ISAÍAS – Analisis del libro-

Cronología
• Amós comienza a profetizar 760 a.C.
• Oseas comienza a profetizar 753
• Miqueas comienza a profetizar 742
• Isaías comienza a profetizar 740
• Acaz sube al trono de Judá 735
• Oseas sube al trono de Israel 732
• Israel cae ante los asirios 722
• Ezequías sube al trono de Judá 715
• Senaquerib sitia a Jerusalén 701
• Manasés sube al trono de Judá 697
• Fin del ministerio de Isaías 681
• Josías sube al trono de Judá 640

DATOS ESENCIALES:
PROPÓSITO:
Hacer un llamado para que Judá regrese a Dios y hablar de la salvación a través del Mesías
AUTOR:
El profeta Isaías, hijo de Amoz
FECHA:
Los sucesos narrados en los capítulos 1–39 ocurrieron durante el ministerio de Isaías, así que tal vez se escribieron aproximadamente en 700 a.C. Los capítulos 40–66, sin embargo, quizás se escribieron cerca del final de su vida, alrededor del 681 a.C.
MARCO HISTÓRICO:
En su mayor parte, Isaías habla y escribe desde Jerusalén
VERSÍCULO CLAVE:
«Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (53.5).
PERSONAS CLAVE:
Isaías, sus dos hijos Sear-jasub y Maher-salal-hasbaz
CARACTERÍSTICAS PARTICULARES:
El libro de Isaías contiene tanto prosa como poesía y utiliza personificaciones (atribución de cualidades personales a seres divinos o a objetos inanimados). Además, muchas de las profecías que aparecen en Isaías contienen predicciones que hablan al mismo tiempo de un acontecimiento que pronto sucedería y otro que sucedería en un futuro lejano.
POCO A POCO se levantó y la multitud guardó silencio. Los que estaban en la parte de atrás se inclinaron hacia adelante, tratando de escuchar. La atmósfera era electrizante. Habló, y sus palabras cuidadosamente escogidas fueron como veloces flechas que dieron en el blanco. El gran hombre, vocero de Dios, estaba advirtiendo… y condenando. La multitud comenzaba a inquietarse. Cambiaban de posiciones, apretaban los puños y murmuraban. Algunos estuvieron de acuerdo con su mensaje, asintiendo con la cabeza y llorando en silencio. Pero la mayoría estaba enojada y comenzó a gritarle insultos y amenazas. Así era la vida de un profeta.
El «oficio» de profeta se instituyó durante los días de Samuel, el último de los jueces. Los profetas, al igual que los sacerdotes, eran representantes de Dios. Su tarea era hablar de parte de Dios, confrontando al pueblo y a sus líderes con los mandatos y las promesas de Dios. Debido a esta posición de confrontación y a la tendencia continua del pueblo a desobedecer a Dios, los verdaderos profetas por lo general no eran muy populares. A pesar de que no escuchaban sus mensajes, proclamaban la verdad con fidelidad y energía.
El libro de Isaías es el primero de los libros de los profetas en la Biblia. A Isaías, el autor, se le considera generalmente como el más grande de los profetas. Creció en un hogar aristocrático y se casó con una profetisa. Al inicio de su ministerio era bien apreciado. Pero, al igual que la mayoría de los profetas, pronto perdió su popularidad debido a que sus mensajes eran muy difíciles de escuchar. Hacía llamados a que la gente se apartara de sus pecados y les advertía del juicio y del castigo de Dios. Isaías tuvo un ministerio activo durante sesenta años antes de que lo mataran durante el reinado de Manasés (según la tradición). Como mensajero especial de Dios para Judá, Isaías profetizó durante el período de varios reyes y muchos de esos mensajes aparecen en su libro: Uzías y Jotam, capítulos 1–6; Acaz, capítulos 7–14; y Ezequías, capítulos 15–39.
La primera parte del libro de Isaías (capítulos 1–39) contiene denuncias y pronunciamientos severos al hacer un llamado para que Judá, Israel y las naciones vecinas se arrepintieran de sus pecados. Sin embargo, los últimos veintisiete capítulos (40–66) están llenos de mensajes de consolación y esperanza en los que Isaías revela la promesa de Dios de bendecirlos un día a través del Mesías.
A medida que lea Isaías, imagine a este hombre de Dios fuerte y valiente que proclama sin temor la Palabra de Dios, y escuche su mensaje en relación a su propia vida: regrese, arrepiéntase y sea renovado. Luego confíe en la redención de Dios mediante Cristo y regocíjese. ¡Su Salvador ya vino y volverá otra vez!

BOSQUEJO

A. PALABRAS DE JUICIO (1.1–39.8)
1. Los pecados de Israel y Judá
2. Juicio contra las naciones paganas
3. El propósito de Dios en el juicio
4. Verdaderas y falsas esperanzas de Jerusalén
5. Sucesos durante el reinado de Ezequías
Por lo general, los treinta y nueve capítulos de la primera parte de Isaías expresan un mensaje de juicio por el pecado. Isaías lleva este mensaje de juicio a Judá, Israel y a las naciones paganas vecinas. Judá tenía apariencia de piedad, pero su corazón era corrupto. Las advertencias de Isaías intentaban purificar a la gente al ayudarla a comprender la verdadera naturaleza de Dios y su mensaje. Sin embargo, cerraban sus oídos a las continuas advertencias que Isaías les hacía. No cometamos el mismo error, sino escuchemos la voz profética.
B. PALABRAS DE CONSOLACIÓN (40.1–66.24)
1. Liberación de Israel de la cautividad
2. El futuro Redentor
3. El futuro Reino
La mayoría de los veintisiete capítulos de la segunda parte de Isaías expresan un mensaje de perdón, consuelo y esperanza. Este mensaje proyecta la mirada hacia la futura venida del Mesías. Isaías habla más del Mesías que ningún otro profeta del Antiguo Testamento. Lo describe como Siervo sufriente y como Señor soberano. Esto no se entendió con claridad hasta los tiempos del Nuevo Testamento. Basado en lo que Jesucristo hizo, Dios ofrece perdón gratuito a todos los que se vuelven a Él con fe. Este es un divino mensaje de consuelo para nosotros porque los que le prestan atención encuentran paz eterna y amistad con Dios.

MEGATEMAS
Santidad
Dios es exaltado hasta lo sumo por encima de todas sus criaturas. Su perfección moral se levanta en contraste con la gente y las naciones malvadas. Dios es perfecto y sin pecado en todos sus motivos y acciones, así que tiene el control perfecto de su poder, juicio, amor y misericordia. Su naturaleza santa es nuestro patrón de moralidad.
Como Dios no tiene pecados, puede ayudarnos con nuestro pecado. Es bueno que lo veamos como el único que tiene el poder supremo y la perfección moral. Nunca debemos tratarlo como alguien común. Él es el único digno de nuestra devoción y alabanza. Él siempre es veraz y justo.
Castigo
Debido a que Dios es santo, demanda que su pueblo trate a los demás con justicia. Prometió castigar a Israel, Judá y a otras naciones por su inmoralidad, incredulidad e idolatría. La verdadera fe degeneró en una soberbia nacional y en rituales religiosos vacíos.
Solo debemos confiar en Dios y cumplir sus mandamientos. No podemos abandonar la justicia ni volvernos egoístas. Si endurecemos nuestro corazón en contra de su mensaje, su castigo caerá sobre nosotros.
Salvación
Debido a que el castigo divino está en camino, necesitamos un Salvador. Ningún hombre ni nación puede salvarse sin la ayuda de Dios. Isaías profetiza y describe el sacrificio perfecto de Cristo por nuestros pecados. Todos los que confíen en Dios pueden ser libres de sus pecados y restaurados para Él.
Cristo murió para salvarnos de nuestro pecado. Necesitamos su ayuda. Está dispuesto a salvar a todos los que se aparten del pecado y acudan a Él. La salvación solo proviene de Dios. Ninguna cantidad de buenas obras puede ganarla.
Mesías
Dios enviará al Mesías para salvar a su pueblo. Establecerá su propio reino como fiel Príncipe de Paz que gobierna con justicia. Vendrá como Señor soberano, pero lo hará como Siervo que muere para limpiar los pecados.
Debemos depositar nuestra confianza en el Mesías, no en nosotros mismos ni en ninguna nación ni poder. No existe esperanza alguna a menos que creamos en Él. Confíe plenamente en Cristo y permítale gobernar su vida como Señor soberano.
Esperanza
Dios promete consuelo, liberación y restauración en su reino venidero. El Mesías gobernará sobre sus seguidores fieles en la era que ha de venir. La esperanza es posible porque Cristo volverá.
Podemos cobrar ánimo ya que existe compasión por los que se arrepienten. No importa cuán sombría sea nuestra situación actual ni cuán malvado sea el mundo, debemos continuar siendo el pueblo fiel de Dios que espera su venida.

 
Capítulo 1

1.1 Isaías profetizó durante el tiempo en que Israel estaba dividida en dos reinos: Israel en el norte y Judá en el sur. El reino del norte pecó en gran manera contra Dios y el reino del sur iba en la misma dirección: perversión de la justicia, opresión al pobre, alejamiento de Dios para ir en pos de los ídolos y la búsqueda de ayuda militar en las naciones paganas en lugar de buscarla en Dios. Isaías llegó primero como profeta a Judá, pero su mensaje también fue para el reino del norte. Algunas veces «Israel» se refiere a los dos reinos. Isaías llegó a ver la destrucción y el cautiverio del reino del norte en 722 a.C. Así que su ministerio comenzó con una advertencia.

1.2–4 Aquí «Israel» se refiere al reino del sur, Judá. El pueblo de Judá estaba pecando en gran manera y no quería conocer ni entender a Dios. A través de Isaías, el Señor presentó sus cargos contra Judá debido a que se rebelaron y lo abandonaron (Deuteronomio 28). Con la violación del pacto moral y espiritual se buscaban el castigo. Dios les dio prosperidad y no lo sirvieron. Les envió advertencias y no quisieron oír. El fuego del juicio caería sobre ellos (véase 1.7).

1.4–9 Mientras el pueblo de Judá siguiera pecando, no tendría la ayuda de Dios y estaría aislado. Cuando se sienta solo y separado de Dios, recuerde que Él no lo abandona. Nuestros pecados nos separan de Él. La única cura segura para esta clase de soledad es la restauración de las relaciones con Dios mediante confesión de pecado, obediencia a sus mandatos y comunicación regular con Él (véanse Salmo 140.13; Isaías 1.16–19; 1 Juan 1.9).

1.7 ¿Se estaba produciendo esta destrucción en ese tiempo? A Judá la atacaron muchas veces durante la vida de Isaías. Ser comidos (devastados) por extranjeros era el peor tipo de castigo. Quizás este versículo sea una ilustración de los resultados de estas invasiones o una predicción de la invasión asiria que sufriría Israel. Es muy probable que señale la futura invasión de Judá por los babilonios así como la caída de Jerusalén en 586 a.C.

1.9 Sodoma y Gomorra fueron dos ciudades que Dios destruyó completamente debido a su gran maldad (Génesis 19.1–25). Se mencionan en otras partes de la Biblia como ejemplo del castigo de Dios por el pecado (Jeremías 50.40; Ezequiel 16.46–63; Mateo 11.23, 24; Judas 7). Quedaría «un resto pequeño» de sobrevivientes que Dios perdonaría porque eran fieles.

1.10 Isaías comparó a los gobernantes y pueblo de Judá con los gobernantes y pueblos de Sodoma y Gomorra. Para escuchar lo que Dios quería decir, el pueblo tenía que prestar atención y estar dispuesto a obedecer. Cuando no entendamos el mensaje quizás se deba a que no prestamos atención ni esperamos que Él nos hable.

1.10–14 Dios estaba descontento con los sacrificios, pero no revocaba el sistema de sacrificios que inició con Moisés. Por el contrario, estaba haciendo un llamado a una fe y devoción sinceras. Los líderes cumplían con mucho cuidado los tradicionales sacrificios y ofrendas en las celebraciones santas, pero seguían siendo infieles a Dios en sus corazones. Los sacrificios debían ser una señal externa de fe interna, pero si faltaba la fe en Dios, las señales externas serían vacías. Entonces, ¿por qué continuaron ofreciendo sacrificios? Como muchos en la actualidad, depositaban más fe en los rituales de su religión que en el Dios que adoraban. Examine sus propias prácticas religiosas: ¿surgen de su fe en el Dios viviente? Dios no se complace de nuestras expresiones externas si falta la fe interna (véanse Deuteronomio 10.12–16; 1 Samuel 15.22, 23; Salmo 51.16–19; Oseas 6.6).
1.13 «Luna nueva y día de reposo» se refieren a ofrendas mensuales (Números 28.11–14) y días de reposo semanales y anuales especiales durante el Día de Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos (Levítico 16.31; 23.34–39). Véase una lista de todas las fiestas en el cuadro de Levítico 23. A pesar de que el pueblo no se avergonzaba por sus pecados, continuaba ofreciendo sacrificios por el perdón. Las ofrendas y los sacrificios no significan nada ante Dios cuando surgen de un corazón corrupto. Dios quiere que lo amemos, confiemos en Él y nos apartemos del pecado. Después de esto, Él se agradará de nuestros «sacrificios» de tiempo, dinero y servicio.
1.18 Grana o carmesí era el color rojo intenso de una tintura que virtualmente era imposible sacar de la ropa. Tal vez las manos ensangrentadas de los homicidas se visualizaban aquí (véase 1.15, 21). Asimismo, la mancha del pecado parece ser permanente. Sin embargo, Dios puede quitar la mancha del pecado de nuestra vida tal y como lo prometió a los israelitas. No tenemos que ir por la vida manchados para siempre. La Palabra de Dios nos asegura que si estamos dispuestos y somos obedientes, Cristo nos perdonará y arrancará nuestras manchas más indelebles (Salmo 51.1–7).

1.21, 22 La «ciudad fiel» se refiere a Jerusalén, que representa a toda Judá. Dios compara la conducta de su pueblo a la de una ramera. El pueblo dio las espaldas a la adoración del Dios verdadero para adorar ídolos. Su fe era pobre, impura y adulterada. La idolatría, ya sea externa o interna, es adulterio espiritual, pues el idólatra viola su compromiso con Dios por ir tras otra cosa. Jesús llamó adúlteros a la gente de sus días, aun cuando eran estrictos en lo religioso. La Iglesia es la «Esposa» de Cristo (Apocalipsis 19.7) y por la fe podemos revestirnos con su justicia. ¿Se ha vuelto impura su fe? Pida a Dios que lo restaure. Mantenga su devoción a Él fuerte y pura.

1.25 Dios prometió refinar a su pueblo como un metal en una fundición. Este proceso requiere fundir el metal y limpiarlo de escorias hasta que el trabajador vea su propia imagen en el metal líquido. Debemos tener la disposición de someternos a Dios, permitiéndole limpiar nuestro pecado o nuestra imperfección hasta que reflejemos su imagen.

1.29, 30 A través de la historia, la encina ha sido un símbolo de fortaleza, pero el pueblo las adoraba. Ezequiel menciona que las arboledas de encinas se usaban como lugares de adoración idolátrica (Ezequiel 6.13). ¿Es usted devoto de los símbolos de fortaleza y poder que se oponen a Dios, queriendo tomar el lugar de Él en su vida? ¿Posee intereses y compromisos donde su amor por ellos linda con la adoración? Que Dios sea su primera lealtad. Todo lo demás desaparecerá con el tiempo y se consumirá bajo su escrutinio.
1.31 Una chispa en la estopa enciende un fuego rápido y devorador. Dios compara a los hombres fuertes cuyas malas acciones los devoran hasta arder como la estopa. Nuestras vidas pueden destruirse pronto por una pequeña pero mortal chispa de maldad. ¿Qué peligros de «incendios» potenciales debe retirar de su vida?
Capítulo 2

2.2 El templo se construyó sobre el monte de Jehová, monte Moriah, bien visible a toda la gente en Jerusalén. Si desea más información sobre el significado del templo, véase la nota a 2 Crónicas 5.1ss. En los últimos días el templo atraerá las naciones, no por su arquitectura ni prominencia, sino por la presencia e influencia de Dios.

2.2–4 Dios le otorgó a Isaías el don de ver el futuro. Aquí Dios muestra a Isaías lo que a la larga le sucedería a Jerusalén. Apocalipsis 21 describe el glorioso cumplimiento de esta profecía en la nueva Jerusalén, donde se les permitirá entrar solo a los que sus nombres aparezcan escritos en el libro del Cordero. Dios hizo un pacto (promesa) con su pueblo y nunca lo quebrantará. La fidelidad de Dios nos da esperanza para el futuro.

2.4, 5 Aquí se nos habla de un futuro maravilloso de paz, cuando instrumentos de guerra se convertirán en instrumentos de labranza. Cuando se nos enseñarán las leyes de Dios y las obedeceremos. Sabemos que un día Dios quitará todo el pecado que ocasiona guerras, conflictos y otros problemas. Aun así no debemos esperar para obedecer a Dios. A Judá y a nosotros se nos habla en 2.5, debemos caminar a la luz de Dios ahora. Aunque nos aguarda nuestra recompensa eterna, ya podemos disfrutar de los muchos beneficios de la obediencia a medida que aplicamos la Palabra de Dios a nuestras vidas.

2.6 El pueblo seguía prácticas del Imperio Asirio. La frase «agoreros, como los filisteos» significaba afirmar conocer y controlar el futuro por el poder de los demonios o la interpretación de los presagios. Dios prohibió estas prácticas (véanse Levítico 19.26; Deuteronomio 18.10, 14). Los filisteos adoraban a Dagón, Astoret y a Baal-zebub. Durante los períodos más pecaminosos de su historia, el pueblo de Israel adoró a estos dioses paganos además de adorar a Jehová, e incluso les dieron nombres hebreos.

2.8, 9 Bajo el reinado de los reyes malvados, la idolatría floreció en Israel y en Judá. Unos pocos reyes buenos en Judá la detuvieron durante sus reinados. Aún continúa la adoración de objetos que simbolizan poder a pesar de que muy poca gente adora imágenes esculpidas o moldeadas. Rendimos homenajes a nuestros automóviles, casas, estrellas deportivas, celebridades, dinero, etc. La idolatría es mala porque: (1) insultamos a Dios cuando adoramos algo que creó y no lo adoramos a Él; (2) nos impide conocer y servir a Dios cuando ponemos nuestra confianza en cualquier cosa que no sea Él; (3) nos hace confiar en nuestros propios esfuerzos y no en Dios (véase también Deuteronomio 27.15).
2.12 El «día de Jehová de los ejércitos» es el día del juicio, el momento cuando Dios juzgará a buenos y a malos. El día vendrá y desearemos estar a bien con Dios cuando vuelva. Como primer paso hacia el desarrollo de una relación con Dios, debemos exaltarlo solo a Él (2.11, 17).

2.15-17 Las torres altas eran parte de la defensa de una ciudad o nación. Esta frase se refiere a la seguridad basada en fortalezas militares. «Naves de Tarsis» ilustran prosperidad económica. Nada es comparable con Dios ni digno de ocupar el lugar que Él debe tener en nuestros corazones. Depositar nuestra esperanza en otra cosa no es más que un falso orgullo. Confíe solo en Dios.

2.19 Véase Apocalipsis 6.15–17 para una descripción del temor de los enemigos de Dios en el día de su ira.
2.22 «Cuyo aliento está en su nariz» se refiere a la mortalidad del ser humano. Las personas están muy limitadas en comparación a Dios. No son confiables, son pecadoras y cortas de vista. A menudo confiamos vida y futuro más rápidamente a seres humanos mortales, en vez de confiar en el Dios que todo lo sabe. Tenga cuidado con la gente en la que quiere confiar en lugar de Dios. Recuerde que solo Él es completamente digno de confianza, debido a que nos ama con un amor eterno (Salmo 100.5).
Capítulo 3

3.1–3 Jerusalén sitiada, sus líderes destruidos. Esta triste descripción pronto se volvería una realidad. La desobediencia de la gente acarrearía serias aflicciones y gran destrucción, así como Dios lo advirtió (Deuteronomio 28).

3.2 Isaías no condonaba el uso de adivinos al incluirlos en esta lista. Mostraba lo bajo que había caído la nación.

3.4-9 Esta sección describe lo que sucede cuando una nación pierde su liderazgo.

3.9–11 El pueblo estaría orgullosos de sus pecados, alardeando de ellos abiertamente. El pecado destruye al ser humano. En el mundo actual, la vida pecaminosa parece encantadora, excitante y audaz. Sin embargo, a pesar de la forma en la que la sociedad lo perciba, el pecado es algo malo ya que a la larga nos hará miserables y nos destruirá. Dios trata de protegernos al advertirnos acerca del daño que podemos causarnos al pecar. Los que se enorgullecen de sus pecados recibirán el merecido castigo de Dios. Rechazan el camino de vida de Dios (véase Salmo 1) y la única alternativa es el camino de la destrucción.

3.10,11 En medio de su mensaje sombrío, Dios nos da esperanza: A la larga el justo recibirá la recompensa de Dios y el malvado su castigo. Es desalentador ver que el malvado prospere mientras nos sentimos derrotados cuando seguimos el plan de Dios. Aun así, ¡debemos continuar asidos a la verdad de Dios y cobrar ánimo! Al final, Dios traerá justicia y recibiremos su recompensa si hemos sido fieles.

3.14 Los ancianos y los príncipes eran responsables de ayudar a la gente, pero en vez de eso defraudaban al pobre. Debido a que fueron líderes injustos, Isaías dijo que serían los primeros en recibir la ira de Dios. Los líderes tendrán que rendir cuentas de cómo ejercieron su liderazgo. Si usted está en una posición similar, debe hacerlo de acuerdo con los mandamientos justos de Dios. La corrupción acarrea la ira de Dios, sobre todo si otros siguen su ejemplo.

3.14 ¿Por qué la justicia es tan importante en la Biblia? (1) La justicia es parte de la naturaleza de Dios; es la forma de administrar el universo. (2) Es un deseo natural en cada persona. Incluso como pecadores, todos queremos que se nos haga justicia. (3) Cuando los líderes del gobierno y de la iglesia son injustos, los pobres y los desvalidos sufren. Por lo tanto, impide su adoración a Dios. (4) Dios tiene al pobre en alta estima. Son los que con mayor probabilidad se vuelvan a Él para pedirle ayuda y consuelo. Entonces, la injusticia ataca a los hijos de Dios. Cuando no hacemos algo para ayudar al oprimido, en realidad nos aliamos al opresor. Debido a que seguimos solo a Dios, debemos defender la justicia.

3.16–26 Las mujeres de Judá se afanaron más por la ropa y la joyería que por Dios. Se vestían para llamar la atención, ganar aprobación y estar a la moda. Pasaban por alto el verdadero propósito de la vida. En vez de preocuparse por la opresión que las rodeaba (3.14, 15), procuraban autosatisfacerse, solo pensaban en ellas. Los que abusan de sus posesiones terminan sin nada. Estos versículos no van en contra de la ropa ni de las alhajas, sino son un castigo sobre quienes los usan con derroche mientras se ciegan ante las necesidades de los demás. Cuando Dios lo bendiga, no haga alarde de su riqueza. Utilice lo que tiene para ayudar a los demás, no para impresionarlos.

Capítulo 4

4.2–4 «El renuevo de Jehová» tal vez se refiera al Mesías, a pesar de que algunos piensan que se refiere a Judá. En medio de la tribulación predicha por Isaías, algunas personas recibirán la protección de la misericordia amorosa de Dios. Los protegidos serán el pueblo de Dios cuando el Mesías gobierne la tierra (Jeremías 23.5, 6; Zacarías 6.12, 13). Se distinguirán por su santidad, no por su riqueza ni prestigio. Esta santidad es el resultado de un deseo sincero de obedecer a Dios y de una profunda devoción a Él. La maldad no siempre continuará como está ahora. Dios le pondrá fin y sus seguidores fieles disfrutarán su reino glorioso.

Capítulo 5

5.1–7 La lección de la viña muestra que la nación escogida por Dios debía dar fruto para llevar a cabo su obra, para defender la justicia. Produjo fruto, pero este fue ácido y malo. Este pasaje utiliza un juego de palabras: las palabras hebreas que se traducen juicio y vileza suenan muy parecidas, así como las empleadas para justicia y clamor. Jesús dijo: «Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7.20). ¿Ha examinado últimamente su propio «fruto»? ¿Es dulce o ácido?

5.8–25 En esta sección, Dios condena seis pecados: (1) explotar a otros (5.8–10); (2) embriaguez (5.11, 12); (3) pecar con orgullo y sarcasmo (5.18, 19); (4) confundir las normas morales (5.20); (5) presunción (5.21); y (6) pervertir la justicia (5.22–24). Debido a estos pecados, Dios castigó a Israel con destrucción mediante Asiria (5.25–30). Un destino similar le esperaba a Judá si no se volvía de sus pecados.

5.11–13 Estos hombres pasaban muchas horas bebiendo y festejando, pero Isaías predijo que muchos a la larga morirían de hambre y de sed. Es irónico, pero nuestros placeres, si no tienen la bendición de Dios, pueden destruirnos a la larga. Dejar a Dios fuera de nuestras vidas permite que el pecado entre en ellas. Dios quiere que disfrutemos de la vida (1 Timoteo 6.17), pero que evitemos esas actividades que nos pueden apartar de Él.

5.13 Los héroes de la nación, «su gloria», sufrirían la misma humillación que la gente común. ¿Por qué? Porque vivieron de acuerdo a sus propios valores y no según los de Dios. A muchos de los héroes actuales de los medios de comunicación y deportivos los idolatran debido a su capacidad para vivir según les place. ¿Son sus héroes los que desafían a Dios o los que desafían al mundo para servir a Dios?

5.18, 19 Hay personas que arrastran sus pecados junto con ellas. Algunas lo hacen con orgullo, pero para otras sus pecados se han vuelto una carga que los aplasta. ¿Está usted arrastrando pecados a montones que se niega a abandonar? Antes de que se vea acabado e inútil, vuélvase al Único que promete quitarle la carga de pecado y reemplazarla con un propósito para la vida que es un gozo cumplir (véase Mateo 11.28–30).

5.20 Cuando la gente no observa con cuidado la distinción entre el bien y el mal, pronto sobreviene la destrucción. Es muy fácil decir: «Nadie puede decidir por otro lo que es bueno o malo». Pueden pensar que emborracharse no es dañino, que las relaciones extramaritales no son malas o que el dinero no los controla de verdad. Pero cuando damos excusas por nuestras acciones, quebrantamos la diferencia entre el bien y el mal. Si no tomamos la Palabra de Dios, la Biblia, como nuestra regla, pronto toda las alternativas morales de la vida parecerán confusas. Sin Dios, vamos directo al fracaso y a mucho sufrimiento.

5.24 El pueblo sufrió debido a que rechazó la ley de Dios. Es muy triste ver que tanta gente en la actualidad anda en busca de significado en la vida mientras que echan a un lado la Palabra de Dios. Podemos evitar cometer el error de Israel y de Judá al hacer que la lectura de la Biblia ocupe un alto lugar en nuestra vida.

5.26–30 Este pasaje describe lo que Dios haría si el pueblo lo desobedeciera (Deuteronomio 28). Asiria comenzó a atormentar a Israel durante el reinado de Acaz (735–715 a.C). Este fuerte agresor destruyó el reino del norte en 722 a.C. y dispersó al pueblo en todo su imperio. El pecado tiene sus consecuencias. Si a lo mejor no son inmediatas, vendrán de todas maneras.

Capítulo 6

6.1 El año de la muerte del rey Uzías fue aproximadamente en 740 a.C. Murió de lepra por tratar de realizar los deberes del sumo sacerdote (2 Crónicas 26.20, 21). Si bien fue en general un buen rey y su reino fue largo y próspero, muchas de sus súbditos se apartaron de Dios.

6.1ss La visión de Isaías fue su llamado para ser el mensajero de Dios para su pueblo. A Isaías se le encomendó una misión difícil, tenía que decirle a las personas, que se creían bendecidas por Dios, que Él las iba a destruir debido a su desobediencia.

6.1ss La sublime visión que Isaías tuvo de Dios en 6.1–4 nos da un sentido de la grandeza, misterio y poder de Dios. El ejemplo de Isaías al reconocer su pecaminosidad delante de Dios nos anima a confesar nuestro pecado. Su descripción del perdón nos recuerda que también Dios nos perdona. Cuando reconocemos cuán grande es Dios, cuán pecadores somos y el alcance de su perdón, recibimos poder para hacer su obra. ¿Cómo se mide su concepto de la grandeza de Dios con el de Isaías?

6.1-3 El trono, los serafines o ángeles que lo servían y el triple santo enfatiza la santidad de Dios. El serafín era un tipo de ángel cuyo nombre se deriva de la palabra «arder», quizás indicando su pureza como ministro de Dios. En un tiempo donde la decadencia moral y espiritual alcanzó su cima, era importante para Isaías ver a Dios en su santidad. Santidad significa ser moralmente perfecto, puro y apartado del pecado. Nosotros también necesitamos descubrir la santidad de Dios. Las frustraciones diarias, las presiones sociales y los defectos reducen nuestra visión de Dios. Necesitamos tener la visión de un Dios alto y sublime, como el que la Biblia menciona, que nos dé el poder para enfrentar los problemas y las preocupaciones. La perfección moral de Dios vista como es debido, nos purificará del pecado, limpiará nuestra mente de problemas y nos permitirá adorarlo y servirle solo a Él y servirle.

6.5-8 Viendo al Señor y escuchando la alabanza de los ángeles, Isaías se dio cuenta de que era impuro ante Dios, sin ninguna esperanza para poder alcanzar el nivel de santidad de Él. Sin embargo, cuando el carbón encendido tocó sus labios, le dijeron que sus pecados eran pecados. No fue el carbón lo que lo limpió, sino Dios. En respuesta, Isaías se sometió por entero a su servicio. No importaba cuán difícil sería su tarea, dijo: «Heme aquí, envíame a mí». Fue necesario el doloroso proceso de limpieza antes de que Isaías pudiera cumplir la tarea para la que Dios lo llamaba. Antes de aceptar el llamado de Dios para hablar de Él a los que nos rodean, debemos estar limpios, como Isaías, confesar nuestros pecados y someternos al control de Dios. Quizás resulte doloroso que Dios nos purifique, pero es necesario a fin de poder representar verdaderamente a Dios, el cual es puro y santo.

QUIEN ERA ISAÍAS

Árboles y profetas poseen al menos una característica en común importante: ambos se plantan para el futuro. Aun así, a menudo se pasan por alto a los árboles y profetas jóvenes. Isaías es uno de los mejores ejemplos de esto. La gente de su tiempo podía haberse salvado por sus palabras. Sin embargo, no quiso creer. Con el paso de los siglos, sin embargo, las palabras de Isaías se han proyectado sobre toda la historia.
Isaías estuvo activo como profeta durante los reinados de cinco reyes, aunque no se proponía ser profeta. En la época que murió el rey Uzías, lo designaron escriba del palacio real de Jerusalén. Era una profesión respetable, pero Dios tenía otros planes para su siervo. La narración de Isaías acerca del llamado de Dios deja muy pocas dudas acerca de lo que motivó al profeta durante la siguiente mitad del siglo: Su visión de Dios fue inolvidable.
El encuentro con Dios impactó para siempre el carácter de Isaías. Reflejó al Dios que representaba. Los mensajes de Isaías, algunos consoladores y otros de confrontación, son tan distintos que algunos se han preguntado si acaso no pertenecen a diferentes escritores. El testimonio de Isaías es que los mensajes procedían del Único capaz de ser perfecto en justicia y en misericordia: Dios mismo.
Cuando llamó a Isaías para ser profeta, Dios no lo alentó con predicciones de gran éxito. Le dijo que el pueblo no lo escucharía. Pero tenía que hablar y escribir sus mensajes de todas formas ya que a la larga alguien sí lo oiría. Dios comparó a su pueblo con un árbol que debe talarse para que otro nuevo crezca de las viejas raíces (Isaías 6.13).
Nosotros, que somos parte de ese futuro, podemos ver cuántas de esas promesas que Dios nos dio mediante Isaías se han cumplido en Jesucristo. Además, también tenemos la esperanza de saber que Dios está activo en toda la historia, incluyendo la nuestra.

Puntos fuertes y logros:
• Considerado el profeta más grande del Antiguo Testamento
• Citado al menos cincuenta veces en el Nuevo Testamento
• Tuvo mensajes poderosos de juicio y esperanza
• Llevó a cabo un sólido ministerio a pesar de la poca respuesta positiva de sus oyentes
• Su ministerio abarcó los gobiernos de cinco reyes de Judá

Lecciones de su vida:
• La ayuda de Dios es necesaria para enfrentar con eficacia el pecado de la gente, a la vez que se consuela
• Uno de los resultados de experimentar el perdón es el deseo de anunciarlo a otros
• Dios es puro y perfectamente santo, justo y amoroso

Datos generales:
• Dónde: Jerusalén
• Ocupaciones: Escriba, profeta
• Familiares: Padre: Amoz. Hijos: Sear-jasub, Maher-salal-hasbaz
• Contemporáneos: Uzías, Jotam, Acaz, Ezequías, Manasés, Miqueas

Versículo clave:
«Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6.8).
La historia de Isaías se relata en 2 Reyes 19.2–20.19. Se menciona también en 2 Crónicas 26.22; 32.20, 32; Mateo 3.3; 8.17; 12.17–21; Juan 12.38; Romanos 10.16, 20, 21.

CAPITULO 6.8 Mientras más claramente Isaías veía a Dios (6.5), más consciente estaba de su propia impotencia e insuficiencia para hacer cualquier cosa de valor perdurable sin Él. No obstante, estaba dispuesto a ser el vocero de Dios. Cuando Él llama, ¿dirá también usted: «Heme aquí. Envíame a mí»?

6.9–13 Dios dijo a Isaías que el pueblo oiría, pero no entendería su mensaje porque engrosaron (endurecieron) sus corazones más allá del arrepentimiento. La paciencia de Dios con su rebelión crónica finalmente se agotó y su castigo fue abandonarlos a su rebelión y dureza de corazón. ¿Por qué Dios envió a Isaías si sabía que no le prestarían atención? Si bien la nación sola no se arrepentiría y cosecharían el castigo, algunos sí escucharían. En 6.13 Dios explica su plan para un remanente (simiente santa) de seguidores fieles. Dios es misericordioso aun cuando juzga. Su promesa de preservar a su pueblo nos infunde aliento. Si le somos fieles, podemos tener la certeza de su misericordia.

6.11-13 ¿Cuándo oiría el pueblo? Solo cuando llegaran al final y no tuvieran a quien recurrir más que a Dios. Esto sucedería cuando ejércitos invasores destruyeran la tierra y se llevara a la gente al cautiverio. La décima parte quizás se refiera a los que se quedaron en la tierra después del cautiverio o a los que regresaron de Babilonia para reconstruir la nación. Ambos eran aproximadamente una décima parte de la población total. ¿Cuándo oiremos a Dios? ¿Debemos acaso, al igual que Judá, pasar por calamidades antes de escucharlo? Considere lo que quizás Él le esté diciéndole y obedézcalo antes de que se le acabe el tiempo.

Capítulo 7

7.1 Transcurría el año 734 a.C. y una alianza del reino del norte de Israel y Siria estaba a punto de atacar a Acaz, rey de Judá en Jerusalén. Temía por el posible final de su reinado y porque los ejércitos enemigos fueran a matar a mucha gente o se los llevaran cautivos (2 Crónicas 28.5–21). Sin embargo, como predijo Isaías, el reino de Judá no vio su fin en ese momento. La señal de Emanuel sería de liberación.

7.2 «La casa de David» se refiere a Judá, el reino del sur. «Efraín», la tribu dominante en el norte, es una referencia a Israel, el reino del norte.

7.3 Sear-jasub significa «un remanente volverá». Dios le dijo a Isaías que le diera este nombre a su hijo como recordatorio de su plan de misericordia. Desde el principio de su juicio, Dios planeó restaurar un remanente de su pueblo. Sear-jasub le recordaba al pueblo la fidelidad de Dios para con ellos.

7.3 El «acueducto del estanque de arriba» quizás era el lugar de la fuente de Gihón, localizada al este de Jerusalén. Esta era la fuente principal de agua de la ciudad santa y también la fuente que desembocaba en el famoso túnel de Ezequías (2 Crónicas 32.30). La heredad del Lavador era un paraje bien conocido donde ropa o telas recientemente hiladas se ponían al sol para secar y blanquear (véase 32.6).

7.4–8.15 Isaías predijo la disolución de la alianza de Israel con Siria (7.4–9). Debido a esta alianza, destruirían a Israel (8.1–4). Asiria sería el instrumento que Dios utilizaría para hacerlo (7.8–25) y para castigar a Judá. Pero Dios no permitiría que Asiria destruyera a Judá (8.1–15). Los perdonaría debido a que la misericordia del plan de Dios no puede frustrarse.

7.8 Acaz, uno de los peores reyes de Judá, se negó a aceptar la ayuda de Dios y en su lugar trató de comprarla de los asirios, pagándola con el oro y la plata del templo (2 Reyes 16.8). Cuando los asirios llegaron, trajeron más problemas que ayuda. En el año 722 a.C., Samaria, la capital de Efraín (otro nombre para Israel, el reino del norte), cayó ante los ejércitos asirios, terminando así el reino del norte.

7.12 Acaz pareció recto al decir que no probaría a Dios con una señal («No pediré, y no tentaré a Jehová»). En realidad, Dios le dijo que pidiera, sin embargo, Acaz no quería saber lo que Dios tenía que decir. A menudo utilizamos algunas excusas, tales como no querer molestar a Dios, para evitar comunicarnos con Él. No permita que nada le impida seguir escuchando y obedeciendo a Dios.

7.14–16 Virgen se traduce de una palabra hebrea que significa mujer soltera con suficiente edad para estar casada, mujer sexualmente madura (véanse Génesis 24.43; Éxodo 2.8; Salmo 68.25; Proverbios 30.19; Cantar de los cantares 1.3; 6.8). Algunos han comparado a esta joven con la esposa de Isaías y su hijo recién nacido (8.1–4). Pero no podía ser ella, dado que ya tenía un hijo, Sear-jasub, y a su segundo hijo no lo llamaron Emanuel. Algunos creen que quizás la primera esposa de Isaías había muerto y entonces esta es su segunda esposa. Lo más probable es que esta profecía tuviese un doble cumplimiento. (1) Una joven mujer soltera de la casa de Acaz se casaría y tendría un hijo. Antes que pasaran los tres años (un año para el embarazo y dos para que el niño tuviera edad para hablar), serían destruidos los dos reyes invasores. (2) Mateo 1.23 cita Isaías 7.14 para mostrar un cumplimiento posterior de esta profecía en la cual una virgen llamada María concibió y dio a luz un hijo, Emanuel, el Cristo.

7.18 La mosca y la abeja son símbolos del juicio de Dios (véase Éxodo 23.28). Egipto y Asiria en esta ocasión no devastaron Judá. Ezequías sucedió a Acaz como rey y honró a Dios, por lo tanto Él contuvo su mano de juicio. Dos reyes malvados gobernaron antes de Josías, de quien se decía que no había habido otro rey que se convirtiese tan completamente a Dios como él (2 Reyes 23.25). Sin embargo, el destino de Judá estaba marcado por la maldad extrema del padre de Josías, Amón. Durante el reinado de Josías, Egipto marchó en contra de los asirios. Josías entonces le declaró la guerra a Egipto, a pesar de que Dios le había dicho claramente que no lo hiciera. Después de morir (2 Crónicas 35.20–27), solo reyes débiles gobernaron Judá. Después de tres meses, los egipcios se llevaron al hijo de Josías, Joacaz. Nabucodonosor se llevó a Babilonia a Joacim, el siguiente rey. Egipto y Asiria asestaron un golpe mortal a Judá.

7.20 Israel cayó porque contrató a Asiria para que los salvara (2 Reyes 16.7, 8). Símbolo de humillación total: «raerá» con navaja el pelo de Judá. Números 6.9 explica que después de contaminada, una persona que se apartaba para Dios tenía que rasurar su cabeza como parte del proceso de purificación. Rasurar el pelo del cuerpo era una vergüenza, una exposición a la desnudez. Para un hebreo era humillante que se le rasurara la barba (2 Samuel 10.4, 5).

7.21–25 Hollarían los ricos campos de Judá hasta convertirlos en pastizales adecuados solo para apacentar ganados. Ya no sería una tierra de abundancia, una tierra de la «que fluye leche y miel» (Éxodo 3.8), sino una de mantequilla, miel y espinos.

Capítulo 8

8.1–4 Estos versículos predicen la caída de Siria e Israel. Siria cayó ante Asiria en 732 a.C. e Israel la siguió en el año 722 a.C. Isaías colocó su mensaje en una tabla en un lugar público con letras grandes para que todos lo leyeran. Dios quería advertir a todo su pueblo.

8.6-8 «Las aguas de Siloé, que corren mansamente» se refiere al cuidado tierno y constante de Dios. Debido a que Judá rechazó la protección amorosa de Dios al buscar la ayuda de otras naciones, Dios la castigaría. Vemos dos atributos distintos de Dios: amor e ira. Olvidar su amor y dirección trae como resultado el pecado y provoca su ira. Debemos reconocer las consecuencias de nuestras elecciones. Dios quiere protegernos de las malas decisiones, pero nos sigue dando la libertad para tomarlas.

8.7,8 El corazón del Imperio Asirio estaba localizado entre los ríos Tigris y Éufrates. Este desbordamiento del río es una forma poética de describir la fuerza arrolladora del ejército asirio.

8.9 Ser «quebrantados» significa perder valor ante la presión que ejerce el temor repentino.

8.16 «Ata el testimonio» y «sella la ley» significa que las palabras se escribirían y preservarían para futuras generaciones. Debido a que algunas personas trasmitieron fielmente estas palabras de generación en generación, hoy tenemos el libro de Isaías. Cada uno de nosotros necesita asumir la responsabilidad de trasmitir la Palabra de Dios a sus hijos y nietos, animándolos a amar la Biblia, a leerla y aprender de ella. Entonces ellos harán lo mismo, trasmitiendo la palabra fielmente a sus hijos y nietos.

8.17 Isaías decidió esperar en Dios, aunque Él «escondió su rostro de la casa de Jacob». Pasaron setecientos años para que se cumplieran muchas de las profecías que el Señor dio mediante los profetas, otras aún siguen sin cumplirse. ¿Está usted dispuesto a aceptar el tiempo de Dios y no el suyo?

8.19 El pueblo consultaría a los encantadores y adivinos para buscar respuestas de los muertos, en vez de consultar al Dios viviente. Solo Él conoce el futuro y solo Él es eterno. Podemos confiar en su dirección.

8.21 Después que rechazaron el plan de Dios, el pueblo de Judá lo culparía de sus tribulaciones. La gente culpa continuamente a Dios por los problemas que se busca. ¿Cómo responde usted a los resultados desagradables de sus propias decisiones? ¿A quién culpa? En vez de culpar a Dios, busque la manera de crecer a través de sus fracasos.

Capítulo 9

9.1 En nuestro pesimismo y desesperación, tememos que las tristezas y los problemas nunca terminen. Pero nos consuela esta certeza: aunque Dios no nos saque de nuestros problemas, nos guiará a salvo a través de ellos si lo seguimos con todo el corazón.

9.1–7 Este niño que se transformaría en su libertador es el Mesías, Jesús. Mateo cita estos versículos al describir el ministerio de Cristo (Mateo 4.15, 16). Los territorios de Zabulón y Neftalí representan a todo el reino del norte. Estos también eran los territorios en los que Jesús creció y a menudo ministró. Por eso verían una «gran luz».

9.2 El apóstol Juan se refirió también a Jesús como la «luz» (Juan 1.9). Jesús se refirió a sí mismo como «la luz del mundo» (Juan 8.12).

9.2-6 En un momento de gran oscuridad, Dios prometió enviar una Luz que brillaría en cualquier persona que viviera en la sombra de la muerte. Él es «Admirable, Consejero» y «Dios fuerte». Este mensaje de esperanza se cumplió con el nacimiento de Cristo y el establecimiento de su reino eterno. Vino a liberar a todas las personas de la esclavitud del pecado.

NOMBRES DEL MESÍAS
Isaías utilizó cinco nombres para describir al Mesías. Estos tienen un significado especial para nosotros.
Admirable
Excepcional, sublime y sin par.

Consejero
El de consejos adecuados.

Dios fuerte
Dios encarnado.

Padre eterno
No tiene límite de tiempo; es Dios nuestro Padre.

Príncipe de paz
Su gobierno es de justicia y paz.

9.8-10 El orgullo de Israel le llevó a pensar que se recuperaría y reconstruiría con sus fuerzas. A pesar de que Dios hizo de Israel una nación y le dio una tierra para ocupar, el pueblo depositó su confianza en sí mismo y no en Él. Muy a menudo nos vanagloriamos de nuestros logros, olvidándonos que es Dios el que nos ha dado toda la capacidad que tenemos. Incluso nos vanagloriamos de nuestra posición única como cristianos. A Dios no le complace ningún tipo de vanidad ni de autoconfianza debido a que rompe nuestro contacto con Él.

9.21 Efraín y Manasés eran tribus del reino del norte, descendientes de los dos hijos de José. Sostuvieron una guerra civil debido a su egoísmo y maldad (véase Jueces 12.4).

Capítulo 10

10.1 Dios juzgará a los jueces corruptos y a los que dictan leyes injustas. Los que oprimen a otros serán oprimidos. No basta con vivir en una tierra fundada en la justicia, cada individuo debe tratar con justicia al pobre y al indefenso. No delegue su responsabilidad a su nación ni a su iglesia. Usted es responsable de sus actos ante Dios.

10.7 A pesar de que Asiria no sabía que era parte del plan de Dios, Él la usó para juzgar a su pueblo. Dios lleva a cabo sus planes en la historia a pesar de la gente o de las naciones que lo rechazan. ¡No solo estableció el mundo y lo dejó que se las arreglara por su cuenta! Debido a que nuestro Dios todopoderoso y soberano sigue hoy con el dominio de todo, nos sentimos seguros incluso en un mundo tan cambiante.

10.9 Calno, Carquemis, Hamat, Arfad, Samaria y Damasco fueron ciudades que Asiria conquistó. Con la seguridad de grandes victorias que ensancharían su imperio, el rey de Asiria dio su arrogante discurso. Ya Asiria había conquistado varias ciudades y pensó que derrotarían a Judá al igual que las demás. Muy poco sabía el rey que estaba bajo la mano poderosa de Dios.

10.10 Samaria y Jerusalén tenían tantos ídolos que eran impotentes ante la máquina militar asiria. Solo el Dios del universo podía derrotar a Asiria, pero no sin antes usar a los asirios para sus propósitos.

10.12 Pronto se cumplió la profecía sobre el juicio de los asirios. En el año 710 a.C., el ángel de Jehová mató a ciento ochenta y cinco mil soldados asirios (37.36, 37). Más tarde, el Imperio Asirio cayó ante Babilonia para nunca volverse a levantar como potencia mundial.

10.12 Los asirios fueron soberbios. Pensaron que todo lo lograron gracias a su poder. Los logros pueden distorsionar nuestra perspectiva si no reconocemos que Dios es el que cumple sus propósitos a través de nosotros. Cuando pensamos que somos lo bastante fuertes para hacer cualquier cosa, estamos condenados al fracaso ya que la soberbia nos ha cegado a la realidad de que Dios tiene el control supremo.

10.15 Ningún instrumento ni herramienta lleva a cabo su propósito sin una gran fuerza. Los asirios fueron instrumentos en las manos de Dios, pero fracasaron en reconocerlo. Cuando una herramienta se envanece por tener más poder que el que la usa, está en peligro de ser desechada. Solo somos útiles en el grado que permitamos que Dios nos utilice.

10.17 La caída de Asiria aconteció en 612 a.C. con la destrucción de Nínive, la ciudad capital. Asiria fue el instrumento que Dios usó para castigar a Israel, pero también la juzgaría por su maldad. Nadie escapa al castigo de Dios por el pecado, ni siquiera la nación más poderosa (Salmo 2).

10.20, 21 Luego que el ejército de Asiria fue destruido, un grupo pequeño del pueblo de Dios dejaría de depender de Asiria y comenzaría a confiar en Dios. Este remanente sería solo una fracción de la población anterior de Israel: véase Esdras 2.64, 65 para el pequeño número que regresó a Judá (véase también 11.10–16).

10.20,21 A los que permanecieron fieles a Dios a pesar de los horrores de la invasión se les llama el remanente. La clave para ser parte del remanente era la fe. No basta con ser un descendiente de Abraham, vivir en la tierra prometida y confiar en Dios en su tiempo. ¿Confía usted en su herencia cristiana, en los rituales de adoración o en experiencias pasadas para estar a bien con Dios? La clave de estar separado para Dios es la fe en Él.

10.28–34 El orden en que se nombraron estas ciudades nos da una idea aproximada de la ruta que tomarían los asirios en su invasión contra Judá en 701 a.C. Partirían de Ajat (tal vez Hai) en la frontera norte con Nob (a solo 3 km de Jerusalén).

Capítulo 11

11.1–9 Asiria sería como un árbol cortado a la altura de su poder (10.33, 34), para no levantarse jamás. Judá (del linaje real de David) la cortarían como un árbol reducido al tronco. Sin embargo, a partir de ese tronco surgiría un vástago: el Mesías. Sería más grande que el árbol original y llevaría mucho más fruto. El Mesías es el cumplimiento de la promesa de Dios, de que un descendiente de David gobernaría para siempre (2 Samuel 7.16).

11.3-5 Dios juzgará con justicia y con equidad. Cuánto anhelamos que los demás nos traten con justicia, pero, ¿la damos nosotros? Odiamos a quienes basan sus juicios en la apariencia, en la falsa evidencia o en los rumores. Pero, ¿somos rápidos para juzgar a otros utilizando esas normas? Solo Cristo puede ser el perfecto Juez justo, y solo cuando Él gobierne nuestros corazones aprenderemos a tratar a los demás con justicia, así como deseamos que no traten a nosotros.

11.4,5 Judá se corrompió y ahora la rodeaban potencias extranjeras hostiles. La nación necesitaba con desesperación un avivamiento de justicia, equidad y fidelidad. Necesitaban volverse del egoísmo y mostrar justicia al pobre y al oprimido. La justicia que Dios valora es más que refrenarse de pecar. Es darse activamente a otros y ofrecerles la ayuda que necesitan.

11.6–10 Aún no había venido una época de oro, un tiempo de paz donde los niños podrían jugar con animales que antes eran peligrosos. Todo esto no se cumplió con la primera venida de Cristo. Por ejemplo, la naturaleza no ha vuelto a su balance y armonía originales (véase Romanos 8.9–22). Esta paz perfecta solo será posible cuando Cristo reine sobre la tierra.

11.11 ¿Cuándo volverá a su tierra este remanente del pueblo de Dios? La profecía del Antiguo Testamento a menudo se aplica tanto al futuro cercano como al distante. Judá iría pronto al cautiverio de Babilonia y un remanente regresaría a Jerusalén en 537 a.C. por el decreto de Ciro. En las eras venideras, sin embargo, el pueblo de Dios se dispersaría por todo el mundo. Estas ciudades representan las cuatro puntos del mundo conocido: Hamat en el norte, Egipto en el sur, Asiria en el este y las costas del mar en el oeste. Al final, el pueblo de Dios se reunirá cuando Cristo venga a reinar sobre la tierra.

11.13 Efraín es la tribu dominante del norte. Se usa como otro nombre para Israel, el reino del norte.

11.14 Edom, Moab y Amón eran tres países que colindaban con Judá (junto con Filistea). Fueron las naciones que se regocijaron con la derrota de Judá y le quitaron sus tierras.

11.15, 16 Isaías habla de un nuevo o un segundo Éxodo cuando Dios lleve de regreso a su pueblo esparcido a Israel y el Mesías venga a gobernar el mundo. Dios secó el Mar Rojo para que los israelitas pudieran cruzarlo camino a la tierra prometida (Éxodo 14). Secó el río Jordán para que la nación entrara a la tierra (Josué 3). Dios volverá a facilitar el camino de regreso para su pueblo.

Capítulo 12

12.1ss Este capítulo es un himno de alabanza, otra descripción gráfica del gozo de las personas cuando Jesucristo venga a reinar sobre la tierra. Aun ahora necesitamos expresar nuestra gratitud a Dios: agradecerle, alabarle y hablar a otros de Él. Debemos alabarlo desde lo profundo de nuestro corazón agradecido. Y debemos anunciar las buenas nuevas a los demás.

Capítulo 13

13.12 Ofir se conocía por su oro extraño y valioso. Se cree que estaba localizada en la costa sudoeste de Arabia.

13.20 Aun antes de que Babilonia se convirtiera en una potencia mundial, Isaías profetizó que si bien brillaría por un tiempo, su destrucción sería tan completa que la tierra nunca más la volverían a habitar. Babilonia, actualmente Irak, sigue en ruinas, quemada, bajo un montón de polvo y arena.

Capítulo 14

14.1 Un tema notable en Isaías es que los extranjeros (no israelitas) se unirían a los israelitas en su regreso (56.6, 7; 60.10; 61.5). La intención de Dios era que a través de su pueblo fiel, el mundo entero recibiera bendición (Génesis 12.3). Todo el mundo podría ser salvo por Cristo, a través de la familia de David. No debemos limitar el amor de Dios a nuestra gente. Dios ama a todo el mundo.

14.4-11 El significado de estos versículos pueden ser tanto del presente como del futuro relacionado con Babilonia. La ciudad y el imperio histórico serían destruidos para siempre. Babilonia también se ha usado como una ilustración de los que se oponen a Dios. Por lo tanto, al final de los tiempos, se destruirán a todos los que se opongan a Dios y el mal se quitará para siempre de la tierra.

14.5,6 El poder es transitorio. Dios permitió que Babilonia tuviera poder temporal con un propósito especial: castigar a su pueblo desobediente. Una vez cumplido el propósito, también terminó el poder. Tenga cuidado con depositar su confianza en un poder humano, pues algún día desaparecerá sin importar cuán seguro parezca.

14.12 «Lucero, hijo de la mañana» podrían ser nombres usados para adorar a los reyes de Asiria y Babilonia. Lo más probable es que signifique que desaparecerán como la estrella de la mañana, cuando salga el sol.

14.12–14 Hay varias interpretaciones sobre el que cayó del cielo en estos versículos. (1) Es Satanás, porque la persona aquí mencionada es demasiado poderosa para ser cualquier rey humano. Además, Satanás encaja en los versículos 12–14, no así con el resto del capítulo. (2) Podría ser Senaquerib o Nabucodonosor, reyes que tenían un poder supremo. Sus pueblos los consideraban dioses. Estos reyes deseaban gobernar el mundo. (3) Podrían ser ambos, Satanás y un gran rey humano, tal vez Nabucodonosor ya que Babilonia se describe como un trono del mal en Apocalipsis 17, 18. El pecado de Satanás y Babilonia fue la soberbia. Común a estos tres puntos de vista es la verdad de que la soberbia está en contra de Dios y tendrá como resultado su castigo. Israel cometió el error de ser muy orgulloso para depender de Dios y nosotros somos vulnerables a cometer el mismo error.

14.24–27 Esta profecía se cumplió como lo predijo Isaías (véanse 2 Reyes 19 e Isaías 37.21–38).

14.28–31 Isaías recibió este mensaje de Dios en 715 a.C., el año en que murió el rey Acaz de Judá. «La vara del que te hería» (14.29) no fue Acaz sino Salmanasar V. El «humo que vendrá del norte» (14.31) se refiere a soldados de Salmanasar de Asiria.

Capítulo 15

15.1 Moab estaba localizada al este del Mar Muerto. Los moabitas eran descendientes de Lot surgidos de su relación incestuosa con su hija mayor (Génesis 19.31–38). Moab siempre fue enemiga de Israel. La oprimió e invadió su tierra (Jueces 3.12–14), peleó en contra de Saúl (1 Samuel 14.47) y en contra de David (2 Samuel 8.2, 11, 12). Moab recibiría el castigo por el trato duro que dio a Israel.

Capítulo 16

16.1ss Atacados por los asirios, los refugiados moabitas huirían a Sela, ubicada en la nación de Edom hacia el sur. Los moabitas en su desesperación enviarían un tributo de corderos a Jerusalén pidiendo la protección de Judá. Jerusalén sería un buen refugio por un tiempo. Isaías aconsejó a Judá que aceptará a estos refugiados como una señal de compasión en el momento devastador de su enemigo.

16.10 Un momento de gran gozo en los viñedos era pisar las uvas (extraer el zumo de las uvas al pisarlas con los pies descalzos) que se realizaba durante la temporada de cosecha. Sin embargo, el gozo de la cosecha pronto terminaría, debido a que olvidaron a Dios y se rebelaron en su contra.

16.12 Cuando el pueblo de Moab experimentó la ira de Dios, buscó a sus propios ídolos y dioses. Nada sucedió, sin embargo, porque no contaron con alguien que los salvara. Buscamos nuestras vías de escape para enfrentar los problemas diarios. El efecto es el mismo: ningún placer, pasatiempo ni religión hecha por hombres vendrá a salvarnos. Nuestra esperanza radica en Dios, el único que puede escucharnos y ayudarnos.

16.13, 14 Tiglat-pileser III invadió Moab en 732 a.C., Senaquerib invadió Moab el mismo año que Judá, 701 a.C. El primer suceso ocurrió tres años después de la profecía de Isaías, marcándolo como un verdadero profeta. En estos sucesos, el pueblo de Israel vio que la profecía se cumplía ante sus propios ojos.

Capítulo 17

17.1ss Israel y Siria se aliaron para pelear contra Asiria. Sin embargo, Tiglat-pileser III capturó Damasco, la capital de Siria, en 732 a.C., y anexó la parte norte de Israel al Imperio Asirio. Entonces Acaz, rey de Judá, pagó tributo a Tiglat-pileser III (2 Reyes 16.1–14).

17.7-11 El mensaje de Dios a Damasco es de destrucción completa. Los sirios se apartaron del Dios que pudo salvarlos, dependiendo en su lugar de sus ídolos y su propia fuerza. No importó cuánto éxito tuvieran, el castigo de Dios fue seguro. A menudo dependemos de las trampas del éxito (automóviles lujosos, pasatiempos, ropa, casas) para sentirnos llenos. Sin embargo, Dios nos dice que cosecharemos dolor y sufrimiento si dependemos de cosas temporales para obtener seguridad eterna. Si no queremos que se nos dé el mismo trato que Damasco recibió, debemos volvernos de esos falsos encantos y confiar en Dios.

17.8 Los símbolos de Asera eran imágenes de esta diosa cananea y consorte femenino de Baal. Quizás la reina Jezabel llevó la adoración de Asera al reino del norte. El culto alentaba prácticas sexuales inmorales y atraía a mucha gente. La Biblia condena la adoración de los símbolos de Asera (Éxodo 354.13; Deuteronomio 12.21) y el rey Manasés fue condenado por colocar una imagen de ella en el templo (2 Reyes 21.7). A diferencia de los dioses paganos, Dios no trata de atraer a grandes multitudes, sino que busca el mayor bienestar para todas las personas.

Capítulo 18

18.1ss Quizás esta profecía data de los días de Ezequías (2 Reyes 19–20). La tierra que «hace sombras con las alas» se refiere a langostas y probablemente ilustra los ejércitos de Etiopía. El rey etíope escuchó que el gran ejército asirio marchaba hacia el sur, es decir hacia ellos. Envió mensajeros a las cabeceras del Nilo para pedir a las naciones circunvecinas que formaran una alianza. A Judá se le pidió lo mismo, pero Isaías dijo al mensajero que regresara a casa porque Judá solo necesitaba la ayuda de Dios para repeler a los asirios. Isaías profetizó que la destrucción de Asiria ocurriría en el tiempo oportuno (37.21–28).

18.3 Esta es una señal de la caída de Etiopía y la victoria de Asiria sobre los etíopes (véase 20.1–6).

Capítulo 19

19.1 A Egipto, nación que esclavizó al pueblo de Dios durante cuatrocientos años (Éxodo 1), la odiaba el pueblo de Israel. Aun así, Judá estaba considerando la idea de aliarse a Egipto en contra de Asiria (2 Reyes 18.17ss). Sin embargo, Isaías le advirtió en contra de esta alianza debido a que Dios destruiría a Asiria en su tiempo.

19.11-15 Egipto se distinguía por su sabiduría, pero aquí sus hombres sabios y oficiales fueron necios y engañados. La verdadera sabiduría solo puede venir de Dios. Debemos pedirle sabiduría para la vida o también nos desviarán y nos sentiremos inseguros. ¿Hay algo en su vida que lo hace sentirse confundido? Pida a Dios sabiduría para resolverlo.

ALIANZAS ACTUALES
Gobierno
Dependemos de la legislación del gobierno para proteger las decisiones morales que queremos tomar. Sin embargo, la legislación no cambiará el corazón de las personas.

Ciencia
Disfrutamos de los beneficios de la ciencia y la tecnología. Buscamos las predicciones y los análisis científicos antes de mirar la Biblia.

Educación
Actuamos como si la educación y los títulos garantizaran el futuro y el éxito, sin considerar cuáles son los planes de Dios para el futuro.

Cuidado médico
Vemos la medicina como el camino para prolongar la vida y preservar su calidad, muy aparte de la fe y de una vida moral.

Sistemas financieros
Depositamos nuestra fe en la «seguridad» financiera, haciendo tanto dinero como podamos para nosotros mismos, olvidándonos de que, si bien debemos ser sabios con nuestro dinero, debemos confiar en Dios para suplir nuestras necesidades.

Isaías advirtió a Judá que no se aliara a Egipto (20.5; 30.1, 2; 31.1). Sabía que confiar en cualquier nación o poder militar era fútil. Su única esperanza era confiar en Dios. A pesar de que no depositamos conscientemente nuestra esperanza para la liberación en alianzas políticas, es casi lo mismo, a menudo nuestra esperanza está en otras fuerzas.

19.19,23 Después del castigo, Egipto se volvería de la idolatría y adoraría al único Dios verdadero. Aun más sorprendente es la profecía de Isaías de que los dos grandes tiranos de Israel, Egipto y Asiria, se unirían en adoración. Esta profecía se cumplirá «en aquel tiempo», el día futuro del reinado de Cristo.

19.20 Cuando Egipto pida ayuda a Dios, Él enviará a su Salvador para librarlo. Nuestro Salvador, Jesucristo, está al alcance de todos los que lo llamen. ¡Podemos orar y también recibir su poder salvador! (Juan 1.12).

19.23–25 En Jesucristo, los que antes eran enemigos pueden unirse en amor. En Él, personas y naciones que se encuentran en polos opuestos, políticamente hablando, se inclinarán ante sus pies como hermanos. Cristo rompe toda barrera que amenace con las relaciones (véase Efesios 2.13–19).

Capítulo 20

20.1ss Sargón II fue rey de Asiria desde 722 al 705 a.C., y este suceso ocurrió en 711 a.C. Isaías le recuerda gráficamente a Judá que no debe depender de alianzas extranjeras para su protección.

20.2 El mandamiento de Dios a Isaías fue de andar casi desnudo durante tres años, una experiencia humillante. Dios utilizaba a Isaías para demostrar la humillación que Egipto y Etiopía experimentarían a manos de los asirios. Pero el mensaje fue realmente para Judá: No pongas tu confianza en gobiernos extranjeros o experimentarás esta misma clase de vergüenza y humillación de tus captores.

20.2 Dios pidió a Isaías que hiciera algo que parecía vergonzoso e ilógico. Por momentos, Él puede pedirnos que hagamos cosas que no comprendemos. Debemos obedecerlo con una fe completa ya que nunca nos pedirá que hagamos algo equivocado.

Capítulo 21

21.1ss «El desierto del mar» es Babilonia, al lado del golfo Pérsico. Algunos dicen que esta profecía se cumplió con la caída de Babilonia en 539 a.C. (véase Daniel 5). Sin embargo, otros dicen que se trata de una profecía de la revuelta de Babilonia en contra de Asiria aproximadamente en 700 a.C.

21.5 Si la profecía se refiere a la caída de Babilonia en el año 539 a.C., esto se refiere a la fiesta en Daniel 5.

21.6, 7 Los centinelas (vigías sobre los muros de la ciudad) aparecen a menudo en las visiones proféticas de destrucción. Son los primeros en ver que el problema se acerca. El profeta Habacuc fue un centinela (Habacuc 2.1). Quizás la visión de los jinetes de dos en dos represente el ataque de los medos y persas a Babilonia en 539 a.C.

21.8,9 Babilonia no solo era una gran ciudad poderosa, sino también estaba llena de pecados horribles (idolatría, brujería y prostitución en el templo). Babilonia era, y sigue siendo, un símbolo de todo lo que se opone a Dios. A pesar de toda su gloria y poder, Babilonia sería destruida junto con todos su ídolos. No prestarían ayuda en tiempos de problemas.

21.10 Dos pasos en el proceso agrícola del Israel antiguo era trillar y aventar. Primero, se golpeaban las espigas de trigo (a menudo empleadas para simbolizar a Israel) para romper las semillas y sacar el valioso grano que tenían en su interior (trillado). Las semillas entonces se aventaban al aire, para que se llevara el viento la paja sin valor y quedara el grano que caía de nuevo al piso (aventamiento). Israel experimentaría esta misma clase de proceso: se desecharía a la gente indigna, pecadora y rebelde, pero Dios mantendría el «grano» bueno para volver a poblar Israel.

21.11 Duma, o Edom, fue un constante enemigo del pueblo de Dios. Se regocijó cuando Israel cayó ante los asirios y esto marcó su destino (34.8ss; 63.4). Seir era otro nombre de Edom, porque la el monte de Seir se le otorgó a Esaú y sus descendientes (véase Josué 24.4). Abdías predice, en detalles, la destrucción de Edom.

21.13ss Los lugares que se enumeran aquí se encuentran todos en Arabia. Son ciudades fronterizas que controlaban las rutas del comercio a lo largo de la tierra. Esta es la predicción de desastre de Isaías.

Capítulo 22

22.1–13 «El valle de la visión» se refiere a la ciudad de Jerusalén, donde Dios se autorreveló. Atacarían a Jerusalén a menos que el pueblo de Dios regresara a Él. En lugar de eso utilizó todo medio de protección posible, excepto pedir la ayuda de Dios. Quería confiar en su ingenio, en sus armas e incluso en sus vecinos paganos (véase 2 Crónicas 32 para la descripción del sitio de Jerusalén).
22.4 Isaías le advirtió a su pueblo, pero no se arrepintieron, así que experimentarían el juicio de Dios. Debido a su desvelo, a Isaías le dolió el castigo y lo lamentó en gran manera. Algunas veces las personas por las que nos preocupamos desconocen nuestros esfuerzos por ayudarlas, por lo tanto sufren las mismas cosas que les queremos evitar. En momentos así sufrimos debido a nuestra preocupación. Dios espera que estemos junto a los demás y esto quizás algunas veces nos haga sufrir junto con ellos.

22.6,7 Los elamitas y los hombres de Kir estaban bajo el gobierno de los asirios. Todo el ejército asirio, incluyendo sus vasallos, se unieron en el ataque contra Jerusalén.

22.8-11 Los líderes hicieron lo que pudieron a fin de prepararse para la guerra: obtuvieron armas, inspeccionaron las murallas y almacenaron agua. Pero todo su trabajo fue inútil debido a que nunca pidieron la ayuda de Dios. Demasiado a menudo nos volvemos a las cosas que, aun cuando son buenas, en verdad no nos darán la ayuda que necesitamos. Debemos conseguir las armas e inspeccionar las murallas, pero Dios debe guiar el trabajo.

22.13, 14 El pueblo dijo «comamos y bebamos» porque sus esperanzas estaban perdidas. Atacados por todas partes (22.7), debieron haberse arrepentido (22.12), pero en su lugar decidieron hacer una comilona. La raíz del problema residía en que Judá no confiaba en el poder y las promesas de Dios (véanse 56.12; 1 Corintios 15.32). Cuando usted enfrente dificultades, vuélvase a Dios. En la actualidad también vemos gente que ha perdido toda esperanza. Existen dos respuestas comunes hacia la impotencia: desesperación y desenfreno. Pero esta vida no es todo lo que existe, así que no debemos actuar como si no hubiera esperanza. La respuesta adecuada es volverse a Dios y confiar en su promesa de un futuro perfecto y justo en el nuevo mundo que Él creará.
Capítulo 23

23.1ss Las profecías de Isaías en contra de otras naciones comenzaron en el este con Babilonia (capítulo 13) y terminaron en el oeste con Tiro, en Fenicia. Tiro era una de las ciudades más famosas del mundo antiguo, un importante centro de comercio con un gran puerto marítimo. Era una ciudad rica y muy perversa. A Tiro la reprendieron Jeremías (Jeremías 25.22, 27; 47.4), Ezequiel (Ezequiel 26–28), Joel (Joel 3.4–8), Amós (Amós 1.9, 10) y Zacarías (Zacarías 9.3, 4). Esta es otra advertencia en contra de las alianzas políticas con vecinos tambaleantes.
23.5 ¿Por qué Egipto se entristecería cuando Tiro cayera? Egipto dependía de la experiencia en navegación de Tiro para promover y transportar sus productos por todo el mundo. Egipto perdería un importante socio comercial con la caída de Tiro.

23.9 Dios destruiría a Tiro porque aborrecía la soberbia de su pueblo. La soberbia separa a la gente de Dios y Él no la tolerará. Debemos examinar nuestras vidas y recordar que cada verdadero logro viene de Dios, nuestro Creador. No tenemos razón alguna para vanagloriarnos.

23.15, 16 Algunos eruditos creen que estos setenta años son literales. Algunos dicen que simbolizan un largo período. Si es literal, esto quizás ocurrió entre 700 al 630 a.C. durante el cautiverio asirio de Israel, o a lo mejor fue durante los setenta años de cautiverio de los judíos en Babilonia (605–536 a.C.). En estos setenta años los judíos se olvidarían de Tiro, pero cuando regresaran del cautiverio una vez más comerciarían con él.
24–27 A estos cuatro capítulos se les llama a menudo «el Apocalipsis de Isaías». Hablan acerca del juicio de Dios por el pecado del mundo. En un principio, las profecías de Isaías iban dirigidas a Judá, luego a Israel, después a las naciones vecinas y por último al mundo entero. Estos capítulos describen los últimos días cuando Dios juzgará al mundo entero, cuando al fin, Él quitará el mal de manera permanente.

Capítulo 24

24.4,5 El pueblo no solo sufrió por sus pecados, incluso la tierra padeció los efectos de la maldad y el quebrantamiento de la Ley. En la actualidad vemos los resultados del pecado en nuestra tierra: contaminación, crimen, adicción, pobreza. El pecado afecta cada aspecto de la sociedad a tal grado, que incluso sufren los fieles a Dios. No podemos culpar a Dios por estas condiciones, ya que el pecado humano las provocó. Mientras los que somos creyentes renunciemos más al pecado, hablemos en contra de las prácticas inmorales y anunciemos la Palabra de Dios a otros, más lentamente se deteriorará nuestra sociedad. No debemos rendirnos: el pecado se ha difundido por todas partes, pero podemos distinguirnos.

24.14-16 Los creyentes que queden después que Dios juzgue a Judá cantarán glorias a su justicia. Isaías estaba apesadumbrado por el dolor que le causaba la condición de su mundo. Quizás nosotros nos deprimamos por el mal que nos rodea. En esos momentos necesitamos asirnos de las promesas de Dios para el futuro y anhelar cantar alabanzas para Él cuando restaure el cielo y la tierra.

24.21 «Ejército de los cielos en lo alto» se refiere a la fuerzas espirituales que se oponen a Dios. Nadie, ni siquiera los ángeles caídos, escaparán al merecido castigo.

Capítulo 25

25.1 Isaías exaltó y alabó a Dios porque se dio cuenta de que Él cumple sus planes según lo ha prometido. También Dios cumple las promesas que le hace a usted. Piense en las oraciones que ha contestado y alábelo por su bondad y fidelidad.

25.4 Los pobres sufrieron porque personas violentas los oprimieron. Sin embargo, a Dios le preocupan los pobres y es un refugio para ellos. Cuando estamos en desventaja o nos oprimen, podemos volvernos a Dios para recibir consuelo y ayuda. Jesús establece en Lucas 6.20 que el Reino de Dios pertenece a los pobres.

25.6 Aquí tenemos una profecía maravillosa de que «todos los pueblos» (gentiles y judíos) se unirán al banquete de Dios para celebrar la erradicación del mal y el gozo de la eternidad con Él. Indica que Dios quiere que su mensaje de salvación llegue a todo el mundo, no sólo a los judíos. Durante la fiesta, Dios destruirá a la muerte para siempre (25.7, 8). La gente que participará en este gran banquete será la que ha vivido por fe. Por eso dicen: «Este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará» (25.9). Véase también el capítulo 55 para otra descripción de este gran banquete.

25.8 Cuando Dios habla, cumple lo que dice. Consuela saber que los planes y las actividades de Dios están íntimamente relacionados a su Palabra. Cuando oramos de acuerdo a la voluntad de Dios (como se expresa en la Biblia) y reclamamos sus promesas (como declara la Biblia), Él nos escucha y responde nuestras peticiones.
25.8 La primera parte de este versículo se cita en el Nuevo Testamento para describir la victoria de Cristo sobre la muerte (1 Corintios 15.54). La suprema victoria de Dios se verá cuando se derrote a la muerte, nuestro peor enemigo (véase también Oseas 13.14). La segunda parte de este versículo se cita en Apocalipsis 21.4, la cual describe la escena gloriosa de la presencia de Dios en su pueblo.
25.10 Moab era un símbolo de todos los que se oponían a Dios y eran rebeldes hasta el final. Moab fue el enemigo de Israel por años (véase la nota a 15.1).

Capítulo 26

26.1ss La gente alabará a Dios en el Día de Jehová cuando Cristo establezca su Reino (véase capítulo 12). El capítulo 26 es un salmo de confianza, alabanza y meditación. Una vez más, Dios reveló el futuro a Isaías.
26.3 Nunca podremos evitar los conflictos en el mundo que nos rodea, pero con Dios conoceremos la paz perfecta aun en medio del caos. Cuando nos entregamos a Él, nuestra actitud es firme y estable. Apoyados por el amor inalterable y el gran poder de Dios, la confusión que nos rodea no nos conmoverá (véase Filipenses 4.7). ¿Desea la paz? Mantenga sus pensamientos y su confianza en Dios.

26.7, 8 En ocasiones «el camino del justo» no parece ser tan apacible y no es muy fácil hacer la voluntad de Dios, pero nunca estaremos solos cuando nos enfrentemos a tiempos difíciles. Dios está ahí para ayudarnos en nuestras dificultades, para consolarnos y para guiarnos. Dios lo hace al darnos un propósito (guardando nuestras mentes centradas en Él; 26.3) y entregarnos sus provisiones a medida que avanzamos. Dios nos ofrece relaciones de familia, amigos y mentores. Nos da sabiduría para tomar decisiones y fe para confiar en Él. No se desespere, permanezca en el camino de Dios.

26.10 Aun el malvado recibe los beneficios de Dios, pero eso no le prepara para ser bueno. A veces el juicio de Dios nos enseña más que sus buenas dádivas. Si usted se ha enriquecido por la bondad y la gracia de Dios, respóndale con devoción y agradecimiento.

26.16-19 La gente se dio cuenta del dolor que traía aparejado alejarse de la presencia de Dios y aun así se les aseguró que volverían a la vida otra vez. Dios le dio las espaldas a Israel cuando lo desobedeció, pero un pequeño número nunca perdió la esperanza y continuó buscándolo. No importa cuán difíciles sean los tiempos, tenemos esperanza cuando seguimos confiando en Él. ¿Puede esperar con paciencia a que Dios actúe?

26.19 Algunas personas dicen que no hay vida después de la muerte. Otros creen que la hay, pero que no es física. Sin embargo, Isaías nos dice que nuestros cuerpos resucitarán. De acuerdo con 1 Corintios 15.50–53, todos los muertos en Cristo se levantarán con cuerpos nuevos e incorruptibles: semejante al que tuvo Jesús cuando resucitó (véase Filipenses 3.21). Isaías 26.19 no es el único versículo del Antiguo Testamento que habla de la resurrección, véanse también Job 19.26; Salmo 16.10; Daniel 12.2, 13.

26.20, 21 Cuando Dios venga a juzgar la tierra, el culpable no encontrará dónde esconderse. Jesús dijo que todas las conspiraciones secretas se convertirían en información pública, ya que su verdad, como una luz brillante en un rincón oscuro, las revelará (Mateo 10.26). En lugar de tratar de esconder sus pensamientos y acciones vergonzosas, confiéselas a Dios y reciba su perdón.

Capítulo 27

27.1 «Aquel día» es una referencia sobre el fin del mundo malvado que conocemos. En la literatura siria antigua, el leviatán era un monstruo de siete cabezas, el enemigo del orden creado por Dios. Por lo tanto, Isaías compara la masacre de los malvados con la conquista de un gran enemigo. Si bien el mal es un enemigo poderoso, Dios lo aplastará y lo eliminará de la tierra para siempre.

27.2–6 La viña hollada del capítulo 5 se restaurará en la nueva tierra de Dios. Él protegerá y cuidará la viña, su pueblo. Ya no producirá frutos sin valor, sino que producirá suficiente fruto bueno para todo el mundo. Los gentiles conocerán a Dios a través de Israel.

27.9 Solo Dios puede limpiar el pecado, pero removerlos de su tierra sería el castigo que purificaría al pueblo de Dios. Deuteronomio 28.49–52, 64 explica la advertencia de Dios acerca de estas consecuencias.

27.11 Isaías compara el estado de la vida espiritual de Israel con las ramas secas que se quiebran y se usan como combustible. Los árboles en las Escrituras a menudo representan la vida espiritual. El tronco es el canal de fuerza que proviene de Dios; las ramas son las personas que lo sirven. Las ramas de un árbol en ocasiones se mecen y silban con el viento. Como Israel, pueden secarse debido a la podredumbre interna y volverse inútiles para cualquier cosa excepto producir fuego. ¿Qué clase de rama es usted? Si está marchitándose espiritualmente, analice si sus raíces están firmemente arraigadas en Dios.

27.12 «Trillará» significa «juzgar». El propósito de Dios al juzgar la tierra no es venganza, sino purificación. Quiere corregirnos y conducirnos de nuevo a Él. Dios no nos castiga por el pecado solo para hacernos sufrir, sino para que el fiel esté mejor preparado para un servicio fructífero.

Capítulo 28

28.1 Efraín representa el reino del norte de Israel, gobernado por una sucesión de reyes malvados. Cuando Israel se dividió después del reinado de Salomón, Jerusalén quedó en el reino del sur. Los líderes del reino del norte, deseando permanecer separados por completo de sus parientes del sur, levantaron ídolos para evitar que el pueblo fuera al templo de Jerusalén a adorar (véase 1 Reyes 12). Esto llevó al pueblo del reino del norte a la idolatría. Isaías dio este mensaje a Israel para amonestarlo, así como también a Judá para instarlo a arrepentirse antes de que recibiera el mismo castigo que el reino del norte recibió solo unos años después.

28.9-14 Estos versículos ponen de manifiesto la reacción del pueblo ante Isaías. Es más, decían: «Isaías nos habla como un maestro de escuela lo hace a los niños pequeños. No necesitamos que nos enseñen. Nosotros decidiremos». Por tener esta actitud, Isaías les profetizó que los asirios les enseñarían de una manera que les gustaría mucho menos.

28.15 Judá temía a los asirios, «el turbión del azote». En vez de confiar en Dios, se volvió a otras fuentes de seguridad. Dios la acusó de negociar con la muerte. Se usa esto para significar la tumba o el estado de la muerte. Quizás este pasaje se refiera a la alianza que Ezequías hizo con el rey Tirhaca (faraón de la XXV dinastía, la etíope, de Egipto) en contra de Asiria (2 Reyes 19.9; Isaías 37.9). Dios cancelaría este acuerdo. Egipto no ayudaría cuando Asiria atacara. ¿Vale la pena vender nuestras creencias por una protección temporal en contra de un enemigo? Si quiere una protección perdurable, vuélvase al único que puede salvarlo de la muerte eterna: Dios.
28.16 Si va a construir algo, necesita una base firme. Isaías habla de una piedra angular, que se colocará en Sion. Esta piedra angular es el Mesías, el cimiento sobre el que construimos nuestras vidas. ¿Está su vida construida sobre la base frágil de sus propios éxitos o sueños? ¿O está establecida sobre un cimiento firme (véanse Salmo 118.22; 1 Pedro 2.8)?

28.21 Dios luchó a favor de Josué en el valle de Gabaón (Josué 10.1–14) y a favor de David en Baal-perazim (2 Samuel 5.20). Pero ahora lucharía en contra de Israel, su pueblo, en estos mismos lugares.

28.23-29 El agricultor utiliza herramientas especiales para sembrar y cosechar las plantas delicadas para no destruirlas. Se preocupa de su fragilidad. Toma en cuenta todas nuestras circunstancias y debilidades personales. Debemos seguir su ejemplo cuando tratemos a otros. Cada persona necesita un trato diferente. Identifíquese con las necesidades de quienes lo rodean y el trato especial que quizás les haga falta.

Capítulo 29

29.1 Ariel es un nombre especial para Jerusalén, la ciudad de David. Puede significar «el león de Dios» (Jerusalén es fuerte como un león) o «el altar de Dios» (Jerusalén es el lugar del altar en el templo. Véase 29.2; Ezequiel 43.15, 16).

29.13, 14 El pueblo clamaba pertenecer a Dios, pero desobedecieron y solo cumplían los ritos externos. Por lo tanto, Dios traería juicio sobre ellos. La religión se convirtió rutinaria en vez de algo real. Cuando habló a los escribas y los fariseos de su época, Jesús citó la condenación de la hipocresía de Israel que hizo Isaías (Mateo 15.7–9; Marcos 7.6, 7). Todos somos capaces de ser hipócritas. A menudo caemos en una rutina de formas cuando adoramos y descuidamos dar a Dios nuestro amor y devoción. Si queremos que se nos llame pueblo de Dios, debemos ser obedientes y adorarle con sinceridad.

29.15 Al pensar que Dios no los veía ni sabía lo que sucedía, el pueblo de Jerusalén trató de ocultarle sus planes. Qué extraño resulta el hecho de que tanta gente piense que puede ocultarse de Dios. En el Salmo 139 aprendemos que Dios nos ha examinado y conoce todo acerca de nosotros. ¿Se avergonzaría usted si sus mejores amigos conocieran sus pensamientos personales? Recuerde que Dios los conoce todos.

29.17-24 El mundo descrito aquí, bajo el gobierno de Cristo, será muy diferente al mundo en que vivimos hoy. No habrá más violencia ni oscuridad. Este nuevo mundo se caracterizará por el gozo, entendimiento, justicia y alabanza a Dios.

Capítulo 30

30.1 «Los hijos que se apartan» son el pueblo de Judá (véase 1.2), los que se han rebelado contra Dios. Las negociaciones para una alianza estaban en camino e Isaías condenó sus planes torcidos. El pueblo de Judá buscó el consejo de todos menos el de Dios. Cuando el miedo nos impulsa, tendemos a buscar consuelo, consejos y alivio en todas partes, esperando encontrar una salida fácil para los problemas. En vez de ello, debemos consultar a Dios. Si bien Él nos da una ayuda de emergencia en tiempos de crisis, prefiere ser nuestro guía a través de nuestra vida. Al leer su Palabra y al procurar con denuedo hacer su voluntad, mantenemos el vínculo que nos proporciona estabilidad por grande que sea la crisis que enfrentemos.

30.2ss El rey Ezequías andaba en busca de una alianza defensiva con Egipto en contra de Senaquerib de Asiria (véase 2 Reyes 18.21).

30.6 Esta profecía se titula «sobre las bestias del Neguev», pero está dirigida a los que llevaron soborno a Egipto a través del desierto en la región del Neguev.

30.10,11 Quizás algunas personas en Judá buscaron refugio en Egipto. En su deseo de seguridad, quisieron escuchar buenas noticias. No recibieron con agrado la verdad que proclamaban los profetas de Dios. A menudo la verdad nos incomoda. Preferimos mentiras e ilusiones cuando nos hacen sentir más seguros. Es mucho mejor enfrentar la realidad que vivir una mentira. No se sienta a gusto con algo que lo haga sentir bien, pero que no es verdad.

30.15 Dios advirtió a Judá que volverse a Egipto y a otras naciones para adquirir fuerza militar, no la salvaría. Solo Dios podía hacerlo. Debieron esperar en Él «en quietud y en confianza». Ninguna cantidad de palabras imprudentes ni actividades precipitadas podía acelerar el gran designio de Dios. No tenemos otra cosa que decir a Dios que gracias. La salvación viene solo de Él. Debido a que nos ha salvado, podemos confiar en Él y permanecer tranquilos con la confianza de que nos dará las fuerzas para enfrentar las dificultades de la vida. Deberíamos echar a un lado nuestro esfuerzo interminable por cuidarnos y permitirle actuar a Él.

30.20 El Señor dio a su pueblo pan de congoja y agua de angustia, pero prometió estar con ellos, enseñarles y guiarles durante los tiempos difíciles. Dios espera mucho de nosotros y en múltiples ocasiones seguirlo quizás sea doloroso, pero Él lo hace por amor a nosotros. La próxima vez que enfrente un tiempo difícil trate de apreciar la experiencia y crecer a partir de ella al aprender lo que Dios quiere enseñarle. Tal vez Dios le esté mostrando su amor al caminar pacientemente con usted a lo largo de la adversidad.

30.21 Cuando el pueblo de Jerusalén abandonaba la senda de Dios, Él los corregía. Hará lo mismo por nosotros. ¡Pero cuando escuchemos su voz de corrección, debemos estar dispuestos a seguirla!

Capítulo 31

31.1 Judá falló en buscar ayuda militar en otras naciones. (1) Confiaban en el hombre y no en Dios. Judá buscó la protección de los que tenían mucho menos poder que Dios. Tanto Egipto como Judá caerían como resultado de su arrogancia. (2) Servían a sus intereses y no a los de Dios y por lo tanto ni siquiera lo consultaron. Violaron lo estipulado en Deuteronomio 17.16 (3) No quisieron pagar el precio de buscar a Dios y de arrepentirse de su vida pecaminosa. Cuando tenemos problemas, es bueno buscar ayuda, pero nunca deberíamos pasar por alto a Dios ni las instrucciones que nos dio anteriormente.

31.7 Algún día estas personas desecharán sus ídolos, reconociendo que no son nada más que objetos hechos por los hombres. Los ídolos tales como, dinero, fama o éxito son seductores. En vez de contribuir a nuestro desarrollo espiritual, nos roban tiempo, energía y entrega que deberían estar dirigidos a Dios. Al principio parecen atractivos y nos prometen llevar al éxito, pero al final descubriremos que nos hemos convertido en sus esclavos. Necesitamos ahora reconocer su falta de valor, antes de que nos roben nuestra libertad.

Capítulo 32

32.1 Después de sufrir muchas injusticias a manos de gobernantes malvados, muchos en Judá anhelaba un rey fuerte que gobernara con justicia. Este deseo se cumplirá cuando Cristo reine a plenitud. El mal desaparecerá y el Rey gobernará con justicia y equidad. En el futuro inmediato, Judá sería destruida y llevada en cautiverio. Pero algún día el Hijo de Dios, el Rey, a diferencia de cualquier otro rey, reinará con justicia.

32.5,6 Cuando venga el Rey justo, los motivos de las personas serán transparentes. Al ruin nunca más le llamarán generoso. Los que se han opuesto a las normas de vida de Dios serán incapaces de seguir con su engaño. A la luz deslumbrante del santo Salvador, el pecado no podrá disfrazarse y parecer bueno. La luz reveladora de Cristo brilla en los rincones oscuros de los corazones, mostrando el pecado tal cual es. Cuando el Rey Jesús reine en su corazón, no habrá lugar para el pecado, por oculto que usted piense que está.

32.9–13 El pueblo le dio las espaldas a Dios y se centró en sus propios placeres. Esta advertencia no solo es para las mujeres de Israel (véase 3.16–4.1), sino para todos los que se sientan cómodos en una tranquilidad negligente, disfrutando de las cosechas, ropa, tierra y ciudades mientras el enemigo se acerca. La riqueza y el lujo dan una falsa seguridad, nos adormece y lleva a pensar que todo marcha bien cuando el desastre está a la vuelta de la esquina. Al abandonar el propósito de Dios para nuestras vidas, también abandonamos su ayuda.

32.15–17 Dios actúa desde arriba para cambiar la condición del hombre aquí en la tierra. Solo cuando el Espíritu de Dios está entre nosotros alcanzamos la paz y la prosperidad verdaderas (Ezequiel 36.22–38; Gálatas 5.22, 23). Esto sucederá al final de los tiempos. También podemos tener el Espíritu de Dios con nosotros ahora, ya que está al alcance de todos los creyentes por medio de Cristo (Juan 15.26). El derramamiento aquí mencionado sucederá en su totalidad cuando se establezca el Reino mundial de Dios para toda la eternidad (Joel 2.28, 29).

Capítulo 33

33.1 «¡Ay de ti, que saqueas!» se refiere a Asiria. Los asirios quebrantaban siempre sus promesas, pero demandaban que los otros cumplieran las suyas. Es muy fácil colocarnos en esa misma posición egoísta, demandando nuestros derechos mientras olvidamos los derechos de los demás. Las promesas incumplidas destrozan la confianza y destruyen las relaciones. Propóngase cumplir sus promesas, a la vez que pida perdón por las promesas pasadas que ha incumplido. Ejercite la misma justicia que demanda para sí de los demás.

33.2 Estas son palabras del remanente justo que esperaba en Dios para ser libres de la opresión.
33.4 Véase 2 Reyes 19.20–37 e Isaías 37.21–38 para una descripción de la victoria sobre Asiria.

33.5 Cuando se establezca el reino de Cristo, Sion (Jerusalén) será la casa de juicio y justicia ya que el Mesías reinará allí. Como una luz para el mundo, la nueva Jerusalén será la santa ciudad (Apocalipsis 21.2).

33.8 Los asirios quebrantaron el tratado de paz (2 Reyes 18.14–17).

33.9 Estos lugares fructíferos y productivos se volverían desiertos. El Líbano se conocía por sus enormes cedros. Sarón era muy fértil. Basán era muy productiva en grano y ganadería. El Carmelo era un monte espeso.

33.14-16 Estos pecadores se dieron cuenta de que no podrían vivir en la presencia del Dios Santo, ya que es un fuego que consume el mal. Solo los que caminan rectamente y hablan lo que es bueno pueden vivir con Dios. Isaías nos da ejemplos de cómo podemos demostrar nuestra justicia y rectitud: rechazar ganancias recibidas por extorsión y sobornos, negarnos a escuchar planes de acciones malas y cerrar nuestros ojos al mal. Si somos justos en nuestras relaciones, moraremos con Dios y Él suplirá nuestras necesidades.

Capítulo 34

34.5 Los edomitas tenían un antepasado en común con Israel. Los israelitas descendían de Jacob. Los edomitas descendían del hermano gemelo de Jacob, Esaú. Edom siempre fue el enemigo acérrimo de Israel. La destrucción de Edom mencionada aquí es una descripción del final que tendrán todos los que se oponen a Dios y a su pueblo.

34.16 Isaías se refirió a las profecías que Dios le mandó a escribir como «el libro de Jehová». Quienquiera haya vivido para ver la destrucción de Edom, debería echar solo una mirada a estas profecías para encontrar un acuerdo entre lo que sucedió y lo que se predijo. Las profecías predicen y la historia revela lo que ha estado siempre en la mente de Dios.

35.1ss En los capítulos 1–34, Isaías dio un mensaje de juicio hacia todas las naciones, incluyendo a Israel y Judá, por rechazar a Dios. Aunque hubo destellos de consuelo y restauración para el remanente de creyentes fieles, prevaleció el ambiente de ira, furia, juicio y destrucción. Ahora Isaías se abre paso con una visión bella y alentadora. Dios es tan completo en su misericordia como severo en su juicio. Toda su perfección moral se revela por su odio hacia cada pecado y esto acarrea juicio. Esta misma perfección moral se revela en su amor por todo lo que ha creado. Esto implica misericordia para los que han pecado pero que lo han amado con sinceridad y han puesto su confianza en Él.
35.1ss Este capítulo es una bella descripción del Reino final en el que Dios establecerá su justicia y destruirá toda maldad. Este es el mundo que los fieles pueden esperar después del juicio, cuando la propia creación se regocije en Dios. El capítulo 34 habla acerca de la tribulación, un tiempo en el que Dios juzgará a todas las personas por sus acciones. El capítulo 35 describe los días cuando al fin la vida estará llena de paz y todo estará bien. Carmelo y Sarón eran regiones de densa vegetación y tierra fértil. Simbolizaban productividad y abundancia.

Capítulo 35

35.8-10 El «Camino de Santidad» es el que parte del desierto de sufrimiento a Sion (Jerusalén). Solo se encuentra al seguir a Dios. Únicamente los redimidos viajarán por el «Camino de Santidad» de Dios. Los protegerán de viajeros malvados y animales peligrosos. Dios está preparando un camino para que su pueblo viaje a su casa y Él caminará con nosotros. Dios no solo nos señala el camino a seguir, sino que siempre marcha a nuestro lado.

Capítulo 36

36.4–6 El capítulo 19 describe la profecía de juicio de Isaías sobre Egipto, mientras que los capítulos 30 y 31 pronuncian las aflicciones de los que de Judá se aliaron con Egipto ante el inminente ataque de Asiria. Senaquerib de Asiria se burló de Judá por confiar en Egipto. Incluso los asirios sabían que Egipto no podría ayudar a Judá.

36.5 Ezequías depositó gran confianza en la promesa del Faraón de ayudar a Israel en contra de los asirios, pero las promesas son solo tan buenas como la credibilidad de la persona que las hace. Era la palabra de Faraón contra la de Dios. Cuán pronto organizamos la vida alrededor de los consejos humanos mientras que rechazamos las promesas eternas de Dios. Cuando tenga que decidir entre la Palabra de Dios y la de alguien más, ¿a quién creerá?

36.7 El Rabsaces de Asiria declaró que Ezequías insultó a Dios al destruir sus altares de los lugares altos y al hacer que el pueblo adorara únicamente en Jerusalén. Pero la reforma de Ezequías procuraba eliminar la idolatría (que ocurría sobre todo en los lugares altos) para que así el pueblo adorara solo al Dios verdadero. O bien los asirios no conocían la religión del Dios verdadero o querían engañar al pueblo al hacerlos pensar que habían provocado la ira de un dios poderoso.
Asimismo, Satanás trata de confundirnos y engañarnos. Las personas no necesitan precisamente ser pecadoras para ser inútiles para Dios. Solo necesitan estar confundidas acerca de lo que Él quiere. Si quiere evitar el engaño de Satanás, estudie la Palabra de Dios con cuidado y regularidad. Cuando sepa lo que Dios dice, no caerá en las mentiras de Satanás.
36.10 Senaquerib continuó su campaña desmoralizadora al enviar al Rabsaces para tratar de convencer al pueblo de Judá de que Dios se había vuelto en contra de ellos. Los asirios esperaban convencerlos para que se rindieran sin pelear. Sin embargo, Isaías ya les había dicho que los asirios no destruirían Jerusalén, por lo tanto, el pueblo no tenía que temerles (10.24–27; 29.5–8).

36.11 El arameo era un idioma internacional en ese tiempo. Véase también 22.15–25 para las profecías de Isaías concernientes a Eliaquim y Sebna.
36.17 Senaquerib intentó otra conspiración más para desmoralizar al pueblo. Apeló a la ciudad hambrienta que estaba bajo sitio al ofrecerles que si se rendían los trasladaría a una tierra donde abundaba la comida. Los métodos asirios respecto al trato que se les daba a las naciones conquistadas era de reubicar a sus habitantes y luego trasladar a otros pueblos sometidos a la tierra recién conquistada. Esto proporcionaba efectivos militares para sus ejércitos y evitaba revueltas en los territorios conquistados.

36.19, 20 El Rabsaces dijo que los dioses de otras ciudades que conquistó, no fueron capaces de salvar a sus pueblos, por lo tanto, ¿cómo podía salvarlos el Dios de Jerusalén? Se suponía que Jehová era el Dios de Samaria (reino del norte) y esta cayó. Sin embargo, Jehová era el Dios de Samaria solo de nombre, ya que el pueblo no lo adoraba. Por esto los profetas predijeron la caída de Samaria. Sin embargo, por amor a su nombre y por amor de David, el Señor rescataría a Judá del ejército asirio (37.35).

Capítulo 37

37.3 A Judá se le compara con una mujer que trata de dar a luz a un hijo, pero es demasiado débil para hacer algo por ella misma. Cuando la situación parecía desesperada, Ezequías no se rindió. En vez de eso, pidió al profeta Isaías que orara por la ayuda de Dios. Por difíciles que sean sus circunstancias, no se desespere. Busque a Dios.

37.4 Ezequías hizo exactamente lo que Isaías le recomendó al pueblo (capítulos 1–35). Se volvió a Dios y observó como Él venía a brindar ayuda a Judá. Volverse a Dios significa creer que Él está a nuestro lado y puede ayudarnos.
37.8–10 Si bien la respuesta a la oración de Ezequías estaba en marcha debido a que Etiopía ya estaba lista para atacar, Ezequías no lo sabía. Persistió en su oración y en la fe aun cuando no veía que la respuesta ya estaba en camino. Cuando oremos, debemos tener fe en que Dios ya ha preparado la mejor respuesta. Nuestra tarea es pedir con fe y esperar en humildad.

37.16 Los querubines son ángeles poderosos. «Moras entre los querubines» se refiere al propiciatorio del arca del pacto en el templo de Jerusalén. Esta es una descripción de la santidad, el poder y la soberanía de Dios.

37.29 Esta era una tortura común que los asirios usaban con sus cautivos. A menudo los arrastraban con garfios en las narices y frenos en los labios como muestras de humillación.

37.35 Dios defendería a Jerusalén por amor a su honor y en memoria de su promesa a David. Asiria insultó a Dios. No sería su instrumento para castigar a Jerusalén. Lo que Jerusalén no tenía posibilidades de hacer, Dios lo haría por ellos. Dios está preparado para hacer lo imposible si confiamos en Él lo suficiente para pedírselo.

37.38 Isaías profetizó la muerte de Senaquerib en 10.12, 33, 34 y en 37.7. Su muerte se narra en 2 Reyes 19.

Capítulo 38

38.1ss Los hechos de los capítulos 38 y 39 ocurrieron antes de los narrados en los capítulos 36 y 37.

38.1-5 Cuando Isaías fue a Ezequías, quien estaba muy enfermo, y le habló acerca de su muerte inminente, Ezequías se volvió de inmediato a Dios. Él contestó su oración, permitiendo que viviera otros quince años. En respuesta a una oración ferviente Dios puede cambiar el curso de nuestras vidas también. Nunca dude en pedirle cambios radicales si lo va a honrar con esos cambios.

38.1–6 De acuerdo con 2 Crónicas 32.24–26, Ezequías tenía un problema con su soberbia aun después de este doble milagro de sanidad y liberación. A la larga, él y sus súbditos se humillaron y el juicio de Dios se pospuso durante varias generaciones más.

38.16–18 Ezequías se dio cuenta de que su oración les dio liberación y perdón. Sus palabras «el Seol no te exaltará» quizás revelen que no estaba consciente de la bienaventuranza de la vida futura para los que confían en Dios (57.1, 2), o a lo mejor solo significan que los cuerpos muertos no pueden alabar a Dios. En cualquier caso, Ezequías sabía que Dios le salvó la vida y sus palabras lo alaban. Ezequías reconoció el bien que surgió de su amarga experiencia. La próxima vez que pase por una amarga experiencia, ore que Dios produzca lo mejor de ella.

38.19 Ezequías habla del significado de trasmitir el gozo del Señor de padre a hijo, de generación en generación. La herencia de fe nos ha llegado debido a los fieles que han llevado el mensaje de Dios a lo largo de los siglos. ¿Trasmite usted a sus hijos o a otra gente joven el gozo de su relación con Dios?

Capítulo 39

39.1ss Merodac-baladán, un príncipe babilonio, planeaba una revuelta contra Asiria y estaba formando una alianza. Quizás esperaba convencer a Ezequías para que se uniera a esta alianza contra Asiria. Ezequías, al sentirse honrado por su atención y tal vez porque le agradaba un poco la propuesta, mostró a los mensajeros babilonios sus bienes. Sin embargo, Isaías le advirtió que no confiara en Babilonia. Algún día se volvería en contra de Judá y devorarían la riqueza de Jerusalén.
39.4–7 ¿Qué tenía de malo mostrarle todo a los babilonios? Ezequías no pudo ver que los babilonios se convertirían en su siguiente amenaza y ellos, no los asirios, conquistarían su ciudad. Cuando Isaías le dijo que Babilonia algún día se llevaría todo, fue una profecía sorprendente debido a que Babilonia luchaba por liberarse de Asiria. La exhibición ególatra de Ezequías de su riqueza terrenal trajo sus propias consecuencias (2 Reyes 25; Daniel 1.1, 2). Su respuesta (39.8) pudo parecer un poco descarada, pero solo expresaba gratitud por la bendición de Dios de que la paz reinaría durante el curso de su vida y que su juicio no fuera más severo.

39.8 Ezequías, uno de los reyes más fieles de Judá, trabajó duro a lo largo de su reinado para erradicar la idolatría y purificar la adoración del Dios verdadero en el templo de Jerusalén. No obstante, sabía que su reino no era puro. Corrientes ocultas poderosas del mal invitaban a la destrucción y solo las intervenciones milagrosas de Dios preservaron a Judá de sus enemigos. Aquí Ezequías expresó su gratitud porque Dios preservaría la paz durante su reinado. En cuanto Ezequías murió, se desató el mal bajo el liderazgo de Manasés, su hijo, quien reconstruyó los centros de idolatría que su padre destruyó.

Capítulo 40

40.1ss El libro de Isaías hace un cambio dramático en este punto. Los siguientes capítulos hablan de la majestad de Dios, quien viene a gobernar la tierra y juzgar a todas las personas. Volverá a reunir a Israel y a Judá y los restaurará a su gloria. En vez de advertir a la gente del juicio inminente, Isaías ahora los consuela. El capítulo 40 se refiere a la restauración después del exilio. Ciro es el instrumento de su liberación de Babilonia. En segundo lugar, mira hacia los tiempos finales cuando «Babilonia», futuro sistema mundial del mal, será destruida y terminará la persecución del pueblo de Dios.

40.1,2 Judá aún tendría cien años de problemas antes de la caída de Jerusalén, más setenta años de cautiverio. Por lo tanto, Dios le dice a Isaías que hable con ternura y que consuele a Jerusalén.
Las semillas del consuelo pueden arraigarse en el suelo de la adversidad. Cuando su vida parezca que se desmorona, pida a Dios que lo consuele. Quizás no escape de la adversidad, pero encontrará el consuelo de Dios en medio de ella. Algunas veces, sin embargo, el único consuelo que tenemos radica en el conocimiento de que algún día estaremos con Dios. Agradezca el consuelo y el aliento que se encuentran en su Palabra, presencia y pueblo.

40.3–5 Preparar un camino y enderezar calzada significa quitar los obstáculos o extender la alfombra roja para la llegada del Señor. El desierto es una ilustración de las pruebas y los sufrimientos de la vida, a los que no somos inmunes. Pero estas cosas no deben obstaculizar nuestra fe. Isaías dijo al pueblo que se preparara para ver la obra de Dios. Juan el Bautista utilizó estas palabras cuando exhortó a la gente a prepararse para la llegada del Mesías (Mateo 3.3).

40.6-8 Aquí se compara a la gente con la hierba y las flores que se marchitan. Nosotros somos mortales, pero la Palabra de Dios es eterna y nunca falla. La opinión pública cambia y no es confiable, pero la Palabra de Dios es firme. Únicamente en la Palabra eterna de Dios hallaremos soluciones duraderas para los problemas y necesidades.

40.11 A menudo se describe a Dios como un pastor, que con amor cuida y guía a su rebaño. Él es fuerte y poderoso (40.10), y sin embargo, cuidadoso y amable. Se le llama pastor (Salmo 23); el buen pastor (Juan 10.11, 14); el gran pastor (Hebreos 13.20); el Príncipe de los pastores (1 Pedro 5.4). Tome nota de que este pastor protege a los miembros más indefensos de nuestra sociedad: los niños y los que cuidan de ellos. Esto refuerza el tema profético de que la nación verdaderamente poderosa no es la que tiene un gran ejército, sino más bien la que depende de la fuerza protectora de Dios.

40.12–31 Isaías describe el poder de Dios para crear, su provisión y su presencia para ayudar. Dios es omnipotente y todopoderoso; pero aun así, cuida de cada uno de nosotros en forma personal. Ninguna persona ni cosa puede compararse a Dios (40.25). Definimos a Dios lo mejor que podemos con nuestro conocimiento y lenguaje escasos, pero solo limitamos nuestro entendimiento de Él y su poder cuando lo comparamos con lo que experimentamos en la tierra. ¿Cuál es su concepto de Dios, sobre todo como se reveló en su Hijo, Jesucristo? No limite la obra de Dios en su vida al subestimarlo.

40.29-31 Aun la gente más fuerte se cansa por momentos, pero el poder y la fuerza de Dios nunca disminuyen. Nunca está demasiado cansado ni ocupado para ayudarnos o escucharnos. Su fuerza es nuestra fuente de fortaleza. Cuando sienta que todo en la vida lo aplasta y no pueda dar un paso más, recuerde que puede clamar a Dios para que renueve su fuerza.

40.31 Esperar en Jehová es saber que su fuerza prometida nos ayuda a levantarnos por encima de las confusiones y dificultades de la vida. Significa también confiar en Dios. Esto nos ayuda a estar preparados para cuando Él nos hable. Entonces seremos pacientes cuando nos pida que esperemos el cumplimiento de las promesas que se encuentran en su Palabra.

Capítulo 41

41.1ss Este «del oriente» es Ciro II de Persia, quien sería rey un siglo y medio después (también se menciona por el nombre en 44.28). Conquistó Babilonia en 539 a.C. y fue responsable del decreto de liberación de los judíos cautivos para que regresaran a Jerusalén. Dios puede incluso usar a un gobernante pagano para proteger y cuidar a Israel, porque Él tiene el control de todos los imperios y la política mundial.

41.4 Cada generación queda atrapada en sus problemas, pero el plan de Dios abarca a todas las generaciones. Cuando sus bisabuelos vivían, Dios obró personalmente en la vida de su pueblo. Cuando sus bisnietos vivan, Dios seguirá obrando de la misma manera. Es el único que ve claramente lo que sucederá dentro de cien años como lo vio hace un siglo. Cuando el futuro le preocupe, hable con Dios, quien conoce las generaciones futuras al igual que las pasadas.

41.8–10 Dios eligió a Israel mediante Abraham porque así lo quiso, no porque el pueblo lo mereciera (Deuteronomio 7.6–8; 9.4–6). A pesar de que Él eligió a los israelitas para representarlo ante el mundo, estos fracasaron en lograrlo. Por lo tanto, Dios los castigó y los envió al cautiverio. Ahora todos los creyentes son pueblo escogido de Dios y todos tienen la misma responsabilidad de representarlo ante el mundo. Algún día Él reunirá a todo su pueblo fiel. No debemos temer porque: (1) la presencia de Dios está con nosotros («Yo estoy contigo»), (2) Dios ha establecido una relación con nosotros («Yo soy tu Dios»), y (3) Dios nos da la seguridad de fortalecernos, ayudarnos y vencer al pecado y a la muerte. ¿Se ha dado cuenta de todas las maneras en que Dios le ha ayudado?

41.21-24 A Israel la rodeaban muchas naciones que suponían que sus dioses tenían poderes especiales tales como fructificar las cosechas y dar victorias en las guerras. Estos dioses, sin embargo, a menudo no los ayudaron. Un dios con poder limitado o con ninguna clase de poder en realidad no es un dios. Cuando nos veamos tentados a depositar nuestra confianza en otra cosa que no sea el Dios viviente (dinero, profesión o poder militar), debemos detenernos y hacernos algunas preguntas importantes. ¿Me salvará? ¿Me proporcionará de manera infalible lo que busco? Dios libera. Cuando hace una promesa, la cumple. Es el único Dios en el que se puede confiar completamente.

Capítulo 42

42.1–4 Estos versículos se citaron en Mateo 12.18–21 en referencia a Cristo. El siervo escogido revela un carácter de mansedumbre, aliento, justicia y verdad. Cuando se sienta herido y quebrantado, o consumido en su vida espiritual, Dios no lo aplastará ni lo echará a un lado como algo inútil, sino que con amor lo levantará. La humanidad actual necesita con desesperación los atributos amorosos de Dios. Podemos mostrar dicha sensibilidad mediante su Espíritu a la gente que nos rodea, reflejando la bondad y la sinceridad de Dios hacia ellos.

42.1–9 Estos versículos, algunas veces llamados el cántico del Siervo, hablan acerca del Siervo-Mesías, no del siervo Ciro (como en el capítulo 41). Tanto a Israel como al Mesías se les llama a menudo Siervo. Israel, como siervo de Dios, tenía que ayudar al mundo a conocer a Dios. El Mesías, Jesús, cumpliría esta tarea y mostraría al mundo a Dios mismo.

42.6, 7 Parte de la misión de Cristo en la tierra era demostrar la justicia de Dios y ser luz para los gentiles (todas las naciones). A través de Cristo, toda la gente tiene la oportunidad de abrazar su misión. Dios nos llama a ser siervos de su Hijo, demostrando la justicia de Dios y llevando su luz. ¡Qué privilegio tan extraordinario ayudar al Mesías a cumplir su misión! Sin embargo, debemos buscar su justicia (Mateo 6.33) antes de demostrarla a los demás y permitir que su luz brille en nosotros antes de que podamos ser luz (Mateo 5.16; 2 Corintios 4.6).

43.22-24 La caña aromática quizás era un ingrediente del incienso usado en la adoración. Un sacrificio requería renunciar a un animal valioso y clamar por el perdón de Dios. Pero el pueblo se presentaba ante Dios con pecados en vez de sacrificios. ¿Puede imaginarse llevando lo mejor de sus pecados ante al altar de Dios? Esta ilustración irónica muestra lo bajo que cayó Israel. ¿Qué presenta ante Dios: sus pecados o una súplica para obtener su perdón?

43.25 ¡Cuán tentador resulta recordar a otro una ofensa pasada! Sin embargo, cuando Dios perdona nuestros pecados, los olvida totalmente. Nunca debemos temer que Él nos los recuerde más tarde. Puesto que Dios hizo esto por nosotros, necesitamos hacer lo mismo por los demás.

Capítulo 44

44.2 Jesurún (el recto) es un nombre poético para Israel (Deuteronomio 32.15; 33.5, 26).

44.5 El tiempo vendrá cuando Israel se enorgullecerá de pertenecer a Dios. Si en verdad somos de Él, no debemos avergonzarnos sino gozarnos en permitir que todo el mundo sepa nuestra comunión con Él (44.8).

44.9-20 Aquí Isaías describe cómo el pueblo hizo sus dioses. Qué absurdo resulta hacer un dios del mismo árbol que nos da leña. ¿Creamos nuestros dioses: dinero, fama o poder? Si creamos un dios de nuestra elección, nos engañamos y no podemos esperar que mejore nuestra vida.

44.21 Dios dijo que debemos servir a nuestro Creador (17.7; 40.28; 43.15; 45.9). Los idólatras hacen lo opuesto: sirven o adoran lo que han creado en vez de adorar o servir al Único que los creó. Nuestro Creador pagó el precio por librarnos de los pecados que cometimos en su contra. Ningún ídolo, sin embargo, creó alguna vez a alguien ni puede redimirnos de nuestros pecados.

44.25,26 Los adivinos eran personas que decían recibir mensajes de los dioses. Los agoreros eran los que inventaban augurios para su beneficio. Porque Dios es verdadero, Él mismo es la norma de toda enseñanza, por lo tanto, podemos confiar en su Palabra como verdad absoluta. Su Palabra es totalmente precisa y podemos usarla como parámetro. Si no está seguro de alguna enseñanza, cotéjela con la Palabra de Dios. Dios condenó a los falsos profetas porque daban consejos contrarios al suyo.

44.28 Isaías, quien vivió aproximadamente del 740–681 a.C., ¡llamó a Ciro por su nombre casi ciento cincuenta años antes de que gobernara (559–530 a.C.)! Historiadores posteriores dijeron que Ciro leyó esta profecía y se conmovió tanto que la llevó a cabo. Además, más de cien años antes de que sucediera, Isaías predijo la caída de Jerusalén (586 a.C.) y la reconstrucción del templo la profetizó aproximadamente doscientos años antes de que ocurriera. Es claro que estas profecías vinieron de un Dios que conoce el futuro.

Capítulo 45

45.1-8 Este es el único lugar en la Biblia donde se le llama «ungido» a un gobernante gentil. Dios es el poder que está por encima de todos los poderes y Él unge a quien elige para llevar a cabo tareas especiales. El reino de Ciro se extendió a 3,220 kilómetros (el más grande imperio entonces conocido) e incluía los territorios de los Imperios Asirio y Babilónico. ¿Por qué ungió Dios a Ciro? Porque Dios le tenía reservada una tarea especial que debía realizar para Israel. Ciro permitiría que la ciudad de Dios, Jerusalén, se reconstruyera y liberaría a los cautivos sin esperar nada a cambio. Pocos reyes de Israel o de Judá hicieron tanto por el pueblo de Dios como lo haría Ciro.

45.7 Dios gobierna sobre la luz y las tinieblas, sobre la paz y la adversidad. Nuestras vidas están salpicadas de ambas clases de experiencias y las dos hacen falta para crecer espiritualmente. Cuando vengan los tiempos buenos, déle gracias a Dios y utilice su prosperidad para Él. Cuando vengan los tiempos malos, no se resienta, sino pregunte qué puede aprender de esta experiencia purificadora para ser un mejor siervo de Dios.

45.9 El tiesto es una pieza rota de alfarería, básicamente sin valor.

45.14 Los sabeos eran personas de Seba, localizada al sur de Arabia.

45.17 Hasta este momento, Israel contaba con una salvación temporal: Dios los salvaría de sus enemigos. Ahora Isaías habla de la salvación eterna con Dios.

45.18,19 Las promesas de Dios son públicas y su cumplimiento es seguro. Entonces, ¿por qué dudamos muchas veces de Él? Nunca debemos sentirnos inseguros cuando tenemos un Dios de verdad y justicia.

45.22 La salvación es para todas las naciones, no solo para los israelitas. Muchas veces parece como si Israel tuviera una ruta interna para la salvación. Pero Dios aclara que los suyos son todos los que lo siguen. Israel tenía que ser el medio para que todo el mundo llegara a conocer a Dios. Jesús, el Mesías, cumplió el papel de Israel y dio a cada persona la oportunidad de seguir a Dios. (Véanse también Romanos 11.11; Gálatas 3.28; Efesios 3.6; Filipenses 2.10.)

Capítulo 46

46.1-4 Ciro llevaría a cabo el juicio de Dios en contra de Babilonia. Bel era la máxima deidad de los babilonios. Nebo era el dios de la ciencia y del aprendizaje. Estos «dioses», sin embargo, necesitaban animales y personas que los transportaran e, incluso, ¡ni siquiera podían salvarse de ser llevados en cautiverio! Después de todo, no tenían ningún poder. En contraste con los dioses que debían acarrearlos las personas, nuestro Dios nos creó y nos cuida. Su amor es tan duradero que nos cuidará a lo largo de nuestra vida e incluso en la muerte.

46.8-11 Israel se sintió tentada a vacilar entre Dios el Señor y los ídolos paganos. Isaías afirmó la soberanía de Dios. Dios es único en el conocimiento y el control del futuro. Su firme propósito es realizar lo que se ha propuesto. Cuando nos sintamos tentados a perseguir algo que promete placer, comodidad, paz o seguridad separados de Dios, recordemos nuestro compromiso con Él.

46.13 Gran parte del libro de Isaías habla de una liberación futura cuando todos viviremos con Dios en perfecta paz. Dios no solo ofrece esta esperanza futura, sino también ayuda para las necesidades presentes. Su justicia está cerca de nosotros y no tenemos que esperar por su salvación.

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Capítulo 47

47.1ss Isaías predijo la caída de Babilonia más de ciento cincuenta años antes de que ocurriera. En este tiempo, Babilonia aún no sobresalía como la fuerza más poderosa de la tierra, el imperio orgulloso que destruiría a Judá y Jerusalén. Pero los babilonios, captores de Judá, caerían cautivos en 539 a.C. Dios, no Babilonia, tiene el poder supremo. Utilizó a Babilonia para castigar al pueblo de Dios pecador. Usaría a los medos y a los persas para destruir a Babilonia y liberar a su pueblo.

47.8, 9 Atrapada en la búsqueda de poder y placer, Babilonia creyó en su grandeza y proclamó ser la única potencia sobre la tierra. Babilonia se sintió completamente segura y Nabucodonosor, su rey, se autodenominó «dios», pero el Dios verdadero le enseñó una lección poderosa al quitarle todo lo que poseía (Daniel 4.28–37). Nuestra sociedad es adicta al placer y al poder, pero esto puede acabarse pronto. Analice su vida y pregúntese cómo puede ser más responsable con los talentos y las posesiones que Dios le ha dado. ¿Cómo puede usar su vida para honrar a Dios y no a usted mismo?

47.12-15 El pueblo babilonio buscó el consejo y la ayuda de astrólogos y astrónomos. Pero al igual que los ídolos de madera y oro, ni siquiera se pudieron salvar ellos mismos de lo que vendría de la mano de Dios. ¿Por qué depender de quienes no tienen poder? Los incapaces no pueden ayudarnos. Si usted desea ayuda, búsquela en Dios, quien ha probado su poder en la creación y en la historia.

Capítulo 48

48.1 El pueblo de Judá se sentía confiado porque vivía en Jerusalén, la ciudad del templo de Dios. Dependieron de su herencia, ciudad y templo, pero esta era una seguridad falsa ya que no dependieron de Dios. ¿Se siente seguro porque asiste a la iglesia o vive en cierto país cristiano? Ni la herencia, los edificios ni las naciones pueden darnos una relación con Dios. Debemos depender verdaderamente de Él en forma personal, con todo nuestro corazón.

48.9-11 No había nada en las acciones, actitudes y logros de Israel que obligaran a Dios a amarlos y salvarlos. Pero por amor a sí mismo, para mostrar quién es Él y lo que puede hacer, los salvó. Dios no nos salva porque seamos buenos, sino porque nos ama y por su naturaleza misericordiosa.

48.10 ¿Se queja con facilidad cuando su vida se vuelve complicada o difícil? ¿Por qué un Dios amoroso permitirá que sus hijos atraviesen por toda clase de experiencias desagradables? Este versículo nos muestra sencillamente que Dios nos pone a prueba «en horno de aflicción». En lugar de quejarnos, nuestra respuesta debería ser volvernos a Dios en fe buscando fortaleza para soportar y regocijarnos en nuestros sufrimientos (véase Romanos 5.3; Santiago 1.2–4). Sin la prueba, nunca sabremos de qué somos capaces, ni creceríamos. Y sin la purificación, no seríamos más puros ni más semejantes a Cristo. ¿Qué clase de adversidad enfrenta actualmente?

48.14,15 «Aquel a quien Jehová amó» se refiere a Ciro y esto sin duda estremeció a su audiencia. ¿Cómo podía amar el Señor a un rey pagano, un enemigo? Pero era Ciro al que Dios utilizaría para liberar a su pueblo del cautiverio en Babilonia. La misión de Ciro era liberar a Israel al conquistar Babilonia, luego decretar que todos los judíos podían regresar a su tierra natal. ¿Quién sino un profeta podía narrar una historia tan increíble pero verdadera casi doscientos años antes de que sucediera?

48.17,18 Como un padre amoroso, Dios nos enseña y dirige. Debemos escucharlo, porque recibimos paz y justicia cuando obedecemos su Palabra. Negarnos a prestar atención a los mandatos de Dios invita al castigo y amenaza esa paz y justicia.

48.20 ¿Puede imaginar a los cautivos saliendo de Babilonia muchos años más tarde? No nos queda duda del porqué dan voces de alegría, así como sus antepasados gritaron con gozo después de cruzar el Mar Rojo, ¡al fin libres de la esclavitud de Egipto! ¿Qué lo tiene a usted cautivo? ¡Libérese! El Señor ha redimido a sus siervos de la esclavitud del pecado. Cuando permita que lo libere de su cautiverio, sentirá deseos de gritar de alegría.

48.22 Mucha gente demanda comodidades, seguridad y consuelo, pero no ha dado el primer paso para quitar el pecado de su vida y abrir las puertas a Dios. No están arrepentidos ni confían en Él. Si usted desea paz verdadera, busque primero a Dios. Entonces la tendrá.

Capítulo 49

49.1–7 Antes de que el Siervo, el Mesías, naciera, Dios lo eligió para llevar la luz del evangelio (el mensaje de salvación) al mundo (véase Hechos 13.47). Cristo ofreció salvación a todas las naciones y sus apóstoles comenzaron el movimiento misionero para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. La obra misionera en la actualidad continúa la Gran Comisión de Jesús (Mateo 28.18–20), llevando la luz del evangelio a todas las naciones.

49.12 La región de Sinim está al sur de Egipto (véase Ezequiel 29.10).

49.14, 15 El pueblo de Israel sintió que Dios lo había abandonado en Babilonia. Pero Isaías señaló que Él nunca se olvidaría de ellos, así como una madre no olvidaría a su hijito. Cuando sintamos que Dios nos ha abandonado, debemos preguntarnos si los que lo abandonamos u olvidamos somos nosotros (véase Deuteronomio 31.6).

49.24,25 Dios probaría al mundo que Él es Dios al obrar lo imposible: hacer que los guerreros liberaran a sus cautivos e incluso a devolverles el botín que les quitó. Dios lo hizo antes en el éxodo y lo haría una vez más cuando los cautivos volvieran a Israel. Nunca debe dudarse de que Dios cumplirá sus promesas. Él aun hará lo imposible para hacerlas realidad.

Capítulo 50

50.1,2 Dios prometió pelear por Israel, pero este se vendió al pecado causándose sus propios problemas. «¿Se ha acortado mi mano?» significa: «¿No tengo yo poder para ayudarlos?» Israel se olvidó de Dios y confió en la ayuda de otras naciones. Dios no rechazó a Israel, sino que Israel lo rechazó a Él.

50.10,11 Si andamos con nuestra luz y rechazamos la de Dios, nos volvemos autosuficientes y el resultado es tormento. Cuando depositamos nuestra confianza en la inteligencia, apariencia o los logros en lugar de Dios, nos arriesgamos a sufrir en gran manera cuando estos puntos fuertes desaparezcan.

Capítulo 51

51.1,2 El remanente fiel se sintió solo debido a que eran muy pocos. Pero Dios les recordó sus antepasados, la fuente de su herencia espiritual: Abraham y Sara. Abraham era una sola persona, pero a través de él se multiplicaron por su fidelidad. Si los pocos fieles permanecieran fieles, muchos más vendrían a partir de ellos. Si los cristianos, incluso unos pocos fieles, permanecemos como tales, ¡piense en lo que Dios puede hacer a través de nosotros!

51.7 Isaías alentó a los que siguen las leyes de Dios. Les dio esperanza cuando encararan afrentas y ultrajes de la gente a causa de su fe. No debemos temer cuando nos insulten por nuestra fe, ya que Dios está con nosotros y la verdad prevalecerá. Si la gente se burla de usted o deja de agradarles porque cree en Dios, recuerde que no están en su contra en forma personal, sino en contra de Dios. Él se encargará de ellos. Usted debe concentrarse en amarlo y obedecerlo.

51.9, 10 «Rahab» era un término derogatorio usado para Egipto (monstruo femenino de la mitología asociado con el leviatán; véase nota a 27.1; además, Job 9.13; 26.12). Dios obró muchos milagros poderosos al fundar Israel, quizás ninguno fue tan asombroso como la separación del Mar Rojo (Éxodo 14). Nuestro Dios es el mismo que abrió un camino en las profundidades del mar. Sus métodos pueden cambiar, pero su amor y protección no.

51.12-16 El pueblo de Dios temía a Babilonia, pero no a Dios. Tenía razones para temer a Babilonia debido al daño que esta quería hacerle, pero también debió haberse dado cuenta de que el poder de Dios es mucho más grande que el de Babilonia. A esta le interesaba llevarse cautivo al pueblo. A Dios le interesaba liberarlos. El pueblo se equivocó al depositar en otro su temor y su amor. Jerusalén debió temer el poder de Dios y amar su misericordia.

51.17–52.10 Jerusalén era la ciudad santa de Dios, la ciudad donde estaba el templo. Pero el pueblo de Judá experimentó desolación en vez de prosperidad, destrucción en vez de libertad. El pueblo sufrió debido a su pecado. Pero Dios prometió restaurar a Jerusalén como una nación santa donde no entrarán los pecadores. «Desnudó su santo brazo» (52.10) significa que Dios reveló su santo poder y justicia. Dios reina. Él tiene el control.

Capítulo 52

52.7 Dios dice que son «hermosos» los pies del que trae buenas nuevas. Es un precioso privilegio anunciar las buenas nuevas a otros: noticias de redención, salvación y paz. ¿A quién necesita anunciarle las buenas nuevas?

52.12 El pueblo no salió huyendo temeroso debido a que Ciro, el ungido de Dios (45.1), decretó que los cautivos judíos podían regresar sanos y salvos a Jerusalén (Esdras 1.1–4). Tenían la aprobación del rey, su protección garantizada. Aún más importante, el Señor iría adelante para señalar el camino y atrás para protegerlos.

52.13 El «siervo», como se usa el término aquí, es el Mesías, nuestro Señor Jesús. Sería grandemente exaltado debido a su sacrificio, descrito en el capítulo 53.

52.14, 15 Este Siervo, Cristo, sería «desfigurado de los hombres su parecer»; pero mediante su sufrimiento, purificaría a las naciones (Hebreos 10.14; 1 Pedro 1.2).

Capítulo 53

53.1ss Este capítulo sigue hablando del Mesías, Jesús, quien sufriría por el pecado de todos. ¡Una profecía así es sorprendente! ¿Quién creería que Dios decidiría salvar al mundo mediante un Siervo humilde y sufrido en vez de un rey glorioso? La idea es contraria al orgullo humano y a la manera de pensar del mundo. Sin embargo, Dios trabaja a menudo en formas inesperadas. La fortaleza del Mesías se muestra a través de su humildad, sufrimiento y misericordia.

53.2 No había nada en la apariencia física de este Siervo que fuera atractivo. Israel calculó mal la importancia del Siervo, lo considerarían como un hombre común. Pero aun cuando Jesús no atraía por su apariencia física, trajo salvación y sanidad. Mucha gente calcula mal la importancia de la vida y obra de Jesús, y necesitan cristianos para señalar su extraordinaria naturaleza.

53.3 Este varón de dolores lo despreciaron y rechazaron los que estaban a su alrededor y hasta el día de hoy sucede lo mismo. Algunos lo rechazan porque se le oponen. Otros desprecian a Cristo y su gran don de perdón. ¿Usted lo rechaza, lo olvida o lo acepta?

53.4,5 ¿Cómo podía una persona del Antiguo Testamento entender la idea de Cristo muriendo por nuestras culpas (rebeliones y pecados), en realidad cargando con el castigo que merecíamos? Los sacrificios sugerían esta idea, pero una cosa es matar a un cordero y otra muy distinta es pensar en el Siervo escogido de Dios ocupando el lugar del cordero. Pero Dios descorría a un costado la cortina del tiempo para permitir que la gente de la época de Isaías mirara más adelante hacia el sufrimiento del futuro Mesías y el perdón resultante que quedaría al alcance de toda la humanidad.

53.6 Isaías habla acerca de cómo Israel se apartó del camino de Dios y lo compara a una oveja errante. Con todo, Dios enviaría al Mesías para hacerla volver al redil. Nosotros tenemos la oportunidad de mirar al pasado para ver y conocer la identidad del Mesías prometido, quien vino y murió por nuestros pecados. Pero si vemos todo lo que Jesús hizo y lo seguimos rechazando, cometemos un pecado más grande que los israelitas de la antigüedad, quienes no pudieron ver lo que nosotros vemos. ¿Le ha entregado su vida a Jesucristo, el «buen pastor» (Juan 10.11–16) o sigue pareciéndose a la oveja errante?

53.7–12 En el Antiguo Testamento, el pueblo ofrecía animales como sacrificios por sus pecados. Aquí, el Siervo del Señor sin pecado alguno, se ofrece a sí mismo por nuestros pecados. Él es el Cordero (53.7) ofrecido por los pecados de todas las personas (Juan 1.29; Apocalipsis 5.6–14). El Mesías sufrió por nuestro bien, llevando nuestros pecados para hacernos aceptos a Dios. ¿Qué podemos decir ante tanto amor? ¿Cómo le responderemos a Él?

53.11 «Justificará mi siervo justo a muchos» nos habla de la enorme familia de creyentes que serán justos, no por sus obras, sino por la gran obra del Mesías en la cruz. Se tienen como justos porque han clamado a Cristo, el Justo, como su Salvador y Señor (véanse Romanos 5.18; 2 Corintios 5.21). Se despojarán de su vida de pecado y se vestirán con la bondad de Cristo (Efesios 4.22, 23).

Capítulo 54

54.1 En esa época la mujer sin hijos («estéril») era una gran vergüenza, una desgracia. Las familias dependían de los niños para su subsistencia, sobre todo cuando los padres envejecían. Israel (Sion) no dio fruto, al igual que una mujer estéril. Sin embargo, Dios le permitió tener muchos hijos y cambiar su lamento en canto.

54.6-8 Dios dijo que abandonó a Israel por poco tiempo, por lo tanto, es como una joven esposa abandonada por su marido. Pero sigue llamando suyo a Israel. El Dios que servimos es santo y no tolera el pecado. Cuando Israel pecó flagrantemente, Dios en su ira decidió castigarlo. El pecado nos separa de Dios y nos trae dolor y sufrimiento. Pero si confesamos nuestro pecado y nos arrepentimos, Dios nos perdona. ¿Alguna vez ha estado separado de un ser querido y luego se goza cuando esa persona vuelve? Ese gozo es similar al que Dios siente cuando usted se arrepiente y regresa a Él.

54.9–13 Dios hizo una promesa a Noé que siempre guardó (Génesis 9.8–17). Asimismo, Dios prometió a Israel que vendría el tiempo cuando dejaría de reprenderlo, lo restauraría a su riqueza anterior y personalmente les enseñaría a sus hijos.

Capítulo 55

55.1–6 La comida cuesta dinero, dura poco tiempo y solo satisface necesidades físicas. Pero Dios nos ofrece alimento gratuito que nutre nuestra alma. ¿Cómo lo obtenemos? Vamos (55.1), oímos (55.2), buscamos y clamamos a Dios (55.6). La salvación de Dios se ofrece gratuitamente, pero para que nutra nuestras almas debemos recibirla con vehemencia. Moriremos de hambre espiritual sin su alimento, como sin duda moriremos de hambre física sin el pan diario.

55.3 El pacto que hizo Dios con el rey David fue la promesa de una tierra permanente para los israelitas, donde no habría ninguna amenaza de naciones paganas, ni guerra (2 Samuel 7.10, 11). Pero Israel no cumplió con su parte del pacto de obedecer a Dios y permanecer apartados de los ídolos. Aun así, Dios estaba dispuesto a renovar su pacto una vez más. ¡Él es un Dios perdonador!

55.6 Isaías nos dice que clamemos al Señor mientras esté cerca. Dios no planea apartarse de nosotros, pero a menudo somos nosotros los que nos apartamos o construimos una barrera entre ambos. No espere hasta que se haya apartado de Dios para buscarlo. Es probable que más tarde en la vida nos resulte mucho más difícil volvernos a Él. O a lo mejor Dios venga a juzgar la tierra antes de que usted decida volverse a Él. Busque a Dios ahora, mientras pueda, antes de que sea demasiado tarde.

55.8,9 Israel fue muy necio al actuar como si supiera lo que Dios pensaba y planeaba. Su conocimiento y sabiduría son mucho mayores que los del hombre. Somos tontos al querer encajar a Dios en nuestro molde, al querer que sus planes y propósitos se conformen a los nuestros. En vez de ello, debemos esforzarnos para poder encajar en sus planes.

Capítulo 56

56.2 Dios ordenó al pueblo que descansara y que lo honrara en el día de reposo (Éxodo 20.8–11). Quiere que lo sirvamos todos los días, pero quiere que apartemos uno especial en el que descansemos y concentremos nuestros pensamientos en Él. Para los israelitas, este día especial era el sabat (sábado). Algunos cristianos apartan el sábado como día especial, pero la mayoría acepta el domingo (el día de la semana en que Jesús resucitó de los muertos) como el «Día del Señor», un día de descanso y honra a Dios.

56.3 Isaías proclamó con claridad el mensaje radical de las bendiciones de Dios para todas las personas, incluso para extranjeros y eunucos, quienes a menudo se excluían de la adoración y ni siquiera los consideraban ciudadanos en Israel. Cualquiera que sea su raza, posición social, trabajo o situación financiera, las bendiciones de Dios son iguales tanto para usted como para cualquier otra persona. Ninguno puede excluir de ninguna forma a los que Dios decidió incluir.

56.7 Jesús citó este versículo cuando expulsó a los cambistas fuera del templo (Marcos 11.17). Véase la segunda nota a Marcos 11.15–17.

56.9-11 Sus «atalayas» eran los líderes de la nación. Los líderes de Israel estaban ciegos a todo peligro. Indiferentes a las necesidades del pueblo, les preocupaba más satisfacer su propia ambición. Los privilegios especiales del liderazgo pueden provocar que el líder se sacrifique por el bien de su gente o sacrifique a su gente por su propia ambición. Si usted ocupa una posición de liderazgo, utilícela para el bien de su gente.

Capítulo 57

57.7,8 El matrimonio es una relación exclusiva en la que un hombre y una mujer se vuelven uno. El adulterio rompe este hermoso lazo de unión. Cuando el pueblo se apartó de Dios y entregó su amor a los ídolos, Dios dijo que cometían adulterio: rompían su compromiso exclusivo con Dios. ¿Cómo podía el pueblo dar su amor a una indigna imagen de madera y piedra en lugar de a Dios que los creó y amó tanto?

57.9 «Al rey» se refiere a Moloc, dios de los amorreos, cuya adoración incluía sacrificios de niños.

57.12 Dios dijo que publicaría la justicia y las obras de esta gente como fueron en realidad: simples pretensiones de hacer lo bueno. Isaías les advirtió que su justicia y buenas obras no los salvarían más que sus frágiles ídolos sin valor. No podemos obtener la salvación mediante buenas obras debido a que las mejores de ellas no son suficientes para que valgan más que nuestros pecados. La salvación es un regalo de Dios, que se recibe solo a través de la fe en Cristo, no por buenas obras (Efesios 2.8, 9).

57.14–21 Los versículos 1–13 hablan acerca de la soberbia y la lujuria. Los versículos 14–21 nos dicen cómo Dios se relaciona con los humildes y arrepentidos (quebrantados). El Alto y Sublime Dios bajó a nuestro nivel para salvarnos debido a que nos resulta imposible subir a su nivel para salvarnos a nosotros mismos (véanse 2 Crónicas 6.18; Salmo 51.1–7; Filipenses 2).

Capítulo 58

58.1ss La verdadera adoración era algo más que un ritual religioso, más que asistir al templo todos los días, ayunar y escuchar la lectura de las Escrituras. Esta gente perdió la clave de una relación viva y eficaz con Dios. Él no quiere que actuemos piadosamente cuando tenemos un pecado sin perdonar en el corazón y llevamos a cabo prácticas pecaminosas con las manos. Aún más importante que la adoración y la doctrina correctas es la compasión genuina por los pobres, indefensos y oprimidos.

58.6-12 No podemos ser salvos mediante obras de servicio si no tenemos fe en Cristo, pero nuestra fe carece de sinceridad si no alcanza a otros. El ayuno quizás nos beneficie física y espiritualmente, pero en su mejor parte solo ayuda a la persona que lo realiza. Dios dice que quiere que nuestro servicio vaya más allá del crecimiento personal, que produzca acciones de bondad, amor, justicia y generosidad. Agradar a Dios es algo más que dejar de comer o hacer algo, es agradarlo al aplicar su Palabra a nuestra sociedad.

58.13, 14 El día de reposo no debe honrarse solo porque existe un mandamiento de guardarlo, sino porque es lo mejor para nosotros y honra a Dios. Guardar el día de reposo honra a Dios, nuestro Creador, quien también descansó en el séptimo día (Génesis 2.3). Además, une a la familia y establece prioridades para ella. Nuestro día de descanso nos refresca física y espiritualmente, proporcionándonos tiempo en el que podemos reunirnos para adorar a Dios y en el que podemos reflexionar sobre Él sin la tensión de nuestra vida diaria.

Capítulo 59

59.1-14 El pecado ofende a nuestro Dios santo y nos separa de Él. Debido a que Él es santo, no puede pasar por alto, disculpar ni tolerar el pecado como si no importara. El pecado separa a la gente de Dios, forma un muro que aísla a Dios de la gente que Él ama. No nos cabe duda por qué esta larga lista de pecados despreciables provoca la ira de Dios y lo obliga a mirar hacia otro lado. La gente que muere con pecados sin perdonar se aparta para siempre de Él. Dios quiere que vivan con Él para siempre, pero no puede llevarlos ante su santa presencia a menos que sean limpios de sus pecados. ¿Ha confesado sus pecados a Dios permitiéndole que lo limpie de ellos? El Señor puede salvarlo si usted se vuelve a Él.

59.15 Debido a la rebelión intencional y persistente de Israel (capítulos 56–59), la nación se volvió incapaz de tomar medidas en contra de sus pecados. El pecado llena el vacío dejado cuando la verdad de Dios ya no satura nuestras vidas. Solo Dios puede derrotar el pecado.

59.16, 17 Dios rescataría a la nación de los ejércitos enemigos (Asiria y Babilonia) y también castigaría a los israelitas malvados. Además, rescataría a su pueblo del pecado. Ya que esta es una tarea imposible para cualquier humano, Dios mismo, como el Mesías, vendría personalmente para ayudarlos (Romanos 11.26, 27). Ya sea que pequemos una sola vez o muchas veces, por rebelión o desconocimiento, nuestro pecado nos separa de Dios y seguirá así hasta que Él nos perdone y lo borre.

59.21 Cuando el Espíritu Santo habita en su pueblo, este cambia. Sus deseos anteriores ya no los seducen, ahora su meta principal es agradar a Dios. Los cristianos de hoy somos herederos de esta profecía. Somos capaces de responder a la voluntad de Dios y distinguir entre el bien y el mal. Se nos ha dado el discernimiento entre el bien y el mal debido a que el Espíritu Santo mora dentro de nosotros (Juan 14.26; Filipenses 2.13; Hebreos 5.14).

Capítulo 60

60.1ss A medida que leemos estas promesas, anhelamos su cumplimiento. Pero debemos esperar con paciencia el tiempo de Dios. Él controla la historia y entreteje nuestras vidas en su plan.

60.6,7 Los lugares mencionados pertenecían a tribus poco conocidas del desierto de Arabia, cientos de kilómetros lejos de Israel. Toda la gente vendría a Jerusalén porque Dios viviría allí y su luz los atraerían. No se desaliente cuando mire a su alrededor y vea que muy pocas personas se vuelven a Dios. Un día toda la gente alrededor del mundo lo reconocerá como el único Dios verdadero.

60.19, 20 Véase Apocalipsis 21.23, 24 y 22.5 donde también se promete esta bella realidad.

Capítulo 61

61.1, 2 Jesús citó estas palabras en Lucas 4.18, 19. Cuando leyó para el pueblo en la sinagoga, se detuvo en la mitad de 61.2 después de las palabras «a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová». Cerrando el libro, dijo: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» (Lucas 4.21). El resto de 61.2, «y el día de venganza del Dios nuestro», se cumplirá cuando Jesús vuelva a la tierra otra vez. Ahora estamos bajo el favor de Dios, su ira aún no ha llegado.

61.6 Bajo el antiguo pacto, Dios ordenó a los sacerdotes de Israel que se pararan entre Él y su pueblo. Llevaban la Palabra de Dios al pueblo, y las necesidades y los pecados del pueblo a Dios. Bajo el nuevo pacto, todos los creyentes son sacerdotes ante Dios, leyendo la Palabra de Dios y procurando comprenderla, confesando sus pecados directamente a Dios y ministrando a otros.

61.8 Sufrimos por muchas razones: nuestros errores, las faltas de otros, la injusticia. Cuando sufrimos por nuestros errores, obtenemos lo merecido. Cuando sufrimos a causa de otros o por la injusticia, Dios se enoja. Dios en su misericordia dice que su pueblo ha sufrido bastante. Recompensará a los que sufren por la injusticia. Dios saldará las cuentas.

61.10 La palabra «me» puede referirse al Mesías, la persona ungida por el Espíritu de Jehová (61.1), o a Sion (62.1) que simboliza el pueblo de Dios. El lenguaje figurado del Novio o Esposo se utiliza en la Escritura a menudo para describir al Mesías (véase Mateo 9.15), mientras que el lenguaje figurado de Novia o Esposa se utiliza para describir al pueblo de Dios (véase Apocalipsis 19.6–8). Nosotros también podemos vestirnos con la justicia de Cristo cuando creemos en Él (2 Corintios 5.21).

Capítulo 62

62.1–7 Muchos comentaristas creen que Isaías es el que habla en el versículo 1. De ser así, el celo de Isaías por su nación y su deseo de ver finalizada la obra de salvación provocó que orara sin cesar, esperando así la salvación de Israel. Debemos tener el mismo celo que tuvo Isaías para procurar que se haga la voluntad de Dios. Esto es lo que queremos decir cuando oramos: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra». Es bueno seguir orando con insistencia por los demás.

EL ESPÍRITU EN ISAÍAS
Referencia
Enseñanza principal

11.2
El Espíritu de Dios da sabiduría, inteligencia, conocimiento y temor de Dios.

32.15
El Espíritu de Dios trae abundancia.

34.16
El Espíritu de Dios lleva a cabo la Palabra de Dios.

40.13
El Espíritu de Dios es el Maestro Consejero.

42.1
Al Mesías, Siervo de Dios, se le dará el Espíritu.

44.3–5
A través del Espíritu, los verdaderos hijos de Dios prosperarán.

48.16
El Espíritu de Dios envió a Isaías a profetizar.

61.1
El Espíritu ungió a los siervos de Dios (Isaías y luego Jesús) para proclamar las buenas nuevas.

63.10, 11
El Espíritu de Dios se afligió por el pueblo de Dios.

63.14
El Espíritu de Dios los pastoreó.

62.12 La gente de Jerusalén (Sion) tendría nuevos nombres: «Pueblo Santo» y «Redimidos de Jehová». Hoy en día, los creyentes también tienen nuevos nombres: cristianos. En 1 Pedro 2.5, se nos llama «sacerdocio santo».

Capítulo 63

63.1–4 Edom fue un enemigo constante de Israel a pesar de su antepasado común, Isaac (Génesis 25.23). Edom se regocijó con cada problema que enfrentó Israel. El lenguaje figurado en este pasaje narra cómo un vigía en la muralla de Jerusalén ve a Edom que se acerca y teme que el rey edomita en su ropa carmesí dirija un ataque. Pero resulta ser que el Señor, con la ropa ensangrentada, es el que holló y destruyó a Edom. Bosra es una ciudad de Edom (Si desea más información sobre profecías en contra de Edom, véanse Amós 1.11, 12; Abdías 10, 11; Malaquías 1.2–4.)

63.10 Hacer enojar (contristar) al Espíritu Santo es frustrar voluntariamente su dirección al desobedecer o rebelarse. Isaías menciona la obra del Espíritu Santo más que ningún otro escritor del Antiguo Testamento. Si desea más información sobre contristar al Espíritu Santo, véase la nota a Efesios 4.28–32.

63.15–64.7 En nombre del remanente fiel, Isaías pide a Dios dos favores: que les muestre ternura y compasión, y que castigue a sus enemigos. Antes de hacer estas peticiones, Isaías contó los favores pasados del Señor, recordándole su compasión en los días anteriores (63.7–14).

Capítulo 64

64.1–6 La apariencia de Dios es tan intensa como un fuego abrasador que consume todo a su paso. Si somos tan impuros, ¿cómo podemos ser salvos? Solo por la misericordia de Dios. Los israelitas experimentaron la gloria de Dios en el monte Sinaí (Éxodo 19.16–19). Cuando Dios se presentó ante Moisés, hubo truenos, humo y un terremoto. Si Dios se presentara ante nosotros, su gloria nos aplastaría especialmente cuando miráramos nuestros «trapos de inmundicia» (64.6).

64.6 El pecado nos hace impuros para que no podamos acercarnos más a Dios (6.5; Romanos 3.23), más que un mendigo en harapos podría comer a la mesa del rey. Nuestros mejores esfuerzos siguen infectados de pecado. La única esperanza, por lo tanto, es la fe en Jesucristo, quien nos puede limpiar y llevar ante la presencia de Dios (léase Romanos 3).
Este pasaje puede malinterpretarse con mucha facilidad. No significa que Dios nos rechace si vamos a Él con fe, ni que Él desprecia nuestros esfuerzos para agradarle. Significa que si vamos a Dios demandando su aceptación sobre la base de nuestra «buena» conducta, Él señalará que nuestra bondad no es nada comparada con su justicia infinita. Este pasaje va dirigido sobre todo a los impenitentes, no para el verdadero seguidor de Dios.

Capítulo 65

65.1 Israel se consideraba el único pueblo de Dios, pero vendría el tiempo cuando otras naciones buscarían a Dios. Pablo menciona la declaración de Isaías en Romanos 10.20 y señala que se trataba de los gentiles. En la actualidad, el pueblo de Dios es aquel que acepta a Jesús como Salvador y Señor, ya sean judíos o gentiles. El evangelio es para todas las personas. No olvide ni rechace a nadie cuando hable del evangelio. Puede sorprenderse de la cantidad de personas que con sinceridad buscan a Dios.

65.3–5 Dios dijo que este pueblo desobedeció directamente sus leyes cuando adoraron ídolos (Éxodo 20.1–6), consultaron muertos y espíritus del mal (Levítico 19.31), y comieron comida prohibida (Levítico 11). Pero fueron tan perversos que seguían pensando que eran más santos que otros. Jesús llamó hipócritas a tales personas (Mateo 23.13–36).

65.6 Dios dijo que retribuiría a la gente por sus pecados. Ejercer juicio no es nuestro trabajo sino el suyo, porque solo Él es justo. ¿Quién más conoce nuestros corazones y mentes? ¿Quién más conoce lo que es una recompensa o un castigo totalmente justo?

65.8, 9 Dios siempre preservará un remanente fiel de su pueblo. Por perverso que sea el mundo, siempre hay unos pocos que permanecen fieles a Él. Jesús dio mucha importancia a esto en Mateo 13.36–43.

65.10 Sarón es una llanura que se encuentra en la parte occidental de Israel. El valle de Acor está en el oriente, cerca de Jericó. El valle de Acor también era llamado el valle de la Calamidad debido a que allí se ejecutó a Acán por esconder un botín de batalla que se le había prohibido (Josué 7.10–26). Incluso en este valle habría paz: la restauración venidera será completa.

65.17–25 En este pasaje tenemos una descripción gráfica de los nuevos cielos y nueva tierra. Son eternos y allí todos tendrán seguridad, paz y abundancia al alcance (véanse también 66.22, 23; 2 Pedro 3.13; Apocalipsis 21.1). Los versículos 20–25 pueden referirse al reinado de Cristo en la tierra, porque aún el pecado y la muerte no han recibido su destrucción final.

Capítulo 66

66.1 Incluso el bello templo de Jerusalén era lamentablemente inadecuado para un Dios que está presente en todas partes. A Dios no se le puede confinar a ninguna estructura humana (véanse 2 Crónicas 6.18; Hechos 7.49, 50). Este capítulo es una culminación conveniente del libro. Dios levantará al humilde, juzgará a todas las personas, destruirá al malvado, reunirá a todos los creyentes y establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra. Permita usted que esta esperanza lo aliente cada día.

66.2, 3 Estos versículos clave resumen el mensaje de Isaías. Se contrastan dos formas de vida: la de los humildes que reverencian profundamente los mensajes de Dios y su aplicación a la vida, y la de quienes deciden sus propios caminos. Los sacrificios del arrogante eran solo obediencia externa. En sus corazones eran asesinos, pervertidos e idólatras. Dios muestra misericordia al humilde, pero maldice al soberbio y autosuficiente (véase Lucas 1.51–53). Nuestra sociedad nos insta a ser enérgicos y a apoyarnos en nosotros mismos. Necesitamos tener cuidado de que la libertad y el libre albedrío no nos desvíen del camino de Dios de vida eterna.

66.7-9 Dios no dejará incompleta su obra de restauración nacional. En esta imagen de nacimiento, Dios muestra que cumplirá lo prometido. Es tan inevitable como el nacimiento de un bebé. Cuando todo ese dolor termina, comienza el gozo.

66.15–17 Esta es una descripción vívida del gran juicio que acontecerá en la Segunda Venida de Cristo (2 Tesalonicenses 1.7–9).

66.19 El pueblo de Dios saldrá como misionero a todas partes del mundo: Tarsis (España), Fut (Libia), en África del norte, Lud en el oeste de Asia Menor, Tubal en el noreste de Asia Menor y a Javán (Grecia).

66.22-24 Isaías concluye este libro con un gran drama. Para los infieles hay una seria descripción de juicio. Para los fieles hay una descripción gloriosa de una abundante recompensa: «Así permanecerá delante vuestra descendencia y vuestro nombre». El contraste es tan estremecedor que pareciera que todos querrían ser seguidores de Dios. Sin embargo, a menudo somos igual de rebeldes, necios y recelosos al cambio como lo eran los israelitas. Somos tan negligentes como ellos en alimentar a los pobres, en trabajar por la justicia y en obedecer la Palabra de Dios. Asegúrese de que está entre los que serán ricamente bendecidos.

Barton, Dr. Bruce B.,  (Nashville, TN: Editorial Caribe)

 

 

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