Cómo batallar contra las emociones

No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

-Gálatas 2:21

Al principio no te resultará fácil controlar tus emociones.

Nunca lo es. Cuando tu  y yo intentamos romper un mal hábito, siempre tendremos una lucha entre manos. Es necesario que batallemos en nuestro interior, clamando a Dios: “¡Ayúdame Señor, socórreme!” Qué maravilloso es saber que el Espíritu Santo siempre está con nosotros para ayudarnos.Si te  has dejado dominar por un mal hábito, como comer por razones emocionales, cuando te sientes a comer habla en tu interior, “Espíritu Santo, ayúdame a no comer de más”. En un restaurante donde todos en la mesa están ordenando postre, y tu te sientes flaquear, puedes clamar en tu interior, “¡Espíritu Santo, ayúdame!”.Me he dado cuenta que si dependo de mi carne solamente,sirviéndome únicamente de la voluntad propia y la determinación, que fracaso cada vez. Mas si tomo la decisión firme de resistir a la tentación clamando el poder del Espíritu Santo, encuentro la fortaleza que necesito.He descubierto que el Señor no lo hace todo por uno en esta vida. No basta sólo buscar a alguien que nos imponga manos y ore para que seamos libres de todas nuestras ataduras.Nuestra mente y nuestra voluntad tienen un papel.que jugar. Para el éxito hace falta una combinación de fe impulsada por la acción.En Proverbios 4:7 el autor nos dice: “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia”. En otras palabras, tenemos que poder ver más allá de las mentiras que Satanás nos pone en la mente y los sentimientos que hace que surjan en nuestro interior. Es necesario fijar los ojos en la Palabra de Dios y actuar sobre lo que dice, no sobre lo que el enemigo hace que sintamos que queremos hacer. Si tu deseas ser alguien que está comprometido de veras con la Palabra de Dios, tendrás que aprender a dejarte llevar por el Espíritu Santo, y no por las emociones. Cada vez que surge en mí una emoción o un sentimiento, lo pongo a prueba para ver si concuerda con la Palabra de Dios.Si no concuerda, el Espíritu Santo me lo revela y lo resisto. Esta es la forma en la cual batallamos en contra de nuestras emociones, haciendo uso de la voluntad para tomar la decisión de seguir la Palabra de Dios y no a nuestros sentimientos.

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