobre el Señor.

Oras en ocasiones por un problema sin obtener aparentes resultados? Las oraciones no contestadas son generalmente debidas a que no oramos de acuerdo con la Palabra de Dios.

Hay veces cuando tenemos que orar la oración de comisión, o dedicación. Pedro se refirió a esta clase de oración al decir, “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1°Pedro 5:7). Creo que la traducción de la Biblia Amplificada en inglés trae más iluminación y entendimiento a este versículo. Dice así, “Echando toda vuestra ansiedad – todas vuestras preocupaciones, vuestros desvelos, una vez por todas – sobre él; porque él tiene cuidado de vosotros con afecto, y se ocupa de vosotros con vigilancia”.

Qué maravilloso es el poder echar nuestras ansiedades sobre el Señor en oración.

 

         Ora De Acuerdo Con Las Leyes Que Gobiernan La Oración.

Si la gente hiciera esta oración de comisión, esto eliminaría algunas de las cosas por las que oran. Las oraciones de algunos no son contestadas porque no hacen lo que Dios dijo que había que hacer con los cuidados, ansiedades, preocupaciones e inquietudes. No servirá de nada el orar sobre las ansiedades a no ser que hagas lo que Dios te dice que hagas con ellas.

Algunos cristianos parecen satisfechos con sólo pensar que Dios conoce y entiende todos sus problemas – pero aun se adhieren a sus ansiedades. Por lo tanto, no reciben liberación. No es suficiente el saber que El entiende y está interesado. Debemos continuar y hacer lo que El dice que hagamos si queremos liberación de nuestros problemas. Echa todas tus ansiedades, todas tus preocupaciones sobre El, porque El tiene cuidado de ti.

Esta es la oración de comisión, la oración de echar o rodar nuestras ansiedades y cargas sobre El. Una escritura en los Salmos puede ayudarnos a ver con mayor claridad lo que Pedro esta diciendo aquí. “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (Salmo 37:5). El margen en la versión King James dice, “Rueda tu camino sobre el Señor”. Encomienda, echa, rueda tu carga sobre el Señor. El no te la va a quitar. Algunos piden, “Ore para que el Señor alivie esta carga”. El no lo va a hacer. El no quiere solamente aliviar nuestra carga. El quiere llevarla toda. Pero hay una parte vital que nosotros hemos de desempeñar. Es la oración de comisión.

Dios no quiere que Sus hijos se preocupen, que estén llenos de ansiedad o cargados con los cuidados de la vida. Pero hay algo que debes hacer. En una frase imperativa, como éstas en 1°Pedro 5:7 y Salmos 37:5, se entiende que el sujeto es “tú”. El Señor dijo, “(Tú) echa toda ansiedad sobre él…” “(Tú) encomienda al Señor tu camino…” Nosotros debemos hacer nuestra parte, debemos obedecer al Señor, antes de que El pueda ayudarnos. Debemos soltarnos de nuestro problema antes de que El pueda hacerse cargo de él.

Esta es una proposición que se hace sólo una vez – no es algo que se hace cada día. Cuando en verdad echamos nuestras ansiedades sobre él, cuando en realidad encomendamos al Señor nuestro camino, ya no lo tenemos nosotros. Nos hemos desecho de aquello. No está más en nuestras manos, pero en las de El. Hay tanto que el Señor habría hecho por nosotros, pero no le hemos dejado. Puede que hayamos sido sinceros y honestos en nuestras oraciones sobre algunos asuntos, pero no vimos respuestas a nuestras oraciones porque no vinimos de acuerdo a Sus reglas, de acuerdo son Sus leyes que gobiernan la operación de la oración. No hicimos lo que El nos dijo que hiciéramos, sin embargo nos preguntamos por qué El no hizo ciertas cosas por nosotros.

Algunas veces hemos traído nuestras cargas al altar de oración. Hemos orado y orado y orado y orado sobre ello. Luego nos hemos levantado para irnos, hemos recogido la carga que habíamos puesto en el altar, y nos la hemos llevado a casa con nosotros.

También hay quienes en verdad quieren deshacerse de sus problemas. Oh, afirman, a veces bastante fuertemente, que quieren hacerlo. Pero en realidad no lo hacen; pues si lo hiciesen, no tendrían ningún motivo para que la gente les tuviera pena. No tendrían motivo para quejarse. Casi tendrían que parar toda su conversación.

 

         La Futilidad De La Preocupación.

Mateo 6:25-27: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves de¡ cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”.

Jesús estaba diciendo en este pasaje de escritura, “¿Quién de vosotros por preocupara y estar ansioso va a cambiar algo?” Todos sabemos que la preocupación es como una mecedora – te mantiene ocupado, pero no te lleva a ningún sitio.

El evangelio de Lucas relata la misma porción de escritura diciendo, “Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida…” (Lucas 12:22). Otra traducción de este versículo dice, “No estéis ansiosos por el día de mañana”.

Desde luego, tenemos que planear y preparar para mañana. Tenemos que hacer ciertas provisiones para el futuro. Pero lo que el Señor nos está enseñando aquí es que El no quiere que estemos llenos de ansiedad y preocupación por el día de mañana. Podemos decir con el compositor de música cristiana, “No sé sobre el mañana, pero sí sé quién me toma de la mano”. Eso es todo lo que importa.

 

         La Preocupación Invalida La Oración.

Filipenses 4:6: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

La traducción de la Biblia Amplificada de este versículo nos ayudará. Dice, “No os angustiéis o tengáis ninguna ansiedad”. De nuevo “tú” es el sujeto que se sobreentiende en la frase. Cuando el Señor dijo, “Por nada estéis afanosos…”. En otras palabras, “Vosotros no os angustiéis o tengáis ansiedad acerca de nada”.

Mientras sigas apurado y teniendo ansiedad con respecto a lo que estés orando, invalidas los efectos de tu oración. No lo has echado sobre el Señor, aun lo tienes tú. Si tú eres quien lo tienes, El no lo tiene, Si El lo tiene, tú no lo tienes.

Mientras sigas preocupándose sobre el problema, acostado pero despierto durante la noche, dando vueltas en la cama, tratando de resolverlo, El no lo tiene. Si el estómago se te revuelve cada vez que piensas en ello, y no puedes comer por la preocupación, El no lo tiene. Tú lo tienes. Y en realidad todas tus oraciones al respecto no obrarán resultado ya que no has hecho lo que El ha mandado. El ha prometido que “El hará”, pero sólo después que tu hayas encomendado “al Señor tu camino”.

Cuando echarnos nuestras ansiedades sobre el Señor, nosotros ya no las tenemos. Como ilustración, si yo sacara los últimos cinco dólares de mi billetera y te los diera a ti, yo ya no los tendría más, tú los tendrías. Luego si alguien se me acercara y quisiera pedirme un dólar de prestado, prometiendo devolverlo al día siguiente, yo tendría que decir que no lo tenía. Había acabado de darte a ti todo mi dinero. Yo no lo tenía, tu lo tenías.

Durante doce años fui pastor, y en ocasiones durante aquel tiempo algunos problemas brotaron con la tentación a preocuparme de ellos. Cuando me encontraba poniéndome ansioso acerca de algo, empezaba a hablarme a mi mismo. “Ahora Kenneth”, me decía, “tú tienes mayor conocimiento que este. Te estás empezando a preocupar. No lo hagas. No está bien”.

Muchas veces durante la noche me despertaba y el diablo me traía a mi mente un cuadro de las condiciones existentes en la iglesia. Estaba tentado a preocuparme, pero en lugar de preocuparme, empezaba a reírme en voz alta y a decir, “Yo no tengo ningún problema. Gloria al Señor, yo estoy libre de ansiedades. Yo no lo tengo, diablo. Me puedes enseñar un cuadro de ello, si quieres, pero yo no lo tengo. El Señor lo tiene”.

Es maravilloso lo que Dios puede hacer con tus problemas cuando los tiene El. Pero mientras seas tú quien los mantengas, mientras seas tú quien trate de solucionarlos y trate de ayudarle a El a resolverlos, entonces El no los tiene. Tú los tienes.

Cuando los vientos de adversidad soplan, podemos hacer exactamente lo que la Palabra de Dios dice. No tenemos que angustiarnos o preocuparnos, podemos echar nuestras cargas sobre el Señor, si aun no lo has hecho, no habrá momento mejor para hacerlo que ahora mismo para deshacerte de tu problema y dormir en paz esta noche. Si el diablo trata de traerte un cuadro de ellos, deséchalo de tu mente inmediatamente y di, “No, yo no lo tengo, diablo. Yo no tengo ninguna ansiedad, se las he entregado al Señor y El las tiene”.

El se ocupará de ello mientras duermes. El nunca se adormece ni duerme (Salmo 121:4). Tú necesitas dormir, pero El no. “…Pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmo 127:2). Tú eres Su amado ya que eres acepto en el Amado, el Señor Jesucristo (Efesios 1:6). Por lo tanto, puedes dormir en paz.

Si en realidad creemos en la Palabra y practicamos la Palabra de Dios, entonces nunca deberíamos preocupamos. Si en realidad creemos lo que Jesús dijo, “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14), entonces no nos preocuparíamos incluso si al volver a casa nos la encontráramos incendiada. No nos preocuparíamos y llenaríamos de temor, diríamos, “Gloria a Dios, obtendremos una mejor”. Este es el lugar donde Dios quiere que estemos. Proponte en el corazón hoy mismo el practicar la Palabra de Dios, el practicar la fe.

Texto Para Memorizar: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros” (1°Pedro 5:7).

 

Lección 16 – Lo Que Jesús Dijo Sobre La Oración (Parte 1).

Texto Bíblico: Mateo 6:5-13.

Verdad Central: El Padre Nuestro es un modelo en el cuál vemos ciertos principios de la oración.

Mientras Jesús estaba aquí en la tierra El enseñó mucho sobre la oración. Quizás la mejor conocida de sus enseñanzas sobre la oración es el a menudo repetido “Padrenuestro”. En esta breve oración encontramos un modelo para la oración que Jesús dio a Sus discípulos. Antes de darles esta oración, registrada en el evangelio de Mateo, encontramos unos pocos versículos los cuáles también derraman mucha luz a este respecto son en realidad un preludio a la oración.

Mateo 6:5-13: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”.

         La Oración Privada.Una de las primeras cosas que Jesús dijo aquí fue, “y cuando ores, no seas como los hipócritas…”. Claro que ninguno de nosotros quiere ser un hipócrita, especialmente en la oración. Luego El describió al hipócrita: “…porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres”.

Esto no quiere decir que toda nuestra oración debería hacerse en privado. Al estudiar la forma en que la iglesia primitiva oraba en la lección 14, los vimos orando juntos como grupo a través del libro de los Hechos. A lo que Jesús se estaba refiriendo aquí era al peligro de orar sólo para ser visto de los hombres. Hay quienes solamente oran en público para aparentar ser muy espirituales, para hacer que la gente piense que son verdaderos guerreros de la oración. Aquellos que sólo oran para recibir el aplauso de los hombres tienen ya su recompensa, y eso es todo lo que recibirán – el fugaz aplauso de los hombres.

Jesús les dijo a Sus discípulos: “Entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto”. El estaba enfatizando la importancia de la vida privada de oración. La oración en público es necesaria y vital en la vida de la iglesia. El orar juntos como familia es vital y necesario para la fortaleza espiritual del hogar. Pero la oración privada es esencial para la vida espiritual del individuo. Así es cuando crecemos en estatura espiritual. No debería ser sólo en los momentos críticos que somos llevados a la oración. Deberíamos estar espiritualmente preparados para tales momentos a través del tiempo diario en oración que apartamos para tener comunión con Dios.

 

         La Oración Repetitoria.

Jesús continuó diciendo, “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” (versículo 7). Tenemos dos admoniciones del Señor: (1) Al orar, no seáis como los hipócritas, y (2) Al orar, no seáis como los gentiles. Jesús dijo que los gentiles piensan que serán oídos por sus dioses si oran repetidamente, por su palabrería.

Es triste el decirlo, pero parte de este pensar ha llegado al pensamiento de muchos cristianos. Muchos tienen el concepto de que Dios les oirá por su mucho hablar, sus largas y repetitorias llamadas a Dios. Repiten la misma oración, dicen las mismas frases y palabras una y otra vez, pensando que serán oídos por eso. Pero esto es exactamente lo que Jesús dijo, “…No uséis vanas repeticiones, como los gentiles”.

Luego dijo, “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes de que vosotros le pidáis”. El lo sabe antes de que le pidas, pero aun quiere que le pidas, como veremos en el capítulo siguiente de Mateo, ya que El dijo, “Pedid, y se os dará…” (Mateo 7:7).

Dios no te oye sólo porque repites la misma oración una y otra vez. Algunos parecen tener la idea de que si sólo pudieran orar prolongadamente y en alta voz, eventualmente podrían conseguir que Dios les oyera. Dios no te va a oír porque oras en alta voz o calladamente. Como hemos visto en lecciones anteriores, es la oración de fe la que Dios oye. El te oye porque tú le crees al orar, y te acercas a El de acuerdo con Su Palabra.

         Los Principios Básicos De La Oración.

En los siguientes versículos de Mateo, Jesús les enseñó a Sus discípulos algunos elementos básicos acerca de la oración. Referido comúnmente como el Padrenuestro, es más correctamente la oración de los discípulos, o el modelo de oración que Jesús les dio mientras anduvo con ellos en la tierra. Ciertamente, dispensacionalmente hablando, esta no es la oración de la iglesia, ya que aquí no oraron en el nombre de Jesús. Cuando la iglesia ora, ora en el nombre de Jesús. Sin embargo, podemos aprender muchas verdades tocantes a la oración.

Jesús no les estaba diciendo a los discípulos que oraran esta oración palabra por palabra. Les estaba dando algunos principios en conexión con la oración que sí que obrarán resultado para la iglesia de hoy.

 

         El Principio De La Alabanza.

La oración empezaba con estas palabras, “Padre nuestro que estás en los cielos…” El inconverso puede hacer esta oración con sus labios como cualquiera puede recitar un poema, una oración, o cantar una canción. Pero para en verdad hacer esta oración de corazón, para en verdad tener comunión con Dios, uno debe ser en realidad hijo de Dios. De otra manera, uno no puede decir en verdad, “Padre nuestro”.

Oímos mucha enseñanza en estos días acerca de “La Paternidad de Dios y ¡a Hermandad de los hombres”. Algunos tratarían de hacernos creer que todos somos hijos de Dios, de que El es el Padre de todos nosotros. Es verdad que El es el Creador de todos y que nosotros somos todos criaturas suyas, pero Dios no es el Padre de todos. El sólo es Padre de aquellos que han nacido de nuevo, aquellos que son de Su familia.

Durante el ministerio de Jesús en la tierra, El dijo en cierta ocasión a un grupo de fariseos, quienes eran muy religiosos, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo” (Juan 8:44). Los fariseos eran buena gente si nos referimos a las obras, pero Jesús les dijo, “Sois de vuestro Padre el diablo”. Para llamar a Dios, nuestro Padre, debemos nacer de nuevo. El es más que nuestro Dios; El es nuestro Padre.

Jesús está diciendo aquí que el aproche hacia Dios correcto, es el venir a El porque El es nuestro Padre, y acudir en alabanza y adoración. “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre” (versículo 9). Ven primero con alabanza. Ven primero con adoración a Su presencia, ya que El es nuestro Padre.

         El Principio De Poner a Dios En Primer Lugar.

El versículo siguiente en esta oración modelo dice, “Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (versículo 10). El principio envuelto aquí es el de poner primero al reino de Dios. Más tarde en este mismo capítulo Jesús repite este Principio, “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (versículo 33). Si ponemos a Dios primero, no necesitamos preocuparnos por las cosas materiales, ya que “Todas estas cosas os serán añadidas”. No tenemos que ir por la vida con las suelas de los zapatos todas desgastadas, con facturas pendientes sin pagar, y conduciendo un modelo de coche viejo. Si Dios es primero en nuestras vidas, “todas estas cosas os serán añadidas”.

¿Has pensado alguna vez cuánto incluye esta oración? El oró, “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra”. ¿Te supones que hay gente enferma en el cielo? No. Ni tampoco es la voluntad de Dios que haya gente enferma en la tierra. Dios quiere que nuestras vidas sean llenas de bendiciones. El quiere que nuestras vidas aquí en la tierra sean vividas en el centro de Su voluntad, así como es en el cielo. El quiere que gocemos de la vida abundante. “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

         El Principio De La Oración Diaria.

En el versículo siguiente de esta oración, Jesús nos enseñó la importancia de la oración diaria, de pedirle a El por cada necesidad nuestra. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (versículo 11). Aunque El conoce cada necesidad nuestra, El aun quiere que nosotros le pidamos.

 

         El Principio Del Perdonar.

Jesús enseñó mucho sobre el perdonar durante su estancia aquí en la tierra, y lo incluyó aquí como uno de los elementos esenciales de la oración. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (versículo 12). En los versículos 14-15 también dijo, “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. La oración no obrará resultado en un corazón que no perdona. No podemos guardar rencor contra nadie y mantener una verdadera vida de oración que obtenga resultados.

Hay muchas ocasiones en que la confusión mental y la frustración emocional pueden ser atribuidas a guardar amargura en contra de otros. Los doctores han aprendido que la gente que guarda rencor en su corazón son más susceptibles a cierto tipo de enfermedades. Cuando han podido conseguir que tales pacientes se deshicieran de su resentimiento, aunque no habían respondido de ninguna manera al tratamiento médico, en la mayoría de los casos su problema se curaba. Más y más, la ciencia médica está descubriendo la relación tan cercana de nuestros sentimientos íntimos y nuestra salud física.

A veces he oído a cristianos (quienes, por supuesto, no estaban andando en la más íntima comunión con el Señor) que me decían que habían sido tratados muy mal por otra persona. Decían, “Oh, sí, le he perdonado en verdad. Pero nunca olvidaré lo que hizo”. En realidad, ellos no habían perdonado a aquella persona. El rencor aun se ocultaba en las partes más profundas de su corazón.

         El Principio De La Liberación De La Tentación.

“Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal…” (versículo 13). La palabra tentación quiere decir examen o prueba. Muchos exámenes o pruebas podrían pararse de antemano por el hijo de Dios que goza de la comunión con el Padre que una vida correcta de oración trae.

Luego llegamos a la conclusión. “…Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos, Amén” (versículo 13). La oración que empezó con alabanza termina también con alabanza.

Texto Para Memorizar: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

 

Lección 17 – Lo Que Jesús Dijo Sobre La Oración (Parte 2).

Textos Bíblicos: Mateo 7:7-11; Lucas 11:5-13.

Verdad Central: Dios nos ama y quiere que tengamos buenas cosas tal y como nosotros amamos a nuestros hijos y queremos que ellos tengan buenas cosas.

El modelo de oración que Jesús dio a Sus discípulos, comúnmente llamado el padrenuestro (Mateo 6:9-13), empieza con las palabras, “Padre nuestro que estás en los cielos…”.

En el capítulo siguiente de Mateo cuando Jesús enseña nuevamente sobre la oración, El usa otra ilustración de cómo la relación humana entre padre e hijo es como la relación del creyente con su Padre celestial.

Mateo 7:7-11: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis, llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se la abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenos dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?”.

         Conociendo A Dios Como Padre.

Podemos ver aquí una razón por la cuál los judíos no podían comprender a Jesús. Si El hubiera venido, como hicieron algunos de los profetas, proclamando juicio en contra de ellos y presentándoles un Dios distante e inaccesible, ellos le habrían entendido mejor. Esa era la descripción de Dios a la cuál estaban acostumbrados. Cuando Dios bajó y hablé con Moisés en la montaña hubo fuego, truenos y relámpagos; y si cualquiera tocaba la montaña, moría al instante. Cuando la presencia de Dios se mudó al Lugar Santísimo, ninguno se atrevía a intrusarse por miedo de morir al instante. Los judíos conocían a un Dios que era alto y santo, quien trataba con ellos en terrible juicio; y le tenían miedo.

Jesús, sin embargo, vino con un mensaje de amor. El introdujo a Dios como Padre v sugirió que podían dirigirse a Dios como a su Padre. Pero los judíos no podían comprender esa clase de Dios.

Vemos lo mismo hoy en día. Para muchos, el cristianismo es una religión sobre un Dios lejano. No le conocen en realidad. Nunca se han acercado a El a través de Jesucristo para conocerle personalmente como a su Padre, así que tratan de acercase a El de la manera incorrecta.

Pero gracias a Dios, El es nuestro Padre y podemos venir a El ya que somos Sus hijos.

         Pide, Busca, Llama…Cree.

La mayoría de los cristianos saben que este versículo está en la Biblia, sea que lo usen o no. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá” (versículo 7). Demasiado a menudo, sin embargo, fallamos en recibir lo que pedimos, fallamos en hallar lo que buscamos; y la puerta en la que estamos llamando no se abre. ¿Por qué? Debemos estar haciendo algo mal si no recibimos, pues el versículo siguiente promete, “porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (versículo 8). ¿Cuál es el motivo del fracaso? Una vez leí un libro escrito por un misionero que pasó 32 años en la Tierra Santa. Era a principios de siglo cuando las costumbres de allí aun eran como habían sido durante siglos anteriores. En su libro el misionero comentó sobre este pasaje de escritura en Mateo 7:7-8. El dijo, “Pensé, como muchos cristianos hacen, que cuando Jesús dijo, ‘Pedid, y se os dará, buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’, que El quería decir que si pedías y no recibías una respuesta inmediata que siguieras pidiendo. Sin embargo, después de vivir en la Tierra Santa por muchos años y de familiarizarme con la forma de pensar de la mente oriental, aprendí que eso no era lo que Jesús quería decir, ni mucho menos.

“En aquellos días si alguno venía a la puerta exterior y llamaba, buscando entrada, la persona más rica enviaba a su sirviente para que fuera y preguntara el nombre del visitante. Si era alguien conocido, podían entrar. Si era alguien desconocido, el sirviente iba al maestro de la casa y le preguntaba si debía dejar entrar al visitante. El pensamiento aquí es que al llamar, si eres conocido, alcanzas entrada inmediata. ‘Y a aquel que llama, se le abrirá’”.’

Si al pedir no recibimos; si al buscar no encontramos; si al llamar, la puerta no se nos abre; deberíamos primero que nada preguntarnos si somos conocidos por el Maestro de la casa. Si no, deberíamos familiarizarnos personalmente e íntimamente con nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Deberíamos hacerle Señor de nuestra vida.

Habiendo hecho esto, el próximo paso es fe, “porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Como Jesús explicó en Mateo 7:11, nuestro Padre Celestial quiere dar buenos dones a Sus hijos. “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (versículo 11).

¿Qué padre humano desea que sus hijos vayan por la vida pobres y maltratados, enfermos y sufriendo? Al contrario, la mayor parte de nosotros trabajamos y nos sacrificamos para que nuestros hijos puedan tener oportunidades que nosotros nunca hemos podido tener. Así que si tú, siendo carnal, siendo humano, deseas buenas cosas para tus hijos, “¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?” Estas dos palabras, “¿Cuánto más?”, producen una emoción en mi espíritu. Si nosotros queremos felicidad para nuestros hijos, cuánto más quiere Dios lo mismo para nosotros. Si nosotros deseamos buena salud para nuestros hijos, cuánto más desea Dios buena salud para nosotros. Si deseamos bendiciones materiales para nuestros hijos, cuánto más desea Dios lo mismo para nosotros.

El relato de esta historia por Lucas nos da unos pocos detalles más.

Lucas 11:5-13: “Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquél respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme y dártelos? Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O el le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”.

 

         La Oración De Importunidad.

En este relato que trata con la oración de importunidad, muchos tienen la idea equivocada de que Jesús nos estaba enseñando a seguir pidiendo para poder obtener resultados. En esta parábola vemos a un hombre a quién le llega una visita de noche. Como él no tenía pan para ofrecerle, fue a la casa de su vecino para pedir una barra de pan. El vecino contestó, “Ya estoy en cama, No me molestes”. Pero cuando aquel hombre continuó pidiéndole, él finalmente accedió a su petición.

Jesús estaba ilustrando aquí que aunque el vecino no se levantaría de la cama para darle pan a aquel hombre por ser su amigo, lo haría por su importunidad. Jesús dijo pero cuánto más nuestro Padre celestial nos oirá y concederá nuestras peticiones.

Es la importunidad de la fe, y no la importunidad de la duda, la que trae resultados. Podemos seguir suplicándole a Dios, importunándole todo lo que queramos, y no recibiremos respuesta alguna si nuestra oración importuna es en duda. Es la importunidad de la fe la que obra resultado. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”.

Andrew Murray tenía una clara percepción sobre este tema de la importunidad en la oración. El dijo que no es de buen gusto el pedirle a Dios por lo mismo una y otra vez. El dijo que si aquello por lo que has orado no se ha materializado, no pidas otra vez de la misma forma en que lo hiciste al principio. Eso sería una confesión de que no creíste a Dios la primera vez. Sólo recuérdale de tu petición. Recuérdale de lo que El ha prometido. Recuérdale que estás esperando la respuesta, y deja que esta importunidad sea una de fe. Esto traerá resultados.

El relato de Lucas es más detallado que el de Mateo, y en el versículo 13, Lucas añadió algo. Mateo lo registró así, “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?”. Lucas amplía el relato diciendo, “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”. Aunque Mateo no nombró específicamente al Espíritu Santo en este versículo, sabemos que el Espíritu Santo es una “buena cosa”.

Estoy seguro que el Espíritu Santo tuvo un propósito al inspirar a Lucas y a Mateo a registrarlo de la forma en que lo hicieron. El Espíritu Santo, al inspirar a Mateo, quiso recalcar las buenas cosas de la vida. El quería que supiéramos que Dios nos ama como nosotros amamos a nuestros hijos y queremos que nuestros hijos tengan buenas cosas. El Espíritu Santo inspiró a Lucas a enfatizar las cosas espirituales que Dios tiene para nosotros.

Al pedir, buscar, y llamar en fe, podemos gozar de todas las bendiciones abundantes que Dios tiene para Sus hijos.

Texto Para Memorizar: “Pedid, y se os dará,- buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

Lección 18 – Lo Que Jesús Dijo Sobre La Oración (Parte 3).

Textos Bíblicos: Mateo 21:18-22; Marcos 11:12-14, 20-24; Juan 15:7-8.

Verdad Central: Donde la Palabra de Dios permanece, allí permanece la fe.

En Mateo 21 llegamos a otro pasaje donde Jesús enseñó sobre la oración. Aquí habló sobre la fe y la oración. No se puede hablar mucho sobre la fe sin hablar sobre la oración, ni se puede hablar sobre la oración sin hablar sobre la fe. Van de mano a mano.

         Ora, Cree, Recibe.

Mateo 21:18-22: “Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego, se secó la higuera. Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

Veamos también este mismo relato como fue registrado en el evangelio de Marcos. Esta es la única referencia a la oración en el libro de Marcos, pero dedicó gran atención a este acontecimiento. Mateo contó la historia en cinco versículos, cuando Marcos nos da casi el doble con la misma historia.

Marcos 11:12-14, 20.23: “12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.13Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.14Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos…20Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde les raíces.21Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.22Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

Al estudiar la Biblia es bueno el comparar los relatos de los mismos incidentes en la vida de Jesús entre los diferentes escritores de los evangelios, ya que de esta forma se pueden obtener diferentes puntos de vista. Un escritor puede traer varios detalles que los otros no han incluido.

En la narración de Mateo, Jesús dijo, “Y todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. (versículo 24). Ambos escritores dieron la fórmula básica de la fe: Ora, cree, recibe.

Alguien ha preguntado, “¿Pero qué si uno no ha recibido?” Entonces no pediste creyendo, ¿o no es así? Las Escrituras dicen que si oras y crees, recibirás. “Si, pero quizás no es la voluntad de Dios”, contestan. Las Escrituras no dicen nada sobre eso aquí. Demasiado pronto usamos esa excusa para nuestra duda. Jesús dijo que si pides en oración, creyendo, recibirás.

“¿Pero qué si alguien pidiera por diez millones de pozos de petróleo?”, puedes preguntarte. Bueno, si puedes tener fe para recibir diez millones de pozos de petróleo, entonces los recibirás. Pero dudo te que puedas creer en eso. No me pidas que me ponga de acuerdo contigo en oración para que los recibas, pues yo no creo que podría ponerme de acuerdo contigo. Sin embargo, si tú puedes creer que recibirás diez millones de pozos do petróleo, entonces los recibirás. En ocasiones he creído por cosas que han parecido casi imposibles, y las he recibido. Jesús lo dijo, yo lo creo. “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

 

         La Palabra De Fe.

En la narración de Juan de lo que Jesús dijo sobre la oración, ni una sola vez usa las palabras “fe” o “creer”. Veamos uno de los ejemplos.

Juan 15:7-8: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”.

¿Por qué no fue necesario el usar las palabras “fe” o “creer” en este pasaje de escritura sobre la oración? Porque no hay ningún problema con la fe si Sus palabras permanecen en nosotros. Sólo hay falta de fe cuando la Palabra no permanece en nosotros, pues si la Palabra no permanece, algo más lo hace. Si la palabra permanece en ti, luego la fe Permanece en ti. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

Una persona puede estar dando asentimiento mental a la creencia de la palabra de Dios. Podría ponerse de pie, mover su puño y declarar con fervor que cree en la inspiración verbal de la Biblia, que la cree de cubierta a cubierta, desde Génesis hasta Apocalipsis, pero nunca tener en realidad a la Palabra permaneciendo en él de ninguna manera.

Fíjate en que Jesús no dijo, “Si permanecéis en mí…”. Si El hubiera parado aquí, automáticamente lo podríamos conseguir todo como cristianos nacidos de nuevo, ya que a través del Nuevo Nacimiento permanecemos en Cristo. Pero la escritura sigue diciendo, “…y mis palabras permanecen en vosotros…”.

La Palabra es llamada la “palabra de fe”. “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos” (Romanos 10:8). Si esta Palabra Permanece en ti, hará que la fe brote en tu corazón.

         La Luz De La Palabra.

Esta es la razón por la cuál el Salmista dijo, “La exposición de tus palabras alumbra” (Salmo 119:130). Cuando conocemos la Palabra, no oramos a oscuras. Tenemos luz. De nuevo el Salmista dijo, “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). No andamos a oscuras. Nuestro camino está iluminado cuando tenemos la Palabra.

Si tenemos un camino iluminado, podemos andar en la luz. Si no hay acción, no estamos andando. “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros…” (1°Juan 1:7). Esto no dice nada sobre estar de pie en la luz. Dice “andar”. Su Palabra es luz al camino en el cuál andamos. El andar requiere acción. ¡Al andar en la luz que la Palabra de Dios derrama sobre nuestro camino, obtendremos resultados en la oración!

El Salmista también oró, “…Vivifícame según tu Palabra” (Salmo 119:25). Jesús dijo, “Si mis palabras permanecen en vosotros…”. El no puede vivificarnos según Su Palabra, aunque quisiera hacerlo, a no ser que Sus palabras permanezcan en nosotros, a no ser que andemos en la luz de la Palabra.

Oí predicar a F.F. Bosworth cuando él tenía setenta y cinco años de edad y aun estaba activo para el Señor. El dijo, “Siempre empiezo cada mañana diciendo, ‘Vivifícame, Señor, según tu Palabra’”

Luego continuó diciendo lo que significaba para él, el ser vivificado, según la Palabra de Dios. Contó como aun gozaba de buena salud a la edad de setenta y cinco años. Durante todos esos años había confiado en Dios y nunca había tomado ninguna clase de medicación.

Bosworth vivió hasta los ochenta y dos años y continuó ocupado en la obra del Señor hasta el final. Cuando el momento llegó en el que iba a morir, él sabía que estaba cerca. El sabía en su espíritu que el Señor venía por él. Un buen amigo suyo viajó en avión para poder estar a su lado en Florida. Cuando él llegó, el hermano Bosworth estaba sentado en la cama. Levantando sus manos y alabando al Señor dijo, “Hermano, esto es el día que he estado esperando toda mi vida. Me voy a mi hogar”.

 

El había orado diariamente, “Señor, vivifícame según tu Palabra”, y el Señor le vivificó cada día hasta que se lo llevó a su hogar. Bosworth murió sin ninguna enfermedad ni dolencia, simplemente se fue a su hogar para estar con el Señor.

La Palabra de Dios es verdad sea que la pongamos a la práctica o no. Habrá quienes gozarán de sus beneficios plenos. ¡Gloria a Dios, yo planeo ser uno de ellos!

Texto Para Memorizar: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7).

 

Lección 19 – Lo Que Jesús Dijo Sobre La Oración (Parte 4).

Textos Bíblicos: Juan 14:10-14; 16:23-24, 7-11.

Verdad Central: Cualquiera que sea nuestra necesidad, es nuestro privilegio en Cristo el reclamar que esa necesidad sea suplida.,

Miremos en el evangelio de Juan nuevamente para ver lo que Jesús dijo sobre la oración. Extraño como parezca, Juan no registra nada de lo que los otros escritores de los evangelios dijeron con respecto a la oración. Lo que él dice, los otros no incluyeron en sus narraciones. Juan dijo que si todo lo que Jesús dijo e hizo se escribiera, el mundo no podría contener los libros que se habrían de escribir. Pero él dijo que escribió para que creyéramos que Jesús es el hijo de Dios.

No todos los escritores del evangelio registraron lo mismo. Lucas escribió parte de lo que Mateo dijo. Marcos escribió sólo un ejemplo de las enseñanzas de Jesús sobre la oración, como vimos en nuestra última lección en Marcos 11:12-24 acerca de la maldición de la higuera. Mateo lo cubre en Mateo 21. Mateo también habló sobre la oración de acuerdo, la cuál ninguno de los escritores mencionaron. “…que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19). En realidad, hemos de poner todas las narraciones juntas para recibir un claro ejemplo de las enseñanzas de Jesús sobre la oración.

Juan cubre el tema de la oración desde un punto de vista completamente diferente. Veamos dos pasajes de escritura que parecen ser similares pero que en realidad son bastante diferentes.

Juan 14:10-14: “¿No eres que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

Hemos usado esta escritura refiriéndonos a la oración, pero Jesús no está hablando de la oración aquí, aunque muchos piensan que sí.

Comparémoslo con dos versículos en Juan 16.

 

Juan 16:23-24: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

En este pasaje de escritura Jesús estaba refiriéndose a algo completamente diferente a lo que se estaba refiriendo en el capítulo 14. En el capítulo 18 El dijo, “Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará”. Pero en Juan 14 El dice, “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Estaba hablando de dos cosas diferentes.

         El Demandar Como Nuestro Derecho.

Examinemos estas escrituras en el Nuevo Testamento en griego. La palabra traducida aquí “pedir” significa “demandar”. O, “Si algo demandarais en mi nombre, yo lo haré”. No se lo estamos demandando de Dios. Al orar, pedimos de Dios en el Nombre de Jesús. Pero esto se lo estamos exigiendo al diablo. En la actualidad, el griego es más explícito que la traducción en inglés. El griego lee, “Todo cuanto demandamos como nuestro derecho…”. No pedir como un favor.

Cualquier cosa que pidamos o demandemos como nuestro derecho, Jesús dijo, “Yo lo haré”. Tenemos el derecho de exigir o demandar que Satanás saque sus manos de nuestro dinero si estamos teniendo dificultad ganando lo suficiente. Cualquiera que sea nuestra necesidad, es nuestro privilegio, nuestro derecho en Cristo, el pedir, el demandar que esta necesidad sea suplida.

Vemos un ejemplo de ello en el libro de los Hechos. Pedro y Juan vieron a un hombre cojo pidiendo limosna en la puerta llamada Hermosa. Pedro paró y dijo, “Míranos”. El hombre les miró, esperando recibir una moneda. Pedro dijo, “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Hechos 3:6).

Pedro ordenó en el nombre de Jesús que aquel cojo se levantara y anduviera. El no oró para que Dios lo hiciese. El sabía que Jesús había dicho que todo cuanto demandáramos o pidiéramos en Su nombre, El lo haría.

Antes de que Jesús dijera, “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. El dijo, “…El que a mí cree, las obras que yo hago, él las hará también…”. Pedro estaba haciendo las obras que Jesús hizo cuando sanó al cojo.

Aunque oramos por los enfermos hoy en día, y esto es bíblico (Santiago 5:14-16), Jesús nunca oró por los enfermos. Jesús dijo, “…las obras que yo hago, él las hará también”.

Si sólo oráramos por los enfermos y obtuviéramos resultados, no estaríamos haciendo las obras que El hizo. El puso las manos sobre los enfermos, pero nunca oró por ellos. El ordenaba que el diablo saliera, o simplemente decía, “Ve, y como creíste, te sea hecho” (Mateo 8:13).

Así que cuando Jesús dijo en Juan 14:13, “y todo lo que pidiereis (demandareis) al Padre en mi nombre, lo haré…”. No se estaba refiriendo al orar a Dios el Padre. Estaba hablando acerca de hacer las obras que Jesús hizo.

         Mayores Obras.

No sólo dijo Jesús que haríamos las mismas obras que El hizo, sino que también dijo, “…y aun mayores hará…”. Luego continuó diciendo por qué haríamos mayores obras. “…porque yo voy al Padre”. Las obras mayores que la Iglesia puede hacer y está haciendo hoy son debidas al hecho de que Jesús se ha ido al Padre.

Juan 16.7.11: “Pero yo os digo la verdad: 09 conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”.

¿Cuáles son esas mayores obras? El mostrar a hombres y a mujeres cómo ser nacidos de nuevo. “¿Pero no era la gente salva, o nacida de nuevo bajo el ministerio de Jesús?”, alguien pudiera preguntar. Eran salvos en el mismo sentido que la gente en el Antiguo Testamento eran salvos, pero no eran nacidos de nuevo. La obra del Espíritu Santo es necesaria en el nuevo nacimiento, y mientras Jesús estaba en la tierra, el Espíritu Santo aun no había sido dado. Este es el porqué Jesús dijo, “…Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7).

“¿Pero no perdonó Jesús los pecados de los hombres mientras estuvo aquí en la tierra?”, alguien pudiera decir. Sí, pero hay una diferencia entre perdonar pecados y nacer de nuevo. Después que una persona nace de nuevo, si peca puede recibir perdón, pero no nace una segunda vez. Si ese hubiera sido el caso, habríamos nacido de nuevo miles de veces. El nuevo nacimiento es una obra mayor que una sanidad o un milagro.

También, no sólo la gente no nació de nuevo mientras Jesús estuvo en la tierra, sino que nunca leemos en los cuatro evangelios, “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

 

Sin embargo, sí que lo vemos repetidamente en el libro de los Hechos. Esto es porque no existía la iglesia en los tiempos de Jesús en el sentido en que pensamos de la Iglesia del Nuevo Testamento. El único cuerpo de Cristo que había en la tierra entonces era Su cuerpo Físico. Hubo quienes creyeron en El y quienes tuvieron la promesa de aquello que iba a venir, pero esto sólo podía ser consumado cuando el Espíritu Santo vino a bautizarlos a todos en el Cuerpo. El Cuerpo tenía que ser formado.

 

Hoy en día nosotros somos el Cuerpo de Cristo espiritual. El único cuerpo de Cristo en el mundo hoy en día es la Iglesia.

 

No sólo no fue nadie nacido de nuevo bajo el ministerio de Jesús, ni hubo nadie que fuera añadido a la Iglesia, sino que tampoco nadie fue lleno del Espíritu Santo bajo Su ministerio. Estas son las mayores obras que nosotros hacemos porque El se fue al Padre.

         Orando En El Nombre De Jesús.

Comparando ahora lo que Jesús dijo en Juan 16 en cuanto a la oración, El dijo, “En aquel día no me preguntaréis nada” (versículo 23). Cuando dijo “en aquel día”, El se estaba refiriendo a este día en que vivimos, el día del nuevo pacto, el día del Nuevo Testamento.

Una traducción de este versículo lee así, “En aquel día no oraréis a mí”. El nos dijo que no oráramos a El, sino que oráramos al Padre en el nombre de Jesús (Véase la lección 3). “…Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará”.

Entonces continuó diciendo, “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (versículo 24). Les estaba diciendo que ahora, mientras El estaba en la tierra con ellos, ellos no oraban al Padre en Su nombre. Pero “en aquel día” cuando El no estuviese más en la tierra, ellos entonces le pedirían al Padre, en el nombre de Jesús, “y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

Nuestro padre celestial desea suplir cada una de nuestras necesidades, si sólo le pidiéramos para que nuestro “gozo sea cumplido”.

Texto Para Memorizar: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

Lección 20 – Lo Que Pablo Dijo Sobre La Oración (Parte 1).

Textos Bíblicos: 1°Tesalonicenses 5:16-18.

Verdad Central: Cuando estamos confiando en Dios enteramente, le podemos dar gracias en cada circunstancia de la vida.

En sus escritos dirigidos a la Primera Iglesia, Pablo tuvo mucho que decir a :estos nuevos cristianos acerca de la oración. Como ya hemos estudiado muchas de sus enseñanzas sobre la oración en varias de nuestras lecciones anteriores en esta serie, no las repetiremos aquí. Simplemente miraremos algunas cosas adicionales que él dijo sobre la oración ¡en estas dos lecciones siguientes.

1°Tesalonicenses 5:16-18: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

El versículo 17 en la Versión Reina Valera es un poco engañoso ya que algunos tienen la idea de que Pablo nos está diciendo aquí que oremos todo el tiempo. Otra traducción de este versículo dice así, “Nunca te des por vencido en la oración”, o “No ceses de orar”. En otras palabras, no te des por vencido en tu vida de oración. Mantén una vida de oración. No quiere decir que hemos de orar con cada aliento. Eso no es posible.

La exhortación para nunca darnos por vencidos en la oración está intercalada entre las exhortaciones para “estar siempre gozosos” y “dar gracias en todo”. Ese es un buen bocadillo, ¿verdad? Pablo dijo, “Estad siempre gozosos”. Debemos de estar llenos de gozo.

Luego dijo, “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús”.

“¡Pero yo no puedo dar gracias en todo!” alguien podría exclamar. Pablo dijo que puedes. El dijo que esa es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús. Todos queremos estar en la voluntad de Dios. Y podemos hacerlo cuando tenemos las cosas en su perspectiva correcta.

Y actuamos de acuerdo con la voluntad Cuando sabemos y actuamos de Dios en esta manera, entonces sí que podemos dar gracias a Dios en todo.

Yo lo he hecho en mi propia vida cuando todo parecía bastante sombrío. En los comienzos de mi ministerio evangelístico, hubo muchas veces en las que terminé cierta reunión de avivamiento sin tener otro lugar dónde ir. Tenía una esposa y dos hijos para quiénes proveer. De hecho, durante aquel tiempo mi sobrina también estaba viviendo con nosotros, así que había cinco de nosotros para alimentar y vestir. Al acabar una serie de reuniones y recibir la última ofrenda, no me era ni suficiente para pagar el alquiler al volver a casa. No tenía suficiente dinero para comprar la comida que había que poner en la mesa. Y no tenía ningún prospecto para otra reunión.

En una de esas ocasiones empecé a volver a casa después de terminar una reunión. Conducía durante la noche ya que las ruedas del coche estaban peladas y pensaba que durante la noche al ser más fresco tendría menos riesgo de que las ruedas se reventaran. Y ni tenía rueda de cambio.

Durante todo el viaje a casa el diablo se posó en mi hombro y me susurró en el oído, “Qué vas a hacer ahora? ¿Qué vas a hacer ahora?” No tenía aire acondicionado, así que las ventanas estaban bajadas. Podía oír a las ruedas cantar, ya que parecía que habían cogido el tono y se me estaban burlando diciendo “¿Qué vas a hacer ahora? ¿Qué vas a hacer ahora?” Continuaba poniéndose más y más audible.

Pero gracias a Dios, cuando tienes la Palabra, puedes caminar en la luz de ella.

Yo dije, “Te diré lo que voy a hacer, Sr. Diablo. Voy a comportarme como si la Palabra de Dios fuera verdad. La Biblia dice, ‘Estad siempre gozosos’. Yo me gozo por los $42 que recibí en la ofrenda. La Biblia dice, ‘Dad gracias en todo…’ Doy gracias a Dios por los $42. Hubiera necesitado $102, pero doy gracias a Dios por los $42. Me estoy gozando. Estoy dando gracias”.

“Y te diré algo más, Sr. Diablo. Doy gracias a Dios por esta prueba, ya que este es un buen momento para probar que Dios es veraz, y para probar que la Biblia es verdad. Ya que me has preguntado qué voy a hacer, te diré exactamente lo que voy a hacer. Voy a llegar a casa y me iré a la cama a dormir como un bebé”.

Llegué a casa alrededor de las dos de la madrugada y mi esposa me preguntó, “¿Cómo ha ido todo?” Yo sabía que ella se estaba refiriendo a si había recibido suficiente dinero para pagar las facturas.

“Todo está bien”, le dije. “No tenemos nada en el mundo de qué preocuparnos. Te lo contaré por la mañana”. Luego me fui a la cama y dormí profunda y pacíficamente.

Temprano por la mañana antes de despertarme, el teléfono sonó. Cuando lo contesté, la voz en el otro lado de la línea era la de un pastor acerca del cuál había oído hablar, pero nunca había conocido. El me preguntó,” ¿Cuándo puedes empezar una reunión con nosotros?”

“Tan pronto como desees”, le contesté.

“Luego, cómo te parece empezar el próximo domingo?”, dijo él.

“Ahí estaré”, dije yo, alabando a Dios en mi corazón por haber contestado la oración, por suplir mis necesidades nuevamente como lo había hecho en el pasado ya que yo había confiado en El. Había obedecido Su Palabra y me había gozado en frente de la desesperación. Si me hubiera quejado de camino a casa, estoy seguro que no habría resultado de aquel modo.

Texto Para Memorizar: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1°Tesalonicenses 5:18).

 

Lección 21 – Lo Que Pablo Dijo Sobre La Oración (Parte 2).

Textos Bíblicos: 1°Timoteo 2:1-2, 8; 4:1-5.

Verdad Central: La oración, acompañada por la obediente sumisión a Dios, toca el cielo.

En los escritos de Pablo dedicados al joven ministro, Timoteo, le dio varias instrucciones con respecto a la oración. Durante este tiempo Timoteo era el pastor de una iglesia del Nuevo Testamento.

         Ora Por Las Cabezas De Gobierno.

1°Timoteo 2:1-2: “Exhorto ente todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en todo piedad y honestidad”.

Demasiado a menudo nos ponemos a nosotros mismos en primer lugar en la oración. De hecho, a veces hasta ahí es donde llegamos – sólo orando por nosotros, nuestras propias vidas personales y nuestras necesidades.

Pero aquí Pablo instruyó a Timoteo, “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones (o intercesiones) y acciones de gracias, por todos los hombres”. Luego expresó específicamente a quien se refería, “por los reyes y por todos los que están en eminencia…” En aquellos tiempos la gente era regida por reyes. Esto sería comparable a nuestro presidente y a las cabezas de gobierno de hoy en día.

¿Por qué dijo Pablo que deberíamos orar por aquellos que están en autoridad? “…Para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”. Todo lo que ocurre en la nación en la que vivimos nos va a afectar a todos. Dios está interesado en nosotros, y sea o no sea que nuestros líderes sean cristianos, Dios hará ciertas cosas por amor a nosotros.

Fijémonos en que en este pasaje se mencionan las peticiones o intercesiones. Cuando Abraham hizo intercesión por Sodoma y Gomorra, Dios bajó y habló con él antes de destruir aquellas ciudades impías. Abraham le rogó a Dios que no destruyese esas ciudades si se pudieran encontrar diez personas justas, y Dios dijo, “No la destruiré, por amor a los diez”. (Génesis 18:32).

Hay más que diez personas justas en América así que no debemos asustarnos, pero sí que debemos interceder por nuestro país y por nuestras cabezas de gobierno. Dios hará ciertas cosas sólo porque se las pedimos.

         Ora Levantando Las Manos Al Cielo.

1°Timoteo 2:8: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda”.

Todos estarán de acuerdo con la primera parte de la declaración que Pablo hizo a Timoteo – que los hombres deben orar en todo lugar. Pero fíjate que Pablo también da unas instrucciones explícitas sobre la oración. “…levantando manos santas, sin ira ni contienda”. En la traducción King James en inglés este versículo dice, “…levantando manos santas, sin ira ni duda”.

Todos animaríamos a la gente a que oraran sin dudar. Jesús dijo, “…cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23). Y ciertamente también podemos ver la necesidad di¡ orar sin ira.

Si animamos a la gente a seguir dos tercios de las instrucciones de Pablo en este versículo, entonces también deberíamos obedecer su tercera admonición: “…levantando manos santas…” Aquellos de nosotros que vinimos de una iglesia denominacional puede que hayamos encontrado dificultad al principio al levantar nuestras manos en oración. Yo me acuerdo de la primera vez que me encontré alrededor de quienes levantaban sus manos para orar. Fue la cosa más difícil que había hecho en toda mi vida el levantar las manos y orar. Alguien podría preguntar, “¿Tienes que hacerlo?” No, no tienes que hacerlo, pero si vamos a obedecer parte de ese versículo, por qué no obedecerlo todo? ¿Por qué no orar en el estilo del Nuevo Testamento?

Si Pablo estaba hablando bajo la inspiración del Espíritu Santo al escribir a la iglesia, luego yo estoy bajo la obligación de obedecer. Si parte de ello es inspirado por Dios, luego todo es inspirado, y debemos prestar atención a ello.

         La Oración Santificadora.

1°Timoteo 4:1-5: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la Palabra de Dios y por la oración es santificado”.

En este pasaje de escritura Pablo no se está refiriendo a los pecadores o al mundo pagano. Se está refiriendo a los creyentes que se apartan de la fe. El versículo 1 dice que “…algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”.

Luego en el versículo 3 menciona algunas de esas doctrinas de demonios. “Prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos…” La mayoría de nosotros hemos conocido a individuos que han caído cautivos de tales enseñanzas erróneas. Pero Pablo, hablando bajo la inspiración del Espíritu Santo, dijo en cuanto a los alimentos, “…que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la Palabra de Dios y por la oración es santificado”.

El diablo usará cualquier medio que pueda para apartar a la gente de Dios. En cierta ocasión conocí a un ministro del evangelio que estaba lleno de fervor para servir a Dios y tenía un ministerio notable para alcanzar a los perdidos. El podía conseguir que más gente se salvara por casualidad que mucha gente lo podía conseguir a propósito. Sin embargo, se descarriló con el tema de dieta y empezó a enseñar a la gente lo que debían y no debían comer. Predicó las leyes dietéticas del Antiguo Testamento y ocupó todo su tiempo tratando de regular las dietas de la gente. Si alguien más se salvó en su ministerio, no lo sé. El diablo socavó su ministerio espiritual de alcanzar a los perdidos.

Algunos me han preguntado, “¿Pero usted come carne de cerdo? Claro que como carne de cerdo. La santifico “por la Palabra de Dios y por la oración” como enseña Pablo. Podrías comer mofeta si desearas, ya que “todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias” (versículo 4)

Podemos regular nuestra dieta de la forma que queremos siempre que la recibamos con acción de gracias y sea santificada con la oración. Entonces nada que comamos nos debe hacer daño. Nada de lo que como me hace daño ya que lo santifico. He oído a tanta gente que me han dicho que no pueden comer esto o aquello porque les hace daño si lo comen. Pero no tiene que hacerte daño si lo santificas como Pablo nos enseña en este pasaje de escritura.

Debemos tener cuidado de esos segmentos de la iglesia que se han ido en estas áreas, ya que Pablo dice que han ido “escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”.

Texto Para Memorizar: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda” (1°Timoteo 2:8).

Lección 22 – Lo Que Otros Dijeron Sobre La Oración (Parte 1).

Textos Bíblicos: Santiago 5:13-18; Judas 20,21.

Verdad Central: Nuestras oraciones no son contestadas por el hecho de cuán buenos hayamos sido, sino por el hecho de nuestra posición en Cristo.

Vayamos ahora a algunos otros autores para ver lo que ellos dijeron sobre el tema de la oración.

Lo Que Santiago Dijo Sobre La Oración

Santiago 5:13-16: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor, y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.

Santiago hace tres preguntas: “¿Está alguno afligido?…¿Está alguno alegre?…¿Está alguno enfermo?” Se está refiriendo a tres estados diferentes. Las palabras “afligido” y “enfermo”, usadas aquí, no quieren decir lo mismo. El dio una instrucción para el afligido y otra diferente para aquellos que estaban enfermos.

La palabra griega traducida aquí “afligido” no se refiere a una enfermedad o a una aflicción física. Significa una prueba o experiencia negativa. Santiago dice que si estás pasando por una prueba, que hagas tu propia oración. No muchos hacen esto. La mayoría corren para encontrar a alguien para que ore por ellos. Pero Santiago no dijo nada sobre el pedir que otro ore por ti en esa situación. Dice, “Haga oración”.

Esto no quiere decir que no está bien que oremos los unos por los otros. Lo más importante que Dios quiere que aprendamos a hacer, es el orar por nosotros mismos. Entonces podemos obtener una gran victoria. Pero si tienes que depender en otra persona para que te saque de esa prueba con sus oraciones, la próxima vez que te enfrentes con una de las pruebas de la vida, no sabrás cómo salir de ellas. Tendrás que ir a alguien para que ore por ti nuevamente, y si no puedes encontrar a nadie, puede que no puedas pasar por esa prueba.

Luego Santiago dijo, “¿está alguno alegre? Cante alabanzas”. Esto requiere poco comentario. Es fácil cantar cuando estamos alegres, ¿no?

Santiago continua diciendo, “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él…”. P.C. Nelson, quien era docto en el griego, señala el hecho en sus escritos de que la palabra griega traducida “enfermo” lleva consigo el pensamiento de que la persona está tan enferma que no puede hacer nada por sí mismo, está imposibilitado. Si alguien tiene un dolor de cabeza o cualquier condición sin gravedad, podría ir a la iglesia donde el pastor oraría por él. Pero cuando está tan enfermo que no puede salir de la cama, él debe llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él.

Debemos recordar que cuando Santiago escribió su epístola, la iglesia estaba en su infancia. Los discípulos iban a un lugar donde no había ninguna iglesia, predicaban y ganaban a personas para el Señor, y establecían una obra. Estas nuevas iglesias no tenían todos los dones del ministerio. No teniendo pastor, señalaban al más anciano de la congregación, o en algunos lugares aquellos que habían madurado más espiritualmente, para que estuvieran a cargo y para que vigilaran el rebaño. A medida que la iglesia se desarrolló y creció, Dios constituyó “a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efesios 4:11). Así que con el transcurso del tiempo hubo quienes fueron separados para el ministerio.

¿Puede Una Persona Con Pecado En Su Vida Ser Sanada?

Santiago les instruyó a aquellos que estaban enfermos a que llamaran a los ancianos de la iglesia para que oraran por ellos y les ungieran con aceite. “Y la oración de fe salvará al enfermo; y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados” (versículo 15). Santiago no estaba diciendo que los que están enfermos, lo están porque han cometido pecado. Estaba diciendo que la razón por la cuál algunos están enfermos es porque han pecado. “Si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”. Hay perdón y sanidad para nosotros,

Muchos han pensado que ya que le han fallado a Dios, deben continuar enfermos, deben pagar por sus pecados. Sin embargo, la escritura no dice, “Si hubiere cometido pecados, debe continuar enfermo para pagar por ellos”. Dice, “Si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.

Luego Santiago continuó diciendo, ya que todo esto está relacionado, “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados”. No nos atrevemos a sacar este versículo fuera de su contexto y darle la aplicación incorrecta. Santiago no estaba sugiriendo que vayamos a la iglesia a tener una reunión de confesión. Estaba diciendo que cuando esos ancianos vinieran a orar por el enfermo, si él hubiera pecado, debería confesarlo. El no se va a sanar con pecado encubierto en su vida.

¿Qué es un hombre justo?.

Santiago continuó su admonición con las palabras, “La oración eficaz del justo puede mucho”. Luego en los dos versículos siguientes nos dio un ejemplo de un hombre justo.

Santiago 5:17-18: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”.

Podrías pensar (y yo pensé lo mismo en cierta ocasión), “Pero Elías era un profeta. El era un gran hombre de Dios. Yo no puedo hacer lo que él hizo de ninguna manera”.

Sin embargo Santiago no dijo, “Elías, quien era un profeta, oró”. El dijo que Elías era un hombre “sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”. El tenía las misma faltas, los mismos defectos, y cometió los mismos errores que nosotros cometemos. Sin embargo su oración trajo resultados.

Dios no oirá a un profeta más rápidamente que a cualquier otro creyente. Santiago no dijo que fue la “oración eficaz del profeta” la que produjo resultados. El dijo, “la oración eficaz del justo…”.

“Bueno, si yo fuera justo lo haría”, alguien podría decir. pero tú eres justo, si eres salvo, ya que eres la “justicia de Dios en él (Cristo)” (2°Corintios 5:21). Dios te hizo justo. Tú no puedes hacerte justo a ti mismo.

Al pastorear durante casi doce años, a menudo vi a aquellos en mi congregación que no vivían ni la mitad de consagrados que otros, pero que podían orar con doble eficacia que los demás. Podían orar la oración de fe más rápidamente por ellos mismos y sus familias. Yo me asombré de ellos muchas veces hasta que el Señor finalmente me mostró a través de Su Palabra que no recibimos la respuesta a nuestras oraciones por cuán buenos hayamos sido y claro está tampoco por cuán malos hayamos sido. Es por nuestra posición correcta en El.

Somos hechos justos en Cristo Jesús. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2°Corintios 5:21). Justicia quiere decir la posición correcta con Dios. Jesús es nuestra justicia. Cada uno de nosotros que es un creyente nacido de nuevo tiene la misma posición correcta, la misma justicia que Jesús tiene. Estamos invitados a ir confiadamente al Trono de Gracia por medio de la sangre de Jesús.

         Lo Que Judas Dijo Sobre Oración.

Judas también dijo algo sobre la oración que nos da luz y ayuda.

Judas 20,21: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna”.

Las enseñanzas de Judas que encontramos aquí concuerdan con lo que Pablo les dijo a la iglesia de Corinto. “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora…” y “El que habla en lengua extraña, a si mismo se edifica” (1°Corintios 14:14,4) (Vea las lecciones 7 y 10).

La palabra “edifica” quiere decir construir. El orar en lengua extraña edifica, construye al creyente. Es un medio de “desarrollar músculo espiritual”, como si dijéramos.

Judas no dijo aquí que el orar en el Espíritu Santo edificaría tu fe. Dijo, “edificándoos sobre vuestra santísima fe”. Es tonto el tomar un texto fuera de contexto y tratar de probar algo con ello. No debiéramos tratar de hacer que un versículo dijera algo que no concuerda con el resto de la Biblia sacándolo fuera de su contexto. Debemos estudiarlo en contexto, poniendo todos los versículos unidos. Entonces uno ayudará y modificará al otro. Todos irán juntos, interpretando uno a la luz del otro.

Romanos 10:17 nos dice cómo edificar nuestra fe. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. Edificamos nuestra fe a través del estudio de la Palabra de Dios. Entonces a través del orar en lenguas nos edificamos espiritualmente sobre la fe que ya tenemos.

Podemos edificar músculo espiritual en nuestras vidas diarias a medida que somos edificados a través del orar en el Espíritu.

Texto Para Memorizar: “…La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

 

Lección 23 – Lo Que Otros Dijeron Sobre La Oración (Parte 2).

Textos Bíblicos: 1°Pedro 3:1-6,12; 1°Juan 5:14-16; Hebreos 6:4-6; Hebreos 10:26-29; 3°Juan 2.

Verdad Central: Los ojos y los oídos de Dios están atentos al clamor de los justos.

En las Epístolas de Pedro a la iglesia, él también les dio instrucciones sobre el asunto de la oración.

         La Relación Con El Esposo O la Esposa Puede Obstruir Las Oraciones.

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1°Pedro 3:7). Aquí Pedro está hablando de los matrimonios en los cuáles ambos, el esposo y la esposa son creyentes, ya que dijo “…como a coherederas de la gracia de la vida…”.

Hombres, si algunas de vuestras oraciones no están siendo contestadas, quizás deberías examinar tu relación con tu esposa. ¿Le demuestras ternura y respeto, “dando honor a la mujer como a vaso más frágil? Si no, Pedro dice que tus oraciones serán estorbadas.

El da admoniciones similares a las esposas. Veámoslas.

1°Pedro 3:1-6: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganadas sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor, de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin tener ninguna amenaza”.

Aquí Pedro sugiere que hay un modo de ganar al marido inconverso sin la Palabra. “…para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas”. La palabra “conducta” se refiere a la manera de vivir, de comportarse.

         Dios Oye Las Oraciones De Los Justos.

Más tarde en este mismo capítulo tercero, Pedro tiene más que decir sobre la oración.

1°Pedro 3:12: “porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal”.

¿Quiénes son los justos a los que este versículo se refiere? En la lección 22 vimos que, como creyentes nacidos de nuevo, somos los justos en Cristo Jesús. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2°Corintios 5:21). El ser justos no es por lo buenos o lo malos que seamos, sino por la posición que tenemos en Cristo. Jesús es nuestra justicia.

Pero dijo que los ojos de Dios están sobre nosotros y “sus oídos atentos a (nuestras) oraciones…” Estoy contento de saber que Dios tiene ojos y oídos, ¿y tú? El nos ve y nos oye. Sus oídos están atentos a nuestras oraciones, pero como vemos en el versículo 7, podemos estorbar nuestras oraciones. Dios no las estorba. El no se rehúsa a oír. pero nosotros podemos estorbarlas. Tengamos cuidado para no estorbarlas, entonces podemos saber que Sus oídos están atentos a nuestras oraciones.

         Vela Y Ora.

Luego en 1°Pedro 4:7 leemos, “Mas el fin de todas cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración”. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Pedro vio en el futuro hasta el día de hoy y exhortó a los creyentes respecto a la necesidad de la oración vigilante. En el evangelio de Marcos leemos donde Jesús, hablando de los últimos días, dice, “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo” (Marcos 13:33).

         La Voluntad De Dios En La Oración.

Juan también tuvo algunas cosas muy importantes que decir sobre la oración.

1°Juan 5:14-16: “Y esta es la confianza que tenemos en él que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida”.

Aunque la palabra “orar” no es mencionada en esto pasaje de escritura, Juan ha usado las palabras “pedir” y “peticiones” refiriéndose a la oración. El dijo, “…si pedirnos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. Recuerda esto: Si es conforme a la Palabra, es conforme a Su voluntad.

Algunos piensan que orarán por algo y que si es la voluntad de Dios, El se los concederá. Si no es Su voluntad, entonces no lo hará. Sin embargo, esto no es lo que la Biblia dice. Juan dijo, “…si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. Su Palabra es Su voluntad. Si sabemos lo que Su Palabra dice sobre cierto asunto, entonces sabemos cuál es Su voluntad sobre aquel asunto. Esto concuerda con la declaración de Jesús, “Si permanecéis, en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7).

El versículo 16 del pasaje anterior ha sido el tema de mucha controversia, y la mayoría de los predicadores no lo tratan. Sin embargo, se enlaza con los dos versículos anteriores y continua hablando de la oración. Juan está diciendo aquí que si le pedimos a Dios que perdone a alguien, esto es conforme a Su Palabra y conforme a Su voluntad, y El lo hará.

Hace varios años, estaba llevando a cabo una reunión cerca de la ciudad donde nací en Texas y recibí una llamada diciéndome que mi abuela había caído en una coma y estaba a punto de morirse en su hogar. Cada noche después del culto de la noche conducía a su hogar y me sentaba con ella toda la noche. Ella nunca recobró el sentido.

La tercera noche mientras estaba sentado allí, oré, “Querido Señor, siento el no haber orado con mi abuela el otro día cuando la visité”.

Yo sabía que mi abuela era cristiana y amaba al Señor, pero hay pecados de omisión a la vez que de comisión, y yo podía ver dónde ella había fallado. A veces podemos ver donde fallan los otros mejor que donde fallamos nosotros mismos. Así que oré, “Señor, ojalá que hubiera orado con ella. Sólo déjala revivir para que pueda orar con ella (Ella era anciana y yo sabía en mi espíritu que ella se iba a morir) Déjame asegurarme de que no hay ningún pecado en su vida que no haya confesado”.

Al orar, alguien me dijo, “¿Por qué no me pides que la perdone?”

Fue tan real que me sorprendió. Salté de la silla y la Biblia que tenía en mis rodillas se cayó al suelo, debajo de la cama.

“¿Quién dijo eso?”, pregunté. Pensé que alguien me había oído orar y se me estaba burlando. Sin embargo, no encontré a nadie al mirar alrededor de la habitación y afuera. Me senté otra vez y empecé a estudiar pero no podía concentrarme, así que empecé a orar otra vez.

“Señor, porque no la sacas de esta coma y me dejas orar con ella para asegurarme de que no se vaya a morir con algún pecado no confesado?”

Nuevamente la Voz dijo, “¿Por qué no me pides que la perdone?”

Saltó otra vez y dije, “Alguien me está gastando una broma”. Pero miré en los dormitorios de todos en la casa, y todos estaban durmiendo profundamente.

Volví a la habitación de ella y trató de estudiar pero no pude así que empecé a orar otra vez. Cuando lo hice por tercera vez El me dijo, “Por qué no me pides que la perdone?”

Esta vez me acordé de Samuel y de que Elí le dijo a Samuel que cuando Dios le llamara, contestara. Me di cuenta que era el Señor y contesté, “¿Yo, pedirte?”

El dijo, “Sí, tú pedirme. No sabes que mi Palabra dice en 1°Juan 5:16, ‘Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida…’?”

Volví las páginas de mi Biblia hasta llegar a aquella escritura y la leí. “Es verdad. ¡Eso es exactamente lo que dice! Muy bien, Señor, yo te pido. Por favor, perdónala. Perdónala por estas cosas que puedo ver de omisión, y por cualquier otra cosa que ella no vio o yo no vi. Perdónala”.

El dijo, “Muy bien, la he perdonado”.

Así que le agradecí por ello. Para mí eso lo solucionó. ¿No puedes ver que eso era conforme a Su voluntad?

La última parte de aquel versículo hace una excepción, sin embargo. Dice, “…Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida”. ¿Cómo sabemos si han cometido este pecado de muerte? Sólo lo sabremos cuando el Espíritu Santo nos lo revele. Esto me ha ocurrido sólo dos veces en mi vida cuando estaba orando por alguien y el Señor me mostró que no había necesidad de que orara por ellos, que habían cometido el pecado de muerte.

¿Cuál es este pecado de muerte? Primero, Juan no se está refiriendo a la muerte física sino a la muerte espiritual en este versículo. No se trata de un pecado que un inconverso puede cometer. Sólo un cristiano puede cometer ese pecado, ya que usó el término, “hermano”.

Veamos en el libro de los Hebreos para encontrar más sobre esto.

Hebreos 6:4-6: “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio”.

Hebreos 10:26-29: “Porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del Pacto en la cual fue santificado, e hiciese afrentar al Espíritu de gracia?”.

El pecado al que Dios se está refiriendo aquí no es la mentira, engaño o algo por el estilo. Dios ofrece perdón para tales pecados. No hay perdón, sin embargo para aquel que “pisoteara al Hijo de Dios…”.

Los cristianos hebreos, a los cuáles este libro fue dirigido, se encontraban bajo gran persecución y eran tentados a volver al Judaísmo. Cuando aceptaban a Cristo eran renegados por sus propias familias, se encontraban en dificultades financieras, y se enfrentaban a otras numerosas pruebas. Pero Dios les amonestó en estas escrituras que el volver al judaísmo era el negar a Cristo. Era tener por “inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado”, o en otras palabras decir que la sangre de Jesús era simplemente una sangre común como la de cualquier hombre.

Recordemos que mientras una persona permanece en Cristo, está eternamente segura. Pero no queremos olvidarnos de que hay un pecado de muerte.

         La Oración De Triple Dimensión De Juan.

3°Juan 2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

La palabra que es traducida “deseo” en la Versión Reina Valera es “oro” en el griego original. Por lo tanto, Juan dice aquí, “Amado, yo oro que tu seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. Si fue motivado por el Espíritu Santo para orar de ese modo, entonces ese sería el deseo del Espíritu Santo para cada persona. Es correcto, entonces, el orar por la prosperidad financiera, ya que Juan dijo, como vemos en la Versión inglesa King James, “Yo oro antes que nada, para que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Esta oración de Juan trata con tres dimensiones de nuestras vidas: la física, la espiritual, y la material. El dijo, “…Yo oro que tu seas prosperado (bendición material), y que tengas salud (bendición física), así como prospera tu alma (bendición espiritual)”. Dios desea bendecir cada parte de la vida del creyente.

Texto Para Memorizar: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones, pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal” (1°Pedro 3:12).

 

Lección 24 – La Voluntad De Dios En La Oración (Parte 1).

Textos Bíblicos: Juan 3:16; 2°Pedro 3:9; Hechos 16:31.

Verdad Central: Si nuestra petición es conforme a la Palabra de Dios, es conforme a Su voluntad.

En las tres lecciones siguientes centraremos nuestra atención en la voluntad de Dios en la oración. Al mirar nuestro texto para memorizar en 1°Juan 5:14, queremos enfatizar dos Palabras: “confianza” y “oye”. “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si Pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. Otra traducción de este versículo dice, “Y esta es la determinación que tenemos en él…”. ¿Bajo qué condición podemos tener la confianza de que Dios nos oye al orar? (El nos oye si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad).

En el versículo siguiente leemos, “Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”, y como las escrituras dicen, “Y si…nos oye…tenemos las peticiones que le hayamos hecho…”, esto parece indicar que debe haber algo que El no oye. Si al orar no tenemos esa confianza, esa determinación, entonces debe ser que el Señor no nos oye. Si nosotros no cumplimos con nuestra parte, entonces no obrará resultado.

 

¿Cómo podemos obtener esa confianza, esa determinación, esa fe? La Palabra de Dios da fe. “Así que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). “La exposición de Tus palabras alumbra…” (Salmo 119:130). “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Cuando andamos a la luz de Su Palabra, no andamos en tinieblas.

Muchas veces cuando oramos lo hacemos en tinieblas. No sabemos cuál es la voluntad de Dios y estamos orando al abismo. No acudimos con confianza o determinación. Venimos temblando y con miedo, pero esperando que El nos oirá. Eso no producirá resultados. Podemos acudir a Su Palabra y averiguar lo que Su Palabra dice con respecto a nuestro problema particular, y luego orar en fe, sabiendo Su voluntad en el asunto. Casi todo sobre lo cuál necesitamos orar está cubierto en Su Palabra.

         La Voluntad De Dios Con Respecto A La Salvación.

Sabemos primeramente que el salvar a los perdidos es Su voluntad, ya que por ese fin Jesús vino y murió.

Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna”.

2°Pedro 3:9: “El Señor no retarda Su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

Hechos 16.31: “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.

No conozco a nadie que oraría por un ser querido diciendo, “Señor, si es tu voluntad, sálvale”. Por otro lado, la mayor parte de nuestras oraciones por los perdidos no son eficaces, no porque nos preguntamos la voluntad de Dios sobre el asunto, sino porque no acudimos a El con confianza y determinación.

Nuestro texto dice que si venimos con confianza y determinación, pidiendo conforme a Su voluntad, entonces sabemos que El nos oye y que tenemos las peticiones que le hemos hecho. Esto debería solucionar el caso con victoria y darlo por hecho. Sin embargo, nuestras oraciones son demasiado a menudo en el ámbito natural y no en el espíritu. Son enteramente en el ámbito mental y físico. Oramos, “Dios salva nuestro ser querido”, y luego esperamos para ver si Dios ha contestado nuestra oración. Si se salvan inmediatamente, creemos que El nos oyó. Si no se salvan inmediatamente, o si no vemos un cambio en sus vidas, pensamos que El no nos oyó. Esto es andar por la vista y no por la fe, lo cuál sólo trae confusión.

Uno podría decir, “He orado y orado por mis seres queridos que no son salvos y parece como si mis oraciones no obraran resultado”. Pero si vuelves a la Palabra de Dios, ella te iluminará. La Palabra de Dios te instruirá diciéndote por qué tus oraciones no son contestadas. “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad…”. No hay duda de que es Su voluntad el salvar a los perdidos, como hemos visto en las escrituras anteriores. La Palabra es Su voluntad, y si es conforme a Su voluntad, entonces sabremos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

En cierta ocasión conocí a un predicador que vivía en el campo, quien a razón de su educación limitada, nunca tuvo una oportunidad de pastorear una iglesia muy grande. La mayoría de sus pastorados fueron iglesias pequeñas de comunidades. Sin embargo, estaba en constante demanda para sostener avivamientos a causa de su tremendo éxito para ganar a las almas. A menudo iba a iglesias donde no se había salvado nadie por muchos años, y veía grandes números de personas aceptar a Cristo como Salvador.

A los sesenta y pico de años, y aun teniendo un éxito fenomenal, en cierta ocasión le pregunté el secreto de su éxito “Es una cosa muy sencilla”, me dijo. “Pongo a la práctica la misma fe para ver gente salva como tú lo haces para que la gente se sane o para que crea en Dios para cualquier cosa. Nunca se me ocurre el dudar que la gente no se salvará. Si la duda viene, la resisto en el nombre de Jesús. Oro, pero no más que otros hacen. Claro que busco a Dios, pero atribuyo mi éxito en ganar almas a una cosa – el tener confianza de que vendrán. Por medio del ojo de la fe veo el altar llenándose de almas perdidas. Si la reunión no va tan bien como debiera, no aumento mis oraciones al respecto necesariamente. Sólo ejercito mi fe más.

Este predicador estaba expresando la confianza, la determinación, de la cuál nuestra escritura estaba tratando, ya que el conocía la voluntad de Dios sobre el asunto.

Pero algunas personas sólo pueden ver las circunstancias. Dicen, Nadie vino al altar para ser salvos ayer, probablemente tampoco vendrán hoy”. Esta clase de persona esta viendo lo que no debería. Puede que ore por las almas perdidas, pero no las ve viniendo a Cristo. En realidad, no tiene la confianza de que vendrán. Su fe se basa solamente en lo que puede ver.

         Nosotros Podemos Anular Nuestras Oraciones.

A menudo la gente deshace sus oraciones. Han orado y solicitado la ayuda de otras en oración, pero luego anulan sus oraciones y la fe de aquellos que están orando con ellos, por el hablar negativamente. Habla fe, no duda.

Una vez conocí a un ministro del evangelio que me pidió, como se lo había pedido a otros, que orara por su hijo. Pero al mismo tiempo que estaba orando y pidiendo oración, le decía a su hijo, “Nunca llegarás a ser nada. No sé qué voy a hacer contigo. He hecho todo lo que puedo hacer. He orado y orado, pero parece que mis oraciones no ayudan nada”.

Este hombre estaba confesando derrota y fracaso en vez de victoria y fe. Estaba edificando duda e inseguridad en su hijo. Y así es como mucha gente ha perdido a sus hijos.

Al orar por nuestros hijos no debemos hacer nada en el hogar que anule el efecto de nuestras oraciones. Debemos edificar confianza y fe en nuestros hijos. Debemos inculcar en ellos un sentido de seguridad.

Antes de casarme, siendo un hombre joven viajando en el campo evangelístico, generalmente me hospedaba en la casa del pastor durante mis reuniones de avivamiento. A menudo me dio pena por los hijos de las casas en las que me hospedaba. En una casa en particular había un niño de doce años. Sus padres eran impacientes con él y poco les ponía de mal humor, siempre diciéndole que nunca llegaría a ser nadie. Claro está, no lo fue. Hoy en día tiene cuarenta años y ha roto los corazones de sus padres. Se ha casado varias veces y nunca ha provisto para su familia.

Estos padres han podido orar y que la iglesia orara. Han podido derramar lágrimas y ayunar mucho, pero sus vidas anularon los efectos de sus oraciones. Desde el punto de vista espiritual así como desde el punto de vista natural, las cosas que les ocurren a los hijos en su temprana edad son lo que moldearán sus vidas como adultos. Haz que esos sean años ricos espiritualmente y con significado en los cuáles el testimonio de nuestra vida concuerde con nuestras palabras. No trabajemos en contra de Dios, trabajemos con El.

En muchas de las casas de pastores donde me quedé, vi como se descuidaba a los hijos. Las esposas de los pastores estaban tan ocupadas trabajando en la iglesia que los hijos eran abandonados a hacer lo que quisieran. Por esa razón, cuando yo me casé le dije a mi esposa, “Yo me ocuparé de la iglesia y tu te ocupas de la casa”. Nunca permití que mi esposa enseñara Escuela Dominical. En la primera iglesia que pastoreé después de casado, se nos dijo que era su costumbre que el pastor enseñase la clase de los hombres, y la esposa del pastor, la de las mujeres. Yo les dije que mi esposa no enseñaba Escuela Dominical. Ellos protestaron, “Pero esa es nuestra costumbre. Lo hemos hecho así durante más de veinte años”.

“Bueno, acabo de cambiar esa costumbre. Consolidaremos las dos clases y haremos una clase grande en el auditorio, y yo la enseñaré. Mi esposa no enseña Escuela Dominical”.

Cuando me preguntaron por qué, les dije, “Yo predicaré y pastorearé esta iglesia, mi esposa se va a quedar en casa y se ocupará del hogar, de mí y de nuestros hijos. Yo quiero que ella se ocupe de esas cosas y yo me ocuparé de estas. Hay muchas personas capaces en la iglesia que pueden trabajar, pongámoslas a trabajar”. Cuando querían hacer de mi esposa presidente de la Asociación Misionera de Mujeres, nuevamente me opuse. “Ella puede atender las reuniones”, les dije, “pero no servirá bajo ninguna capacidad”. Y esto nos ha sido beneficioso.

         Autoridad Para Reclamar A Nuestra Familia A Cristo.

Cada creyente tiene autoridad sobre su propia casa. Tenemos más autoridad allí que en ningún otro lugar. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). Pero d gente, al orar por aquellos de su familia, han batallado y le han suplicado a Dios que los salvara, pero no han respaldado sus oraciones reclamando la promesa. Han orado en oscuridad en vez de en la luz de la Palabra de Dios.

Nuestro texto de escritura dice, “…si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad…”. Sabemos que la salvación de nuestros hijos es Su voluntad. “…El nos oye: Y si sabemos que él nos oye…sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1°Juan 5:14-15). Entonces si sabemos que él nos ha oído, no tenemos que continuar suplicándole para que salve a nuestros hijos. Esto no quiere decir que de la noche a la mañana toda la familia vendrá a Cristo, pero al mantenemos en fe, dándole a Dios las gracias, ellos vendrán.

Si continuamos pidiendo y suplicándole a Dios estamos confesando que no creemos que tenemos la petición. Si en verdad creímos que teníamos la petición que le pusimos al Señor, como la escritura dice, estaríamos dándole las gracias por ello. A veces hacemos todo lo conecto, pero sin creer correctamente. Podemos hacer todo lo correcto por el hecho de que alguien nos dijo que lo hiciéramos o porque alguien más lo hizo. Pero debemos tener fe en nuestros corazones si queremos que obre resultado.

Nunca se me ocurrió el pensamiento de que mi familia no sería salva, ya que allí tengo la autoridad y el poder. Oré por ellos una vez y reclamé su salvación basado en la Palabra de Dios. Tenía con. fianza, estaba seguro de que serían salvos ya que había orado conforme a Su voluntad.

Sabiendo cuál es la voluntad de Dios con respecto a las almas perdidas, nunca deberíamos orar, “Señor, si es tu voluntad, salva a este, o a aquel”. Sabemos que es Su voluntad.

Texto Para Memorizar: “Y esta es la confianza que tenemos en é4 que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1°Juan 5:14-15).

Lección 25 – La Voluntad De Dios En La Oración (Parte 2).

Textos Bíblicos: Isaías 53:4-5; Mateo 8:16-17; 1°Pedro 2:24.

Verdad Central: Para ser un guerrero de oración eficaz, debemos tener la palabra de Dios permaneciendo en nosotros.

Al continuar nuestro estudio sobre la voluntad de Dios en la oración, veamos estas pertinentes palabras de Jesús en Juan 15:7: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. ¿Bajo qué condiciones Jesús nos dijo que pidiéramos todo lo que queramos? El dijo, “Si permanecéis en mí…”. En otras palabras, el ser nacido de nuevo es el primer requisito. Si somos nacidos de nuevo, entonces estamos permaneciendo en él.

Luego El también dijo, “y mis palabras permanecen en vosotros”. Así que debemos tener un conocimiento completo de la Palabra de Dios para poder ser un guerrero eficaz en la oración. Debemos tener Su palabra permaneciendo en nosotros. Para poder hacer esto, se nos dice, “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2°Timoteo 2:15).

Cuando tenemos a la Palabra de Dios morando en nosotros, entonces sabemos cuál es Su voluntad con respecto a cualquier asunto del cuál necesitemos orar. Porque como vimos en nuestra última lección, la palabra de Dios es Su voluntad. Por tanto, podemos venir con confianza y determinación al trono de gracia de Dios con nuestras peticiones.

Si hemos seguido los pasos uno y dos del versículo anterior – si estamos (1) permaneciendo en El, y (2) Su Palabra permanece en nosotros – entonces podemos “pedir todo lo que queremos, y nos será hecho”. ¡Qué promesa más poderosa!

El creyente que anda en comunión con la Palabra nunca pedirá algo fuera de la voluntad de Dios. Si conoce la Palabra, entonces sabe lo que tiene prometido. El conoce la voluntad de Dios. Si no está andando en comunión con la Palabra, no va a tener éxito en su vida de oración y no va a obtener respuestas a sus oraciones. Su vida de oración no va a ser eficaz, porque Jesús claramente dijo, “Si en mí, y mis palabras permanecen en vosotros…” Debemos venir conforme a Sus condiciones.

         La Voluntad De Dios Con Respecto A La Sanidad.

¿Qué tiene que decir la Palabra de Dios con respecto a la sanidad física? ¿Es Su voluntad el sanar a los enfermos? Veamos algunas escrituras para determinar Su voluntad en este asunto.

Isaías 53:4-5: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Mateo 8:16-17: “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos. Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

1°Pedro 2:24: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia, y por cuya herida fuisteis sanados”.

Vemos a través de los versículos anteriores que el sanar a los enfermos es la voluntad de Dios porque Cristo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. De la misma forma en que compró nuestra salvación a través de Su muerte en la cruz, así El ha comprado nuestra sanidad. “…Por cuya herida fuisteis sanados”. Cuando tenemos Su Palabra firmemente establecida en nuestros corazones, entonces no necesitamos preguntamos si es Su voluntad el sanarnos. No necesitamos orar, “Señor, sáname…si es tu voluntad”.

Hace años mientras pastoreaba cierta iglesia fui llamado para orar por una de mis miembros que estaba enferma. Fui al lado de su cama para orar por ella, sabiendo la importancia de su propia confesión de fe para sanidad le pregunté “Hermana, ¿se sanará ahora cuando le unja con aceite y le imponga las manos en el nombre de Jesús?”

“Bueno, seré sana si es la voluntad de Dios”, contestó ella.

“¿Cómo va a averiguar si es la voluntad de Dios o no?” , le pregunté.

“Pensé que usted oraría por mí, y si es Su voluntad, seré sana. Si no lo es, no lo seré”.

Bajo tales circunstancias sabía que la mujer no iba a recibir su sanidad. Sabía que su incredulidad pararía el fluir del poder sanador de Dios. Quería hablarle y mostrarle algunas cosas de la Palabra de Dios antes de orar por ella, pero ella dijo, “Ore por mí ahora mismo. Tengo tanto dolor y miseria”. La ungí y oré, sabiendo en mi corazón que no recibiría nada porque no estaba creyendo de acuerdo con la Palabra. Titubeó haciendo la oración y casi no había terminado con el “Amén” cuando ella le dijo a su esposo, “Pedro, llama al doctor”.

Lo que me desconcertó, sin embargo, fue ella había acabado de decir que si era la voluntad de Dios que se sanara, El la sanaría, y si no lo era, El no lo haría. Ella no se sanó; por lo tanto, por su propia admisión, no era la voluntad de Dios que se sanara. Pero aquí estaba ella llamando al doctor y pagándole para sacarle fuera de la voluntad de Dios. Parecería, de acuerdo con su razonamiento, que ella no querría ponerse bien, ya que así haciendo, saldría de la voluntad de Dios. Sería incorrecto el comprar medicina y reclutar la ayuda del doctor para sacarle fuera de la voluntad de Dios.

Ciertamente, este es un modelo tonto de razonamiento, pero esta es la lógica que algunos siguen con respecto a la oración para sanidad.

Como hemos dicho anteriormente, si queremos saber la voluntad de Dios con respecto a un asunto, veamos su Palabra. Su Palabra es Su voluntad. Su Palabra nos dice que es Su voluntad el sanarnos. No dudemos Su Palabra, pero reclamemos Sus promesas para nuestra sanidad.

         Atiende A La Palabra Para Averiguar Su Voluntad.  En situaciones similares esta es la conclusión a la que la gente llega muchas veces. Tratan de hallar la voluntad de Dios diciendo, “Si es Su voluntad El lo hará, y si no lo es, El no lo hará”. Pero deberíamos determinar Su voluntad sobre el asunto atendiendo a la Palabra. Si no estoy seguro de algo, voy primero a la Palabra. No oro con incertidumbre ya que estaría perdiendo el tiempo. No podría orar en fe. Estaría orando en incredulidad y duda y no obraría resultado. Cuando sabemos lo que la Palabra de Dios dice sobre el asunto, entonces sabemos cuál es Su voluntad.

Muchas veces la gente quiere poner toda la responsabilidad sobre cierto asunto en Dios, así que dicen, “No ha debido ser la voluntad de Dios, porque he orado, ‘Si es tu voluntad, haz esto…’, y El no lo ha hecho. Por tanto no debe ser Su voluntad”. Estas personas quieren aliviarse de toda responsabilidad y ponerla toda en Dios. Pero no nos deshacemos de ella tan fácilmente. Dios nos ha dado Su Palabra y nos ha dicho, “Escudriñad las Escrituras…las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). En ellas aprendemos Su voluntad.

Luego están aquellos que saben lo que la Palabra de Dios dice acerca del asunto, pero encuentran difícil de creer que obrará en su caso. Son como el hombre que sabía que iba a necesitar algún dinero extra así que fue a su banquero para tramitar un préstamo. El no necesitaba aquel dinero en aquel momento, pero quería tener todo listo para poder tener acceso a él cuando lo necesitara.

El hombre llenó todas las formas y se las dio al banquero. Viendo que todo estaba en orden, el banquero le dijo que podía tener el dinero, que viniera cuando quisiera a recogerlo. El hombre tenía la palabra de su banquero, pero entonces pensó, “¿Y qué si no me lo da? ¿Y qué si no quiso decir lo que dijo?” El hombre tendrá que creer lo que el banquero dijo y actuar de acuerdo con ello para poder conseguir el dinero.

Algunos hacen así con Dios. Saben lo que El dijo sobre la sanidad, salvación para sus seres queridos, o cualquier otra necesidad que tengan, pero encuentran difícil el creer que El hará lo que dijo que haría. ¡Pero gracias a Dios, él guarda Su Palabra!

Texto Para Memorizar: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7).

Lección 26 – La Voluntad De Dios En La Oración (Parte 3).

Textos Bíblicos: 1°Pedro 5:7; 3°Juan 2; Filipenses 4:19.

Verdad Central: Podemos encontrar una promesa en la Palabra de Dios para cualquier aspecto de la vida. Entonces podemos saber cómo orar, y podemos tener confianza antes de orar de cuál es Su voluntad.

El estudiar la Palabra de Dios es como buscar joyas valiosas. Podemos encontrar unas pocas joyas encima de la tierra sin cavar mucho. Pero si en realidad queremos llegar donde están las capas valiosas, debemos cavar para encontrarlas. Si sólo nos quedamos en la superficie puede que encontremos un pequeño diamante de vez en cuando, pero si cavamos un poco más profundamente encontraremos grandes gemas y joyas. Para aprender las verdades más profundas de Dios, se nos dice, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

La lectura superficial de nuestro texto para memorizar en 1°Juan 5: 14-15 ha traído a algunos a la conclusión incorrecta de lo que Juan estaba diciendo. El dijo, “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”. Algunos han pensado que Juan dijo, “Si es Su voluntad, El me oirá, y si no lo es, no me oirá”. Sin embargo, eso no fue lo que quiso decir de ninguna manera. Juan estaba diciendo que si tenemos la palabra de Dios sobre el asunto, no tenemos que decir, “Si es tu voluntad”, porque sabemos que Su Palabra es Su voluntad.

Por esta razón yo animo a la gente a que al orar encuentren las escrituras que tienen que ver con su necesidad particular. Encuentra escrituras con una promesa concerniente a lo que estás orando. A veces cuando la gente me pide que ore por ellos les pregunto, “¿En qué escritura te estás basando?” Muchas veces la respuesta es que no tienen ninguna escritura en particular. “Bueno”, les digo, “eso es lo que obtendrás, nada en particular”.

Si es de acuerdo con Su Palabra, entonces esa es Su voluntad. Tiene que ser Su voluntad para que El lo prometa en Su Palabra. Es Su voluntad de que tengamos todo lo que El ha provisto para nosotros en Su Palabra. He hallado en mi propia experiencia que puedo encontrar una promesa en Su Palabra para cada aspecto de la vida. Entonces podemos saber exactamente cómo orar, y podemos tener la confianza antes de orar de que es Su voluntad.

Muchas veces la razón por la cual la oración no obra resultado para algunos es que están orando en oscuridad. Están tratando de conseguir que Dios les ayude aparte de la Palabra. El Salmista dijo, “La exposición de tus palabras alumbra” (Salmo 119:130), y nuevamente “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Debemos andar a la luz de la Palabra. Ninguno puede edificar una vida de oración con éxito si no conoce la Palabra. Una vida de oración con éxito es edificada y basada sobre la escrita Palabra de Dios. Cuando oramos de acuerdo a la Palabra, la Palabra es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. Entonces sabemos en qué camino estamos andando. Demasiadas veces, por fallar de ver lo que la Palabra de Dios tiene que decir sobre cierto tema, tropezamos porque no sabemos dónde vamos. La oración entonces llega a ser un sujeto de desesperación, o de implorarle a Dios a que haga algo. Pero cuando conocemos la Palabra antes de orar, podemos acudir a Dios con confianza.

         La Voluntad De Dios Con Respecto A La Preocupación.

1°Pedro 5:7: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

Una mujer con una mirada de desesperación se me acercó en cierta ocasión queriendo oración. Ella empezó a llorar mientras decía, “Hermano Hagin, las ansiedades de la vida, los problemas y preocupaciones son tan grandes”. Ella empezó a llorar aun más mientras decía, “No puedo llevar todas estas cargas. Quiero que ore para que Dios haga una de dos cosas – que El o me dé gracia para llevarlas o que me quite la mitad de ellas. Yo puedo llevar la mitad, pero no puedo llevarlas todas”.

“Bueno, no puedo orar de esa manera”, le dije. “Sería algo en contra de las Escrituras”. Una mirada de asombro transformó su rostro, y yo continué explicando, “No puedo orar por usted fuera de la voluntad de Dios. Si voy a tener alguna confianza en que Dios va a oír mi oración, debo orar de acuerdo con la Palabra de Dios. La Biblia nos dice, ‘Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho’ “.

“Yo conozco la voluntad de Dios para ti porque sé lo que la Palabra de Dios dice. No es Su voluntad el darte más gracia para soportar la carga de tu ansiedad. Ni es Su voluntad el quitarte la mitad y dejarte llevar la otra mitad. ¿Cómo sé esto? Por lo que Su Palabra dice. 1°Pedro 5:7 dice, ‘Echando toda vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros’. Ese versículo no dice que echemos la mitad de nuestra ansiedad, dice toda. Ese versículo no dice que Dios te dará gracia para llevar tus preocupaciones, dice que eches toda tu ansiedad sobre El. ¿Por qué? Porque ‘El tiene cuidado de ti’ “.

Entonces dije, “Hermana, ¿no es maravilloso que ya tenemos la respuesta para su oración aquí mismo?” Luego le leí este mismo versículo en el Nuevo Testamento de la Biblia Amplificada (en inglés), el cuál es aun más explícito, “Echando todo vuestro cuidado – todas vuestras ansiedades, todas vuestras preocupaciones, todo lo que os concierne, porque El cuida de vosotros con afecto, y os guarda con vigilancia”.

         La Voluntad De Dios Con Respecto A La Bendición Financiera.

3°Juan 2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Filipenses 4:19: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en

Cristo Jesús”.

En la carta de Pablo a la iglesia de Filipo, estaba ensalzando a los cristianos por su generosidad en el dar, como vemos en los versículos precedentes al citado anteriormente. Ellos habían hecho una ofrenda de dinero y de otras cosas para enviarla a otros cristianos, y por eso Pablo les estaba diciendo, “Ya que les habéis dado y les habéis ayudado, Dios suplirá todo lo que os falta”. Se estaba refiriendo a los asuntos materiales y financieros.

Otro versículo en el que pensamos en conexión con la bendición financiera lo encontramos en Lucas 6:38, “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís os volverán a medir”. Generalmente este versículo lo olmos citado cuando se va a recibir la ofrenda y el énfasis es puesto por regla general en la primera parte del versículo – “dad”. Pero no pasemos por alto los resultados de aquella dádiva – “y se os dará…”. Vemos que en este versículo, las bendiciones financieras son prometidas.

¿Quisieras ver bendiciones financieras aumentado en tu vida? Entonces aumenta lo que das, porque la Escritura dice que tus resultados serán apretados, remecidos y rebosando…”porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Podemos estorbar nuestras oraciones por prosperidad financiera por no cooperar con Dios. Podemos estorbar nuestras oraciones al no entrar en las puertas que Dios nos abre. Conocí a un joven capaz de trabajar que estuvo sin trabajo durante bastante tiempo. Tenía una esposa y cinco hijos. La gente de la iglesia a la que acudían les ayudaba trayéndoles comestibles y ropas para los niños. Las mujeres de la iglesia también les ayudaban como podían dándole para planchar y otros tipos de trabajo a la esposa para que ella pudiera ganar un poco de dinero. Cuando hablé con el hombre, él me dijo, “Bueno, el Señor dijo que supliría todas mis necesidades. Algunos me dicen que salga y busque trabajo, pero yo sólo estoy esperando para que el trabajo oportuno me salga. El Señor lo hará. Y mientras tanto nos arreglamos bien”.

Pero alguien más estaba pagando el alquiler de su casa y alimentando a su familia. No podemos sentarnos y esperar que algo nos venga. Lo único que vendrá serán un montón de cuentas para pagar. Un hombre puede creer que Dios le ayudará y le bendecirá financieramente, pero entonces necesita moverse en la dirección apropiada y hacer cualquier cosa que sus manos encuentren para hacer. Si el primer trabajo que encuentra no es exactamente lo que el prefiere hacer, por lo menos le será de ayuda hasta que algo mejor se presente. Mientras tanto puede orar para recibir la dirección y la ayuda que necesita para poder conseguir un mejor trabajo. Dios puede abrirle otra puerta y otro trabajo a medida que él sea fiel en cualquier cosa que encuentra para hacer, proveyendo para su familia.

Al continuar cavando más profundamente en la palabra de Dios veremos más y más cosas que nos mostrarán Su voluntad en la oración. Por ejemplo, sabemos que hemos de orar por los perdidos en tierras lejanas, pues Su Palabra dice, “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra” (Salmo 2:8). También sabemos que hemos de orar para que Dios envíe obreros en el poder de Su Espíritu. “Rogad, pues, al Señor de la mies, para que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:38).

Al estudiar la Palabra de Dios, en lugar de decir “conforme a la voluntad de Dios”, diremos “conforme a la Palabra de Dios”. Entonces lo tendremos en la perspectiva correcta.

Texto Para Memorizar: “Y esta es la confianza que tenemos en él que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1°Juan 5:14-15).

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. anonymus

    Gracias…… muy buen libro y enseñanza

    Responder
  2. Angeles

    Muchisimas gracias por tu aporte lo valoro muchisimo, Dios bendiga tu vida

    Responder

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *