Confianza Verdadera – Habacuc 3-

Confianza es entregarse sin vacilar. Si tú  todos los días miras a un equilibrista que pasa un precipicio de un lado a otro caminando sobre un cable. Y alguien te pregunta que si crees que él es capaz de pasarse sobre el cable, tu vas a responder que si, ya que tu eres testigo de que él lo puede hacer. A esto se le llama creer.

Pero si alguien te dice que si tú eres capaz de subirte a los hombros de aquel equilibrista y pasar junto por el cable… esto es confianza.

Lo mismo sucede con Jesucristo, no basta solamente creer que él es capaz de hacer milagros, es necesario confiar.

Por lo tanto el verdadero significado de confiar es: entregarse, confiar lo tuyo a alguien. Que tan dispuesto estas a entregar tu vida a Jesús.

La confianza se genera y crece a través del conocimiento. Habacuc sabía perfectamente de lo que era capas Jehová Dios. V 14 “Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros, 
Que como tempestad acometieron para dispersarme,

La única forma de llegar a tener confianza en Dios o en cualquier otra persona es no dejándonos dominar por las circunstancias.

Aunque muchas veces es difícil. Habacuc en los dos primeros capítulos nos muestra una etapa inicial de su vida muy difícil, el se había dejado dominar por las circunstancias.

Esto es normal, lo que no es normal es que nos sigamos dejando dominar, no importa si en algún momento sentimos dudas acerca de lo que podía pasar, lo importante es que nos repongamos y terminemos confiando en que Dios tiene la respuesta.

Habacuc entendió que la verdadera confianza se manifiesta cuando aun no se ve lo que se espera. V 17 “Aunque la higuera no florezca,  Ni en las vides haya frutos,  Aunque falte el producto del olivo,  Y los labrados  no den mantenimiento,  Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;” a Dios le agrada cuando un cristiano cree en él aunque las circunstancias digan todo lo contrario. Juan 20: 29 “Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.”

La confianza nos lleva a regocijarnos a un en medio de las dificultades, porque sabemos que Dios cumple sus promesas. V 18 “Con todo, yo me alegraré en Jehová,  Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Todas las cosas que tenemos, las hemos logrado porque Dios nos preparo para conseguirlas, para escalar hacia la cumbre del excito se necesita tener pies como de ciervas. V 19 “Jehová el Señor es mi fortaleza,  El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar. Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.”

No importa por la situación que estés pasando siempre confía en Dios.

Escrito por Pastor: Jose Luis Dejoy Solarte

Texto Biblico  Habacuc 3  (NTV)

Oración de Habacuc

Esta oración fue entonada por el profeta Habacuc:

«He oído todo acerca de ti, Señor.
    Estoy maravillado por tus hechos asombrosos.
En este momento de profunda necesidad,
    ayúdanos otra vez como lo hiciste en el pasado.
Y en tu enojo,
    recuerda tu misericordia.

»¡Veo a Dios cruzando el desierto de Edom,
    el Santo viene desde el monte Parán!
Su brillante esplendor llena los cielos
    y la tierra se llena de su alabanza.
Su llegada es tan radiante como la salida del sol.
    Rayos de luz salen de sus manos
    donde se esconde su imponente poder.
La pestilencia marcha delante de él;
    la plaga lo sigue de cerca.
Cuando él se detiene, la tierra se estremece.
    Cuando mira, las naciones tiemblan.
Él derrumba las montañas perpetuas
    y arrasa las antiguas colinas.
    ¡Él es el Eterno!
Veo al pueblo de Cusán en angustia
    y a la nación de Madián temblando de terror.

»¿Estabas enojado, Señor, cuando golpeaste los ríos
    y dividiste el mar?
¿Estabas disgustado con ellos?
    ¡No! ¡Enviabas tus carros de salvación!
Blandiste tu arco
    y tu aljaba de flechas.
    Partiste la tierra con caudalosos ríos.
10 Las montañas observaron y temblaron.
    Avanzaron las tempestuosas aguas.
Las profundidades del mar rugieron
    levantando sus manos en sumisión.
11 El sol y la luna se detuvieron en el cielo
    cuando volaron tus radiantes flechas
    y brilló tu deslumbrante lanza.

12 »Con enojo marchaste a través de la tierra
    y con furor pisoteaste las naciones.
13 Saliste a rescatar a tu pueblo elegido,
    a salvar a tus ungidos.
Aplastaste las cabezas de los perversos
    y descarnaste sus huesos de pies a cabeza.
14 Con sus propias armas
    destruiste al jefe de los que
se lanzaron como un torbellino,
    pensando que Israel sería presa fácil.
15 Pisoteaste el mar con tus caballos
    y las potentes aguas se amontonaron.

16 »Al oír esto, me estremecí por dentro;
    mis labios temblaron de miedo.
Se me doblaron las piernas, caí
    y temblé de terror.
Esperaré en silencio el día venidero
    cuando la catástrofe golpee al pueblo invasor.
17 Aunque las higueras no florezcan
    y no haya uvas en las vides,
aunque se pierda la cosecha de oliva
    y los campos queden vacíos y no den fruto,
aunque los rebaños mueran en los campos
    y los establos estén vacíos,
18 ¡aun así me alegraré en el Señor!
    ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!
19 ¡El Señor Soberano es mi fuerza!
    Él me da pie firme como al venado,
    capaz de pisar sobre las alturas».

 

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