ESTUDIO DEL LIBRO DE DEUTERONOMIO

Capítulo 1

1.1, 2 Los israelitas pasaron cuarenta años en un viaje que debió haber durado once días. No fue la distancia lo que se interpuso entre ellos y la tierra prometida. Fue la condición de sus corazones. El propósito de Dios era más profundo que simplemente trasladar a un gran grupo de personas a una nueva tierra. Él los estaba preparando para que vivieran en obediencia a Él una vez que llegaran. ¿Qué de bueno tendría la tierra prometida si los israelitas eran tan malos como las naciones que ya vivían ahí? El viaje fue una parte dolorosa pero necesaria en su preparación. Por medio de él Dios enseñó a los israelitas quién era Él: el Dios viviente, el Líder de la nación. También les enseñó quiénes eran ellos: una raza caída, pecadora, pronta para la rebelión y la duda. Dio a su pueblo rebelde la Ley para ayudarlos a comprender cómo relacionarse con Dios y con otros pueblos. Quizá su peregrinaje espiritual sea largo y quizás tenga que enfrentar dolor, desaliento y dificultades. Pero recuerde que Dios no está simplemente tratando de mantenerlo vivo. Quiere prepararlo para que viva una vida de servicio y devoción a Él.

1.1–5 El peregrinaje de cuarenta años en el desierto llega a su fin en este libro. Los sucesos en Deuteronomio cubren sólo una semana o dos del decimoprimer mes del año cuadragésimo (1.3). El decimosegundo y último mes fue dedicado al luto por la muerte de Moisés (34.8). Los israelitas entonces entraron a la tierra prometida el primer mes del año cuadragesimoprimero después del éxodo (Josué 4.19).

1.6, 7 Nótese que el resumen de Moisés del peregrinaje de cuarenta años de Israel comienza en el monte Horeb (Sinaí), no en Egipto. ¿Por qué omitió Moisés la primera parte del éxodo? Moisés no estaba dando un itinerario del viaje, sino resumiendo el desarrollo de la nación. En la mente de Moisés la nación de Israel comenzó al pie del monte Sinaí, no en Egipto, ya que fue en el monte Sinaí donde Dios hizo su pacto con el pueblo (Éxodo 19, 20). Junto con este pacto vino el conocimiento y la responsabilidad. Después que el pueblo decidió seguir a Dios (y fue su decisión), tenían que saber cómo seguirlo. Por lo tanto, Dios les dio un amplio conjunto de leyes y principios que les indicaba cómo quería Él que vivieran (estas leyes se encuentran en los libros de Éxodo, Levítico y Números). El pueblo ya no podía decir que no conocía la diferencia entre lo bueno y lo malo. Ahora que habían prometido seguir a Dios y sabían cómo hacerlo, tenía la responsabilidad de hacerlo. Cuando Dios le diga que levante campamento y que salga para enfrentar un desafío que Él le presenta, ¿estará usted listo para obedecer?

1.9-13 Para Moisés representaba una carga tremenda el guiar solo a una nación como Israel. No podría llevar a cabo su tarea sin ayuda. Como las naciones, las familias y las iglesias se vuelven más complejas a medida que crecen. Surgen necesidades y disputas. Ya no puede un solo líder tomar todas las decisiones. Como Moisés, quizás usted tenga también la tendencia natural de tratar de hacer solo todo el trabajo. Quizá tenga miedo o pena de pedir ayuda. Moisés tomó una decisión muy sabia: compartir el liderazgo con otros. En lugar de tratar de manejar solo las grandes responsabilidades, buscó la manera de distribuir la carga para que otros pudieran ejercitar los dones y habilidades que Dios les había dado.

1.13–18 Moisés identificó algunas de las cualidades interiores de los buenos líderes: (1) sabiduría, (2) compasión, y (3) respeto. Estas características difieren notablemente de aquellas por las que se eligen a los líderes actuales: buena apariencia, riqueza, popularidad, disposición para hacer cualquier cosa con tal de llegar a la cima. Las cualidades que Moisés identificó deben ser evidentes en nuestra vida cuando llegue el momento de ser líderes y debemos buscarlas en las vida de aquellos que elegimos para ejercer el liderazgo.

 

SUCESOS EN DEUTERONOMIO

 

El libro de Deuteronomio comienza con Israel acampado al este del rio Jordán en el valle del Arabá en la tierra de Moab. Antes que el pueblo cruzara el río hacia la tierra prometida, Moisés pronunció un inspirado discurso indicando cómo habrían de vivir.

 

1.22 Los espías fueron enviados a la tierra prometida no para determinar sidebían entrar, sino por dónde debían entrar. Sin embargo, al regresar la mayoría de los espías dijo que la tierra no valía la pena el sacrificio. Dios iba a dar a los israelitas el poder de conquistar la tierra, pero ellos tuvieron miedo de los riesgos y decidieron no entrar. Dios nos da el poder de vencer nuestros obstáculos, pero así como los israelitas se llenaron de temor y escepticismo, a menudo dejamos que los obstáculos controlen nuestra vida. Seguir a Dios a pesar de las dificultades es la forma de obtener valor y triunfar en fe.

1.23–40 Moisés volvió a contar la historia de la misión de los espías a la tierra prometida (Números 13, 14). Cuando los espías regresaron con informes de gigantes y ciudades amuralladas, el pueblo se acobardó y comenzó a quejarse de su situación. Pero el informe de la minoría formada por Josué y Caleb señalaba que la tierra era fértil, el enemigo era vulnerable y Dios estaba de su lado. Nos atemorizamos y no hacemos nada cuando nos concentramos en los aspectos negativos de una situación. Cuánto mejor es concentrarse en lo positivo: la dirección y las promesas de Dios. Cuando tenga que enfrentar una decisión importante y sepa lo que tiene que hacer, avance por fe. Concéntrese en lo positivo y confíe en Dios para derrotar lo negativo. Los problemas no tienen que privarlo de la victoria.

1.28 Canaán era una tierra de gigantes y fortalezas imponentes. Los «anaceos» podrían haber medido entre 2.10 y 2.70 m de altura. Muchas de las ciudades fortificadas de la tierra tenían murallas de casi 9 m de altura. El miedo de los israelitas era comprensible, pero no justificable, pues el todopoderoso Dios les había prometido la victoria.

Capítulo 2

2.4-6 Cuando los israelitas pasaron por Edom, Dios les advirtió que tuvieran cuidado. Los israelitas eran reconocidos como guerreros y los hijos de Esaú, los edomitas, estarían con razón nerviosos de que una gran multitud pasara a través de su tierra. Dios advirtió a los israelitas que no dieran pie a una guerra sino que respetaran el territorio de los edomitas y que pagaran por cualquier cosa que utilizaran. Dios quería que los israelitas trataran con justicia a sus vecinos. También nosotros debemos actuar con justicia al tratar a los demás. Reconozca los derechos de los demás, aun de sus oponentes. Al comportarse sabia y justamente podrá establecer buenas relaciones o restaurar cualquier relación deteriorada.

2.11 Tanto Moab como Amón habían desplazado a un pueblo alto como los hijos de Anac que generalmente se conocía con el nombre de refaítas, pero llamados emitas por los moabitas y zomzomeos por los amonitas (2.20). Si nuestros enemigos parecen ser invencibles, debemos recordar que Dios puede librarnos como lo hizo con los israelitas.

2.14, 15 Israel no tenía que pasar cuarenta años en camino a la tierra prometida. Dios lo sentenció a peregrinar por el desierto debido a que rechazaron su amor, se rebelaron contra su autoridad, no obedecieron sus mandamientos en cuanto a un recto vivir y no cumplieron su parte del acuerdo de Éxodo 19.8 y 24.3–8. En resumen, desobedecieron a Dios. A menudo por la desobediencia hacemos nuestro peregrinaje por la vida más difícil de lo necesario. Acepte el amor de Dios, lea y siga sus mandamientos en la Biblia y propóngase permanecer con Dios cualquiera sea su situación. Encontrará que la vida será menos complicada y más reconfortante.

2.25 Dios dijo a Moisés que haría que las naciones enemigas tuvieran miedo de los israelitas. Para los estándares del mundo, el ejército de Israel no intimidaba a nadie, pero Israel tenía a Dios de su lado. Moisés no tendría que preocuparse más por sus enemigos porque sus enemigos estaban preocupados por él. A menudo, Dios va delante de nosotros en nuestras batallas diarias, allanando el camino y destruyendo barreras. Necesitamos seguir a Dios de todo corazón y estar alerta a lo que quiera que hagamos.

Capítulo 3

3.1-3 Los israelitas enfrentaban un gran problema: el bien entrenado ejército de Og, rey de Basán. Los israelitas casi no tenían posibilidades, pero ganaron porque Dios peleó por ellos. Dios puede ayudar a su pueblo no importa los problemas que enfrente. A pesar de lo infranqueables que puedan parecer los obstáculos, recuerde que Dios es soberano y cumplirá sus promesas.

3.21, 22 ¡Qué noticia más alentadora para Josué, que tendría que guiar a sus hombres contra las fuerzas persistentes del mal que ocupaban la tierra prometida! Ya que Dios le prometió hacerlo victorioso en cada batalla, no tenía nada que temer. Quizá nuestras batallas no sean contra ejércitos impíos, pero son tan reales como las de Josué. Ya sea que estemos tratando de resistir la tentación o luchando contra el temor, Dios nos ha prometido que luchará por nosotros y con nosotros si le obedecemos.

3.26–28 Dios hizo claro que Moisés no entraría en la tierra prometida (Números 20.12). Le ordenó que comisionara a Josué como nuevo líder y lo alentara en su nuevo cargo. Este es un buen ejemplo para las iglesias y organizaciones que de tanto en tanto deben reemplazar a su líderes. Los buenos líderes preparan a su gente para que funcione sin ellos al descubrir a los que tienen un potencial de liderazgo, proveyéndoles el entrenamiento necesario y buscando formas de estimularlos.

Capítulo 4

4.2 ¿Qué se quiere decir con añadir o disminuir a los mandamientos de Dios? Estas leyes eran la Palabra de Dios y por lo tanto estaban completas. ¿Cómo podría cualquier ser humano, con una visión y un conocimiento limitados, alterar las leyes perfectas de Dios? Añadir algo a las leyes las convertiría en una carga, disminuirlas las dejaría incompletas. Así que las leyes debían permanecer inalterables. Pretender hacer cambios a la ley de Dios es asumir una posición de autoridad sobre Dios, que dio las leyes (Mateo 5.17–19; 15.3–9; Apocalipsis 22.18, 19). Los líderes religiosos en los tiempos de Cristo hicieron exactamente eso; elevaron sus propias leyes al mismo nivel de las de Dios. Jesús los reprendió por ello (Mateo 23.1–4).

4.8 ¿Serán todavía aplicables a los cristianos de hoy las leyes que Dios dio a los israelitas? Las leyes de Dios están diseñadas para guiar a cualquier persona a una vida saludable, recta y dedicada a Dios. Su propósito era señalar el pecado (o pecado potencial) y señalar la forma adecuada de enfrentarlo. Los Diez Mandamientos, lo fundamental de la ley de Dios, son tan aplicables hoy como lo fueron tres mil años atrás porque proclaman un estilo de vida que Dios respalda. Son la expresión perfecta de quién es Dios y cómo quiere Él que la gente viva.

Pero Dios dio otras leyes además de los Diez Mandamientos. ¿Son estas igual de importantes? Dios nunca dictó una ley que no tuviera un propósito. Sin embargo, muchas de las leyes que leemos en el Pentateuco estaban dirigidas especialmente a la gente de esa época y de esa cultura. Aunque una ley en particular puede no ser aplicable a nosotros, sí lo es la verdad eterna y el principio que la respalda.

Por ejemplo, los cristianos no practican sacrificios de animales en la adoración. Sin embargo, los principios que los fundamentaban —perdón del pecado y gratitud a Dios— se aplican todavía. Los sacrificios apuntan al sacrificio supremo que Jesucristo hizo por nosotros. El Nuevo Testamento dice que con la muerte y la resurrección de Jesucristo se cumplieron las leyes del Antiguo Testamento. Esto significa que mientras las leyes del Antiguo Testamento nos ayudan a reconocer nuestros pecados y a corregir nuestra maldad, es Jesucristo quien quita nuestros pecados. Jesús es ahora nuestro ejemplo máximo porque obedeció perfectamente la ley y modeló su intención verdadera.

4.9 Moisés quería asegurarse de que el pueblo no olvidaría todo lo que había visto hacer a Dios, así que instó a los padres a que enseñaran a su hijos los grandes milagros de Dios. Esto ayudaba a los padres a recordar la fidelidad de Dios y servía para transmitir de una generación a otra las historias que narraban los grandes hechos de Dios. Es fácil olvidar las formas maravillosas en que Dios ha trabajado en la vida de su pueblo. Pero usted puede recordar los grandes hechos de la fidelidad de Dios al contar a sus hijos, amigos y colegas lo que le ha visto hacer.

4.19 Dios no estaba disculpando la idolatría de las demás naciones. Simplemente estaba diciendo que mientras el juicio se retardaría para aquellas otras naciones, sería rápido y completo para Israel porque Israel conocía las leyes de Dios. Debemos recordar que la idolatría no era tan sólo tener estatuas en la casa: montones inofensivos de arcilla, madera y hierro. Era el compromiso con otras cualidades, creencias y prácticas malignas que estaban representadas por los ídolos (tales como asesinato, prostitución, crueldad en la guerra, egocentrismo) o a las fuerzas y atributos de la humanidad, del reino animal, del orden de las estrellas que eran reverenciadas sin hacer referencia a Dios que los había creado. Debido a que Dios se había revelado a sí mismo tan claramente en la historia de Israel, los israelitas no tenían excusa para adorar a nadie más que al Dios verdadero.

4.24 Dios es fuego consumidor. Ya que es moralmente perfecto, aborrece el pecado y no puede aceptar a los que lo practican. El pecado de Moisés le impidió entrar en la tierra prometida, y ningún sacrificio pudo evitar ese dictamen. El pecado nos impide entrar a la presencia de Dios, pero Jesucristo pagó la multa por nuestro pecado y con su muerte nos liberó para siempre del juicio de Dios. Confiar en Jesucristo nos salva de la ira de Dios y nos permite comenzar una relación personal con Él.

4.24 Los celos demandan afecto y lealtad exclusivos. Algunos celos son malos. Es destructivo que un hombre se moleste cuando su mujer habla placenteramente con otro hombre. Pero hay celos que son buenos. Es correcto que un hombre exija que su mujer lo trate a él, y sólo a él, como esposo. Por lo común, utilizamos la palabra celos con su connotación negativa. Pero el celo de Dios es adecuado y bueno. Él está defendiendo su Palabra y su alto honor. Él nos hace una exigencia fuerte: solo al Señor, y a nadie más en todo el universo, debemos tratarlo como Dios.

4.29 ¿Quiere conocer a Dios? Dios prometió a los israelitas que lo encontrarían cuando lo buscaran con toda su alma y con todo su corazón. A Dios se le puede conocer y, Él quiere que lo conozcan, pero tenemos que querer conocerlo. Los actos de servicio y adoración deben estar acompañados de una devoción sincera que salga del corazón. Como dice Hebreos 11.6, «es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan». Dios premiará a los que buscan una relación con Él.

4.32 ¡Cuán tentados nos sentimos de mirar a todas partes menos a Dios en cuanto a guía y conducción! Confiamos en los médicos, en los consejeros financieros y en los comentaristas de noticias, pero ¿confiamos en Dios? Busque primeramente el consejo de Dios (4.39, 40), y reconozca su autoridad sobre cada dimensión de la vida.

4.40 ¿Tenía Israel la garantía de prosperidad si obedecía las leyes de Dios? Sí, pero tenemos que ver cuidadosamente qué significaba eso. Las leyes de Dios se diseñaron para hacer de esa nación escogida una nación saludable, justa y misericordiosa. Cuando el pueblo seguía esas leyes, prosperaba. Sin embargo, esto no quiere decir que no había enfermedades, ni tristezas ni incomprensiones entre ellos. En lugar de eso, significa que prosperaron como nación, y que los problemas individuales los manejaron de la manera más justa posible. Actualmente la promesa de Dios de prosperidad —su presencia constante, su consuelo y los recursos para vivir como debemos— se extiende a todos los creyentes. Enfrentaremos pruebas, Jesús nos lo aseguró. Pero evadiremos la calamidad que es resultado directo del pecado intencional y sabremos que en el cielo nos espera un gran tesoro.

Capítulo 5

5.1 El pueblo había entrado en un pacto con Dios y Moisés le ordenó que escuchara, aprendiera y obedeciera sus estatutos. Los cristianos también han entrado en un pacto con Dios (a través de Jesucristo) y deben ser sensibles a lo que Dios espera de ellos. La triple orden que Moisés dio a los israelitas es un consejo excelente para todos los seguidores de Dios. Oír es absorber y aceptar información acerca de Dios. Aprender es comprender su significado e implicaciones. Guardar es llevar a la práctica todo lo que hemos aprendido y comprendido. Las tres partes son esenciales para una creciente relación con Dios.

 

MANDAMIENTOS QUEBRANTADOS

Los Diez Mandamientos eran las normas de Dios para vivir una vida recta. Obedecerlos era obedecer a Dios. Sin embargo, a lo largo del Antiguo Testamento, podemos ver que cada mandamiento fue quebrantado. Al leer las historias, notará las trágicas consecuencias de la violación de la Ley de Dios.

Los Diez Mandamientos

Violaciones importantes

 

«No tendrás dioses ajenos delante de mí».

Salomón (1 Reyes 11)

 

«No te harás imagen… No te inclinarás a ellas, ni las honrarás».

El incidente del becerro de oro (Éxodo 32); generaciones después de Josué (Jueces 2.10–14; 2 Reyes 21.1–15; Jeremías 1.16)

 

«No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano…»

Sedequías (Ezequiel 17.15–21)

 

«Acuérdate del día de reposo para santificarlo».

Judá (2 Crónicas 36.21)

 

«Honra a tu padre y a tu madre».

Los hijos de Elí —Ofni y Finees— (1 Samuel 2.12, 23–25)

 

«No matarás».

Hazael (2 Reyes 8.15)

 

«No cometerás adulterio».

David (2 Samuel 11.2–5)

 

«No hurtarás».

Acab (1 Reyes 21.1–19)

 

«No hablarás contra tu prójimo falso testimonio».

Saúl (1 Samuel 15.13–25)

 

«No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo… ni cosa alguna de tu prójimo».

Acán (Josué 7.19–26)

 

5.7 Un dios es cualquier cosa que la gente pone en primer lugar en su vida. Algunas personas literalmente adoran otros dioses al unirse a cultos o religiones extrañas. De una manera más sutil, muchos de nosotros adoramos a otros dioses al construir nuestras vidas alrededor de cualquier otra cosa que no sea el único Dios verdadero. Si su deseo más grande es ser popular, tener poder o dinero, se está dedicando a algo que no es Dios. Para poner a Dios en primer lugar debe: (1) reconocer qué es lo que está tomando en su vida el lugar que le corresponde a Él; (2) renunciar a ese dios sustituto inmerecedor de su devoción; (3) pedir a Dios que lo perdone; (4) reestructurar sus prioridades para que el amor por Dios sea la motivación en cualquier cosa que haga; y (5) examinarse diariamente para asegurarse que le está dando el primer lugar a Dios.

5.8, 9 ¿Cómo se sentiría si alguien tomara una fotografía suya, la pusiera en un marco, la mirara con frecuencia y la mostrara a otros, pero tratara con total indiferencia al ser real que es? Dios no quiere que lo traten de esta manera. Quiere una relación genuina con nosotros, no un mero ritual. Desea que lo conozcamos. Dios sabe que si colocamos cualquier otra cosa en el centro de nuestra vida, no alcanzaremos nuestro potencial ni llegaremos a ser todo lo que Él quiere que seamos.

5.11 Sabemos bien en qué consiste este pecado que según este mandamiento debemos evitar. Tomar el nombre de Dios en vano es mencionarlo a la ligera sin pensar en su santa importancia. Pero también se ordena una buena obra: usar el nombre de Dios para alabarle y darle gloria. Esto es lo opuesto de tomar su nombre en vano. A pesar de que es posible que se controle y no diga maldiciones, ¿cómo le ha ido en lo que respecta a hacerse tiempo suficiente para alabar a Dios y honrar su nombre?

5.16 Obedecer a nuestros padres es nuestro deber principal cuando somos jóvenes, pero el respeto a ellos debe continuar aún después de muertos. Una manera de honrar a nuestros padres es ayudarlos en momentos de necesidad económica o cuando estén enfermos y no puedan hacerse cargo de sí mismos. Quizás la mejor manera de honrarlos es transmitir sus valores espirituales a nuestros hijos. Honrar implica todo lo que un hijo haga con su vida: la forma en que trabajan y hablan, los valores que sustentan y la moral que practican. ¿Qué está haciendo para mostrar respeto hacia sus padres? ¿Está viviendo en una manera que los honre?

5.17 «Pero yo no he matado», puede decir. ¡Bien! Esto cumple la letra de la ley. Pero Jesús explicó que enojarse hasta la ira quebranta este mandamiento (Mateo 5.21, 22). ¿Ha estado alguna vez tan enojado porque alguien lo ha maltratado que en algún momento deseó que esa persona estuviera muerta? ¿Ha experimentado alguna vez la fantasía de «eliminar» a alguien? La enseñanza de Jesús respecto a esta ley demuestra que somos capaces de matar en nuestros corazones. Aún cuando seamos legalmente inocentes, somos moralmente culpables de asesinato y necesitamos pedir a Dios perdón. Necesitamos comprometernos a todo lo opuesto al odio y la ira: al amor y a la reconciliación.

5.21 Codiciar es desear la prosperidad de otra persona. No podemos poner nuestros deseos sobre algo que pertenece a otro. Tales deseos no solo pueden hacernos desdichados, sino que pueden llevarnos a pecados como el adulterio y el robo. Envidiar a otros es un ejercicio inútil porque Dios puede darnos cualquier cosa que necesitemos, aunque no siempre nos dé todo lo que queramos. Para detener la codicia, debemos aprender a conformarnos con lo que tenemos. En Filipenses 4.11, el apóstol Pablo recalca la importancia del contentamiento. Es una cuestión de perspectiva. En lugar de pensar en lo que no tenemos, debemos agradecer a Dios lo que nos ha dado y esforzarnos por estar contentos. Después de todo, nuestra posesión más importante es gratis y se encuentra al alcance de todos: la vida eterna por medio de Cristo.

5.29 Dios dijo a Moisés que quería que el pueblo inclinara sus corazones a temerle, que desearan respetarlo y obedecerlo. Existe una diferencia entre hacer algo porque se nos exige, y hacer algo porque queremos hacerlo. Dios no está interesado en las prácticas ni en las observancias religiosas forzadas. Él quiere nuestro corazón y nuestra vida completamente dedicados a Él. Si lo amamos, la obediencia vendrá sola.

Capítulo 6

6.3 Para una nación que había vagado cuarenta años en un árido desierto, una tierra de la que fluía leche y miel sonaba como un paraíso. Les traía a la mente cosechas abundantes, torrentes de agua, lluvias suaves y campos florecientes repletos de ganado. Los israelitas pudieron haber tenido todo eso cuarenta años antes. Números 13 y 14 explica cómo el pueblo perdió su oportunidad. Moisés quería ayudar a su pueblo a evitar el mismo error estimulando el apetito que tenían de una tierra hermosa y explicándoles las condiciones para entrar a la tierra.

6.4 El monoteísmo, o sea la creencia en un solo Dios, era una característica distintiva de la religión hebrea. Muchas religiones antiguas creían en muchos dioses. Pero el Dios de Abraham, Isaac y Jacob es el Dios de toda la tierra, el único verdadero Dios. Esto era importante para Israel, porque estaban a punto de entrar a una tierra llena de gente que creía en muchos dioses. Pero tanto en ese entonces como ahora, existe gente que prefiere depositar su confianza en muchos «dioses» diferentes. Pero el día viene cuando Dios será reconocido como el único. Será rey sobre toda la tierra (Zacarías 14.9).

6.4-9 Este pasaje proporciona el tema central de Deuteronomio. Establece un patrón que nos ayuda a relacionar la Palabra de Dios con nuestra vida diaria. Tenemos que amar a Dios, pensar constantemente en sus mandamientos, enseñar sus mandamientos a nuestros hijos y vivir cada día según los principios de su Palabra. Dios enfatiza la importancia de que los padres enseñen la Biblia a sus hijos. No se puede delegar esta responsabilidad a la iglesia y las escuelas cristianas. La Biblia ofrece tantas oportunidades para obtener lecciones objetivas y prácticas que sería una pena estudiarlas sólo un día a la semana. Las verdades eternas se aprenden de una forma más efectiva en el ambiente amoroso de un hogar donde se teme a Dios.

 

PELIGRO EN LA ABUNDANCIA

«Y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová» (Deuteronomio 6.11, 12). A menudo es más difícil seguir a Dios cuando la vida es fácil. Podemos caer presas de la tentación y apartarnos de Dios. Aquí hay algunos ejemplos notables de esta verdad.

Persona

Referencia

Comentario

 

Adán

Génesis 3

Adán vivía en una creación perfecta y tenía una relación perfecta con Dios. Sus necesidades estaban satisfechas; lo tenía todo. Pero cayó en el engaño de Satanás.

 

Noé

Génesis 9

Noé y su familia habían sobrevivido al diluvio y el mundo entero era de ellos. Eran prósperos y la vida les era fácil. Noé se avergonzó por haberse emborrachado y maldijo a su hijo Cam.

 

La nación de Israel

Jueces 2

Dios le había dado a Israel la tierra prometida. Al fin descansaban de tanto peregrinar. Pero tan pronto como murió el valiente y fiel Josué, cayeron en las prácticas idólatras de los cananeos.

 

David

2 Samuel 11

David gobernó bien e Israel fue una nación dominante política, económica y militarmente. En medio de la prosperidad y del éxito, cometió adulterio con Betsabé y mandó a matar a Urías su esposo.

 

Salomón

1 Reyes 11

Salomón realmente lo tenía todo: poder, riqueza, fama y sabiduría. Pero su misma abundancia fue la causa de su caída. Amaba tanto a sus esposas paganas e idólatras que permitió que Israel y aún él mismo copiaran sus detestables ritos religiosos.

 

6.5 Jesús dijo que amar a Dios con todo nuestro ser es el más grande de los mandamientos (Mateo 22.37–39). Esta orden, combinada con la de amar al prójimo (Levítico 19.18), condensa todas las demás leyes del Antiguo Testamento.

6.7 Los hebreos fueron y triunfaron en cuanto a hacer de la religión una parte integral de su vida. El éxito estuvo en que la educación religiosa estuviera orientada a enseñar a vivir, no a informar. Utilizaban el contexto de la vida diaria para enseñar acerca de Dios. La clave para enseñar a sus hijos a amar a Dios se describe simple y claramente en estos versículos. Si usted quiere que sus hijos sigan a Dios, debe hacer de Dios una parte de sus experiencias diarias. Debe enseñar a sus hijos con diligencia a ver a Dios en todos los aspectos de la vida, no sólo en aquellos que están relacionados con la iglesia.

6.10-13 Moisés advirtió al pueblo que no olvidaran a Dios cuando entraran a la tierra prometida y fueran prósperos. La prosperidad, más que la pobreza, puede nublar nuestra visión espiritual, porque tiende a hacernos autosuficientes y deseosos de adquirir aún más de todo, pero no más de Dios. Lo mismo puede suceder en nuestra iglesia. Una vez que triunfamos en términos de números, programas y edificios, fácilmente podemos llegar a ser autosuficientes y menos sensibles a nuestra necesidad de Dios. Esto nos lleva a concentrarnos en la autopreservación más que en la gratitud y el servicio a Dios.

6.24 ¿Acaso significa la frase «para que nos vaya bien» que cuando obedezcamos a Dios podemos esperar solo prosperidad y no sufrimientos? Lo que se promete aquí es una relación correcta con Dios para aquellos que lo aman de todo corazón. Entonces este versículo habla de una buena relación con Dios y del beneficio definitivo de conocerlo a Él. No es un manto de protección contra la pobreza, la adversidad y el sufrimiento. Podemos tener esta relación correcta con Dios al obedecer su mandamiento de amarlo con todo lo que somos.
Capítulo 7

7.2 Dios mandó a los israelitas a destruir totalmente a sus enemigos. ¿Cómo puede un Dios de amor y misericordia aniquilar a todo un pueblo, incluso a los niños? Si bien Dios es amor y misericordia, también es justo. Esas naciones enemigas eran, como Israel, parte de la creación de Dios, pero Dios no permite que la maldad continúe sin control. El castigo de Dios a Israel fue negarle la entrada a la tierra prometida a todos los que le desobedecieron. La destrucción de esas naciones era un castigo y una medida de seguridad (9.4–6). Por un lado, la gente que vivía en la tierra estaba siendo castigada por su pecado e Israel era el instrumento del juicio de Dios, así como un día Dios usaría a otras naciones para juzgar a Israel por sus pecados (2 Crónicas 36.17; Isaías 10.12). Por otro lado, el mandato de Dios tenía el propósito de proteger a Israel de la ruina que le causaría la idolatría y la inmoralidad de sus enemigos. Sería subestimar a Dios si pensáramos que Él es demasiado «bueno» para juzgar el pecado.

7.5 Asera era una diosa madre cananea del mar asociada con Baal.

7.6 ¿Cómo fue que Israel mereció ser escogida por sobre todas las naciones de aquella época? No fue por mérito de Israel, sino por la fidelidad de Dios a su promesa a los antepasados de Israel. De la misma manera que Dios escogió a Israel, hoy en día ha escogido a todos los creyentes para ser parte de su preciada posesión. De manera similar, no es por mérito propio que hemos llegado a la fe en Cristo. Más bien Dios nos escogió por su bondad y su gracia.

OBEDIENCIA
Deuteronomio 8.1 nos manda que obedezcamos los mandamientos de Dios. Esto lo podemos hacer al obedecer a Dios con…
NUESTRO CORAZÓN
Al amarlo más que cualquiera relación, actividad, logro o posesión.

NUESTRA VOLUNTAD
Al comprometernos totalmente con Él.

NUESTRA MENTE
Al procurar conocerlo a Él y a su Palabra, para que así sus principios y valores formen la base de todo lo que pensamos y hacemos.

NUESTRO CUERPO
Al reconocer que nuestras fuerzas, talentos y sexualidad nos los dio Dios para que los usemos por placer y para nuestra realización, pero de acuerdo con sus reglas y no con las nuestras.

NUESTRAS FINANZAS
Al decidir que todos los recursos que poseemos al fin y al cabo vienen de Dios, y que debemos ser administradores de ellos, no sus dueños.

NUESTRO FUTURO
Al decidir hacer del servicio a Dios y al hombre el propósito principal de nuestra vida.

7.21-24 Moisés dijo a los israelitas que Dios destruiría a sus enemigos, pero no a todos a la vez. Dios tenía poder para destruir instantáneamente a esas naciones, pero prefirió hacerlo por etapas. De la misma manera y con el mismo poder, Dios puede cambiar milagrosa e instantáneamente su vida. Sin embargo, por lo general, prefiere ayudarlo gradualmente, enseñándole una lección a la vez. En lugar de esperar una madurez espiritual instantánea y las soluciones de todos sus problemas, aminore el ritmo y vaya paso a paso, confiando en que Dios lo lleve de donde está a donde debiera estar. Pronto mirará hacia atrás y verá que ha ocurrido una transformación milagrosa.

7.25, 26 Moisés advirtió a Israel que no debía dejarse atrapar por los ídolos de las naciones conquistadas al codiciar la plata o el oro que había en ellos. Es posible que pensemos que podemos estar cerca del pecado siempre que no participemos.«¡No voy a hacer nada malo!» Pero el estar cerca es peligroso porque un día podemos ceder. La única manera segura de mantenernos alejados del pecado es ¡mantenernos alejados!

Capítulo 8

8.3 Jesús citó este versículo cuando el diablo lo tentó para que convirtiera las piedras en pan (Mateo 4.4). Muchas personas piensan que la vida es satisfacer nuestros apetitos. Si pueden ganar dinero suficiente para vestirse, comer y jugar en gran estilo, piensan que están viviendo «la buena vida». Pero tales cosas no satisfacen nuestros anhelos más profundos. Al final nos dejan vacíos e insatisfechos. La vida verdadera, según Moisés, surge de una entrega total a Dios, el que creó la vida misma. Requiere de disciplina, sacrificio y esfuerzo, y es por eso que la mayoría de la gente nunca la encuentra.

8.4 Por lo general nos resulta fácil dar por sentada la protección de Dios. Casi nunca notamos ni agradecemos a Dios cuando nuestro automóvil no se descompone, nuestras ropas no se desgarran, ni se rompen nuestras herramientas. Al parecer el pueblo de Israel tampoco, pues ni siquiera notó que durante cuarenta años de peregrinación por el desierto, sus ropas no se gastaron y sus pies no se hincharon. Se olvidaron de dar gracias a Dios por estas bendiciones. ¿Qué cosa le ha estado funcionando bien? ¿Qué cosa le ha brindado buen servicio? ¿Qué cosa ha durado mucho tiempo sin descomponerse ni desmoronarse? Recuerde agradecer a Dios estas bendiciones silenciosas.

8.10 Este versículo se cita tradicionalmente para decir que debemos dar gracias a Dios antes o después de los alimentos. Su propósito, sin embargo, era advertir a los israelitas que no se olvidaran de Dios cuando vieran sus deseos y necesidades satisfechos. Permita que sus oraciones en la mesa sean un recordatorio constante de la bondad de Dios para con usted y el deber que tiene para con los menos afortunados.

8.11-20 En épocas de abundancia, con frecuencia nos acreditamos nuestra prosperidad y nos volvemos orgullosos de que nuestro arduo trabajo e inteligencia nos hayan enriquecido. Es fácil mantenerse ocupado en la acumulación y en la administración de riquezas que echamos a Dios de nuestras vidas. Pero es Dios el que nos da todo lo que tenemos, y es Dios el que nos pide que se lo administremos.

Capítulo 9

9.2, 3 Los anaceos eran enormes. Algunos medían casi tres metros. Goliat, probablemente descendiente de esta raza, rebasaba los 2.70 m de altura (1 Samuel 17.4–7). Desafortunadamente, estos hombres empleaban su estatura como un medio de intimidación y no para causas nobles. Su sola apariencia asustó a los espías israelitas (Números 13.28) y su mala reputación pudo haber sido el factor que impidió a los israelitas entrar a la tierra cuarenta años antes (Números 13, 14). Moisés utilizó todo su poder de persuasión para convencer a su pueblo de que Dios podía manejar a aquellos mastodontes. Utilizó la ilustración de Dios como un fuego consumidor, ya que ni siquiera un gigante podía hacerle frente a eso.

9.18 Según el registro de este acontecimiento en Éxodo 32, Moisés actuó inmediatamente, moliendo el becerro de oro hasta convertirlo en polvo para luego forzar al pueblo a beberlo mezclado con agua. Pero evidentemente Moisés pasó cuarenta días y sus noches intercediendo por el pueblo.

9.23 Moisés estaba recordándole al pueblo su incredulidad de cuarenta años atrás, cuando tuvieron temor de entrar en Canaán. Los israelitas no habían creído que Dios podía ayudarlos, a pesar de todo lo que Él ya había hecho. No quisieron seguirle porque miraron sólo sus propios y limitados recursos, en lugar de mirar a Dios. La incredulidad es la raíz de muchos pecados y problemas en la vida. Cuando se sienta perdido, quizás es que está buscando ayuda y dirección en todos lados menos en Dios. (Véase Salmos 81.6–12; 95.8; 106.13–20; Hebreos 3.)

Capítulo 10

10.5 Cuando unos quinientos años más tarde Salomón colocó el arca en el templo recién construido, las tablas de la Ley todavía estaban allí (1 Reyes 8.9). El arca aparece por última vez en la historia de Israel durante el reinado de Josías, aproximadamente trescientos años después de Salomón (2 Crónicas 35.3).

10.12, 13 A menudo nos preguntamos, «¿qué espera Dios de mí?» Aquí Moisés nos da un resumen simple y fácil de recordar. Aquí están los elementos esenciales: (1) Temor de Dios (tener reverencia ante Él). (2) Caminar en todos sus caminos. (3) Amarlo. (4) Servirle con toda el alma. (5) Guardar sus mandamientos. Cuán a menudo complicamos la fe con reglas, regulaciones y requerimientos hechos por los hombres. ¿Se encuentra frustrado y consumido tratando arduamente de complacer a Dios? Concéntrese en lo que Dios pide de veras y encuentre paz. Respete, siga, ame, sirva y obedezca.

10.16-19 Dios mandó que todos los varones israelitas fueran circuncidados, pero quería que fueran más allá de la realización de la cirugía y entendieran su significado. Era necesario que se sometieran a Dios por dentro, en sus corazones, tanto como afuera, en sus cuerpos. Entonces podrían empezar a imitar el amor y la justicia de Dios en sus relaciones con los demás. Si nuestros corazones están en orden con Dios, también lo estarán nuestras relaciones con los demás. Cuando su corazón haya sido limpiado y se haya reconciliado con Dios, comenzará a ver una diferencia en la forma en que trata a los demás.

10.17 Al decir Moisés que Jehová es Dios de dioses y Señor de señores, estaba distinguiendo al Dios verdadero de todos los dioses locales que se adoraban a lo largo de la tierra. Luego Moisés fue un paso más adelante al llamarlo Dios grande, poderoso y temible. Él tiene tanta grandeza, poder y justicia que el pueblo no puede permanecer delante de Él a no ser por su misericordia. Afortunadamente, su misericordia hacia su pueblo es ilimitada. Cuando comenzamos a comprender el alcance de la misericordia de Dios hacia nosotros, podemos comprender lo que es amor verdadero y cuán profundamente nos ama Dios. Aunque nuestros pecados merecen un castigo severo, Dios ha preferido mostrar su amor y misericordia a todos los que le busquen.

10.20 «Por su nombre jurarás» quiere decir que solo Dios tendría su lealtad.

Capítulo 11

11.7 Israel tenía fuertes razones para creer en Dios y obedecer sus mandamientos. Habían sido testigos de un desfile de milagros poderosos que demostraban el amor de Dios y su cuidado de ellos. Aunque es increíble, todavía les costaba ser fieles. Ya que muy pocos de nosotros hemos visto milagros tan dramáticos, puede parecer aún más difícil para nosotros obedecer a Dios y permanecer fieles. Pero tenemos la Biblia, el registro escrito de los hechos de Dios a lo largo de la historia. La lectura de la Palabra de Dios nos da una vista panorámica tanto de los milagros que Israel vio como de los que no vio. La lección del pasado, las instrucciones para el presente y la visión del futuro nos dan muchas oportunidades de fortalecer nuestra fe en Dios.

11.26 ¿Qué es una maldición de Dios? No es un conjuro mágico. Para entenderlo debemos recordar las condiciones del tratado entre Dios e Israel. Ambas partes estuvieron de acuerdo en los términos. Las bendiciones beneficiarían a Israel si cumplía su parte en el tratado: ellos recibirían la tierra, vivirían allí para siempre, tendrían cosechas abundantes, y expulsarían a sus enemigos. La maldición caería sobre Israel solo si quebrantaban el acuerdo; entonces perderían la bendición de Dios y estarían en peligro de perder sus cosechas, de ser invadidos y expulsados de su tierra. Más tarde Josué repasó con la nación entera estas bendiciones y maldiciones (Josué 8.34).

11.26 Es sorprendente que Dios ofreciera a los israelitas la opción entre las bendiciones y las maldiciones. Y es aún más sorprendente que la mayoría de ellos, con sus desobediencias, prefirieran las maldiciones. Tenemos esa misma opción fundamental hoy día. Podemos vivir por nosotros mismos o vivir en servicio a Dios. Elegir nuestro propio estilo es dirigirnos a un callejón sin salida, pero elegir el estilo de Dios es recibir vida eterna (Juan 5.24).

Capítulo 12

12.2, 3 Cuando conquistaban una nación, los israelitas debían destruir cada altar pagano e ídolo que encontraran. Dios sabía que vacilarían en sus creencias si comenzaban a utilizar esos altares, así que no debía quedar nada que pudiera tentarlos a adorar ídolos. Nosotros también debemos ser despiadados en cuanto a buscar y destruir cualquier centro de falsa adoración que tengamos en nuestras vidas. Estos pueden ser actividades, actitudes, posesiones, relaciones, lugares o hábitos, cualquier cosa que nos tiente a apartar el corazón de Dios y hacer lo malo. Nunca nos creamos tan fuertes que no podemos ser tentados. Israel aprendió esa lección.

12.12, 18 Los hebreos ponían gran énfasis en el culto familiar. Ya fuera para ofrecer sacrificio o asistir a una gran fiesta, la familia se reunía a menudo. Esto daba a los niños una actitud saludable hacia la adoración y para los adultos esto añadía un significado adicional. Observar a un miembro de la familia confesar su pecado era tan importante como el hecho de celebrar una gran fiesta juntos. Aunque hay momentos en que podemos separar a las personas por edades, algunos de los cultos más significativos son aquellos donde están juntos los jóvenes y los ancianos.

12.13, 14 Cuando los paganos ofrecían sacrificios a sus dioses, lo hacían en diferentes lugares. Por contraste, los israelitas sólo debían ofrecer sacrificios en la manera indicada y en los sitios indicados. Esta restricción tenía como fin asegurar la pureza del culto en la nación de Israel. Más tarde, habrían de ignorar este precepto y ofrecerían sacrificios en los lugares altos donde adoraban las deidades paganas. (Véase, por ejemplo, 2 Reyes 23 donde Josías destruyó los otros altares.) Deberíamos dar pasos para salvaguardar la pureza del culto en nuestras congregaciones. Si individualizáramos e hiciéramos un culto a la medida de nuestras propias preferencias, perderíamos el beneficio de adorar como un cuerpo de creyentes.

12.16 Comer sangre estaba prohibido por varias razones: (1) era una parte integral de las prácticas paganas de la tierra a la que iban a entrar los israelitas; (2) representaba la vida, la cual es sagrada para Dios; (3) era un símbolo del sacrificio que se tenía que hacer por el pecado. (Si desea más información sobre la prohibición de comer sangre véase la nota a Levítico 17.14).

12.30, 31 Dios no quería ni siquiera que los israelitas preguntaran acerca de las religiones paganas que los rodeaban. La idolatría había permeado completamente a Canaán. Era muy fácil ser arrastrado por las tentaciones sutiles de prácticas que parecían ser inofensivas. A veces la curiosidad puede causarnos tropiezo. El conocimiento del mal es dañino si este llega a ser demasiado tentador para poderlo resistir. Resistir la curiosidad acerca de prácticas dañinas demuestra discreción y obediencia.

Capítulo 13

13.1-3 Los líderes que impactan no son siempre líderes guiados por Dios. Moisés advirtió a los israelitas acerca de los falsos profetas que fomentaban la adoración de otros dioses. Pueden parecer atractivas las nuevas ideas de la gente inspiradora, pero debemos juzgarlas para saber si concuerdan con la Palabra de Dios. Cuando hoy día la gente asegura que habla de parte de Dios, debemos poner atención en las siguientes áreas: ¿Están diciendo la verdad? ¿Es Dios su enfoque central? ¿Están sus palabras de acuerdo con la verdad que usted ya conoce? Algunos hablan la verdad mientras lo conducen a uno a Dios, pero otros hablan en forma persuasiva mientras lo dirigen a uno hacia ellos mismos. Es posible incluso decir cosas correctas pero aún así estar guiando en la dirección equivocada. Dios no está en contra de nuevas ideas, sino en favor del discernimiento. Cuando usted escuche una idea nueva y atractiva, examínela cuidadosamente antes de entusiasmarse demasiado. En la actualidad todavía hay falsos profetas. Una persona sabia confrontará cuidadosamente las ideas con la verdad de la Palabra de Dios.

13.2-11 A los israelitas se les había advertido que no escucharan a los falsos profetas o a cualquiera que tratara de hacerlos adorar a otros dioses, aun cuando esa persona fuera un amigo íntimo o un miembro de la familia. A menudo la tentación de abandonar los mandamientos de Dios se infiltra astutamente en nosotros. Puede que no llegue con un gran grito sino como una duda susurrante. Y los susurros pueden ser muy persuasivos, especialmente si vienen de los seres queridos. Pero el amor a los parientes no debe tener prioridad sobre la devoción a Dios. Podemos sobreponernos a esas tentaciones susurrantes si volcamos nuestros corazones en oración a Dios y por medio del estudio diligente de su Palabra.

13.12–16 Una ciudad que rechazaba completamente a Dios tenía que ser destruida para que no extraviara al resto de la nación. Pero Israel no actuaba contra una ciudad mientras no constatara que el rumor de que rechazaban a Dios era verdadero. Esta pauta salvó muchas vidas cuando los líderes de Israel acusaron erróneamente a tres tribus de haberse extraviado de la fe (Josué 22). Si escuchamos que algún amigo se ha desviado de Dios o que iglesias enteras se han apartado, debemos verificar los hechos y encontrar la verdad antes de hacer o decir algo que pueda ser dañino. Hay ocasiones, por supuesto, cuando Dios quiere que actuemos: reprender a un amigo desobediente, disciplinar a un niño, rechazar una enseñanza falsa. Pero antes debemos asegurarnos de que contamos con todos los hechos correctos.

Capítulo 14

14.1 Las acciones descritas aquí se refieren a un culto a los muertos. Hoy día, muchas otras religiones cuentan con algún tipo de servicio a los muertos. Pero el cristianismo y el judaísmo se diferencian mucho de otras religiones porque se centran en el servicio a Dios en esta vida. No permita que el interés o la preocupación por los muertos lo distraiga de las tareas que tiene Dios para usted mientras aún está con vida.

14.3–21 ¿Por qué se le prohibió a Israel comer ciertos alimentos? Existen varias razones: (1) los animales depredadores comen la sangre de otros animales y los que se alimentan de carroña comen animales muertos. Dado que el pueblo no podía comer sangre o animales que encontrara muertos, tampoco podía comer animales que hicieran estas cosas. (2) En la cultura israelita, a algunos animales se les asociaba con algo negativo, como sucede igualmente hoy con los murciélagos, las víboras y las arañas. Algunos pueden haber sido usados en prácticas religiosas paganas (Isaías 66.17). Para los israelitas, los animales impuros representaban el pecado o hábitos insalubres. (3) Quizá se hayan establecido algunas restricciones sólo para recordarles a los israelitas que ellos eran un pueblo diferente y separado, comprometido con Dios. A pesar de que ya no tenemos que seguir esas leyes acerca de la comida (Hechos 10.9–16), podemos seguir aprendiendo de ellas la lección de que la santidad debe llevarse en todas las partes de la vida. No podemos circunscribir la santidad sólo a la parte espiritual de nuestra vida, sino que debemos además ser santos en la parte práctica de la vida diaria. Las prácticas de salud, las finanzas, el aprovechamiento del tiempo libre, todo nos proporciona la oportunidad de llevar una vida santa en la vida cotidiana.

14.21 La prohibición de cocer el cabrito en la leche de su madre posiblemente haya sido porque tal práctica reflejaba un rito cananeo de fertilidad. O quizás sencillamente porque los israelitas no debían tomar lo que tenía como fin promover vida y usarlo para matar o destruir vida. Este mandamiento se da también en Éxodo 23.19.

14.22, 23 La Biblia aclara perfectamente el propósito del diezmo: poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. Debemos dar a Dios lo primero y lo mejor de lo que ganemos. Por ejemplo, lo primero que hacemos con nuestro dinero revela lo que más valoramos. Darle inmediatamente a Dios la primera parte de nuestra paga centra nuestra atención en Él. Además nos recuerda que todo lo que poseemos le pertenece a Él. El hábito de diezmar con regularidad puede mantener a Dios en primer lugar en nuestra lista de prioridades y nos da una perspectiva adecuada en todo lo demás que tenemos.

14.28, 29 La Biblia sustenta un sistema organizado para ayudar a los pobres. Dios dijo a su pueblo que usara su diezmo cada tercer año para los desvalidos, hambrientos o pobres. Estas normas tenían el propósito de prevenir que la ciudad se hundiera en una pobreza y opresión abrumadoras. Era responsabilidad de todos cuidar de los menos afortunados. Las familias debían ayudar a otros miembros de la familia y los pueblos debían ayudar a los miembros de su comunidad. Las leyes nacionales protegían los derechos de los pobres, pero ayudar al pobre también era una parte activa de la vida religiosa. Dios espera que los creyentes ayuden a los necesitados y debemos usar lo que Dios nos ha dado para ayudar a aquellos menos afortunados. Mire más allá de su ofrenda regular y piense en varias formas en las que usted puede auxiliar a los necesitados. Esto le ayudará a mostrar su respeto a Dios como Creador de todas las personas, manifestar la bondad de Dios con los demás y llevarlos a Él. Es una manera práctica y esencial para hacer que la fe trabaje en nuestra vida diaria.

Capítulo 15

15.7-11 Dios mandó a los israelitas que ayudaran a los pobres que había entre ellos cuando llegaran a la tierra prometida. Esta era una parte importante de la toma de posesión de la tierra. Muchas personas han llegado a la conclusión de que la gente es pobre por su propia culpa. Esta clase de razonamiento hace que fácilmente cerremos nuestros corazones y manos hacia ellos. Pero no debemos inventar razones para no ayudar al pobre. Debemos responder a sus necesidades sin importar qué o quién fue responsable de su condición. ¿Quiénes son los pobres de su comunidad? ¿Cómo puede su iglesia ayudarlos? Si su iglesia no tiene un programa para identificar a los pobres y ayudarlos a satisfacer sus necesidades ¿por qué no colabora en la implementación de uno? ¿Cómo puede ayudar a alguien en necesidad?

15.12-15 Los israelitas debían liberar a los esclavos después de seis años, mandarlos con suficiente comida para que así estuvieran bien provistos hasta que sus necesidades pudieran satisfacerse por otros medios. Este acto humanitario reconoce que Dios creó a cada persona con valor y dignidad. Además recordaba a los israelitas que ellos, también, habían sido alguna vez esclavos en Egipto y que su libertad actual era un regalo de Dios. Actualmente no tenemos esclavos, pero las instrucciones de Dios aún son aplicables a nosotros: debemos asegurarnos de tratar a nuestros empleados con respeto y justicia económica.

Capítulo 16

16.16, 17 Todo hombre tenía que viajar tres veces al año al santuario ubicado en la ciudad designada como la capital religiosa de Israel. En estas fiestas, se exhortaba a que cada participante diera lo que pudiera en proporción a lo que Dios le había dado. Dios no pretende que le demos más de lo que podemos, pero seremos bendecidos al dar con alegría. Para algunos de nosotros, el diez por ciento puede ser una carga. Para muchos de nosotros, es demasiado poco. Vea lo que tiene y luego dé en la proporción en la que le ha sido dado.

16.18-20 Estos versículos anticipaban un gran problema que los israelitas enfrentarían al llegar a la tierra prometida. Si bien tenían a Josué como su líder nacional, no pudieron terminar de elegir otros líderes espirituales que guiaran a las tribus, los distritos y las ciudades con justicia y sabiduría divinas. Debido a que no designaron jueces sabios y administradores santos, la rebelión y la injusticia infestaron sus comunidades. Es responsabilidad seria designar o escoger cuidadosamente funcionarios que sean sabios y justos. En su esfera de influencia (casa, iglesia, escuela, trabajo) ¿está garantizando de que prevalezcan la justicia y la santidad? Como Israel lo llegaría a descubrir, si fracasamos en escoger líderes que sustenten la justicia, la nación puede verse en serias dificultades.

Capítulo 17

17.1 El hecho de que se haya incluido este mandato indica que algunos israelitas estaban sacrificando a Dios animales imperfectos o deformes. En ese entonces, como ahora, es difícil y caro ofrecer a Dios lo mejor (por ejemplo, la primera parte de lo que ganamos). Siempre resulta tentador engañar a Dios, porque creemos que no seremos sorprendidos. Pero nuestras ofrendas muestran nuestras verdaderas prioridades. Cuando damos a Dios las sobras, obviamente Él no está en el centro de nuestra vida. Dé a Dios el honor de ser el primero en recibir su ofrenda, su tiempo y sus talentos.

17.6, 7 No se condenaría a muerte a nadie con el testimonio de un solo testigo. Por el testimonio de dos o tres, una persona podía ser condenada y luego sentenciada a muerte por apedreamiento. El condenado era llevado a las afueras de las puertas de la ciudad y los testigos eran los primeros en lanzarle piedras pesadas. Luego los espectadores apedrearían a la persona agonizante. Este sistema quitaría el mal al llevar a la muerte al idólatra. Al mismo tiempo, protegía de dos maneras los derechos de la persona denunciada. Primero, la necesidad de que existieran varios testigos evitaba que un individuo enojado diera «falso testimonio». Segundo, al requerir que el acusador lanzara las primeras piedras, lo hacía pensar dos veces en la acusación injustificada. Eran responsables de terminar lo que habían comenzado.

17.14–20 Dios no estaba alentando a Israel para que designara un rey que gobernara la nación. En realidad, Dios estaba en contra de esta idea ya que Él era su rey y el pueblo tenía que obedecerlo y seguirlo. Pero Dios sabía que por razones egoístas, algún día el pueblo le pediría un rey. Querrían ser como las naciones vecinas (1 Samuel 8). Si insistían en tener un rey, Él quería asegurarse de que escogieran a la persona correcta para ese puesto. Esta es la razón de que incluyera estas instrucciones tanto para el beneficio del pueblo cuando eligiera un rey, como para el propio rey cuando procurara guiar a la nación de acuerdo con las leyes de Dios.

17.16, 17 Los reyes de Israel no hicieron caso de esta advertencia y su conducta los llevó a su caída. El rey Salomón lo tenía todo para sí, pero cuando se volvió rico, cuando levantó un gran ejército y cuando se casó con muchas esposas, su corazón le dio la espalda a Dios. Por el pecado de Salomón sobrevinieron la desobediencia, la división y el cautiverio de Israel.

17.18–20 El rey tenía que ser un hombre apegado a la Palabra de Dios. Tenía que (1) hacer una copia de la ley para su uso personal, (2) mantenerla a la mano todo el tiempo, (3) leerla todos los días y (4) obedecerla completamente. Por medio de este proceso aprendería el respeto a Dios, evitaría sentirse más importante que los demás y prevendría un rechazo a Dios una vez que estuviera en tiempos de prosperidad. No podemos saber lo que Dios quiere a menos que leamos su Palabra, y su Palabra no impactará nuestras vidas a menos que la leamos y reflexionemos en ella con regularidad. Actualmente, con la gran disponibilidad de Escrituras, no es difícil tener acceso a la fuente de la sabiduría del rey. Lo que sí representa un reto es seguir lo que Dios demandó del rey.

Capítulo 18

18.1–8 Los sacerdotes y los levitas tenían muy parecida función a la de nuestros ministros hoy día. Sus deberes incluían (1) enseñar acerca de Dios al pueblo, (2) ser un ejemplo de una vida santa, (3) cuidar el santuario y sus obreros y (4) distribuir las ofrendas. Ya que los sacerdotes no podían ser dueños de una propiedad ni aspirar siquiera a mantener negocios fuera de su función sacerdotal, Dios hizo un arreglo especial para que la gente no se aprovechara de ellos. A menudo las iglesias se aprovechan de los hombres y mujeres que Dios ha enviado para que los guíen. Por ejemplo, quizá a los pastores no se les pague de acuerdo con sus habilidades o por el tiempo que dedican. O a lo mejor se espera que asistan a cada reunión nocturna, aun cuando esta ausencia continua pueda dañar a sus familias. Cuando usted observa su propia iglesia a la luz de la Palabra de Dios, ¿de qué forma puede honrar a los líderes que Dios le ha dado?

18.10 El sacrificio de niños y el ocultismo estaban completamente prohibidos por Dios. Estas prácticas eran comunes en las religiones paganas. Los propios vecinos de Israel sacrificaban a sus hijos al dios Moloc (Levítico 20.2–5). Otras religiones vecinas empleaban los medios sobrenaturales, tales como magia y la comunicación con el mundo de los espíritus, para predecir el futuro y obtener dirección. Debido a estas prácticas inicuas Dios habría de expulsar a las naciones paganas (18.12). Los israelitas iban a sustituir esas prácticas inicuas con la adoración al único Dios verdadero.

18.10-13 Los israelitas tenían curiosidad por las prácticas ocultas de las religiones cananeas. Pero Satanás está detrás de lo oculto, y Dios claramente prohibió a Israel que tuvieran algo que ver con él. Actualmente, los horóscopos, los agoreros, la brujería y los cultos extraños siguen fascinando a la gente. Por lo general su interés viene de un deseo de conocer y controlar el futuro. Pero Satanás no es menos peligroso ahora que en los días de Moisés. En la Biblia, Dios nos dice todo lo que tenemos que saber acerca de lo que va a suceder. La información que Satanás ofrece probablemente está distorsionada o es completamente falsa. Con la guía confiable del Espíritu Santo por medio de las Escrituras y la iglesia, no necesitamos acudir a fuentes ocultas para obtener información equivocada acerca de nuestro futuro.

18.15 ¿Quién es este profeta? Esteban empleó este versículo para apoyar su afirmación de que Jesucristo es realmente el Hijo de Dios, el Mesías (Hechos 7.37). La venida de Jesucristo a la tierra no fue una idea de último momento, sino parte del plan original de Dios.

18.21, 22 Como en los días del antiguo Israel, actualmente muchas personas aseveran que tienen mensajes de Dios. Dios todavía sigue hablando a su pueblo, pero debemos ser cautelosos antes de decir que Dios ha hablado por medio de un profeta. ¿Cómo podemos saber que un profeta está hablando por Dios? (1) Podemos observar si sus profecías se cumplen o no; la prueba antigua para juzgar a los profetas. (2) Podemos confrontar sus palabras con las Escrituras. Dios nunca se contradice, así que si alguien dice algo contrario a la Biblia, podemos saber que esa no es Palabra de Dios.

Capítulo 19

19.2, 3 Las ciudades de refugio hubieran sido ineficaces si los caminos que llevaban a ellas hubieran estado en mal estado. Por eso a los israelitas se les ordenó que construyeran buenos caminos. Muchos de los que venían a las ciudades literalmente corrían para salvar sus vidas. Un camino en buen estado hacía toda la diferencia entre la vida y la muerte. Requería mantenimiento continuo, ya que eran caminos de tierra que fácilmente podían ser arrastrados por el agua, cubiertos de arena, o atravesados por surcos profundos. No sólo era importante iniciar este sistema de justicia, sino también proporcionar los medios necesarios para mantenerlo.

19.2–7 Cada sociedad debe lidiar con el problema de homicidio. Pero ¿cómo debiera tratar la sociedad a aquellos que inocente o accidentalmente hayan matado a alguno? Dios tenía una respuesta para los israelitas. Como la venganza era común y rápida en los días de Moisés, Dios hizo que los israelitas apartasen varias «ciudades de refugio». Cualquiera que declarase haber dado muerte accidental a alguna persona podía huir a una de estas ciudades hasta poder tener un juicio justo. Si era hallado inocente de muerte intencional, podía permanecer en dicha ciudad y estar a salvo de los que buscaban venganza. Este es un bello ejemplo de cómo Dios combinaba su justicia y misericordia para con su pueblo. (Para más información acerca las ciudades de refugio véase la nota a Números 35.6.)

19.12 El «vengador de la sangre» era el pariente varón más cercano de la persona asesinada. Actuaba como protector de la familia (véase Números 35.19).

19.21 Estos principios eran para uso de los jueces, no para ejecutar un plan de venganza personal. Esta actitud hacia el castigo puede parecer primitiva, pero realmente era un punto de penetración para la justicia y la imparcialidad en estos tiempos antiguos cuando la mayoría de las naciones empleaba métodos arbitrarios para castigar a los criminales. Estas guías reflejan un interés por la imparcialidad y la justicia, asegurando que aquellos que violaban la ley no fueran castigados con mayor severidad de lo que merecía su crimen en particular. Del mismo modo, un testigo falso recibía el mismo castigo que hubiera recibido el acusado. El principio de que el castigo debe ser proporcional al crimen debe seguir observándose en la actualidad.

Capítulo 20

20.1 Así como los israelitas, a veces nos enfrentamos a oposiciones abrumadoras. Ya sea en la escuela, en el trabajo, o aun en casa, podemos sentirnos rezagados o desvalidos. Dios reforzó la confianza de los israelitas recordándoles que Él siempre estaba con ellos y que ya los había salvado de un peligro potencial. También nosotros podemos sentirnos seguros cuando consideramos que Dios puede vencer incluso los obstáculos más difíciles .

20.13–18 Aquí «herirás» significa matar. ¿Cómo puede un Dios justo y misericordioso ordenar la destrucción de una población entera? Hizo esto para proteger a su pueblo de la idolatría, que ciertamente traería la ruina a Israel (20.18). Es más, debido a que Israel no destruyó completamente ese pueblo inicuo como lo ordenó Dios, Israel fue constantemente oprimido por ellos y experimentó más grande derramamiento de sangre y destrucción que si hubiera seguido las instrucciones de Dios en primer lugar.

20.20 Los arqueólogos han descubierto los restos de muchas ciudades bien fortificadas en Canaán. Algunos tenían muros muy altos (más de 9 m de altura), terraplenes, fosos y torres. Acostumbrados a pelear a campo abierto, los israelitas tendrían que aprender nuevas estrategias de batalla para conquistar estas fortalezas impresionantes.

Capítulo 21

21.1-9 Cuando se cometía un crimen y el autor del mismo huía, toda la comunidad cargaba con la responsabilidad. Casi de la misma manera, si la ciudad tenía una intersección peligrosa y alguien era asesinado ahí, la comunidad era responsable tanto de los daños como de las restauraciones. Dios estaba señalando la necesidad que tenía la comunidad entera de responsabilizarse de lo que sucedía alrededor de ellos y de corregir cualquier situación que pudiera ser potencialmente peligrosa: física, social o moral.

21.18-21 Los hijos desobedientes y rebeldes debían ser llevados ante los ancianos de la ciudad y luego apedreados hasta la muerte. No hay registro bíblico o arqueológico de que este castigo fuera alguna vez llevado a cabo, pero el punto era que la desobediencia y la rebelión no debían ser toleradas en el hogar ni se debía permitir que quedara sin corrección.

Capítulo 22

22.1-4 Los hebreos debían cuidar y regresar los animales o las pertenencias perdidas a su propietario legítimo. En el mundo, en contraste, la regla es: «lo que te encuentres es tuyo». Para ir más allá de esta regla podemos proteger la propiedad de los demás y esto nos evitará que nos volvamos envidiosos y codiciosos.

22.5 Este versículo ordena a los hombres y a las mujeres que no inviertan sus papeles sexuales. No es un versículo acerca de la manera de vestir. Actualmente el rechazo de los papeles es muy común, hay hombres que quieren convertirse en mujeres y mujeres que quieren convertirse en hombres. No es la forma de vestir lo que ofende a Dios, sino el usar esta forma para actuar el rol del otro sexo. Dios tuvo propósitos específicos para hacernos originalmente hombre y mujer.

22.8–11 Estas son leyes prácticas, útiles para establecer buenos hábitos para la vida de hoy. Versículo 8: Ya que la gente utilizaba los techos planos como terrazas, un método sabio de seguridad sería colocar una baranda. Versículo 9: Si usted planta juntas dos cosechas diferentes, una de ellas no sobrevivirá, ya que la más fuerte y más alta bloqueará la luz del sol y absorberá la mayor parte de los nutrientes vitales del suelo. Versículo 10: un burro y un buey, debido a las diferencias de tamaño y fuerza, no pueden halar un arado en forma pareja. Versículo 11: Dos tipos distintos de hebra se desgastan y se lavan de forma diferente, el combinarlos reducirá la vida de la prenda. No piense que las leyes de Dios son restricciones arbitrarias. Busque la razón que hay detrás de la ley. No están hechas sólo para enseñar y restringir, sino además para proteger.

22.13–30 ¿Por qué incluyó Dios todas estas leyes acerca de los pecados sexuales? Las instrucciones acerca del comportamiento sexual eran vitales para un grupo de tres millones de personas que viajaron durante cuarenta años en campamentos. Pero serían igualmente importantes cuando entraran a la tierra prometida y se establecieran como nación. Pablo en Colosenses 3.5–8, reconoció la importancia de reglas severas acerca del sexo para los creyentes, ya que los pecados sexuales tenían el poder de desorganizar y destruir la iglesia. Los pecados sexuales no son juegos inocentes de placeres prohibidos, como muy a menudo se describen, sino destructores poderosos de las relaciones. Confunden y despedazan el clima de respeto, confianza y credibilidad que son tan esenciales para un matrimonio sólido y para la seguridad de los hijos.

Capítulo 23

23.17, 18 La ley de Dios no toleraba la prostitución. Estaba estrictamente prohibida. La prohibición de esta práctica puede ser obvia para nosotros, pero no lo era tanto para los israelitas. Casi en cualquier otra religión que ellos conocían incluían este acto como parte integral de sus cultos paganos. La prostitución se burla de la idea original de Dios para el sexo. Trata el sexo como un acto físico aislado en lugar de ser un acto de compromiso hacia otra persona. Fuera del matrimonio, el sexo destruye la relación. Dentro del matrimonio, si se encara con una actitud correcta, puede ayudar a cimentar la relación. Frecuentemente, Dios tuvo que prevenir a su pueblo acerca de las relaciones sexuales extramaritales. Actualmente todavía necesitamos escuchar sus advertencias: es necesario que se les advierta a los jóvenes acerca de las relaciones premaritales y a los adultos se les recuerde acerca de la fidelidad sexual.

23.24, 25 Este mandamiento impedía que uno se aferrara a sus posesiones con egoísmo. También se aseguraba de que ninguno pasara hambre. Sin embargo, no era una excusa para aprovecharse del prójimo. Los fariseos no interpretaron esto de manera adecuada cuando acusaron a Jesús y a sus discípulos de cosechar en el día de reposo (Mateo 12.1, 2).

Capítulo 24

24.1–4 Algunos piensan que este versículo está a favor del divorcio, pero este no es el caso. Simplemente reconoce una práctica que ya existía en Israel. Se deben leer los cuatro versículos para entender el punto central del pasaje. La intención no es sugerir que el hombre se divorcie de su esposa por cualquier capricho o razón. El divorcio era un acto final y permanente para la pareja. Si un hombre al casarse con su mujer encontraba algo indecente en ella y la despedía, no podría nunca más volverse a casar con ella. Aun cuando hubiera muerto la persona con quien esta mujer había establecido una nueva relación (24.4). Esta restricción era para prevenir un nuevo matrimonio a la ligera después de un divorcio frívolo. La intención era hacer pensar a la gente dos veces antes de divorciarse.

24.5 Los recién casados debían permanecer juntos el primer año. Esto era para evitar colocar excesiva carga sobre una nueva relación no asentada y darles una oportunidad de madurar y fortalecerse antes de enfrentar las numerosas responsabilidades. Un jardinero comienza colocando una semillita en un pequeño recipiente y espera a que eche raíces antes de plantarla en el campo. Permita que su matrimonio se fortalezca protegiéndolo de excesivas presiones y distracciones externas, especialmente al comienzo. Y no espere ni demande mucho de los recién casados para que no les falte el tiempo ni la energía para establecer su matrimonio.

24.10-22 A lo largo del Antiguo Testamento Dios dice a su pueblo que trataran a los pobres con justicia. Con frecuencia a los indefensos y a los que han sido golpeados por la pobreza se les mira con desdén como si fueran incompetentes u holgazanes cuando, en realidad, puede que sean víctimas de la opresión y de las circunstancias. Dios dice que debemos hacer todo lo que esté de nuestra parte para ayudar a los necesitados. Su justicia no permitió que los israelitas insistieran en sacar provecho o apurar a los menos afortunados para que les pagaran. En su lugar, la ley de Dios daba al pobre todas las oportunidades para mejorar su situación, mientras que proveía opciones humanas para aquellos que no podían hacerlo. Ninguno de nosotros está completamente aislado del pobre. Dios quiere que los tratemos con justicia y que hagamos nuestra parte a fin de ver sus necesidades satisfechas.

24.19–21 El pueblo de Dios recibió instrucciones de dejar parte de su cosecha en los campos de modo que los extranjeros y los pobres pudiesen recogerla. Esta segunda recogida era denominada espigar, y constituía una manera de proveerse de comida. Años más tarde, Rut obtuvo comida para sí y para Noemí al espigar tras los segadores en el campo de Booz, juntando las sobras (Rut 2.2). Como esta ley aún era obedecida años después de haber sido escrita, Rut, una mujer en la línea genealógica de Cristo, pudo encontrar comida.

Capítulo 25

25.1–3 A primera vista, estos versículos podrían parecer irrelevantes en la actualidad, pero una mirada más de cerca revela algunos principios importantes acerca de la disciplina. ¿Es usted responsable de la disciplina de un niño, de un estudiante, o de un empleado? Hay tres puntos importantes que le ayudarán con esta responsabilidad: (1) el castigo debe llegar rápidamente después de la ofensa; (2) el grado de castigo debe reflejar la seriedad de la ofensa; y (3) no se exceda en el castigo. Una disciplina que es rápida, justa y moderada logra su objetivo sin herir la dignidad del ofensor.

25.4 ¿Cuál es el punto de esta regla del Antiguo Testamento? Los bueyes eran utilizados a menudo para pisar el grano en la era. El animal era atado por medio de un poste a una piedra de molino. Conforme caminaba alrededor de la piedra, sus patas pisaban el grano, separando el grano de la paja. Al mismo tiempo la piedra de molino molía el grano para convertirlo en harina. Para evitar que comiera mientras trabajaba, se le ponía al buey un bozal. Pablo empleó esta ilustración en el Nuevo Testamento al referirse a que a las personas que trabajan en la obra cristiana no se les deberían negar los beneficios que corresponden, sino que deberían recibir sostén económico (1 Corintios 9.9, 10; 1 Timoteo 5.17, 18). El hecho de que una persona esté en el ministerio cristiano no significa que debería ser mal remunerado. Hay incluso una aplicación más amplia: no sea tacaño con la gente que trabaja para usted.

25.5–10 Esta ley describe un matrimonio por «levirato», el casamiento de una viuda con el hermano de su finado esposo. El propósito de este matrimonio era perpetuar el nombre del hombre muerto y su herencia. Los lazos familiares eran un aspecto importante de la cultura israelita. La mejor manera de ser recordado era a través de su línea de descendientes. Si una viuda se casaba con alguien ajeno a la familia, la primera línea de su esposo se terminaría. En Génesis 38, Tamar luchó por este derecho.

Capítulo 26

26.5–10 Esta recitación de los tratos de Dios con su pueblo ayudó al pueblo a recordar lo que Dios había hecho por ellos. ¿Cuál es la historia de la relación que tiene con Dios? ¿Puede expresar con palabras claras y concisas lo que Dios ha hecho por usted? Encuentre un amigo a quien poder relatar su travesía espiritual y que pueda relatarle la suya. El hecho de contarse sus historias será de ayuda para que entiendan claramente su historia espiritual personal, a la vez que servirá de aliento e inspiración a ambos. Nota: «arameo a punto de perecer» puede significar peregrino o perdido. También, los arameos eran el pueblo del norte de Siria y eran de los antepasados de Abraham. Esto se usa también como referencia a Jacob, que pasó muchos años allí (Génesis 29–31) y consiguió a sus dos esposas en Aram.

26.18 Moisés dijo que como los israelitas eran ahora pueblo de Dios, era necesario que empezaran a obedecer los mandamientos de Dios.

Capítulo 27

27.5, 6 El Señor había especificado que se edificara un altar de piedras sin cortar (piedras del campo) de modo que el pueblo no empezara a adorar los altares como si fueran ídolos. El uso del cincel para cortar una piedra del altar equivaldría a profanarlo (Éxodo 20.24–26). Además, como en esa época los israelitas todavía no estaban capacitados para trabajar con hierro, la utilización de herramientas de hierro podría indicar que hacían uso de la cooperación y la pericia de otras naciones.

27.9, 10 Moisés estaba revisando la ley con la nueva generación del pueblo. Cuando decidimos creer en Dios, debemos también decidir seguir sus caminos. Lo que hacemos muestra lo que realmente creemos. Examínese a sí mismo y pregúntese si la gente puede discernir que usted es un miembro de la familia de Dios.

27.15–26 Estas maldiciones eran una serie de juramentos, dichos por los sacerdotes y afirmados por el pueblo, por lo que este prometía mantenerse alejado de las malas acciones. Al decir Amén, «Así sea», el pueblo se responsabilizó de sus actos. Algunas veces cuando miramos una lista de maldiciones como esta, pensamos que Dios tiene mal carácter y que está listo para aplastar a cualquiera que se salga de la línea. Pero debemos ver estas restricciones no como amenazas, sino como advertencias amorosas acerca de los hechos mismos de la vida. De la misma manera que advertimos a los niños que se alejen de las estufas calientes y de las calles de mucho tránsito, Dios quiere que nos alejemos de los actos peligrosos. La ley natural de su universo nos dice claramente que cuando hacemos algo malo en contra del hombre o de Dios surgen consecuencias trágicas. Dios es lo suficientemente misericordioso con el hombre para decirle esta verdad llanamente. Motivadas por el amor y no por la ira, sus palabras severas nos ayudan a evitar las consecuencias graves que resultan de rechazar a Dios o de hacer mal a otros. Pero Dios no nos deja solamente con maldiciones y consecuencias. Inmediatamente después de estas maldiciones, descubrimos las grandes bendiciones (consecuencias positivas) que surgen cuando vivimos para Dios (28.1–14). Esto nos proporciona un incentivo adicional para obedecer las leyes de Dios. Ya que todas estas bendiciones no vendrán en nuestra vida terrenal, los que obedezcan a Dios experimentarán la plenitud de su bendición cuando establezca los nuevos cielos y la nueva tierra.

Capítulo 28

28.23, 24 Esta maldición hace referencia a una sequía.

28.34 Una de las maldiciones para quienes rechazaran a Dios sería que se volverían locos al ver toda la tragedia alrededor de ellos. ¿Ha sentido en alguna ocasión que se volvería loco si escuchara una vez más que hubo otra violación, otro secuestro, otro asesinato u otra guerra? Mucha de la maldad del mundo es el resultado del fracaso de la gente en conocer y servir a Dios. Cuando escuche malas noticias, no se queje inútilmente como lo hacen los no creyentes que carecen de esperanza para el futuro. Recuerde que a pesar de todo eso, Dios tiene el control máximo y que regresará algún día para poner las cosas en orden.

28.36 Esto sucedió cuando Asiria y Babilonia se llevaron cautivos a los israelitas a sus tierras (2 Reyes 17.23; 25.11).

28.64 Esta advertencia severa llegó a ser realidad trágicamente cuando Israel fue derrotado y llevado cautivo por Asiria (722 a.C.) y Judá a Babilonia (586 a.C.). Más tarde, en el año setenta de la era cristiana, la opresión romana forzó a muchos judíos a huir de su tierra natal. Así, el pueblo fue dispersado a varias naciones.

Capítulo 29

29.1ss En el monte Sinaí, cuarenta años antes, Dios e Israel hicieron un pacto (Éxodo 19, 20). Aun cuando el pacto constaba de varias partes (léanse los libros de Éxodo, Levítico y Números), su propósito podía resumirse en una sola frase: Dios prometió que bendeciría a los israelitas al hacerlos una nación a través de la cual el resto del mundo podría conocer a Dios. Los israelitas prometieron amar y obedecer a Dios para poder recibir las bendiciones físicas y espirituales. Aquí Moisés repasa este pacto. Dios todavía estaba sosteniendo su parte del trato (y siempre lo haría), pero los israelitas eran negligentes con su parte. Moisés volvió a pronunciar el pacto para advertir al pueblo que experimentarían una disciplina severa si no mantenían su parte del acuerdo.

29.5 De la misma manera que el pueblo de Israel no notó el cuidado que les dispensaba Dios a lo largo de su travesía, en ocasiones nosotros no notamos todas las maneras que tiene Dios de cuidarnos: que todas nuestras necesidades diarias han sido suplidas y que hemos sido bien alimentados y vestidos. Peor aun, erróneamente nos atribuimos el crédito de ser buenos proveedores en lugar de reconocer la mano de Dios en el proceso.

29.9 ¿Cuál es la mejor manera de prosperar en la vida? Para los israelitas, su primer paso era guardar su parte del pacto. Debían amar a Dios de todo su corazón, de toda su alma y con todas sus fuerzas (6.4, 5). Nosotros, también, hemos de buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia (Mateo 6.33); entonces vendrá el verdadero éxito en la vida como bendición proveniente de la mano de Dios.

29.18 Moisés previno que el día que los hebreos decidieran dar la espalda a Dios, se plantaría una raíz que produciría fruto amargo (véase Hebreos 12.15). Cuando decidimos hacer algo que de antemano sabemos que está mal, plantamos una semilla de maldad que comienza a crecer fuera de control, y a la larga produce una cosecha de arrepentimiento y dolor. Pero podemos prevenir que esas semillas de pecado echen raíces. Si usted ha hecho algo malo, confiéselo inmediatamente a Dios y a los demás. Si la semilla no encuentra suelo fértil, su fruto amargo nunca madurará.

29.29 Hay ciertas cosas que Dios decidió no revelarnos, posiblemente por las siguientes razones: (1) nuestras mentes finitas no pueden entender los aspectos infinitos del universo de Dios y su naturaleza (Eclesiastés 3.11); (2) algunas cosas no necesitamos conocerlas hasta que seamos más maduros; y (3) como Dios es infinito y omnisciente, es simplemente imposible para nosotros saber todo lo que Él hace. Este versículo muestra que a pesar de que Dios no nos ha dicho todo lo que hay sobre la obediencia a Él, nos ha dicho bastante. Así, la desobediencia proviene de un acto de la voluntad, no por una falta de conocimiento. A través de la Palabra de Dios sabemos lo suficiente para ser salvos por fe y servirle. No debemos usar las limitaciones de nuestro conocimiento como una excusa para rechazar sus reclamos en nuestra vida.

Capítulo 30

30.1-6 Moisés dijo a los hebreos que cuando estuvieran listos para regresar a Dios, Él estaría listo para recibirlos. La misericordia de Dios es increíble. Esto va más allá de lo que nos podemos imaginar. Aun si los judíos deliberadamente se apartaron de Él y arruinaron sus vidas, Dios de todas maneras los haría volver. Dios les daría un espíritu renovado (circuncidaría sus corazones). Dios quiere perdonarnos y también traernos de regreso a Él. Algunas personas no aprenderán hasta que su mundo se haya derrumbado alrededor de ellas. Entonces el arrepentimiento y el dolor parecen abrir sus ojos a lo que Dios ha estado diciendo desde el principio. ¿Lo ha separado el pecado de Dios? No importa cuán lejos nos hayamos ido, Dios nos promete un principio nuevo si tan sólo nos volvemos a Él.

30.11–14 Dios nos ha llamado para que obedezcamos sus mandamientos, mientras nos recuerda que sus leyes no están escondidas para nosotros ni fuera de nuestro alcance. ¿Ha dicho usted alguna vez que obedecería a Dios si sólo supiera lo que Él quiere? ¿Se ha quejado alguna vez de que la obediencia es demasiado difícil para un simple humano? Estas son excusas inaceptables. Las leyes de Dios están escritas en la Biblia y son claramente evidentes en el mundo que nos rodea. Es razonable, sensato y benéfico obedecerlas. La parte más difícil cuando obedecemos las leyes de Dios es simplemente decidir empezar ahora. Pablo se refiere a este pasaje en Romanos 10.5–8.

30.19, 20 Moisés desafió a los israelitas a escoger la vida, obedecer a Dios y por lo tanto continuar experimentando sus bendiciones. Dios no fuerza su voluntad sobre nadie. Él nos deja decidir por nosotros mismos si lo seguimos o si lo rechazamos. Sin embargo, esta decisión es una cuestión de vida o muerte. Dios quiere que nos demos cuenta de esto, ya que Él quiere que todos nosotros escojamos la vida. Día a día, en cada nueva circunstancia, debemos afirmar y reforzar este compromiso.

Capítulo 31

31.10-13 Las leyes debían ser leídas a toda la congregación para que así todos, incluso los niños, pudieran escucharlas. Cada siete años, la nación entera se reunía y escuchaba a un sacerdote leer las leyes. No existían los libros, Biblias ni un puesto de periódicos donde se distribuyera la Palabra de Dios, así que la gente tenía que confiar en el comunicado verbal y en la buena memoria. La memorización era una parte importante de la adoración, ya que si todos conocían la ley, la ignorancia no sería una excusa para quebrantarla. Para cumplir con el propósito y la voluntad de Dios en nuestra vida, necesitamos tener en nuestro corazón y mente el contenido y la sustancia de su Palabra. Para los hebreos, este proceso comenzaba en la niñez. Una de nuestras prioridades deberá ser el enseñar a nuestros niños y a los nuevos creyentes. Nuestros mejores maestros, nuestros mejores recursos y nuestro pensamiento más cuidadosos deberán ser dirigidos a mostrar a los nuevos creyentes cómo seguir a Dios en todas las situaciones de la vida.

31.19-21 En la educación cristiana, existe un lugar para la música y para la edificación de todos los creyentes. Algunas personas memorizan himnos clásicos de la iglesia para ayudarlos a pensar en lo que es verdadero, justo y bueno. Otros encuentran grabaciones que pueden escuchar cuando están en el auto o en casa. ¿De qué maneras creativas puede ser usada la música para enseñar en su iglesia? ¿Cómo podría usted aprovechar al máximo el beneficio de la música en su familia?

31.23 Josué fue designado para tomar el mando de Israel y guiar al pueblo a la tierra prometida (Moisés no pudo entrar en la tierra debido a su desobediencia, Números 20.12). Josué, mencionado por primera vez en Éxodo 17.9, había sido el asistente de Moisés durante muchos años (Josué 1.1). Una de sus cualidades clave era su fe. Fue uno de los doce espías que primero entraron en Canaán, sólo él y Caleb creyeron que Dios podía ayudar a Israel a conquistar la tierra (Números 13.1–14.30). En dos oportunidades en este capítulo, Moisés anima a Josué a que sea fuerte y valiente (31.7, 23). Ciertamente, era una tarea atemorizante cuidar, ayudar a resolver sus disputas y guiar a la batalla a tres millones de personas. Encontrar valor sería una de las pruebas más grandes para Josué. Él era fuerte y valiente porque sabía que Dios estaba con él, y tenía fe en que Dios haría todo lo que había prometido a Israel.

31.27-29 Moisés sabía que los israelitas, a pesar de todo lo que sabían que Dios había hecho, llevaban la rebeldía en su corazón. Merecían el castigo de Dios, aun cuando en vez de eso, con frecuencia, recibían la misericordia de Dios. Nosotros también somos testarudos y rebeldes por naturaleza. A lo largo de nuestra vida luchamos con el pecado. No es suficiente arrepentirnos una vez al mes o una vez a la semana. Debemos continuamente apartarnos de nuestros pecados y permitir que la misericordia de Dios nos salve.

Capítulo 32

32.1ss Moisés no sólo era un gran profeta, sino que además era un director del canto. Después de tres sermones, transformó su mensaje en canto. En ocasiones, recitar algo de una manera diferente lo hace más fácil de recordar. Esta canción es una breve historia de Israel. Les recordaba los errores, los prevenía de volver a caer en ellos y les ofrecía la esperanza que sólo se puede encontrar al confiar en Dios.

VISTA
La belleza y el simbolismo del tabernáculo; cada color y cada matiz tenía un significado.
VARIEDAD EN LA ADORACIÓN
La adoración de Israel abarcaba todos los sentidos. Esto reforzaba el significado de la ceremonia. Cada sentido puede ser utilizado para adorar a Dios.
OÍDO
El empleo de la música; había instrucciones para el uso de una variedad de instrumentos y en la Biblia están registradas muchas canciones.

TACTO
En el sacrificio, tocaban la cabeza del animal simbolizando el hecho de que este estaba tomando su lugar.

OLFATO
Los sacrificios eran quemados, emitiendo un aroma familiar.

GUSTO
Las fiestas de Israel eran celebraciones y conmemoraciones, la mayoría de la comida era simbólica.

32.10 Los israelitas no tenían excusa para abandonar a Dios. Él los había protegido como un pastor bondadoso. Los había guardado como una persona protege la pupila (la niña) de su ojo. Había sido el protector que los rodeaba, como una mamá águila que protege a sus pichones. Sólo el Señor los había guiado. Y sólo el Señor nos guía a nosotros. Recordemos que debemos confiar en Él.

32.46, 47 Moisés instó al pueblo a que meditara la Palabra de Dios y la enseñara a sus hijos. Puede colocar la Biblia en su estante de libros y dejar que se empolve, o puede hacerla parte vital de su vida al dedicar regularmente un tiempo para estudiarla. Cuando usted descubra la sabiduría del mensaje de Dios, querrá aplicarlo a su vida y transmitirlo a su familia y a los demás. La Biblia no es sólo una buena lectura, es ayuda real para la vida.

Capítulo 33

33.6-25 Observe la diferencia que hay entre las bendiciones que Dios dio a cada tribu. A una le dio la mejor tierra, a otra fortaleza, a otra seguridad. Muy a menudo vemos a alguien con una bendición particular y pensamos que Dios debe amarlo más que a otros. Mejor piense que Dios distribuye a cada persona talentos únicos. Todos estos dones son necesarios para completar su plan. No tenga envidia de los dones que otros tienen. En lugar de eso, descubra los dones que Dios le ha dado y decida realizar las tareas para las cuales lo ha calificado únicamente a usted.

33.20, 21 La tribu de Gad recibió lo mejor de la tierra porque obedecieron a Dios al ejecutar su castigo sobre los enemigos malvados de Israel. El castigo es desagradable tanto para el que lo ejecuta como para el que lo recibe, pero es una parte necesaria del crecimiento. Si usted está en un cargo en el que se requiere que en ocasiones corrija a alguien, no se detenga y cumpla su deber. Comprenda que la disciplina realista es importante para el desarrollo del carácter. Siempre procure ser justo y misericordioso, manteniendo en mente los mejores intereses de la persona que debe recibir el castigo.

33.24 Lavar los pies en aceite era una señal de prosperidad.

33.27 La canción de Moisés declara que Dios es nuestro refugio, nuestra única seguridad verdadera. Cuántas veces confiamos nuestras vidas a otras cosas: quizá al dinero, a una carrera profesional, a una noble causa o a un sueño de toda la vida. Pero nuestro único refugio es el Dios eterno, el que siempre estira sus brazos para sostenernos cuando los soportes tambaleantes en los que confiamos se derrumban y caemos. Ninguna tormenta puede destruirnos cuando nos refugiamos en Él. Sin embargo, aquellos sin Dios deberán ser siempre cautelosos. Un error puede aniquilarlos. Vivir para Dios en este mundo puede parecer un negocio riesgoso. Pero son los impíos los que están en arenas movedizas. Ya que Dios es nuestro refugio, podemos atrevernos a ser audaces.

Capítulo 34

34.4, 10 Moisés es la única persona que alguna vez ha hablado con Dios cara a cara (Éxodo 33.11; Números 12.8). Fue proclamado el profeta más grande de Israel. Aun así, a este gran hombre no se le permitió entrar a la tierra prometida, porque desobedeció a Dios (Números 20.12). No importa cuán buenos seamos, o cuánto hayamos hecho por Dios, a veces lo desobedecemos. El resultado de nuestra desobediencia será la disciplina. Dios disciplinó a Moisés severamente, y aun así lo llamaba su amigo. Cuando usted experimente el escozor de la disciplina de Dios, haga lo que hizo Moisés. Vuélvase a Dios con amor y comprensión, con el deseo de ser mejor. No se aparte enojado, avergonzado ni resentido. En su lugar, vuélvase a Dios con amor, apertura y un deseo de mejorar.

34.10–12 Moisés, el hombre que no quería ser enviado a Egipto porque era «tardo en el habla» (Éxodo 4.10), pronunció para Israel los tres discursos que dieron forma al libro de Deuteronomio. Dios le dio el poder de desarrollarse en un líder nacional y en un orador poderoso después de haber sido un pastor tartamudo. Su valentía, humildad y sabiduría transformaron a los esclavos hebreos en una nación. Pero Moisés era una persona que no permitió que el éxito se le subiera a la cabeza. Al final, Dios siguió siendo el mejor amigo de Moisés. Su amor, respeto y admiración por Dios fue creciendo diariamente a lo largo de su vida. Moisés sabía que no era su propia grandeza lo que lo había vuelto exitoso; era la grandeza del Dios todopoderoso en el que había confiado. Hubo muchos profetas grandes y poderosos durante la época de los reyes. Pero pasarían más de mil años antes que apareciera uno más grande que Moisés: Jesús.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe).

Maria Silvina Ardizzi Berlari

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