Primera respuesta

Algunas veces me maravillo por lo mucho que podemos luchar en una situación antes de pensar en hablar con Dios sobre esto y escuchar Su voz. Nos quejamos por nuestros problemas, refunfuñamos, murmuramos, le decimos a nuestros amigos y hablamos de cómo desearíamos que Dios hiciera algo al respecto. Luchamos con situaciones en nuestras mentes y emociones, mientras que con frecuencia no tomamos ventaja de la solución más simple que hay: la oración. Pero peor que eso, decimos la frase más ridícula conocida por el hombre: “Bueno, creo que lo único que puedo hacer es orar”. Estoy segura que ha escuchado esto ante y quizás incluso lo haya dicho. Todos lo hemos dicho. Todos somos culpables de tratar la oración como el último y desesperado recurso y decir cosas como, “Bien, nada más está funcionando, así que quizás debemos orar”. ¿Sabe qué me dice esto? Me dice que realmente no creemos en el poder de la oración como deberíamos. Llevamos cargas que no necesitamos cargar – y la vida es mucho más difícil de lo que tiene que ser – porque no nos damos cuenta de lo poderosa que es la oración. Si nos diéramos cuenta, le hablaríamos a Dios y escucharíamos lo que El nos dice acerca de cada cosa, no como último recurso, sino como una primera respuesta.

La Palabra de Dios para usted hoy: Deje que la oración sea su primera respuesta, no su último recurso  

Salmo 63 :1 
Oh Dios, tú eres mi Dios;
de todo corazón te busco.
Mi alma tiene sed de ti;
todo mi cuerpo te anhela
en esta tierra reseca y agotada
donde no hay agua.

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