Tu mayor tesoro

Una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena, mientras pensaba en su vida y reflexionaba…

“Si tuviera un coche nuevo, sería más feliz”
“Si tuviera una casa grande, sería más feliz”
“Si tuviera un mejor trabajo, sería más feliz”
“Si tuviera una pareja perfecta, sería más feliz”

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una a una al mar mientras decía: “Sería más feliz si tuviera…”

Así continuó pensando en todo lo que no tenía y que por lo tanto impedía su felicidad.

De pronto se dio cuenta de que sólo le quedaba una piedrecita en la bolsa y decidió guardársela como recuerdo. Al llegar a casa y doblar la ropa antes de acostarse a dormir, se vacío los bolsillos y se dio cuenta de que aquella piedrecita era un diamante.

Se quedó helado pensando en todos los diamantes que sin darse cuenta había lanzado al mar, mientras se quejaba de todo lo que no tenía.

Esa historia no es tan extraña. Quizás no nos pase con diamantes, pero…

¿Cuántos de nosotros nos pasamos la vida lanzando al mar nuestros tesoros a los que no damos importancia, mientras estamos esperando aquello que no tenemos, pensando que es eso lo que nos hará felices.

Mira a tu alrededor y observa. Abre bien los ojos y te darás cuenta de lo afortunado que eres.

 

“Porque donde está vuestro TESORO, allí estará también vuestro corazón.” Lucas 12:34:

 

Sara

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