La pornografía y el cristiano

Fue en los años 90 que todo cambió. Antes el que quería ver pornografía tenía que tomar un paso público: tenía que comprar una revista, o ir a un cine, o quizás comprar un canal en su cuenta de cable, el cual no se podía esconder del resto de la familia. Para muchos cristianos ese acto público era lo suficiente como para contrarrestar la fascinación con esa fruta prohibida de la pornografía. Pero todo cambió con el estreno del Internet, pues esa barrera social desapareció por completo. Ahora la pornografía es una experiencia que imita la imaginación por ser totalmente privada. En anonimidad completa y en la privacidad de nuestras casas, oficinas y celulares  las barreras se han removido y la pornografía es hoy una  de nuestras obsesiones sexuales ocultas.

No es un secreto que la industria pornográfica ha expandido exponencialmente en los últimos 15 años y que todavía está creciendo. Resaltemos algunos de los números:

  • En 2015 el número de visitantes mensuales a sitios de Internet pornográficos fue 1300 millones  (fuente). Las tendencias indican que tiene que ser mucho más ahora. Acordémonos que hace 20 años esta avenida ni siquiera existía.
  • Videos pornográficos estrenados en 1988: 1,300. En 2015: 1300,000,000 (fuente)
  • Varias encuestas informales dicen que entre 60-80 porciento de hombres cristianos usan pornografía en el Internet. (fuente)
  • Otras encuestas (ejemplo, una de la revista Christianity Today) dicen que entre 40-60 porciento de pastores en los EE.UU. usan pornografía. (fuente)
  • 70% de hombres usan pornografía cada mes. (fuente)
  • 75 % de las mujeres hoy en dia usan pornografia cada mes . (fuente)
  • En una encuesta en los EE.UU. 65% de pastores dicen que adicción a pornografía en el Internet es el principal problema sexual en sus congregaciones. (fuente)

Ahora, estas estadísticas aplican primordialmente a los EE.UU. y tampoco las he verificado en fuentes académicas. Además vale notar que algunas seguramente no incluyen personas que no usan el Internet. Pero aunque no sean quizás exactas, todavía nos dicen algo y ese algo es que estamos experimentando una ola titánica de pornografía en el mundo hoy y que es mayormente debido a la existencia del Internet.

El impacto de este fenómeno sobre la iglesia es algo que espanta. La pornografía es algo tan presente que está seguramente cambiando formas de pensar y actuar a un nivel masivo sin que nos demos cuenta. La interacción entre hombres y mujeres, las expectativas sexuales que el hombre trae al matrimonio y los problemas relacionales que esto causa, la objetivización del cuerpo femenino en las mentes de hombres y muchachos cristianos, el tiempo gastado en búsquedas de pornografía en el Internet, y el peso psicológico y espiritual de vivir con pecado oculto son solo algunos de los aspectos de este fenómeno tan debilitador. La ola de pornografía es también una ola de pecado en nuestras congregaciones.

Lo peor es que casi nunca se discute. ¿Por qué? Para el que usa la pornografía es por vergüenza y temor a que le miren como si fuera un monstruo; para el pastor o el líder que usa pornografía es por temor a ser descubierto y perder su posición o destruir a su iglesia. Y claro, ese pastor no quiere predicar en contra de lo que él mismo está practicando. Sería muy incómodo. Sería hipocresía. Luego para los que están libres del vicio es más fácil ignorarlo, pues nadie lo menciona. O peor, como ellos mismos no experimentan el problema se da por sentado que es algo fácil de combatir. “No lo hagas, y listo. ¿Cuál es el problema?” El peor de todos es el que usa la pornografía en privado pero condena en público a otros que lo hacen.

Enseñanza bíblica

¿Qué dice la Biblia acerca del tema de la pornografía? Por un lado, es obvio que esto no se discute directamente. En tiempos bíblicos no existía la tecnología para reproducir imágenes que es necesaria para crear los materiales de la pornografía, sean impresos, video o digitales. Este es un vicio moderno. Pero por otro lado, la atracción entre los sexos y el deseo particularmente masculino de querer ver cosas ocultas no son algo nuevo. Solo menciono a David y Betsabé. Todo comenzó con un hombre mirando a una mujer desnuda (Ver 2 Samuel 11). Si consideramos a la pornografía como una extensión de la lujuria entonces la Biblia sí tiene algo que decir acerca del asunto y es que es absolutamente inapropiado. Especialmente importante es el pasaje en Mateo 5:27-28 donde Jesús dice:

Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.

Aunque deberíamos, quizás, notar que la codicia a la que Jesús se refiere puede incluir más que deseo sexual, no puede ser menos que eso, y mirar a una mujer (u hombre) para codiciarla es precisamente lo que uno hace con la pornografía. Los materiales y los métodos de distribución serán nuevos, pero lo que ocurre dentro de la mente del ser humano es lo mismo que ha ocurrido por siglos: meditación visual sobre deseo sexual ilícito. Jesús está señalando aquí que el adulterio es algo que ocurre en el corazón, no solo en el acto físico sexual. Y el acto en la imaginación es el mismo tipo de cosa que el acto en vivo. Es el mismo tipo de pecado. Por eso digo que la pornografía es una extensión de nuestra imaginación, pues nos ayuda a hacer mucho más concretamente lo que estamos haciendo en nuestras mentes cuando deseamos poseer físicamente a otro ser humano. Este mensaje de Jesús es un mensaje para los hipócritas que creen que como ellos no han tocado a una mujer no han hecho nada malo. No, dice Jesús. Si la deseaste ya has cometido  adulterio.

De todos modos creo que  ningún cristiano intentaría afirmar que el uso de la pornografía no es un pecado, pues tenemos una intuición profunda de que esto no está bien.

Pero más que condenar a la pornografía y su práctica con largas  citas bíblicas, yo estoy interesada en explorar en estos artículos cómo se obtiene la victoria, pues otro problema que tenemos con este vicio es que somos muy buenos para condenar, pero no tan buenos con la compasión y restauración.

No juzgues – ayuda

El que no tiene pecado que tire la primera piedra. Todos  experimentamos tentación sexual y todos  a veces caemos en esa tentación, aún si esa caída no resulta en el uso de pornografía. El orador juvenil Lucas Leys cuenta que participó en una reunión en la cual otro orador hacía una invitación porque Dios le había dado una palabra. Le había dicho que había tres jóvenes en la audiencia que estaban experimentando tentación sexual. La reacción de Lucas fue (así lo cuenta él) “¿Solo tres?” Si hay cien jóvenes en la audiencia hay 100 jóvenes que experimentan tentación sexual. Bueno quizás exagero. Es posible (teóricamente) que solo haya 99. No nos asombraría saber que prácticamente todos los jóvenes en la conferencia que Lucas describía vinieron al frente.

Todos experimentamos tentación sexual. Yo lo experimento. Tú lo experimentas. Todos.  Entonces no mires a una persona que tiene un problema con pornografía como si fuera un mutante asqueroso. Es tu hermano/a y la única diferencia entre tú y él es que él ha caído, quizás, un poco más duro que tú. Peor que la pornografía es el orgullo espiritual. Acéptalo a tu hermano y ayúdalo. Él no necesita que le condenes, pues este es un pecado en el cual por lo general el que lo practica ya se ha condenado a si mismo rotundamente. Lo que dice Pablo parece escrito exactamente para la situación: “Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.” (Gálatas 6:1) Me pregunto si quizás Pablo se refería a una situación particular en la cual alguien había sido sorprendido en el acto de adulterio.

Pasos prácticos para combatir la pornografía

¿Qué podemos cortar?

No rechacemos soluciones prácticas para este problema de la pornografía. A veces somos tan superespirituales que la única solución que se nos ocurre es orar más y leer la Biblia más. O decir “Dios te dará el poder.” Aunque esto es seguramente importante y verdadero, no es la solución completa, y estoy seguro que el que usa pornografía mayormente ya lo ha intentado. ¿Suena escandaloso decir que leer la Biblia y orar no es suficiente para vencer el pecado? Bueno, Jesús mismo recomienda acción práctica para superar el problema de codiciar una mujer, pues el pasaje que ya he señalado en Mateo 5 continúa con:

Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno. (Mateo 5:29-30)

Creo que todos nos damos cuenta de que esta es una imagen exagerada usada para resaltar bien el punto: no que practiquemos auto-amputaciones, sino que tomemos pasos extremadamente serios y concretos para no caer en estos pecados, pues al final de la trayectoria de esta práctica se encuentra un destino eterno terrible. Entonces, qué cosa práctica se puede hacer para evitar este pecado. ¿Qué podemos “cortar”? La primera que se me ocurre a mí es el cortar internet . ¡Si no puedes vencerlo córtalo! Ya sé que hay muchas otras cosas importantes que haces en el Internet, inclusive leer los buenísimos artículos de llamadosareinar.com , u otro sitio que puedes visitar es avanzapormas.com o lee la biblia on line, en este sitio la encontraras.  Pero ¿Qué es más importante? ¿Estás comprometido a cambiar, sí o no? Mejor cortar el alambre ahora que tienes la mente clara que sentarte esta noche otra vez delante de tu pantalla y batallar con esas emociones tan fuertes que casi siempre te van a ganar. Quizás este artículo es la última cosa que deberías leer en el Internet.

El contexto importa

 A veces nuestras acciones  dependen de las opciones que están disponibles. Cuando estuve en tratamiento para bajar de peso recuerdo mi nutricionista que me aconsejo tirase todo lo que no encuadraba con la alimentacion correcta que tenia que hacer . Debi tirarlo todo lo que tenia en mi alacena y nevera ¿porque ? por que si lo tenia a la vista me iba a tentar y comer lo que no debia. Cual es el punto ? si no lo tengo a mano no me tiento.

No nos olvidemos también cuán fácil es ver pornografía en el Internet. Algo que puedes hacer es bloquear las paginas de adultos. Hay programas, pide a un tecnico o ve a este link y habilitalo https://chrome.google.com/webstore/detail/adult-blocker/onjjgbgnpbedmhbdoikhknhflbfkecjm/related?hl=es-419 

Dice un terapista sexual que hasta el 80% de gente que usa pornografía lo hace de una manera adictiva que afecta a sus relaciones personales y a su trabajo y que antes de descubrir el cibersexo esta gente no tenía ningún problema con adicción sexual (fuente). No me digas que nuestro comportamiento no está relacionado a la disponibilidad de los materiales.

Práctico sin legalismo

 El pecado está dentro de ti, como dijo Jesús: “Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina.” (Marcos 7:15). Y ahí es donde lo debemos enfrentar, no en el exterior. Entonces, cuando yo recomiendo pasos prácticos son sólo eso, ideas específicas para cada situación que pueden ser diferentes para cada uno y no son leyes morales.

 

Condenación y gracia

Si estás metido en este pecado de pornografía hay dos tendencias que debes resistir. Una de ellas es la tentación secundaria de justificar tus acciones. Frecuentemente el uso de la pornografía viene en parte de frustración con la experiencia sexual, sea por ser un joven soltero o por insatisfacción en la relación sexual o emocional del matrimonio. Y muchas veces esa frustración se convierte en una justificación. Por ejemplo,

  • “es verdad que está mal usar la pornografía. Pero el caso mío es diferente. Yo estoy en una situación en la cual es extremadamente difícil obedecer y por eso no está tan mal. Dios entenderá.”
  • O, “mi esposa nunca está disponible para mí. ¿Qué voy a hacer? Por lo menos así obtengo la satisfacción que como hombre merezco. No es ideal, pero no es tan malo tampoco. Es parte de mi naturaleza.”
  • O, “después de todo, es mejor que haga esto que cometa el adulterio en vivo. Realmente me está ayudando a ser más fiel a mi marido.”

Sin negar que quizás tengas razón y que quizás no está bien el tratamiento que recibes de tu cónyuge, o que eres soltero desde hace años y quieres casarte pero no puedes, o alguna otra situación, debes de todos modos reconocer que no está bien usar la pornografía. Son dos cosas separadas. Tus frustraciones, tus desánimos personales – eso es una cosa. Afirmo que son importantes y que debes resolverlos de una manera u otra. Pero el uso de la pornografía es otra cosa totalmente diferente que siempre está mal, sin referencia a tus circunstancias. Es más, si tienes un problema relacional en tu matrimonio la pornografía solo hará las cosas peores. Pues ahora no estás solo comparando a tu esposa o marido con lo que quisieras que fuera, sino con mujeres y hombres totalmente ideales que solo existen en el ciberespacio y en la imaginación sexual del ser humano. Solo estás garantizando que nunca estarás satisfecho en tu situación. Si eres soltero te estás preparando para una brusca sorpresa cuando te cases, pues tu experiencia sexual no será nada como lo que has visto en la pantalla. Tu querida mujer u hombre será un ser humano precioso, no un objeto sexual.

Tú sabes que está mal, no te mientas a ti mismo, no inventes excusas y justificaciones. Acéptalo por lo que es (pecado).  Empéñate en obtener la victoria, pues te está debilitando. Tráelo a Dios y acepta su gracia para cambiar.

Esto me lleva a la segunda tendencia que debes resistir. No te dejes estar tan cargado con este pecado (que es muchas veces difícil de conquistar) que no puedes progresar. No te quedes ahí en el piso como un pedazo de plomo derretido y recongelado. ¿Cuántas veces crees que Dios te perdonará este pecado de usar la pornografía? ¿Dos veces? ¿Siete veces? ¿Treinta veces? Jesús nos dice que nosotros deberíamos perdonar un sinfín de veces (Mateo 18:21-23). ¿Te crees que Dios te perdonará menos veces a ti cuando cometes algún pecado? Su gracia es suficiente para ti. Es suficiente para que crezcas y salgas de esto mientras que también tropiezas y caes y tengas que repasar los mismos pasos otra vez. Dios no se cansa de darnos su gracia y su perdón. No vivas como si fueras condenado, pues no lo estás. La sangre de Cristo te ha limpiado y todavía te limpia. El riesgo no es que Dios deje de perdonarte, sino que el pecado te tuerce y te distorsione tanto que no quieras ya recibir su perdón y su gracia. Es decir, el pecado te puede cambiar a ti (es un riesgo muy serio), pero nunca cambiará a Dios. Él es más misericordioso de lo que sabes y siempre puedes volver a él.

Entonces, está mal y no deberías hacerlo. Pero es solo a la oscura luz de tu insuficiencia que podrás ver el poder de Dios cada día. Vivir entremedio de estas dos realidades (tu pecado y Su gracia) es quizás la dinámica más difícil y más profunda de la vida espiritual.  Debes trabajar. Debes orar, humillarte, poner tus deseos al lado, debes meditar en las escrituras. Y sobre todo debes pedir la gracia de Dios sin la cual no puedes hacer ninguna de esas cosas. La victoria está a tu alcance, pues está al alcance del Dios que está obrando dentro de tí. Lo que estoy diciendo es:

…lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.  Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento (Filipenses 2:12-15).

Saquémoslo a la luz

Finalmente, hablemos más acerca de esto. Muchas veces un buen sermón acerca de algún problema nos ayuda mucho, pues la próxima vez que se presenta una oportunidad nos acordamos que no estamos solos, que es importante no caer en la tentación, que a otros les importa.

Por buena razón Dios nos ha dado el comando de predicar la palabra, pues es “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia.” (2 Timoteo 3:16) Pero ¿cuándo fue la última vez que oíste o predicaste un sermón acerca de la pornografía? Hermanos, esto es real. Está con nosotros, aunque no queramos admitirlo. Debemos sacarlo a la luz, aunque nos duela, o nunca tendremos la victoria. Pastores, les doy el reto: ¡prediquen acerca de esto! .

👑Sara

 

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