Suave y Sensible

Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. Ezequiel 11:19-20

En el versículo para hoy, Dios promete reemplazar corazones de piedra por corazones de carne. En otras palabras, Él puede transformar una persona de corazón duro en una persona bondadosa, una persona sensible.

Cuando entregamos nuestras vidas a Dios, Él pone un sentido de lo bueno y lo malo en nuestra conciencia. Pero si nos rebelamos contra nuestra conciencia muchas veces, podemos volvernos insensibles. Si eso pasa, necesitamos dejar que Dios ablande nuestros corazones para poder ser sensibles espiritualmente al liderazgo del Espíritu Santo.

Yo era muy insensible antes de empezar a tener una comunión real con Dios. Estar en Su presencia con frecuencia ablandó mi corazón y me hizo mucho más sensible a Su voz. Sin un corazón sensible al toque de Dios, no reconoceríamos muchas veces que Él nos está hablando. Él habla amablemente, en la quietud, como un murmullo, o con una convicción amable acerca de la situación.

Una persona de corazón duro está en peligro de hacer daño a otras personas sin siquiera ser consciente de que lo hace, y esto aflige el corazón de Dios. Aquellos que son de corazón duro y que están ocupados “haciendo sus cosas” no serán sensibles a la voluntad de Dios ni a Su voz. Dios quiere ablandar nuestros corazones con Su Palabra, porque un corazón endurecido no puede oír Su voz o recibir las muchas bendiciones que Él anhela darnos.

La Palabra de Dios para ti hoy: Manten  tu corazón blando y sensible a la voz de Dios. Sara

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