¿FALSOS PROFETAS O VERDADEROS ?

Deuteronomio 13.1-16 Los líderes que impactan no son siempre líderes guiados por Dios. Moisés advirtió a los israelitas acerca de los falsos profetas que fomentaban la adoración de otros dioses. Pueden parecer atractivas las nuevas ideas de la gente inspiradora, pero debemos juzgarlas para saber si concuerdan con la Palabra de Dios. Cuando hoy día la gente asegura que habla de parte de Dios, debemos poner atención en las siguientes áreas: ¿Están diciendo la verdad? ¿Es Dios su enfoque central? ¿Están sus palabras de acuerdo con la verdad que usted ya conoce? Algunos hablan la verdad mientras lo conducen a uno a Dios, pero otros hablan en forma persuasiva mientras lo dirigen a uno hacia ellos mismos. Es posible incluso decir cosas correctas pero aún así estar guiando en la dirección equivocada. Dios no está en contra de nuevas ideas, sino en favor del discernimiento. Cuando usted escuche una idea nueva y atractiva, examínela cuidadosamente antes de entusiasmarse demasiado. En la actualidad todavía hay falsos profetas. Una persona sabia confrontará cuidadosamente las ideas con la verdad de la Palabra de Dios.
A los israelitas se les había advertido que no escucharan a los falsos profetas o a cualquiera que tratara de hacerlos adorar a otros dioses, aun cuando esa persona fuera un amigo íntimo o un miembro de la familia. A menudo la tentación de abandonar los mandamientos de Dios se infiltra astutamente en nosotros. Puede que no llegue con un gran grito sino como una duda susurrante. Y los susurros pueden ser muy persuasivos, especialmente si vienen de los seres queridos. Pero el amor a los parientes no debe tener prioridad sobre la devoción a Dios. Podemos sobreponernos a esas tentaciones susurrantes si volcamos nuestros corazones en oración a Dios y por medio del estudio diligente de su Palabra.
Una ciudad que rechazaba completamente a Dios tenía que ser destruida para que no extraviara al resto de la nación. Pero Israel no actuaba contra una ciudad mientras no constatara que el rumor de que rechazaban a Dios era verdadero. Esta pauta salvó muchas vidas cuando los líderes de Israel acusaron erróneamente a tres tribus de haberse extraviado de la fe (Josué 22). Si escuchamos que algún amigo se ha desviado de Dios o que iglesias enteras se han apartado, debemos verificar los hechos y encontrar la verdad antes de hacer o decir algo que pueda ser dañino. Hay ocasiones, por supuesto, cuando Dios quiere que actuemos: reprender a un amigo desobediente, disciplinar a un niño, rechazar una enseñanza falsa. Pero antes debemos asegurarnos de que contamos con todos los hechos correctos. ♔ Ꮥαrα

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