Como hacer que mi fe sobreviva

Para que nuestra fe sobreviva, debemos practicarla día a día. Debe permear cada aspecto de nuestras vidas. Cuídate de no comenzar con mucha fuerza para luego desviarte de su propósito real: amar a Dios y vivir para Él.

Demasiado a menudo la gente quiere que Dios cumpla sus promesas mientras se excusa de sus propias responsabilidades. Antes de reclamar las promesas de Dios, pregúntate: «¿He hecho mi parte?»

  El deseo de ser aceptados por nuestros vecinos puede hacer que nos comportemos de una manera que resulte inaceptable a Dios. No permitas que la presión te lleve a la desobediencia.

Tratar de controlar nuestras propias vidas sin la ayuda de Dios a menudo nos lleva a dificultades y confusión. Al revés, cuando estamos en contacto diario con Dios estamos menos propensos a crearnos situaciones dolorosas. Esta es una lección que los israelitas, cuando estaban en el desierto con Moises,  nunca aprendieron completamente. Cuando llegan los problemas, Dios quiere que recurramos a Él en primer lugar, buscando su fortaleza y guía.

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