Cualidades de las parejas saludables- Dia 19 del ayuno de 21 dias

Col 1:10”…que andéis como es digno del Señor”

1-Tienen expectativas definidas: Se ponen de acuerdo en todo lo referente a las relaciones y en las opciones de calidad de vida. Esto lo pueden llevar a cabo, honrando a sus seres queridos, valorándolos en mucho, amando genuinamente, poniendo en práctica un proceso saludable para resolver los problemas y apagar el enojo, realizando actividades que fortalezcan los lazos emocionales y siempre de mutuo acuerdo.

2-Comprenden y ponen práctica la buena comunicación: Las familias saludables están conectadas emocional, espiritual, sicológica y físicamente. Sus integrantes se sienten conectados y seguros de que pueden decir sus opiniones, sentimientos, hablar diferentes temas, sin ser rechazados o avergonzados. Tienen tiempos de calidad, donde cada uno expone lo que piensa con respecto a la opinión de los demás, con respeto, consideración, sin enojos, tratando siempre de llegar a un acuerdo; esto es útil y muy significativo.

3-Reconocen sus heridas personales, emocionales y aprenden cómo subsanarla: Se percatan que la blanda respuesta aplaca la ira, sin embargo la palabra áspera hace subir el furor. La Biblia dice que los pecados de los padres tendrán consecuencias en los hijos hasta la cuarta generación. Algunas de las cosas que hacemos puede estar relacionadas directamente con un bisabuelo, pero aunque no lo culpamos nos ayuda a entender quienes somos para poder responsabilizarnos por nuestras vidas, y hacer lo que sea necesario para formar una nueva generación que sea bendecida por Dios. Debemos examinar nuestro carácter a la luz de Las Escrituras, llevar cautivo nuestros pensamientos a la obediencia de Jesús y permitir que el Espíritu Santo nos trasforme conforme a su voluntad.

4-Dependen del Señor Jesucristo para dar calidad a sus vidas: Las parejas saludables tienen una estrecha relación con Jesús, una dependencia de Él como su fuente principal de vida, que incluye amor, paz, gozo, paciencia, benignidad, y dominio propio. Por medio del Espíritu santo somos renovados, llenos de la plenitud de Cristo, de manera que no tenemos que buscar a nadie más para satisfacer nuestras necesidades. Cuando Él penetra en nuestra relación como esposos, experimentamos tranquilidad, porque Cristo filtra todo lo que viene a nuestras vidas; cambia nuestro lamento en baile, nuestro luto en alegría y seremos ejemplo para nuestros hijos, que querrán buscar la presencia del Señor para que sus vidas también sean transformadas y para tener un espíritu de regocijo.

Filipenses 4: 19”Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”

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