Libro de Genesis – Analisis del libro-

Analisis de genesis

 Genesis

PRINCIPIAR… iniciar… comenzar… abrir… Hay algo refrescante y optimista en estas palabras, ya sea que se refieran al amanecer de un nuevo día, al nacimiento de un niño, al preludio de una sinfonía o a los primeros kilómetros de las vacaciones familiares.

Libres de problemas y llenos de promesas, todos los comienzos despiertan la esperanza y las visiones llenas de fantasía del futuro. Génesis significa «comienzos» u «origen» y revela el principio del mundo, de la historia de la humanidad, de la familia, de la civilización, de la salvación.

Es la historia del propósito y el plan de Dios para su creación

. Como el libro de los comienzos, Génesis establece el escenario para la Biblia entera, revela la persona y la naturaleza de Dios

(Creador, Protector, Juez, Redentor); el valor y la dignidad de los seres humanos (hechos a la imagen de Dios, salvos por gracia,

utilizados por Dios en el mundo); la tragedia y las consecuencias del pecado (la caída, la separación de Dios, el juicio);

la promesa y la seguridad de salvación (el pacto, el perdón, el Mesías prometido).Dios. Ahí es donde comienza Génesis.

De súbito lo vemos crear el mundo en un despliegue majestuoso de poder y propósito, que culminó con un hombre y una mujer hechos a su imagen (1.26, 27).

Pero muy pronto el pecado entró en el mundo y Satanás fue desenmascarado.

La creación, bañada en inocencia, fue destrozada por la caída (la desobediencia voluntaria de Adán y Eva).

La comunión con Dios se rompió y el mal comenzó a tejer su telaraña destructiva.

En una rápida sucesión, leemos cómo Adán y Eva fueron expulsados del hermoso huerto, cómo su primer hijo se convirtió en asesino y cómo el mal engendró mal hasta que Dios finalmente destruyó a todos los seres de la tierra excepto a una pequeña familia encabezada por Noé, la única persona fiel que quedaba.

Conforme nos acercamos a Abraham en las praderas de Canaán descubrimos el comienzo del pueblo del pacto de Dios y los vastos alcances de su plan de salvación: la salvación viene por medio de la fe, los descendientes de Abraham serán el pueblo de Dios y el Salvador del mundo saldrá de entre esta nación escogida.

Las historias de Isaac, Jacob y José que vienen a continuación son algo más que biografías interesantes.

Ponen énfasis en las promesas de Dios y son la prueba de que Él es fiel. La gente que encontramos en Génesis es gente común y corriente, y aún así Dios hizo grandes cosas por medio de ellos.

Hay ejemplos vívidos de cómo Dios puede y ha utilizado toda clase de personas para lograr sus buenos propósitos… incluso gente como usted y como yo.
Lea Génesis y anímese. ¡Sí hay esperanza!

No importa cuán oscura pueda parecer la situación del mundo, Dios tiene un plan. No importa cuán insignificante o inútil se sienta usted, Dios lo ama y quiere utilizarlo en su plan.

No importa cuánto haya pecado o cuán separado se encuentre de Dios, la salvación está al alcance de la mano. Lea Génesis… ¡y mantenga la esperanza!

*GENESIS 1 AL 2*

1.1 La historia de la creación nos enseña mucho acerca de Dios y de nosotros mismos. Primero, aprendemos acerca de Dios:

(1) Él es creativo; (2) como Creador es diferente a su creación; (3) Él es eterno y controla al mundo.

También aprendemos de nosotros mismos: ya que Dios decidió crearnos, somos valiosos ante sus ojos;  somos más importantes que los animales. (Véase 1.28 para mayor información sobre nuestro rol en el orden creado.)

1.1 ¿Exactamente cómo creó Dios al mundo? Este sigue siendo un asunto de gran debate.

Algunos dicen que hubo una repentina explosión y el universo apareció.

Otros dicen que Dios inició el proceso y que el universo evolucionó a lo largo de miles de millones de años.

Casi cualquier religión antigua cuenta con su propia historia para explicar cómo llegó a ser el mundo. Y casi todos los científicos tienen una opinión sobre el origen del universo.

Pero sólo la Biblia muestra un Dios supremo que creó la tierra por su gran amor y que dio a toda la gente un lugar especial en él. Nunca sabremos todas las respuestas de cómo Dios creó al mundo.

Pero la Biblia nos dice que Dios sí lo creó. Este hecho por sí solo da a la gente valor y dignidad.

1.2 La afirmación de que «la tierra estaba desordenada y vacía», proporciona el entorno para la narración de la creación que aparece a continuación.

Durante el segundo y tercer días de la creación, Dios dio forma al universo; durante los tres días siguientes, Dios llenó la tierra con seres vivientes. «Las tinieblas[…] sobre la faz del abismo», se disiparon el primer día cuando Dios creó la luz.

1.2 La imagen del Espíritu de Dios que se movía sobre la faz de las aguas es similar a un pájaro que protege a sus polluelos (véanse Deuteronomio 32.11, 12; Isaías 31.5).

El Espíritu de Dios estaba activamente involucrado en la creación del mundo (véanse Job 33.4; Salmo 104.30).

Su cuidado y protección siguen estando activos.

1.3–2.7 ¿Cuánto tiempo le tomó a Dios crear el mundo? Hay dos puntos de vista respecto de los días de la creación:

(1) cada día fue un período literal de veinticuatro horas;

(2) cada día representa un período indefinido (hasta millones de años).

La Biblia no aclara cuál teoría es la correcta.

Pero la pregunta real no es cuánto tiempo le tomó a Dios, sino cómo lo hizo. Dios creó al mundo de una manera ordenada (no creó las plantas antes que la luz); y creó al hombre y a la mujer como seres singulares capaces de comunicarse con Él.

Ninguna otra parte de la creación puede reclamar ese maravilloso privilegio.

El punto importante no es cuánto tiempo le tomó a Dios crear el mundo, ya sean unos pocos días o unos pocos miles de millones de años, sino que lo creó tal cual quiso hacerlo.

Primer día

Luz (así que hubo luz y oscuridad)

DÍAS DE LA CREACIÓN 

Segundo día

Cielo y agua (se separaron las aguas)

Tercer día

Mar y tierra (se juntaron las aguas); vegetación

Cuarto día

Sol, luna y estrellas (para regir sobre el día y la noche, para dar origen a las estaciones, señalar los días y los años)

Quinto día

Peces y aves (para llenar las aguas y el cielo)

Sexto día

Animales (para llenar la tierra). Hombre y mujer (para cuidar la tierra y tener comunión con Dios)

Séptimo día

Dios descansó y declaró que todo lo que había hecho era muy bueno

1.6 La «expansión en medio de las aguas» era una separación entre el mar y el vaho del cielo.

1.25 Dios vio que su obra era buena. En ocasiones, la gente se siente culpable por pasar un rato agradable o por sentirse bien por un logro.

Esto no debe ser así. Así como Dios estaba complacido con su obra, podemos estar complacidos con las nuestras.

Sin embargo, no podemos estar complacidos con nuestra obra si Dios no lo está también.

¿Qué está haciendo usted que haga feliz tanto a Dios como a usted mismo?

1.26 ¿Por qué Dios empleó la forma plural cuando dijo «Hagamos al hombre a nuestra imagen»?

Una perspectiva dice que está haciendo referencia a la Trinidad —Dios, el Padre; Jesucristo, su Hijo; y el Espíritu Santo— todos los cuales son Dios. Otra perspectiva afirma que el plural se utiliza para denotar majestuosidad.

Tradicionalmente los reyes utilizan la forma plural al hablar de ellos mismos. De Job 33.4 y Salmo 104.30 sabemos que el Espíritu de Dios estaba presente en la creación.

De Colosenses 1.16 sabemos que Cristo, el Hijo de Dios, estaba trabajando en la creación.

1.26 ¿Cómo es que somos hechos a semejanza de Dios?

Obviamente, Dios no nos creó exactamente como Él, porque Dios no tiene cuerpo físico.

En cambio, somos reflejo de la gloria de Dios.

Algunos piensan que nuestro raciocinio, creatividad, poder de comunicación o autodeterminación es la imagen de Dios. Más bien, es todo nuestro ser el que refleja la imagen de Dios.

Nunca llegaremos a ser totalmente iguales a Dios, porque Él es nuestro Creador supremo. Pero sí tenemos la capacidad de reflejar su carácter en nuestro amor, paciencia, perdón, bondad y fidelidad.

El saber que fuimos creados a semejanza de Dios y por lo tanto poseemos muchas de sus características, nos proporciona una base sólida para nuestra autoestima.

Nuestro valor no se basa en posesiones, logros, atractivo físico o reconocimiento público.

En cambio se fundamenta en el hecho de haber sido creados a semejanza de Dios.

Debido a que somos semejantes a Dios podemos tener sentimientos positivos acerca de nosotros mismos.

El criticarnos o degradarnos equivale a criticar lo que Dios ha hecho.

Saber que usted es una persona que tiene valor le da la libertad de amar a Dios, de conocerlo personalmente y de hacer una contribución valiosa a aquellos que lo rodean.

1.27 Dios hizo tanto al hombre como a la mujer a su imagen.

Ninguno de los dos fue hecho más a la imagen de Dios que el otro. Desde el principio vemos que la Biblia coloca tanto a uno como al otro en el pináculo de la creación de Dios.

Ninguno de los sexos es exaltado ni despreciado.

1.28 Señorear significa ejercer absoluta autoridad y control sobre algo.

Dios es quien en última instancia gobierna la tierra y ejerce su autoridad con cuidado amoroso.

Cuando Dios delegó parte de su autoridad a la especie humana, esperaba que nos hiciésemos responsables del medio y de las otras criaturas que comparten nuestro planeta.

No debemos ser descuidados ni derrochadores al llevar a cabo la tarea encomendada. Dios fue cuidadoso al crear la tierra. No debemos ser negligentes al atender de ella.

1.31 Dios observó que lo que había hecho era muy bueno.

Usted es parte de la creación de Dios y Él está complacido por la manera en que lo creó. Si en ocasiones siente que carece de valor o que vale poco, recuerde que Dios lo creó por una buena razón. Usted es valioso para Él.

*Capítulo 2*

2.2,3 ¡Vivimos en un mundo que está orientado hacia la acción!

Siempre parece que hay algo para hacer y no queda tiempo para descansar.

Sin embargo, Dios demostró que el descanso es adecuado y bueno.

Si Dios mismo descansó de su trabajo, no debe sorprendernos que también nosotros necesitemos descansar.

Jesús demostró este principio cuando Él y los discípulos salieron en una barca para alejarse de la presión de la multitud

(véase Marcos 6.31, 32). Nuestros momentos de descanso nos refrescan para estar listos para nuestros momentos de servicio.

2.3 Que Dios haya bendecido el séptimo día significa que lo apartó para un uso santo. Este acto se toma de los Diez Mandamientos (Éxodo 20.1–17) donde Dios ordena la observancia del día de reposo.

2.7 «Del polvo de la tierra» implica que no hay nada especial en los elementos químicos que constituyen nuestros cuerpos.

El cuerpo es una cáscara inanimada hasta que Dios le da vida con su «aliento de vida». Cuando Dios retira su aliento de vida, nuestros cuerpos regresan una vez más al polvo.

Por lo tanto, la vida y el valor del hombre provienen del Espíritu de Dios. Muchos se jactan de sus logros y habilidades, como si ellos fueran los que originan sus propias fuerzas.

Otros se sienten inútiles porque sus habilidades no se destacan.

A decir verdad, nuestro valor proviene, no de nuestros logros, sino del Dios del universo que elige darnos el regalo misterioso y milagroso de la vida. Él valora su vida, haga usted lo mismo.

Génesis 2.18–24

El matrimonio fue idea de Dios

LO QUE LA BIBLIA DICE ACERCA DEL MATRIMONIO 

Génesis 24.58–60

La entrega total es esencial para un buen matrimonio

Cantar de los cantares 4.9, 10

El romance es importante

Jeremías 33.10, 11

El matrimonio ofrece momentos de gran gozo

Malaquías 2.14, 15

El matrimonio proporciona el mejor ambiente para criar hijos

Mateo 5.32

La infidelidad rompe el lazo de la confianza. La confianza es básica en todas las relaciones

Mateo 19.6

El matrimonio es permanente

Romanos 7.2, 3

Lo ideal es que sólo la muerte disuelva el matrimonio

Efesios 5.21–33

El matrimonio está basado en la práctica de los principios del amor, no en los sentimientos

Efesios 5.23, 32

El matrimonio es un símbolo vivo de Cristo y la Iglesia

Hebreos 13.4

El matrimonio es bueno y honroso

2.9 El nombre del «árbol de la ciencia del bien y del mal» implica que el mal ya existía, si no en el huerto, entonces en el momento de la caída de Satanás.

2.9,16,17 ¿Acaso el árbol de vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal eran árboles reales? A menudo se expresan dos puntos de vista diferentes:

(1) Los árboles eran reales, pero simbólicos. La vida eterna con Dios estaba simbolizada al comer del árbol de la vida.

(2) Los árboles eran reales, poseían propiedades especiales. Al comer el fruto del árbol de la vida; Adán y Eva podían tener vida eterna, disfrutando de una relación permanente como hijos de Dios.

En cualquiera de los casos, el pecado de Adán y Eva los separó del árbol de la vida y así les impidió obtener vida eterna.

De un modo interesante, el árbol de la vida aparece una vez más en Apocalipsis 22 donde la gente está disfrutando de vida eterna con Dios.

2.15-17 Dios dio a Adán la responsabilidad del huerto y le dijo que no comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal. Antes que prevenirlo físicamente de comer, Dios le dio a Adán una opción, aun cuando él pudiera escoger equivocadamente.

Actualmente Dios nos sigue dando alternativas y nosotros también, escogemos equivocadamente.

Estas elecciones erróneas nos pueden causar dolor, pero nos pueden enseñar a aprender y a crecer y a hacer mejores elecciones en el futuro.

Vivir con la consecuencia de nuestras decisiones nos enseña a pensar y elegir con más cuidado.

2.16,17 ¿Por qué Dios colocó un árbol en el huerto, para después prohibir a Adán comer de él?

Dios quería que Adán lo obedeciera, pero Él le dio la libertad de la elección.

Sin una alternativa, Adán habría sido como un prisionero, y su obediencia habría sido hueca.

Los dos árboles presentaban un ejercicio de decisión, con recompensas si se elegía obedecer o tristes consecuencias si se decidía desobedecer.

Cuando usted se enfrente a la alternativa, siempre elija obedecer a Dios.

2.18-24 La obra creativa de Dios no estuvo completa hasta que creó a la mujer.

Pudo haberla hecho del polvo de la tierra, como hizo al hombre.

Sin embargo, decidió hacerla del hueso y de la carne del hombre.

Al hacer esto nos ilustró que en el matrimonio el hombre y la mujer llegan a ser simbólicamente una sola carne. Esta es una unión mística de los corazones y las vidas de la pareja.

A lo largo de la Biblia, Dios trata seriamente esta unión especial.

Si usted está casado o planea casarse ¿está usted dispuesto a guardar su compromiso que hace que los dos sean uno? La meta del matrimonio debiera ser más que una amistad; debiera ser una unidad.

2.21-23 Dios diseñó y equipó al hombre y a la mujer para realizar diferentes tareas, pero todas estas tareas apuntan a la misma meta: honrar a Dios.

El hombre da vida a la mujer; la mujer da vida al mundo. A cada rol le corresponden privilegios exclusivos; no se admite el pensamiento de que un sexo sea superior al otro.

2.24 Dios dio el matrimonio como un regalo para Adán y Eva.

Fueron creados perfectamente para complementarse entre sí.

El matrimonio no fue sólo por conveniencia, tampoco lo originó ninguna cultura.

Fue instituido por Dios y cuenta con tres aspectos básicos:

(1) El hombre «deja» a su padre y a su madre y, en un acto público, se promete a su esposa.

(2) El hombre y la mujer se unen al tomar la responsabilidad del bienestar de cada uno y al amar a su pareja sobre todos los demás;

(3) ambos llegan a ser «una carne» en la intimidad y en el compromiso de la unión sexual que está reservada sólo para el matrimonio. Los matrimonios sólidos de hoy incluyen estos tres aspectos por completo.

2.25 ¿Ha notado usted cómo un niño pequeño puede correr desnudo en un cuarto lleno de extraños sin avergonzarse?

No está consciente de su desnudez, así como Adán y Eva no se avergonzaban en su inocencia.

Pero después de que Adán y Eva pecaron, le siguieron la vergüenza, la pena y la incomodidad; creando barreras entre ellos mismos y Dios.

A menudo experimentamos estas mismas barreras en el matrimonio. Sería ideal que los esposos no tuvieran barreras, y no sintieran vergüenza de exponerse el uno al otro o a Dios.

Como Adán y Eva (3.7), nos ponemos hojas de higuera (barreras) debido a que hay aspectos nuestros que no queremos que nuestra esposa, o Dios, conozca.

Luego nos escondemos, de la misma manera que Adán y Eva se escondieron de Dios.

En el matrimonio la falta de intimidad espiritual, emocional e intelectual por lo general precede a una desintegración de la intimidad física. Del mismo modo, cuando no podemos exponer nuestros pecados y pensamientos secretos a Dios, cerramos las líneas de comunicación que tenemos con Él.

*Capítulo 3*

3.1 Disfrazado como una astuta serpiente, Satanás vino a tentar a Eva. Alguna vez, Satanás fue un ser angelical que se rebeló contra Dios y fue echado del cielo.

Satanás es un ser creado y por lo tanto tiene limitaciones. Aun cuando Satanás está tratando de tentar a todos para alejarlos de Dios, no tendrá la victoria final.

En Génesis 3.14, 15 Dios promete que Satanás será aplastado por uno de la simiente de la mujer, el Mesías.

 

3.1–6 ¿Por qué Satanás nos tienta? La tentación es una invitación de Satanás para entregarnos a su estilo de vida y renunciar al estilo de vida de Dios.

Satanás tentó a Eva y logró que pecara.

Desde entonces se mantiene ocupado tratando de conseguir que la gente peque. Incluso tentó a Jesús (Mateo 4.11), ¡pero Jesús no pecó!

¿De qué manera podría haber resistido Eva la tentación?

Siguiendo los mismos principios que nosotros podemos seguir.

Primero, debemos darnos cuenta de que ser tentados no es un pecado.

No hemos pecado hasta que nos rendimos ante la tentación.

Por lo tanto, para resistir la tentación, debemos:

(1) orar pidiendo fuerzas para resistirla,

(2) huir (algunas veces literalmente), y

(3) decir no cuando nos enfrentemos a algo que nos consta que no es correcto. Santiago 1.12 habla de las bendiciones y recompensas para aquellos que no se rinden ante la tentación.

3.1-6 La serpiente (Satanás) tentó a Eva haciéndola dudar de la bondad de Dios.

Él sugirió que Dios era estricto, mísero y egoísta ya que no quería que Eva tuviese como

Él conocimiento del bien y del mal. Satanás hizo que Eva se olvidara de todo lo que Dios le había dado y que centrara su atención en la única cosa que no podía tener.

También, nosotros nos metemos en problemas cuando insistimos en prestar atención a las pocas cosas que no tenemos en lugar de mirar lo mucho que Dios nos ha dado.

La próxima vez que sienta lástima de sí por lo que no tiene, considere todo lo que sí tiene y agradezca a Dios. Luego sus dudas no lo harán caer en pecado.

3.5 Adán y Eva obtuvieron lo que querían: un conocimiento íntimo tanto del bien como del mal.

Pero lo obtuvieron a través del camino equivocado y el resultado fue desastroso.

A veces tenemos la ilusión que libertad es hacer lo que a uno le place.

Dios dice que la verdadera libertad proviene de la obediencia y de saber lo que no debemos hacer. Las restricciones que Él nos dio son para nuestro propio beneficio, ayudándonos a evitar el mal.

Tenemos la libertad de caminar de frente a un automóvil que viene hacia nosotros a alta velocidad, pero no es necesario que seamos atropellados para darnos cuenta de que si lo hacemos sería algo realmente tonto.

No escuche las tentaciones de Satanás. No es necesario que haga lo malo para obtener mayor experiencia y aprender más acerca de la vida.

3.5 Satanás utilizó un motivo sincero para tentar a Eva: «¡Llegarás a ser como Dios!» No estaba mal que Eva quisiese ser como Dios. Parecerse más a Dios es la meta suprema de la humanidad.

Es lo que se supone que debemos hacer. Pero Satanás engañó a Eva en lo que respecta al modo apropiado de lograr este objetivo.

Le dijo que ella podría parecerse más a Dios al desafiar su autoridad, tomando su lugar y decidiendo por sí misma lo que era mejor para su vida. En efecto, le dijo que se convirtiese en su propio dios.

Pero llegar a ser como Dios no es lo mismo que tratar de ser Dios.

Más bien, es reflejar sus características y reconocer su autoridad sobre su vida.

Al igual que Eva, a menudo tenemos una meta muy valiosa pero tratamos de alcanzarla de un modo equivocado.

Nos comportamos como un candidato político que le paga al encargado del recuento de votos para ganar las elecciones.

Cuando hace esto, servir al pueblo deja de ser su meta principal.

La exaltación del yo conduce a la rebelión contra Dios.

Tan pronto como comenzamos a sacar a Dios de nuestros planes, nos estamos colocando nosotros mismos por encima de Él. Esto es exactamente lo que Satanás quiere que hagamos. 

*ADÁN*

Es difícil imaginarnos cómo se sentiría Adán siendo la primera y única persona en la tierra.

Una cosa es que nosotros nos sintamos solos; para Adán, que nunca había conocido a otro ser humano, era otra cosa.

Él se perdió de muchas cosas que nos hicieron como somos ahora: no tuvo niñez, ni padres, ni familia, ni amigos.

Tuvo que aprender a ser humano por su cuenta. Afortunadamente, Dios no permitió que luchara demasiado tiempo antes de presentarle una ayuda y compañera idónea:

Eva. Formaron una unidad completa, inocente y abierta, sin una pizca de vergüenza en nada. 

Una de las primeras conversaciones de Adán con su agradabilísima y bella compañera debieron haber sido las reglas del huerto.

Antes de que Dios creara a Eva, ya le había dado a Adán completa libertad en el huerto, junto con la responsabilidad de vigilarlo y cuidarlo. Sin embargo, un árbol estaba fuera de los límites: el árbol del conocimiento del bien y del mal.

Adán debió haber hablado con Eva sobre todo esto.

Ella sabía, cuando Satanás se le acercó, que el fruto de ese árbol no se debía comer. Sin embargo, decidió comer el fruto prohibido. Más tarde se lo ofreció a Adán.

En ese momento, el destino de la creación estuvo en peligro. Tristemente, Adán no se detuvo a considerar las consecuencias. Siguió adelante y lo comió. 

En ese momento de pequeña rebelión algo grande, hermoso y puro se resquebrajó: la perfecta creación de Dios.

El hombre se vio separado de Dios por querer actuar por su cuenta.

Sea que se lance un guijarro o una piedra grande hacia una ventana de vidrio, el efecto es el mismo. Nunca podrán volver a reunirse los miles de fragmentos. 

Sin embargo, en el caso del pecado del hombre, Dios ya había puesto en marcha un plan para vencer los efectos de la rebelión.

La Biblia entera es la historia de cómo se desarrolla ese plan, con la visita de Dios a la tierra a través de su Hijo Jesús como parte esencial. La vida sin pecado de Jesús y su muerte hicieron posible que Dios ofreciera el perdón a todos los que lo quisieran.

Nuestras acciones de rebelión, ya sean pequeñas o grandes, demuestran que somos descendientes de Adán.

Únicamente el pedir el perdón de Jesucristo nos hace hijos de Dios. 

Puntos fuertes y logros: 

  • Fue el primer zoólogo: le dio nombre a los animales 
  • Fue el primer diseñador de jardines, a cargo de vigilar y cuidar de él 
  • Es el padre de la raza humana 
  • Fue la primera persona hecha a la imagen de Dios y primer humano que tuvo una relación íntima y personal con Él 

Debilidades y errores: 

  • Evadió la responsabilidad y culpó a otros; prefirió esconderse a enfrentarse; se excusó en lugar de confesar la verdad 
  • Su más grande error: hacerse cómplice de Eva para traer el pecado al mundo 

Lecciones de su vida: 

  • Como descendientes de Adán, todos reflejamos hasta cierto grado la imagen de Dios 
  • Dios quiere que las personas, aunque tienen libertad de hacer el mal, opten por amarlo a Él. 
  • No debemos culpar a los demás de nuestras propias faltas 
  • No podemos escondernos de Dios 

Datos generales: 

  • Dónde: Huerto de Edén 
  • Ocupación: Guardián, jardinero y granjero 
  • Familiares: Esposa: Eva. Hijos: Caín, Abel, Set y muchos otros hijos más. El único hombre que nunca tuvo padre ni madre terrenales 

Versículos clave: 

«La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí» (Génesis 3.12). 

«Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados» (1 Corintios 15.22). 

La historia de Adán se relata en Génesis capitulo  1 al 5. También se le menciona en 1 Crónicas 1.1; Lucas 3.38; Romanos 5.14; 1 Corintios 15.22, 45; 1 Timoteo 2.13, 14. 

3.6 Satanás trató de que Eva pensara que el pecado era bueno, placentero y deseable.

El conocimiento tanto del bien como del mal le parecía inofensivo a ella.

Por lo general, la gente decide hacer cosas malas porque se ha convencido de que esas cosas son buenas, al menos para ellos mismos. Nuestros pecados no siempre nos parecen horribles, y los pecados que dan placer son los que nos cuesta más trabajo evitar.

Así que prepárese para las atractivas tentaciones que puedan surgir a su paso.

Aun cuando no siempre podamos prevenir la tentación, siempre hay una salida (1 Corintios 10.13).

Recurra a la Palabra de Dios y a su pueblo para permanecer firme ante la tentación.

3.6, 7 Observe con atención lo que hizo Eva: miró, tomó, comió y dio.

A menudo la batalla está perdida al primer vistazo

La tentación comienza simplemente al mirar algo que queremos.

¿Está usted luchando con la tentación porque no ha aprendido que mirar es el primer paso hacia el pecado?

Saldremos victoriosos de la tentación más a menudo si seguimos el consejo de Pablo de huir de aquellas cosas que nos producen malos pensamientos (2 Timoteo 2.22).

3.6,7 Una de las realidades del pecado es que su efecto se extiende.

Después de que Eva pecase, involucró a Adán en su mala acción.

Cuando hacemos algo malo, a menudo nuestro primer alivio de la culpa viene cuando involucramos a alguien más.

Como desperdicio tóxico derramado en un río, el pecado se extiende rápidamente. Reconozca y confiese su pecado a Dios antes de que sea tentado y contamine a los que están a su alrededor.

3.7,8 Después de pecar, Adán y Eva se sintieron culpables y avergonzados por su desnudez.

Sus sentimientos de culpabilidad los hicieron huir de Dios y trataron de esconderse.

Una conciencia culpable es una señal de advertencia que Dios ha colocado dentro de usted que se enciende cuando ha hecho lo malo.

Lo peor que puede hacer es eliminar los sentimientos de culpabilidad sin eliminar la causa.

Es como utilizar un analgésico sin detectar la enfermedad.

Alégrese de que esos sentimientos estén ahí, lo hacen estar consciente de su pecado para que así pueda pedir el perdón de Dios y corregir sus malas acciones.

3.8 Resulta graciosa la imagen de dos humanos cubiertos con hojas de higuera tratando de esconderse del Dios que todo lo ve y todo lo sabe.

¿Cómo pudieron ser tan tontos de pensar que podían esconderse?

Sin embargo, nosotros hacemos lo mismo cuando tratamos de ocultarle cosas a Dios.

Cuéntele todo lo que hace y piensa y no trate de esconderse, es imposible. La sinceridad fortalecerá su relación con Dios.

3.8,9 Este versículo muestra el deseo de Dios de tener amistad con nosotros.

También muestra por qué tenemos miedo de tener una relación con Él. Adán y Eva se escondieron cuando escucharon que se acercaba. Dios quería estar con ellos, pero por causa de su pecado, Adán y Eva tenían miedo de mostrarse ante Él.

El pecado había roto su comunión con Dios, así como ha roto nuestra comunión con Dios.

Pero por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios, se ha abierto el camino para que renovemos nuestra amistad con Él.

Dios desea estar con nosotros. Él nos ofrece de lleno su amor incondicional. Nuestra respuesta natural es el temor, ya que sabemos que no podemos vivir bajo sus normas.

Pero el reconocer que Él nos ama, a pesar de nuestras faltas, nos puede ayudar a quitar ese temor.

3.11–13 Adán y Eva no hicieron caso a la advertencia de Dios en 2.16, 17.

Ellos no entendieron las razones de este mandamiento, así que decidieron actuar de la forma que les parecía más apropiada.

Todos los mandamientos de Dios son obviamente para nuestro propio beneficio, pero puede que no siempre entendamos las razones.

El pueblo que confía en Dios le obedecerá porque Dios lo pide, sea que entienda o no el porqué de sus mandamientos.

3.11–13 Cuando Dios le preguntó a Adán sobre su pecado, Adán culpó a Eva.

Luego Eva culpó a la serpiente. Cuán fácil es disculpar nuestros pecados culpando a otra persona o a las circunstancias.

Pero Dios sabe la verdad. Y Él nos hace responsables a cada uno de nosotros por lo que hacemos (véase 3.14–19).

Admita su pecado y pida disculpas a Dios. No trate de escapar de su pecado culpando a otro.

3.14ss Adán y Eva eligieron su curso de acción (desobediencia) y luego Dios eligió el suyo.

Como Dios santo sólo podía responder de una manera coherente con su naturaleza moral perfecta.

No podía permitir pasar por alto el pecado, debía castigarlo.

Si las consecuencias del pecado de Adán y Eva le parecen extremas, recuerde que el pecado que cometieron puso en acción la tendencia del mundo a la desobediencia a Dios.

Este es el motivo por el cual todavía pecamos hoy:

Todo ser humano que jamás haya nacido, con la excepción de Jesús, posee la herencia de la naturaleza pecaminosa de Adán y Eva (Romanos 5.12–21).

El castigo de Adán y Eva refleja con qué seriedad Dios ve el pecado de cualquier clase.

3.14-19 Adán y Eva aprendieron por medio de una experiencia dolorosa que, ya que Dios es justo y odia el pecado, debe castigar a los pecadores.

El resto del libro de Génesis relata historias dolorosas de vidas arruinadas por la caída.

La desobediencia es pecado y rompe nuestra relación con Dios.

Afortunadamente, cuando desobedecemos, la voluntad de Dios es perdonarnos y restaurar nuestra relación con Él.

3.15 Satanás es nuestro enemigo, él hará todo lo posible para hacer que sigamos su camino de maldad y muerte.

La frase «Tú le herirás en el calcañar» se refiere a los intentos constantes de Satanás de derrotar a Cristo durante su vida en la tierra. «Ésta te herirá en la cabeza», anuncia la derrota de Satanás cuando Cristo se levantó de la muerte.

Un golpe al talón no es mortal, pero uno asestado en la cabeza sí.

Ya Dios estaba revelando su plan para derrotar a Satanás y ofrecer salvación al mundo por medio de su Hijo Jesucristo.

3.17-19 La desobediencia de Adán y Eva, y la caída de la gracia de Dios afectó a toda la creación, incluyendo al medio ambiente.

Años atrás la gente no se preocupaba de la contaminación de los ríos con desperdicios químicos y basura.

Esto parecía tan insignificante, tan trivial.

Ahora sabemos que sólo dos o tres partes por millón de ciertas sustancias químicas pueden dañar la salud humana.

El pecado en nuestras vidas es extrañamente similar a los desperdicios tóxicos. Hasta las cantidades más pequeñas son letales.

*PLAN DE SATANÁS*

Duda

Nos hace cuestionar la Palabra de Dios y su bondad

Desaliento

Nos hace dirigir la mirada hacia nuestros problemas y no hacia Dios

Confusión

Hace que las cosas malas nos parezcan atractivas para que las deseemos más que las cosas buenas

Derrota

Nos hace sentirnos fracasados

Demora

Nos hace posponer las cosas para que nunca las hagamos

3.22–24 La vida en el huerto del Edén era como vivir en el cielo.

Todo era perfecto, y si Adán y Eva hubieran obedecido a Dios, podrían haber vivido allí por siempre.

Pero después de desobedecer, Adán y Eva ya no merecían vivir en el paraíso, así que Dios les dijo que se fueran. Si hubieran continuado viviendo en el huerto y comiendo del árbol de la vida, habrían vivido para siempre.

Pero la vida eterna en un estado de pecado significaría tratar de esconderse eternamente de Dios. Como Adán y Eva, todos nosotros hemos pecado y estamos separados de Dios.

Sin embargo, nosotros no tenemos que permanecer separados. Dios está preparando una nueva tierra como paraíso eterno para todo su pueblo (véase Apocalipsis 22).

3.24 Los querubines eran poderosos ángeles del Señor.

3.24 Así es como Adán y Eva rompieron su relación con Dios:

(1) llegaron a estar convencidos de que su camino era mejor que el de Dios;

(2) se cohibieron y se escondieron;

(3) trataron de disculparse y defenderse.

Para construir una relación con Dios debemos revertir esos pasos:

(1) abandonar las disculpas y la autodefensa;

(2) dejar de escondernos de Dios;

(3) convencernos de que el camino de Dios es mejor que el nuestro.

*Capítulo 4*

4.1 La frase conoció significa que se allegó sexualmente.

La unión sexual representa unidad y total conocimiento de la otra persona.

contacto sexual es el acto más íntimo que sella un vínculo social, físico y espiritual.

Este es el motivo por el cual Dios lo reservó exclusivamente para el matrimonio.

4.2 Ya no se proveería de todo lo necesario a Adán y Eva como ocurría en el huerto de Edén, donde sus tareas diarias eran vigorizantes y deleitosas.

Ahora debían luchar contra los elementos para proveerse de comida, ropa y techo para ellos y su familia.

Caín se hizo agricultor, mientras que Abel fue pastor.

Hoy día, en zonas del Medio Oriente estas labores de larga data se siguen practicando casi del mismo modo que en el tiempo de Caín y Abel.

4.3–5 La Biblia no dice por qué Dios rechazó el sacrificio de Caín.

Quizá la actitud de Caín fue impropia, o quizá su ofrenda no estaba dentro de las normas de Dios.

Proverbios 21.27 dice: «El sacrificio de los impíos es abominación; ¡cuánto más ofreciéndolo con maldad!»

Dios evalúa tanto nuestros motivos como la calidad de lo que le ofrendamos.

Cuando entregamos algo a Dios o a los demás, nuestro corazón debe estar alegre por lo que podemos dar.

No debemos preocuparnos por la cantidad; ya que todas las cosas pertenecen a Dios en primer lugar.

Más bien, debemos dar con gozo a Dios nuestro mejor tiempo, dinero, posesiones y talentos.

4.6,7 ¿Cómo reacciona usted cuando alguien le sugiere que ha hecho algo malo? ¿Actúa usted para corregir el error o niega que necesite corrección?

Después de que el sacrificio de Caín fue rechazado, Dios le dio la oportunidad de corregirlo e intentarlo de nuevo.

¡Incluso Dios lo animó para que lo hiciera! Pero Caín se negó y el resto de su vida es un ejemplo sorprendente de lo que les sucede a aquellos que se niegan a admitir sus errores.

La próxima vez que alguien le sugiera que usted está errado, échese un vistazo sincero y elija el camino de Dios en lugar del de Caín.

4.7 Para que Caín dominase el pecado que acechaba a la entrada de sus deseos, hubiese sido necesario que cediese su ira celosa para que el pecado no encontrase asidero en su vida.

El pecado sigue agazapado ante nuestras puertas hoy en día.

Al igual que Caín, seremos víctimas del pecado si no lo dominamos.

Pero no nos es posible dominar el pecado con nuestra propia fuerza.

En lugar de eso, debemos volvernos a Dios para recibir fe para nosotros mismos y recibir fe y fortaleza de otros creyentes.

El Espíritu Santo nos ayudará a dominar el pecado. Esto constituirá una batalla de por vida que no se acabará hasta que nos encontremos cara a cara con Cristo.

*EVA*

Sabemos muy poco de Eva, la primera mujer.

Sin embargo, es la madre de todos nosotros.

Fue la pieza final en el intrincado y sorprendente rompecabezas de la creación de Dios.

Adán tenía ya otro ser humano con quien tener compañerismo, alguien con una porción igual de la imagen de Dios.

Aquí había alguien lo suficientemente parecido para tener amistad y a la vez lo suficientemente diferente para tener relaciones.

Estando juntos eran mejores que estando solos. 

Satanás se acercó a Eva en el huerto del Edén, donde ella y Adán vivían.

Satanás cuestionó su contentamiento.

¿Cómo podía ella ser feliz si no se le permitía comer de uno de los árboles frutales?

Satanás ayudó a Eva a que dejara de centrar su atención en las cosas que Dios había hecho y le había dado, y la enfocara en la única cosa que Él había prohibido.

Y Eva estuvo dispuesta a aceptar el punto de vista de Satanás sin consultarlo con Dios. 

¿Le suena extraño?

Demasiado a menudo desviamos nuestra atención de lo mucho que es nuestro para fijarnos en lo poco que no lo es. Pensamos «tengo que conseguirlo».

Eva era como nosotros, y constantemente demostramos ser sus descendientes al repetir sus errores.

Nuestros deseos, como los de Eva, pueden ser igualmente fáciles de manipular.

No son las mejores bases para nuestras acciones. Al tomar decisiones debemos permanecer siempre en Dios. Su Palabra, la Biblia, es nuestra guía al tomar decisiones. 

Puntos fuertes y logros: 

  • Fue la primera esposa y la primera madre 
  • Fue la primera mujer. Como tal sostuvo una relación especial con Dios, compartió con Adán la responsabilidad de sojuzgar la creación y mostró ciertas características de Dios 

Debilidades y errores: 

  • Permitió que Satanás minara su contentamiento 
  • Actuó impulsivamente sin ni siquiera hablar con Dios  
  • No sólo pecó, sino que incitó a su compañero a pecar 
  • Cuando se le llamó a cuentas, culpó a otros 

*Lecciones de su vida*: 

  • La mujer posee también la imagen de Dios 
  • Los ingredientes necesarios para un matrimonio sólido son la entrega mutua, el compañerismo, la completa unidad, la ausencia de vergüenza 
  • La tendencia básica humana a pecar se remonta al comienzo de la raza humana 

Datos generales: 

  • Dónde: Huerto de Edén. 
  • Ocupación: Esposa, ayudante, compañera, coadministradora del Edén 
  • Familiares: Esposo: Adán. Hijos: Caín, Abel, Set y muchos más 

Versículo clave: 

«Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él» (Génesis 2.18). 

La historia de Eva se relata en Génesis 2.19–4.26. Su muerte no se menciona en las Escrituras. 

4.8–10 Este es el primer asesinato: quitar una vida derramando sangre humana. La sangre representa vida (Levítico 17.10–14).

Si se le quita la sangre a una persona viva, morirá. Ya que Dios creó la vida, sólo Dios debe quitarla.

4.8-10 La desobediencia de Adán y Eva trajo el pecado a la humanidad.

Tal vez hayan pensado que su pecado (comer un simple fruto) no era tan malo, pero observe cuán rápidamente su naturaleza pecaminosa se desarrolló en sus hijos.

La simple desobediencia rápidamente degeneró en un franco asesinato. Adán y Eva actuaron únicamente contra Dios, pero Caín actuó tanto contra Dios como contra el hombre.

Un pecado pequeño tiende a crecer hasta descontrolarse. Permita que Dios le ayude con sus pecados «pequeños» antes que se conviertan en tragedias.

4.11-15 Caín fue severamente castigado por este homicidio.

Dios juzga y castiga todos los pecados de manera apropiada, pero no lo hace por ira o por venganza.

Más bien, el castigo de Dios pretende corregirnos y restaurar nuestra relación con Él.

Cuando usted sea corregido, no se resienta. Más bien, renueve su comunión con Dios.

4.14 Hasta aquí sólo hemos escuchado hablar de cuatro personas:

Adán, Eva, Caín y Abel. Surgen dos preguntas:

(1) ¿Por qué Caín estaba preocupado de que otras personas lo mataran?, y

(2) ¿De dónde obtuvo a su esposa? (véase 4.17).

Adán y Eva tuvieron numerosos hijos, se les había dicho que «llenaran la tierra» .

La culpabilidad y el temor que sentía Caín por haber matado a su hermano eran muy grandes y probablemente temía las repercusiones de su familia.

Si él era capaz de matar, también lo eran ellos. La esposa que eligió Caín pudo haber sido una de sus hermanas o una sobrina.

La humanidad todavía era genéticamente pura y no existía el temor sobre los efectos secundarios que serían ocasionados por el casamiento entre parientes.

4.15 La expresión «siete veces será castigado», significa que el castigo de la persona sería completo, cabal y mucho peor que el que recibió Caín por su pecado.

4.19–26 Desafortunadamente, cuando se la deja sola, la gente tiende a empeorar en lugar de mejorar.

Esta corta narración acerca de Lamec y su familia nos muestra la variedad de talentos y habilidades que Dios dio al hombre.

Pero también presenta el desarrollo continuo del pecado conforme pasa el tiempo.

Ocurrió otro asesinato, se presume que fue en defensa propia. La violencia va en aumento.

Aparecen ahora dos grupos distintos:

(1) aquellos que muestran indiferencia hacia el pecado y la maldad, y

(2) aquellos que invocan el nombre de Dios (los descendientes de Set, 4.26). Set tomaría el lugar de Abel como líder de una línea de personas fieles a Dios.

*Capítulo 5*

5.1ss La Biblia contiene varias listas de antepasados, llamadas genealogías.

Hay dos perspectivas básicas respecto a estas listas:

1) Están completas, registran la historia completa de una familia, tribu o nación; o

(2) no pretenden ser exhaustivas y puede ser que incluyan únicamente gente famosa o cabezas de familia.

«Engendró a» también podía significar «era antepasado de».

¿Por qué se incluyen las genealogías en la Biblia?

Los hebreos transmitían sus creencias por medio de la tradición oral.

La escritura todavía era primitiva y, en muchos lugares, inexistente.

Contaban las historias a los niños, los que a su vez las trasmitían a sus hijos. Las genealogías daban un bosquejo esquemático que ayudaba a la gente a recordar las historias.

Durante siglos estas genealogías fueron creciendo y difundiéndose de familia en familia.

Aun más importante que la tradición familiar, las genealogías se incluyeron para confirmar la promesa bíblica de que el Mesías que habría de llegar, Jesucristo, nacería dentro de la descendencia de Abraham.

Las genealogías señalan una característica importante de Dios.

Las personas son importantes para Él como individuos, no sólo como grandes masas.

Dios las llama por su nombre, mencionando el tiempo que vivieron y sus descendientes.

La próxima vez que usted se sienta agobiado en una inmensa multitud, recuerde que el centro de la atención y el amor de Dios es el individuo, ¡y usted!

5.3-5 En el sentido más general, todos los seres humanos se relacionan a través de Adán y Eva. La humanidad es una familia formada de una carne y una sangre. Recuerde esto cuando el prejuicio entre en su mente o el odio invada sus sentimientos. Cada persona es una creación valiosa y única de Dios.

*ABEL*

Abel fue el segundo hijo nacido en el mundo, pero el primero que obedeció a Dios.

Todo lo que sabemos acerca de este hombre es que sus padres fueron Adán y Eva,

que era pastor, que presentaba sacrificios agradables a Dios y que su corta vida terminó en manos de Caín, su celoso hermano mayor. 

La Biblia no nos dice por qué Dios se agradó de la ofrenda de Abel y no de la de Caín, pero ambos sabían lo que Dios esperaba. Únicamente Abel obedeció.

A lo largo de la historia, a Abel se le recuerda por su obediencia y fe (Hebreos 11.4). Se le llama «justo» (Mateo 23.35). 

La Biblia está repleta de los principios y expectativas de Dios en cuanto a nuestra vida.

También está llena de instrucciones más específicas. Como Abel, debemos obedecer sin mirar el precio y confiar en que Dios ha de enderezar las cosas. 

Puntos fuertes y logros: 

Lecciones de su vida: 

  • Dios escucha a los que acuden a Él 
  • Dios reconoce a la persona inocente y tarde o temprano castiga al culpable 

Datos generales: 

  • Dónde: Fuera del Edén 
  • Ocupación: Pastor 
  • Familiares: Padres: Adán y Eva. Hermano: Caín 

*Versículo clave*: 

«Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella» (Hebreos 11.4)

La historia de Abel se relata en Génesis 4.1–8. También se menciona en Mateo 23.35; Lucas 11.51; Hebreos 11.4 y 12.24.  

5.25–27 ¿Cómo fue que esta gente vivió tanto tiempo?

Algunos creen que las grandes edades que aparecen en la lista se refieren a la duración de la dinastía, más que a la edad del individuo. Los que opinan que estas eran edades reales las explican de tres maneras importantes:

(1) La raza humana era genéticamente pura en esos primeros tiempos, y no había enfermedades que acortaran la vida.

(2) Todavía no había llovido en la tierra y el vapor de arriba (1.7) mantenía a raya los peligrosos rayos cósmicos; consecuentemente, los factores ambientales que causan la vejez eran menos pronunciados.

(3) Dios dio a la gente larga vida para que tuvieran tiempo de «llenar la tierra» (1.28)

Capítulo 6

6.1–4 Algunos piensan que «los hijos de Dios» eran ángeles caídos, pero es poco probable porque estos no se pueden casar ni reproducir (Mateo 22.30; Marcos 12.25).

Algunos expertos creen que esta frase se refiere al matrimonio mixto entre los descendientes santos de Set y los descendientes inicuos de Caín («las hijas de los hombres»).

Esto pudo haber debilitado la línea santa e incrementado la depravación moral en el mundo. La resultante explosión demográfica trajo consigo la explosión del mal.

6.3 «Mas serán sus días ciento veinte años» significa que Dios concedería a la gente de los días de Noé ciento veinte años para dejar sus caminos pecaminosos.

Si bien ciento veinte años pueden parecer mucho tiempo, el plazo se acabó un día y las aguas barrieron la tierra. Puede ser que su plazo también se esté acabando.

Vuélvase a Dios para que perdone sus pecados. Usted no puede ver el reloj de la paciencia de Dios, y no habrá regateos en cuanto a alargar el tiempo.

6.4 Los gigantes que se mencionan aquí eran gente que medía entre tres y tres metros y medio de altura. El término hebreo que se traduce «gigante» es el mismo de Números 13.33.

Goliat, un hombre de alrededor de tres metros de altura, aparece en 1 Samuel 17. Aprovechaba sus ventajas físicas para oprimir a la gente que los rodeaba.

6.6, 7 ¿Quiere decir que Dios se arrepintió de crear a la humanidad en el sentido de reconocer que había cometido un error? No, Dios no cambia de parecer (1 Samuel 15.29).

Más bien esto expresa la tristeza de Dios por lo que la gente se había buscado, el mismo sentimiento de un padre ante un hijo rebelde. Dios estaba muy triste porque la gente había elegido el pecado y la muerte en lugar de tener relación con Él.

6.6-8 El pecado de aquella gente entristeció a Dios. Nuestro pecado también lo entristece hoy día. Sin embargo, Noé agradó a Dios.

Aun cuando estamos lejos de ser perfectos, podemos seguir el ejemplo de Noé y agradar a Dios en medio del pecado que nos rodea.

6.9 Decir que Noé era varón justo y perfecto no significa que nunca pecó (la Biblia registra uno de sus pecados en 9.20ss).

Más bien significa que amó y obedeció a Dios sinceramente.

Por toda una vida caminó por la fe, y fue un ejemplo vivo a su generación. Como Noé, vivimos en un mundo repleto de maldad.

¿Estamos influenciando o nos dejamos influenciar por otros?

6.14 La brea era una sustancia para impermeabilizar el arca.

6.15 ¡La barca que Noé construyó no era una canoa! Imagínese construir un barco de la longitud de un campo y medio de fútbol y tan alto como un edificio de cuatro pisos.

El «arca» (como se le conoce) era exactamente seis veces más larga que ancha, la misma proporción que utilizan los constructores de buques.

Este enorme barco fue construido probablemente a varios kilómetros del agua y por solo unos pocos hombres fieles que creyeron en la promesa de Dios y obedecieron sus mandatos.

6.18 Un pacto es una promesa. Este es un tema común en las Escrituras.

Dios pacta con el hombre. Cuán reconfortante es saber que el pacto de Dios con nosotros es firme.

Él sigue siendo nuestra salvación y nosotros estamos amparados por nuestra relación con Él.

Si desea leer más sobre el pacto, véanse 9.8–17; 12.1–3 y 15.17–20.

CAÍN

A pesar de las preocupaciones y esfuerzos de los padres, parecen ser inevitables los conflictos que surgen entre los hijos en una familia. Las relaciones entre hermanos estimulan la competencia y la cooperación.

En la mayoría de los casos la mezcla de amor y competencia a la larga origina un lazo fuerte entre los hermanos.

Sin embargo, no es poco usual escuchar a los padres decir: «Pelean tanto que espero que no se maten antes de llegar a adultos».

En el caso de Caín, el potencial de incomodidad se convirtió en tragedia.

Y aun cuando no conocemos muchos detalles de la vida de este primogénito, su historia todavía puede enseñarnos algo.
Caín se enojó. Estaba furioso.

Tanto él como su hermano Abel presentaron sacrificios a Dios, y el suyo había sido rechazado. La reacción de Caín parece indicar que desde el principio tuvo una mala actitud.

Caín tenía que tomar una decisión: podía corregir su actitud acerca de su ofrenda a Dios, o podía descargar su ira en su hermano. Su decisión es un recordatorio claro de cuán a menudo estamos conscientes de que enfrentamos opciones contrarias, y aun así elegimos el mal como lo hizo Caín.

Quizá no tengamos la intención de matar, pero intencionalmente elegimos mal.
Los sentimientos que motivan nuestro comportamiento siempre se pueden cambiar por medio de la fuerza de pensamiento.

Pero en esto podemos comenzar a experimentar la disposición de Dios a ayudarnos.

El pedirle ayuda para hacer lo que es correcto puede evitar que hagamos cosas de las que más tarde nos lamentaremos.

Puntos fuertes y logros:
• Primer niño
• Primero en seguir la profesión de su padre: granjero

Debilidades y errores:
• Cuando se desilusionaba, reaccionaba con ira
• Elegía la opción negativa aun cuando se le presentara una posibilidad positiva
• Fue el primer asesino

Lecciones de su vida:
• El enojo no necesariamente es pecado, pero las acciones motivadas por el enojo pueden ser pecaminosas. El enojo debe movernos a una acción correcta, no a una mala
• Lo que ofrecemos a Dios debe brotar del corazón: lo mejor que seamos y tengamos
• Las consecuencias del pecado algunas veces son permanentes

Datos generales:
• Dónde: Cerca del Edén, posiblemente en la región que hoy ocupan Irán o Irak
• Familiares: Padres: Adán y Eva. Hermanos: Abel y Set, y otros no mencionados por nombre
• Ocupación: granjero, después nómada

Versículo clave:
«Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él» (Génesis 4.7).
La historia de Caín se relata en Génesis 4.1–17. También se menciona en Hebreos 11.4; 1 Juan 3.12 .

 

6.22 Noé puso manos a la obra tan pronto como Dios le dijo que construyera el arca.

A las demás gentes se avisó del inminente desastre (1 Pedro 3.20), pero aparentemente no esperaban que sucediera.

Las cosas no han cambiado mucho. Cada día a cientos de personas se les advierte del juicio inevitable de Dios, y aún así la mayoría no cree que esto pueda suceder.

No espere que la gente acepte de buen grado el mensaje de que el Señor vendrá a castigar el pecado.

Los que no creen en Dios dirán que es imposible, y tratarán de que usted niegue a Dios.

Pero recuerde que Dios le prometió a Noé protegerlo. Esto puede animarnos a confiar en que Dios nos librará del juicio que ciertamente vendrá.

Capítulo 7

7.1ss Se unieron a Noé en el arca parejas de todos los animales; se tomaron siete parejas de «animales limpios» de los que se utilizaban en los sacrificios.

Se calcula que en el arca entraron aproximadamente 45,000 animales.

MONTES DE ARARAT

El arca tocó tierra en los montes de Ararat, que se encuentran localizados en lo que hoy es Turquía, cerca de la frontera con Rusia.

Allí se estacionó por casi ocho meses antes de que Noé, su familia y los animales bajaran a tierra seca.

7.16 Muchos se habrán preguntado cómo pudieron capturar tantos animales.

¿Acaso Noé y sus hijos pasaron años recogiéndolos?

En realidad, la creación, junto con Noé, actuaron conforme Dios lo había mandado. Parece que no hubo ningún problema en reunir a los animales.

Dios se hizo cargo de los detalles de esta tarea mientras que Noé hacía su parte: construir el arca. A menudo hacemos exactamente lo opuesto a Noé.

Nos preocupamos por detalles en la vida sobre los que no tenemos ningún control, mientras que descuidamos las cosas que sí están bajo nuestro control (actitudes, relaciones, responsabilidades).

Trate de parecerse más a Noé, y concéntrese en las cosas que Dios le ha encomendado y déjele el resto a Él.

7.17–24 ¿Cubrió la tierra entera? Un diluvio universal es ciertamente posible.

Hay suficiente agua en el planeta para cubrir toda la tierra seca .

Más tarde, Dios prometió que nunca más la destruiría con un diluvio.

Así que, debió haber cubierto toda la tierra o destruido toda las partes habitadas de ella.

Recuerde que Dios mandó el diluvio para destruir la maldad que había en la tierra.

Se necesitaba un gran diluvio para lograr eso.

Capítulo 8

8.6-16 De vez en cuando Noé enviaba un ave para ver si la tierra estaba seca, pero no salió del arca hasta que Dios se lo mandó.

Estaba esperando el momento que Dios señalaría.

Dios sabía que aun después de que el agua se hubiera retirado, la tierra no iba a estar seca como para que Noé y su familia pudieran salir. ¡Cuánta paciencia mostró Noé, especialmente después de pasar un año entero dentro de su arca!

Nosotros, como Noé, debemos confiar en que Dios nos dará paciencia en los momentos difíciles en que debemos esperar.

NOÉ

La historia de Noé no incluye sólo una sino dos grandes y trágicas inundaciones.

El mundo en los días de Noé estaba inundado de maldad.

El número de los que recordaban al Dios de la creación, de la perfección y del amor se había reducido a uno.

Del pueblo de Dios, sólo quedaba Noé.

La respuesta de Dios a esta severa situación fue una última oportunidad que duró ciento veinte años, durante la cual hizo que Noé construyera un arca y presentara así una lección objetiva del importante mensaje que proclamaba.

¡Nada llama la atención como construir un gran barco en tierra seca! Para Noé, la obediencia significó comprometerse en un proyecto a largo plazo.
Muchos de nosotros tenemos problemas para perseverar en cualquier proyecto, ya sea que Dios lo dirija o no.

Es interesante que la duración de la obediencia de Noé fue superior a la expectativa de vida actual.

Nuestro único proyecto a largo plazo comparable con aquel es nuestra propia vida.

Pero quizá este sea uno de los grandes retos que nos dejó la vida de Noé: vivir, bajo la aceptación de la gracia de Dios, una vida entera de obediencia y gratitud.

Puntos fuertes y logros:
• Único seguidor de Dios que quedaba en su generación
• Segundo padre de la raza humana
• Hombre de paciencia, constancia y obediencia
• El primer más grande constructor de barcos de la historia

Debilidades y errores:
• Se embriagó y se rebajó moralmente ante sus hijos

Lecciones de su vida:
• Dios es fiel con los que le obedecen
• Dios no siempre nos protege de los problemas, pero se ocupa de nosotros a pesar de ellos
• La obediencia es un compromiso a largo plazo
• Un hombre puede ser fiel, pero su naturaleza pecaminosa permanece en él.

Datos generales:
• Dónde: No se menciona a qué distancia del huerto de Edén se estableció el pueblo
• Ocupación: Granjero, constructor de barcos, predicador
• Familiares: Abuelo: Matusalén. Padre: Lamec. Hijos: Cam, Sem y Jafet

Versículo clave:
«Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó» (Génesis 6.22).
La historia de Noé se relata en Génesis 5.29–10.32.

También se menciona en

1 Crónicas 1.3; Isaías 54.9; Ezequiel 14.14, 20; Mateo 24.37, 38;

Lucas 3.36; 17.26, 27; Hebreos 11.7; 1 Pedro 3.20; 2 Pedro 2.5.

 

8.21,22 En incontables ocasiones en la Biblia vemos a Dios mostrando su amor y paciencia hacia los seres humanos para salvarlos.

Aun cuando Dios se percata de que la gente se «inclina» hacia el mal, continúa intentando rescatarla.

Cuando pecamos o cuando nos apartamos de Dios, sin duda merecemos ser destruidos.

Pero Dios ha prometido que nunca más destruirá toda la tierra hasta el día en que Jesucristo regrese para destruir para siempre el mal. Ahora cada uno de los cambios de estaciones son un recordatorio de esta promesa.

Capítulo 9

9.5 «Demandaré» significa que Dios quiere que cada persona rinda cuentas de sus acciones.

No podemos dañar ni matar a un ser humano sin dar cuenta a Dios.

Habrá castigo. La justicia se aplicará.

9.5,6 Aquí Dios explica por qué el asesinato es sumamente grave:

matar a una persona es matar a alguien hecho a la imagen de Dios.

Como todas las personas están hechas a imagen de Dios, poseen cosas que las diferencian de los animales: moral, razón, creatividad, y dignidad.

Cuando nos relacionamos con los demás, nos estamos relacionando con seres que Dios hizo y que vivirán eternamente.

Dios quiere que veamos su imagen en todas las personas.

9.8–17 Noé bajó del arca a una tierra despoblada de vida humana.

Pero Dios le hizo una promesa tranquilizante.

Esta promesa, o pacto, constaba de tres partes:

(1) Nunca más habría una destrucción ocasionada por un diluvio;

(2) mientras permaneciera la tierra, las estaciones del año siempre vendrían a su tiempo;

(3) un arco iris brillaría cuando lloviera como señal de que Dios cumpliría su promesa.

El orden de la tierra y las estaciones todavía se conservan y los arco iris nos siguen recordando que Dios cumple su palabra.

9.20-27 Noé, el gran héroe de la fe, estaba ebrio. Era un mal ejemplo para sus hijos.

Quizá esta historia se incluye para mostrarnos que hasta los hombres justos pueden pecar y que el mal testimonio perjudica a la familia.

A pesar de que los malvados habían sido destruidos, la posibilidad del mal aún existía en los corazones de Noé y de su familia.

La actitud burlona de Cam fue una gran falta de respeto hacia su padre y hacia Dios.

NACIONALIDADES BÍBLICAS QUE SURGIERON DE LOS HIJOS DE NOÉ
Sem ,Cam, Jafet
A los descendientes de Sem se les llamó semitas. Abraham, David y Jesús eran descendientes de Sem. Los descendientes de Cam se establecieron en Canaán, Egipto y en el resto de África. La mayoría de los descendientes de Jafet se establecieron en Europa y en Asia menor.
Hebreos, Cananeos, Griegos, Caldeos, Egipcios, Tracios, Asirios, Filisteos, Escitas, Persas, Hititas, Sirios , Amorreos.

9.25 Este versículo ha sido equivocadamente utilizado por muchos para apoyar el prejuicio racial y hasta la esclavitud.

La maldición de Noé no iba dirigida hacia ninguna raza en particular, sino más bien a la nación cananea (una nación que Dios sabía que llegaría a ser malvada).

La maldición se cumplió cuando los israelitas entraron a la tierra prometida y expulsaron a los cananeos (véase el libro de Josué).

Capítulo 10

10.8,9 ¿Quién fue Nimrod? No se sabe mucho acerca de él excepto que era un poderoso cazador.

A veces las personas que poseen grandes dones pueden volverse orgullosas, y probablemente eso le pasó a Nimrod.

Algunos lo consideran el fundador del gran e impío Imperio Babilónico.

Capítulo 11

11.3, 4 La torre de Babel probablemente era un zigurat, estructura común en esa época en la región de Babilonia.

La mayoría de las veces construidos como templos, parecían pirámides con escalones o rampas laterales ascendentes.

Un zigurat medía aproximadamente 90 metros de altura y a menudo lo mismo de ancho, por lo que era el punto central de la ciudad.

La gente de esta historia construyó su torre como un monumento a su propia grandeza.

11.4 La torre de Babel fue un gran logro humano, una maravilla del mundo.

Pero era un monumento dedicado a la gente misma y no a Dios.

A veces construimos monumentos a nosotros mismos (ropas caras, una gran casa, un automóvil lujoso, un trabajo importante) para llamar la atención.

Esto puede no ser malo en sí, pero cuando los usamos para jactarnos y gloriarnos, toman el lugar de Dios en nuestras vidas.

Somos libres para desarrollarnos, pero no para pensar que hemos reemplazado a Dios.

¿Qué torres ha construido usted en su vida?

11.10–27 En Génesis 9.24–27 leemos acerca de la maldición que Noé pronunció contra Canaán, el hijo de Cam (10.6), antepasado de los malvados cananeos.

Aquí y en 10.22–31 se ofrece una lista de los descendientes de Sem, que fueron bendecidos (9.26).

De la línea de Sem provienen Abram y toda la nación judía que conquistaría Canaán en los tiempos de Josué.

11.26-28 Abram creció en Ur de los caldeos, una ciudad importante del mundo antiguo.

Los arqueólogos han descubierto allí evidencias de una civilización floreciente en los días de Abram.

La ciudad comerciaba extensamente con sus vecinos y contaba con una gran biblioteca. Debido a que creció en Ur, Abram probablemente recibió una buena educación.
11.31 Taré salió de Ur para ir a Canaán, pero se estableció en Harán.

¿Por qué se detuvo a mitad del camino? Pudo haber sido por causa de su salud, el clima o el miedo.

Pero esto no cambió el llamamiento de Abram («Pero Jehová había dicho a Abram», 12.1). Abram respetaba el liderazgo de su padre, pero cuando Taré murió, se trasladó a Canaán.

La voluntad de Dios puede venir en etapas.

Al igual que el tiempo que pasaron en Harán fue un período de transición para Abram, Dios puede darnos períodos de transición y tiempos de espera para ayudarnos a depender de Él y confiar en sus planes.

Si pacientemente hacemos su voluntad en los períodos de transición, estaremos mejor preparados para servirle como debemos cuando Él nos llame.

Capítulo 12

 

12.1-3 Cuando Dios lo llamó, Abram se trasladó por fe de Ur a Harán y finalmente a Canaán. Entonces, Dios estableció un pacto con Abram, y le dijo que sería el fundador de una gran nación.

No sólo esta gran nación sería bendecida, dijo Dios, sino también las demás naciones del mundo serían bendecidas a través de los descendientes de Abram. Israel, la nación que saldría de Abram, debía ser un pueblo que siguiera a Dios e influenciara a los pueblos con los que tuviera contacto.

De la descendencia de Abram nació Jesucristo para salvar a la humanidad.

Por medio de Cristo, todas las personas pueden tener una relación personal con Dios y ser bendecidas tremendamente.

12.2 Dios prometió bendecir a Abram y hacerlo grande. Pero había una condición: Abram tenía que obedecer a Dios.

Tendría que dejar su hogar y sus amigos y viajar a una tierra nueva donde Dios le prometió que construiría una gran nación a partir de la familia que le daría.

Abram obedeció, dejando su casa por la promesa de Dios de bendiciones mucho más grandes en el futuro.

Quizá Dios está tratando de guiarlo a un lugar donde usted pueda serle más útil y servirle mejor. No deje que la comodidad y la seguridad de su posición actual le hagan perder el plan que Dios tiene para usted.

12.5 Dios planeó desarrollar una nación con gente que llamaría suya.

Llevó a Abram de la tierra impía y egoísta de Ur a la región fértil de Canaán, donde se podría establecer una nación moral y entregada a Dios.

A pesar de que era pequeña, Canaán fue el punto central de la mayor parte de la historia de Israel y el surgimiento del cristianismo.

Este pequeño territorio que Dios entregó a un solo hombre, Abram, ha tenido un impacto tremendo en la historia del mundo.

12.7 Abram construyó un altar a Dios. En muchas religiones se utilizaban los altares, pero para el pueblo de Dios, los altares eran más que simples lugares de sacrificio.

Los altares simbolizaban comunión con Dios y conmemoraban encuentros significativos con Él.

Construidos de piedras y tierra, a menudo los altares permanecían en esos lugares por años como recordatorios continuos de la protección y las promesas de Dios.
Abram construía con regularidad altares a Dios por dos razones:

(1) para orar y adorarlo, y

(2) para recordar la promesa de Dios de que lo bendeciría.

No hubiera podido sobrevivir espiritualmente sin la renovación regular de su amor y lealtad a Dios.

Construir altares lo ayudaba a recordar que Dios era el centro de su vida.

La adoración frecuente nos ayuda a recordar lo que Dios desea y nos motiva a obedecerle.

12.10 Cuando llegó la hambruna, Abram se fue a Egipto donde había comida.

¿Por qué habría hambre en la tierra a la cual Dios acababa de llamar a Abram?

Esta era una prueba de fe para Abram y él la pasó victorioso.

No cuestionó la dirección de Dios cuando se enfrentó con esta dificultad.

Muchos creyentes descubren que cuando deciden seguir a Dios, inmediatamente encuentran grandes obstáculos.

La próxima vez que usted encuentre una prueba como esta, no trate de adivinar lo que Dios está haciendo.

Use la inteligencia que Dios le ha dado (como lo hizo Abram cuando se trasladó temporalmente a Egipto) y espere nuevas oportunidades

VIAJE DE ABRAM A EGIPTO

Una hambruna podía arruinara cualquier pastor.

Por eso Abram atravesó el Neguev hasta Egipto, donde había abundancia de alimentos y buena tierra para su ganado

12.11–13 Abram, actuando por temor, pidió a Sarai que dijera sólo la mitad de la verdad al decir que era su hermana.

Ella era medio hermana de Abram, pero también era su esposa (véase 20.12).
Abram pretendía engañar a los egipcios.

Temía que al saber la verdad lo mataran para conseguir a Sarai.

Sarai habría sido una adquisición deseable para el harén de Faraón por causa de su riqueza, belleza y por la posibilidad de una alianza política.

Como hermano de ella, se le habría dado a Abram un lugar de honor.

Sin embargo, como su esposo, su vida estaría en peligro, ya que Sarai no podría entrar al harén de Faraón a menos que Abram estuviera muerto.

Así que Abram dijo sólo la mitad de la verdad y mostró falta de fe en la protección de Dios, aún después de todo lo que Dios le había prometido.

Esto también es una lección de cómo el mentir agrava los efectos del pecado. Cuando mintió, su problema no se hizo más fácil de resolver, sino más complejo.

Capítulo 13

 

13.1,2 En los días de Abram dueños de ovejas y ganados podían adquirir una gran riqueza.

La riqueza de Abram no sólo incluía plata y oro sino también ganado.

Estos animales eran una mercancía valiosa utilizada como comida, vestido, material para tiendas y para sacrificios.

Ellas eran por lo general comerciadas por otros bienes y servicios. Abram pudo observar el crecimiento y la multiplicación diaria de su riqueza.

13.5–9 Al enfrentar la posibilidad de un conflicto con su sobrino Lot, Abram tomó la iniciativa de resolver la disputa.

Él le permitió a Lot que eligiera primero, aun cuando Abram, siendo mayor, tenía ese derecho.

Además, Abram mostró la disposición de arriesgarse a ser engañado.

El ejemplo de Abram nos muestra cómo debemos responder a las situaciones familiares difíciles:

(1) tomar la iniciativa para resolver los conflictos,

(2) permitir a los demás que hagan la primera elección, aun cuando eso signifique que no tendremos lo que queremos;

(3) poner la paz familiar por encima de nuestros deseos personales.

13.7,8 Rodeados de vecinos hostiles, los pastores de Abram y los de Lot debieron haberse unido.

En lugar de eso, permitieron que la envidia los separara.

Situaciones similares existen hoy día. Muchos cristianos discuten y pelean, mientras Satanás está trabajando alrededor de ellos.
Las rivalidades, las discusiones, los desacuerdos entre creyentes pueden ser destructivos de tres maneras:

(1) pueden dañar la buena voluntad, confianza y paz, la base de las relaciones humanas;

(2) obstaculizan el progreso de importantes metas;

(3) nos hacen concentrarnos en nosotros mismos y no en el amor. Jesús supo cuán destructivos pueden ser los argumentos entre hermanos.

En su oración final, antes de ser traicionado y arrestado, Jesús pidió a Dios que sus seguidores siempre fueran «uno» (Juan 17.21).

13.10,11 El carácter de Lot se revela por sus elecciones.

Él tomó la mejor parte de la tierra aun cuando esto significaba vivir cerca de Sodoma, una ciudad conocida por su pecado.

Él fue codicioso, deseó lo mejor para sí mismo, sin detenerse a pensar en las necesidades de su tío Abram o en lo que era justo.
Nuestras vidas son una serie de decisiones.

También nosotros podemos elegir lo mejor mientras ignoramos las necesidades y los sentimientos de otros.

Esta clase de decisiones, como lo mostró la vida de Lot, causa problemas.

Cuando dejamos de decidir en la dirección de Dios, todo lo que nos queda es decidir en la dirección equivocada.

LOT

Algunas personas simplemente viven a la deriva.

Sus alternativas, cuando pueden reunir suficiente voluntad para tomar decisiones, tienden a seguir la ley del menor esfuerzo.

Lot, el sobrino de Abram, era ese tipo de persona.
Cuando era joven, Lot perdió a su padre.

Aun cuando esto debió haber sido duro para él, contó con el ejemplo de su abuelo Taré y de su tío Abram, los que lo criaron. Aún así, Lot no desarrolló el sentido de propósito que aquellos tenían.

Estaba tan atrapado en el momento presente que era incapaz de ver las consecuencias de sus acciones.
Es difícil imaginar lo que habría sido de su vida sin la atención esmerada de Abram y la intervención de Dios.
En el momento en que Lot fue sacado de esa situación su vida había dado un horrible giro.

Había estado tan mezclado con la cultura de sus días que no quería dejarla.

Luego sus hijas cometieron incesto con él.

Su vida sin rumbo lo llevó finalmente a un camino muy definido: la destrucción.
Sin embargo, Lot es llamado «justo» en el Nuevo Testamento (2 Pedro 2.7).

Rut, la descendiente de Moab, fue un antepasado de Jesucristo, aun cuando Moab fue el resultado de la relación incestuosa de Lot con una de sus hijas.

Esto nos da esperanza en el sentido de que Dios perdona y a menudo saca circunstancias positivas del mal.
¿Qué dirección lleva su vida? ¿Va usted hacia Dios o se aleja de Él?

Si su vida va a la deriva, decidirse por Dios puede parecerle difícil, pero es la única decisión que pone todas las demás decisiones en una luz diferente.

Puntos fuertes y logros:
• Era un hombre de negocios exitoso
• Pedro lo llamó un hombre justo (2 Pedro 2.7, 8)

Debilidades y errores:
• Cuando tenía que tomar alguna decisión, tendía a posponerla, luego elegía el curso de acción más fácil
• Cuando se le daba a elegir, su primera reacción era pensar en sí mismo

Lección de su vida:
• Dios quiere que hagamos algo más que vivir a la deriva: quiere que seamos una influencia a su favor.

Datos generales:
• Dónde: Vivió primero en Ur de los caldeos, luego se trasladó a Canaán con Abram.

A la larga, se mudó a la malvada ciudad de Sodoma
• Ocupación: Ganadero rico (ganado bovino y ovino). Además, funcionario de la ciudad.
• Familiares: Padre: Harán. Adoptado por Abram cuando murió su padre. No se menciona el nombre de su esposa, que se convirtió en una estatua de sal

Versículo clave:
«Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad» (Génesis 19.16).

13.12 Al principio pareció ser una sabia decisión por parte de Lot: buen pasto y agua abundante.

Pero no se dio cuenta de que la influencia pecaminosa de Sodoma podría originar tentaciones tan fuertes que podían destruir a su familia. ¿Ha decidido usted vivir o trabajar en una «Sodoma»?

Aun cuando usted pueda tener suficiente fuerza para resistir las tentaciones, puede que otros miembros de su familia no.

Mientras que las Escrituras nos mandan que nos acerquemos a la gente de la «Sodoma» que está cerca de nosotros para ganarlos, debemos evitar convertirnos en el mismo tipo de gente que estamos tratando de alcanzar.

Capítulo 14

 

14.4-16 ¿Quién fue Quedorlaomer, y por qué fue importante?

En los tiempos de Abram, la mayoría de las ciudades tenían sus propios reyes. Las rivalidades y las guerras eran comunes. Una ciudad conquistada pagaba tributo al rey victorioso.

No se conoce nada acerca de Quedorlaomer excepto lo que leemos en la Biblia.

Aparentemente fue muy poderoso. Cinco ciudades, incluyendo Sodoma, le habían pagado tributo durante doce años. Las cinco ciudades formaron una alianza y se rebelaron.

Quedorlaomer reaccionó rápidamente y los reconquistó.

Cuando derrotó a Sodoma, capturó a Lot, a su familia y sus posesiones. Abram, con tan sólo trescientos dieciocho hombres, persiguió al ejército de Quedorlaomer y lo atacó cerca de Damasco.

Con la ayuda de Dios, Abram lo derrotó y rescató a Lot, a su familia y sus pertenencias.

14.12 La codicia de Lot lo llevó a contornos pecaminosos.

Su desmesurado deseo de adquirir posesiones y triunfos le costó su libertad y su contentamiento. Como cautivo del rey Quedorlaomer, estuvo expuesto a torturas, esclavitud y muerte.

De la misma manera podemos ser tentados a hacer algo o ir a algún lugar indebido.

La prosperidad que deseamos es cautivante: nos puede tentar y esclavizar si nuestros motivos no van de acuerdo con los deseos de Dios.

14.14–16 Estos incidentes nos presentan dos características de Abram:

(1) Tenía el valor que le daba Dios. Enfrentó a un enemigo poderoso y atacó.

(2) Estaba preparado. Se había tomado el trabajo de entrenar a sus hombres ante la posibilidad de un conflicto.

Nunca sabremos cuándo seremos llamados a llevar a cabo tareas difíciles.

Como Abram, debemos prepararnos para esos tiempos y luego tomar el valor que proviene de Dios cuando estos lleguen.

14.14-16 Cuando Abram supo que Lot estaba prisionero, inmediatamente corrió a salvar a su sobrino.

Es más fácil y más seguro no meternos en problemas.

Pero con Lot en serias dificultades, Abram actuó de inmediato.

En algunas ocasiones debemos involucrarnos en situaciones dolorosas o caóticas para ayudar a otros.

Debemos estar dispuestos a actuar inmediatamente cuando otros necesiten nuestra ayuda.

EL RESCATE DE LOT

Luego de conquistar Sodoma, Quedorlaomer dejó la ciudad donde residía y tomó muchos cautivos consigo.

Abram se enteró de lo sucedido y persiguió a Quedorlaomer pasando a Dany más allá de Damasco.

Allí venció al rey y rescató a sus cautivos, entre ellos a Lot.

14.18 ¿Quién fue Melquisedec?

Obviamente fue un hombre justo, ya que su nombre significa «Rey de Justicia» y «Rey de Paz». Era sacerdote del «Dios Altísimo» (Hebreos 7.1, 2).

Reconoció a Dios como Creador del cielo y de la tierra.

¿Qué más se sabe de él? Se han sugerido cuatro teorías principales:

(1) Melquisedec era un rey respetado en aquella región. Abram simplemente le estaba mostrando el respeto que se merecía.

(2) El nombre Melquisedec era el título de todos los reyes de Salem.

(3) Melquisedec era tipo de Cristo (Hebreos 7.3).

Se dice que algo del Antiguo Testamento es tipo de Cristo cuando está tan relacionado con las cosas que hizo el Señor que es en sí una lección sobre Cristo.

(4) Melquisedec fue una aparición de Cristo pre encarnado en un cuerpo temporal.

14.20 Abram dio a Melquisedec los diezmos del botín.

Aún en ciertas religiones paganas, era una tradición dar la décima parte de las «ganancias» a los dioses. Abram siguió esa tradición.

Sin embargo, no quiso tomar botín del rey de Sodoma.

Aun cuando tomarlo hubiera incrementado de forma significativa lo que iba a dar a Dios, decidió rechazarlo por razones más importantes. No quería que los muy ateos de Sodoma dijeran: «Enriquecimos a Abram».

Prefería que miraran su vida y dijeran: «Dios ha enriquecido a Abram». Aceptar los regalos habría centrado la atención de todos en Abram o en el rey de Sodoma, y no en Dios, que fue el que en realidad ganó la victoria.

Cuando la gente nos mira, debe notar lo que Dios ha logrado en nuestras vidas.

Capítulo 15

 

15.1 ¿De qué podía temer Abram? Quizá temía la venganza de los reyes que acababa de derrotar (14.15).

Dios dio a Abram dos buenas razones para tener valor:

(1) prometió defenderlo («Yo soy tu escudo») y

(2) prometió darle una recompensa muy grande. Cuando tema lo que viene más adelante, recuerde que Dios no lo dejará en los momentos difíciles y que le ha prometido bendiciones extraordinariamente grandes.

15.2, 3 Eliezer fue el siervo más confiable que tuvo Abram.

Fue como un mayordomo («el que gobernaba en todo», véase Génesis 24).

De acuerdo con la costumbre, si Abram moría sin dejar hijo, su sirviente más antiguo lo heredaría.

Aun cuando Abram amaba a su siervo, quería tener un hijo para tener descendencia.

15.5 No se le prometió a Abram riqueza o fama. Ya la tenía.

Más bien Dios le prometió una descendencia tan numerosa e incontable como las estrellas del cielo o como la arena del mar (22.17). Váyase a un lugar desolado y trate de contar las estrellas.

Recoja un puñado de arena y trate de contar sus granos.

¡Es imposible! Cuando Abram había perdido ya la esperanza de tener un heredero, Dios le prometió descendientes tan numerosos que serían imposibles de contar.

¡Las bendiciones de Dios van más allá de nuestra imaginación!

15.6 Aun cuando Abram había demostrado su fe a través de sus acciones, fue la fe y no las acciones lo que hizo a Abram justo ante Dios (Romanos 4.1–5).

Nosotros también podemos tener una relación correcta con Dios al confiar en Él plenamente.

Nuestras acciones exteriores —asistir a la iglesia, orar y realizar buenas obras— no nos harán por sí mismas justos ante Dios.

La relación con Dios se fundamenta en la fe, en la confianza en que Dios es quien dice ser y hace lo que promete hacer.

Las buenas obras son una consecuencia natural de lo anterior.

15.8 Abram buscó confirmación y seguridad de estar haciendo la voluntad de Dios.

Nosotros también anhelamos seguridad cuando pedimos su dirección.

Pero podemos estar seguros de que lo que hacemos es correcto si hacemos lo que la Biblia dice. Abram no tenía la Biblia, nosotros sí.

15.13,14 El libro de Éxodo nos relata la historia de la esclavitud y la liberación milagrosa de los descendientes de Abraham.

15.16 Los amorreos eran uno de los pueblos que vivían en Canaán, la tierra que Dios prometió a Abram.

Dios sabía que crecería la maldad de la gente y que algún día tendría que ser castigada.

Parte de ese castigo incluiría quitarles la tierra y dársela a los descendientes de Abram.

Dios, en su misericordia, estaba dando a los amorreos tiempo suficiente para que se arrepintieran, pero ya sabía que no lo harían. En el momento preciso, estarían listos para el castigo.

Todo lo que Dios hace va de acuerdo con su carácter.

Él es misericordioso, lo sabe todo, y actúa con justicia y su momento oportuno es perfecto.

 

MELQUISEDEC

¿Le gustan los misterios? ¡La historia está repleta de misterios!

Por lo general siempre tienen que ver con personas.

Uno de los personajes más misteriosos de la Biblia es el Rey de Paz, Melquisedec.

Apareció un día en la vida de Abraham (en ese entonces Abram) y nunca más se volvió a saber de él.

Sin embargo, lo que sucedió ese día iba a ser recordado a lo largo de la historia y a la larga iba a ser tema en una de las cartas del Nuevo Testamento (Hebreos).
Este encuentro entre Abram y Melquisedec fue de lo más singular.

Aún cuando ambos eran extranjeros y no se conocían, poseían una característica muy importante: ambos adoraban y servían al único Dios que creó los cielos y la tierra.

Este fue un gran momento de triunfo para Abram.

Acababa de derrotar un ejército y recuperaba la libertad de un grupo numeroso de esclavos.

Por si tenía alguna duda en cuanto a quién pertenecía la victoria,

Melquisedec se lo aclaró bien: «Bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano» (Génesis 14.20).

Abram reconoció que aquel hombre adoraba al mismo Dios.
Melquisedec pertenecía a un pequeño grupo de gente honorable a lo largo del Antiguo Testamento que tuvo contacto con los judíos (israelitas), sin ser él mismo un judío.

Esto indica que el requisito para ser un seguidor de Dios no es genético sino que se basa en obedecer con fidelidad sus enseñanzas y reconocer su grandeza.
¿Permite usted que Dios le hable por medio de otras personas? Cuando evalúa a otros,

¿lo hace considerando el impacto de Dios en sus vidas?

¿Se ha dado cuenta de las similitudes entre usted y otros que adoran a Dios, aun cuando la forma de adorar de ellos difiera bastante de la suya?
¿Conoce usted lo suficiente al Dios de la Biblia para saber si lo está adorando de veras?

Permita que Melquisedec, Abraham, David y Jesús, junto con muchos otros personajes de la Biblia, le muestren sobre este gran Dios, Creador del cielo y de la tierra.

Dios quiere que usted sepa cuánto lo ama. Quiere que lo conozca personalmente.

Puntos fuertes y logros:
• Primer rey sacerdote de las Escrituras, líder con el corazón en sintonía con Dios
• Sabía animar a los demás a servir a Dios con toda sinceridad
• Su carácter reflejaba su amor por Dios
• Nos hace recordar a Jesús; algunos hasta creen que era el mismo Jesús

Lecciones de su vida:
• Viva para Dios y es probable que usted esté donde tiene que estar en el momento preciso.

Examínese. ¿A quién o a qué es usted fiel por encima de todo?

Si contestó con sinceridad que a Dios, usted vive para Él.

Datos generales:
• Dónde: Gobernó Salem, lugar de la futura Jerusalén
• Ocupación: Rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo

Versículos clave:
«Porque este Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo,

que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo[…]

Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín» (Hebreos 7.1, 4).
La historia de Melquisedec se relata en Génesis 14.17–20. También se menciona en Salmo 110.4, Hebreos 5–7.

 

15.17 ¿Por qué envió Dios esta extraña visión a Abram?

El pacto de Dios con Abram era un asunto serio.

Representaba una promesa increíble por parte de Dios y una gran responsabilidad para Abram.

Para confirmar su promesa, Dios le dio a Abram una señal: un horno humeante y una antorcha encendida.

El fuego y el humo sugieren santidad, su celo por la justicia y su juicio sobre las naciones.

Dios tomó la iniciativa, dio la confirmación y siguió al pie de la letra sus promesas.

La señal que dio Abram era una seguridad visible de que el pacto que Dios había hecho era real.

 

Capítulo 16

 

16.1-3 Sarai dio a su sierva Agar a Abram como esposa sustituta, una práctica común en ese tiempo.

Una mujer casada que no pudiera tener hijos era avergonzada por sus semejantes y a menudo se le pedía que diera una sierva a su esposo para poder producir herederos.

Los niños nacidos de la sierva eran considerados hijos de la esposa.

Abram estaba actuando de acuerdo con la costumbre de esos días.

Pero esta acción era una falta de fe en la promesa de Dios.

16.3 Sarai tomó el asunto en sus propias manos al darle a Agar a Abram.

Como Abram, le costaba creer en la promesa de Dios. De esta falta de fe sobrevino una serie de problemas.

Esto sucede invariablemente cuando queremos ocupar el lugar de Dios en un asunto, y tratamos de hacer que una de sus promesas se haga realidad por medio de esfuerzos que no van de acuerdo con las instrucciones específicas de Dios.

En este caso, el tiempo fue la mayor prueba de la disposición de Abram y Sarai para permitir que Dios supliera sus necesidades.

También, en ocasiones todo lo que tenemos que hacer es simplemente esperar.

Cuando le pedimos a Dios algo, y es claro que tenemos que esperar, aumenta la tentación de hacer algo por nuestra cuenta e interferir en los planes de Dios.

16.5 Pese a que Sarai fue la que planeó que Agar tuviera un hijo de Abram, luego culpó a Abram por las consecuencias.

Muchas veces es más fácil culpar a alguien de nuestras frustraciones que reconocer nuestro error y pedir perdón. (Adán y Eva hicieron lo mismo.)

16.6 Sarai descargó su ira contra Agar. El trato fue tan cruel que provocó que Agar huyera.

La ira especialmente cuando surge de nuestras propias fallas, puede ser peligrosa.

16.8 Agar estaba huyendo de su ama y de su problema.

El ángel del Señor le aconsejó:

(1) que regresara y enfrentara a Sarai, la causa de su problema, y

(2) que se sujetara a ella. Esto incluía la necesidad de rectificar su actitud hacia Sarai, aunque estuviera justificada.

El huir de nuestros problemas muy rara vez los resuelve.

Es sabio regresar a nuestros problemas, enfrentarlos, aceptar la promesa de ayuda de Dios, corregir nuestras actitudes y actuar como debemos.

16.13 Hemos observado a tres personas cometer errores graves:

(1) Sarai, que tomó el asunto en sus propias manos y dio una sierva a Abram;

(2) Abram, el que llevó a cabo el plan pero que, cuando las cosas empezaron a marchar mal, se negó a participar en la resolución del problema; y

(3) Agar, que huyó del problema. A pesar de esta caótica situación, Dios demostró que siempre puede hacer que las cosas ayuden a bien (Romanos 8.28).

Sarai y Abram aun así recibieron el hijo que tan desesperadamente anhelaban, y Dios resolvió el problema de Agar a pesar de la negativa de Abram a meterse en la solución del problema.

Ningún problema es demasiado complicado para Dios si uno está dispuesto a permitirle que lo ayude.

Capítulo 17

 

17.1 Dios dijo a Abram: «Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto».

Dios tiene el mismo mensaje en la actualidad para nosotros.

Tenemos que obedecerle porque Él es Dios. Esta es una razón suficiente.

Si usted no piensa que los beneficios de la obediencia valen la pena, piense bien quién es Dios: el único que tiene el poder y la facultad de satisfacer todas sus necesidades.

17.2–8 ¿Por qué Dios repitió su pacto a Abram?

Dos veces antes, Dios había mencionado este acuerdo (Génesis 12 y 15).

Sin embargo aquí Dios lo estaba retomando y preparando para ser llevado a cabo.

Dios reveló a Abram algunas partes específicas de su pacto:

(1) Dios le daría a Abram mucha descendencia;

(2) muchas naciones saldrían de sus descendientes;

(3) Dios mantendría su pacto con los descendientes de Abram;

(4) Dios daría a los descendientes de Abram la tierra de Canaán.

17.5 Dios cambió el nombre de Abram por Abraham («padre de muchedumbre de gentes») inmediatamente antes de que el hijo de la promesa fuera concebido.

A partir de este punto la Biblia se refiere a él como Abraham.

17.5-14 Dios estaba entrando en un pacto o contrato con Abraham.

Los términos eran muy simples: Abraham obedecería a Dios y circuncidaría a todo varón de su familia.

La parte de Dios era darle herederos, propiedad, poder y riqueza

Muchos de los contratos que hacemos con otros son trueques equitativos.

Damos algo y en reciprocidad recibimos algo de igual valor.

Pero cuando acordamos ser parte de la familia de Dios, las bendiciones sobrepasan lo que debemos entregar.

17.9, 10 ¿Por qué Dios requería la circuncisión?

(1) Como una señal de obediencia a Él en todos los aspectos.

(2) Como una señal de que se pertenecía al pueblo del pacto. Una vez circuncidados, no había marcha atrás. El hombre quedaba marcado para siempre como judío.

(3) Como un símbolo de «desprendimiento» de la vieja vida pecaminosa, purificación de su corazón hacia Dios y dedicación a Dios y a sus promesas.

(4) Posiblemente como una medida higiénica.
La circuncisión más que cualquier otra práctica tendía a separar al pueblo de Dios de sus vecinos paganos.

En los días de Abraham, esto era esencial para desarrollar un culto puro al único Dios verdadero.

17.17–27 ¿Cómo pudo Abraham dudar de Dios?

Parecía increíble que él y Sara a su edad avanzada pudieran tener un hijo.

A Abraham, el hombre que Dios consideraba «justo» debido a su fe, le costaba creer las promesas de Dios.

Sin embargo, a pesar de sus dudas, procedió a cumplir los mandamientos de Dios (17.22–27).

Aun las personas que poseen una gran fe pueden tener dudas.

Cuando parezca que Dios quiere lo imposible y comience a dudar de la dirección divina, sea como Abraham: centre su atención en el compromiso de Dios de cumplir sus promesas y continúe obedeciéndolo.

17.20 Dios no se olvidó de Ismael. Aunque no podía ser heredero de Abraham, podría ser padre de una gran nación.

A pesar de las circunstancias, Dios tampoco se olvida de usted. Obedézcale y confíe en su plan.

Capítulo 18

 

18.2–5 Abraham estaba impaciente por mostrar su hospitalidad a aquellos hombres, como lo estuvo Lot .

En los tiempos de Abraham, la reputación de una persona estaba muy relacionada con su hospitalidad, con brindar casa y comida.

Aun los extraños debían ser tratados como huéspedes distinguidos.

El satisfacer la necesidad de alimento y albergue de los demás era y sigue siendo una de las formas más inmediatas y prácticas de obedecer a Dios.

Es además una manera tradicional de entablar relaciones.

En Hebreos 13.2 se menciona la posibilidad de que, como Abraham, al hospedar estemos hospedando ángeles. Este pensamiento debe estar en nuestras mentes la próxima vez que tengamos la oportunidad de satisfacer las necesidades de un extraño.

18.14 «¿Hay para Dios alguna cosa difícil?» La respuesta obvia es: ¡por supuesto que no!

Esta pregunta revela mucho en cuanto a Dios. Convierta en un hábito el incluir sus necesidades específicas en esta pregunta.

«¿Acaso este día de mi vida es muy difícil para Dios?»

«¿Acaso este hábito que trato de romper es muy difícil para Dios?»

«¿Acaso este problema de comunicación que tengo es muy difícil para Dios?»

El preguntarnos esto nos hace recordar que Dios actúa personalmente en nuestra vida y nos ofrece su poderosa ayuda.

18.15 Sara mintió porque tenía miedo de ser descubierta.

El temor es el motivo más común de mentir.

Tememos que nuestros pensamientos y emociones internos queden al descubierto o se descubran nuestras malas acciones.

Pero la mentira ocasiona complicaciones mayores que el decir la verdad.

Si no podemos confiarle a Dios nuestros pensamientos y temores más íntimos, estamos en peores problemas de lo que nos imaginamos.

18.20-33 ¿Acaso logró Abraham que Dios cambiara de planes? Claro que no.

Lo más probable es que Dios hiciera cambiar a Abraham.

Abraham sabía que Dios es justo y que castiga el pecado, pero quizás dudó de su misericordia.

Parece ser que Abraham estaba probando a Dios para saber cuán misericordioso era.

Aquella conversación con Dios lo convenció de que Dios era justo y misericordioso.

Nuestras oraciones no pueden hacer cambiar de parecer a Dios, pero sí pueden hacernos cambiar a nosotros como cambió a Abraham.

La oración es el medio a través del cual podemos comprender mejor la voluntad de Dios.

18.20-33 ¿Por qué permitió Dios que Abraham cuestionara su justicia e intercediera por una ciudad malvada?

Abraham sabía que Dios debía castigar el pecado, pero sabía por experiencia propia que Dios es misericordioso con los pecadores.

Dios sabía que ni siquiera había diez hombres justos en la ciudad; sin embargo, fue tan misericordioso que permitió que Abraham intercediera.

Además fue igualmente misericordioso al ayudar a Lot, el sobrino de Abraham, a salir de Sodoma antes de que fuera destruida.

Dios no se goza al destruir al malo, pero debe castigar el pecado.

Es justo y misericordioso. Debemos estar agradecidos de que la misericordia de Dios se extienda hacia nosotros.

18.21 Dios puso una prueba justa a los hombres de Sodoma.

Aunque no ignoraba las perversidades que se cometían allí, en su justicia y paciencia concedió a la gente de Sodoma una última oportunidad para volverse a Él.

Dios todavía tiene la esperanza de que la gente se vuelva hacia Él (2 Pedro 3.9).

El sabio se volverá a Él antes de que se agote su paciencia.

18.25 ¿Estaba siendo Dios injusto con la gente de Sodoma?

¿Estaba de veras planeando destruir a los justos junto con los malvados?

No, la justicia de Dios resaltó:

(1) estuvo de acuerdo en perdonar a la ciudad entera si encontraba allí diez justos;

(2) mostró misericordia hacia Lot, aparentemente el único hombre en la ciudad que tenía cierta relación con Él (y hasta eso era cuestionable);

(3) mostró mucha paciencia para con Lot, al casi forzarlo a abandonar Sodoma antes de que fuera destruida.

Recuerde la paciencia de Dios cuando sea tentado a pensar que Él es injusto.

Hasta la gente más justa merece castigo. Debemos estar contentos de que Dios no nos aplique su justicia como lo hizo con Sodoma.

18.33 Dios mostró a Abraham que es permisible pedir cualquier cosa, siempre que se recuerde que las respuestas de Dios provienen de la perspectiva divina.

No siempre están en armonía con nuestras expectativas, ya que solo Él conoce la historia completa.

¿Está perdiendo usted la contestación de Dios a alguna oración porque no se le ha ocurrido pensar que Él puede contestar como usted no espera?

Capítulo 19

 

19.1 La puerta de la ciudad era el lugar donde se reunían los funcionarios y otras personas para discutir los temas de actualidad y para realizar transacciones comerciales.

Era un lugar donde se demostraba autoridad y posición, donde uno podía ver y ser visto.

Evidentemente Lot tenía una posición importante en el gobierno o estaba relacionado con alguien que la tenía, ya que cuando llegaron los ángeles lo encontraron en la puerta de la ciudad.

Quizá por eso Lot no quería salir de Sodoma (19.16, 18–22).

 

 

 

19.8 ¿Cómo puede un padre dar sus hijas para que las ultraje salvajemente una multitud de pervertidos sólo por proteger a dos extraños? Posiblemente Lot pensaba que podría salvar a sus hijas y a los visitantes.

Tal vez esperaba que los novios de las muchachas pudieran rescatarlas o que aquellos homosexuales no estuvieran interesados en las muchachas y simplemente se fueran.

Aun cuando era la costumbre de esa época proteger a sus huéspedes a cualquier precio, esta terrible sugerencia revelaba qué tan profundamente había absorbido Lot el pecado.

Se había endurecido ante los actos perversos de una ciudad malvada.

Cualquiera que haya sido el motivo de Lot, vemos aquí una ilustración de la terrible maldad de Sodoma, una maldad tan grande que Dios tuvo que destruir la ciudad entera.

19.13 Dios prometió perdonar a Sodoma si se encontraran allí diez justos .

Obviamente, no se pudieron encontrar ni siquiera diez, ya que los ángeles llegaron para destruir la ciudad.

La evidencia arqueológica nos señala una civilización avanzada en esta región durante los días de Abraham.

También, la mayoría de los investigadores confirman algún tipo de destrucción repentina y devastadora.

Son muchos los que piensan que las ciudades sepultadas yacen debajo de las aguas del extremo sur del Mar Muerto.

Los pecados de Sodoma revelan que la gente de los días de Lot tenían que enfrentarse con la misma clase de pecados repulsivos a los que se enfrenta el mundo en la actualidad.

Deberíamos seguir el ejemplo de Abraham y confiar en Dios. Su fe desinteresada contrasta con la gente de Sodoma que sólo se gratificaba a sí misma.

19.14 Lot había vivido tanto tiempo y con tanto gusto entre gente impía que había dejado de ser un testigo creíble de Dios.

Había permitido que el ambiente lo moldeara, en lugar de moldear él el ambiente.

Los que lo rodean ¿lo ven a usted como un testigo de Dios o como uno más entre la multitud?

Lot se había comprometido de tal manera que había dejado de ser útil para Dios.

Cuando finalmente se decidió a hablar, nadie lo escuchó.

¿Ha dejado también de ser útil para Dios porque se ha vuelto semejante a su entorno?

Para hacer la diferencia, deberá primero ser diferente en fe y conducta.

19.16 Lot dudó y el ángel lo tomó de la mano y lo sacó rápidamente.

No quería abandonar la riqueza y la comodidad que había disfrutado en Sodoma.

Es muy fácil criticar a Lot por haber sido hipnotizado por los atractivos de Sodoma cuando la decisión nos parece tan clara a nosotros.

Para ser más sabios que Lot, debemos ver que nuestra duda para obedecer proviene del atractivo falso de los placeres de nuestra cultura.

19.16–29 Observe cómo la misericordia de Dios hacia Abraham se extendió hacia Lot y su familia.

Debido a que Abraham imploró por Lot, Dios fue misericordioso y lo salvó de la destrucción ardiente que recibió Sodoma.

Una persona justa siempre puede influir en otros para bien.

Santiago dice que la oración de un justo es poderosa (Santiago 5.16).

Todos los cristianos deben seguir el ejemplo de Abraham y orar por la salvación de los demás.

19.24 En la historia de Sodoma y Gomorra vemos dos facetas del carácter de Dios: su gran paciencia (considerar la posibilidad de perdonar a una ciudad malvada sólo por diez personas buenas) y su gran ira (destruyó ambas ciudades).

Conforme crecemos espiritualmente, debe desarrollarse en nosotros un profundo respeto hacia Dios, porque Él aborrece el pecado; y también un profundo amor por Dios, por su paciencia cuando pecamos.

19.26 La esposa de Lot miró hacia atrás para ver la humeante ciudad de Sodoma.

Aferrada a las comodidades del pasado, no estaba dispuesta a volverse completamente del pecado.

¿Está usted mirando con nostalgia hacia su pecado mientras trata de avanzar con Dios?

Usted no puede progresar con Dios mientras siga aferrado a los pedazos de su vida pasada.

Jesús lo dijo así en Mateo 6.24: «No se puede servir a dos señores».

19.30-38 En esta triste secuencia de la historia de la destrucción de Sodoma, vemos a dos mujeres obligadas a preservar su línea genealógica.

No fueron motivadas por la lujuria, sino por la desesperación, ya que temían que nunca se casarían. La tendencia de Lot a transigir llegó al extremo.

Debió haber encontrado parejas adecuadas para sus hijas antes de atreverse a tanto; la familia de Abraham no estaba muy lejos.

Pero las dos hijas se rebajaron al incesto, demostrando su aceptación de los valores morales de Sodoma.

Cuando estamos desesperados por conseguir lo que creemos que debemos recibir, tenemos mayor posibilidad de pecar.

19.30–38 ¿Por qué la Biblia no condena abiertamente a estas hermanas por lo que hicieron?

En muchos casos, la Biblia no juzga a la gente por sus acciones. Simplemente da a conocer los hechos.

Sin embargo, el incesto se condena con claridad en otras partes de las Escrituras (Levítico 18.6–18; 20.11, 12, 17; Deuteronomio 22.30; 27.20–23; Ezequiel 22.11; 1 Corintios 5.1).

Quizá la consecuencia de sus acciones (Moab y Amón llegaron a ser enemigos de Israel) fue la forma en que Dios juzgó su pecado.

19.37, 38 Moab y Ben-ammi fueron productos del incesto.

Llegaron a ser padres de dos grandes enemigos de Israel, los moabitas y los amonitas.

Estas naciones se establecieron al este del río Jordán, e Israel nunca las conquistó.

Debido a la conexión familiar se le prohibió a Moisés atacarlas (Deuteronomio 2.9).

Rut, la bisabuela del rey David y antepasado de Jesús, era de Moab.

Capítulo 20

 

20.2 Abraham ya había usado este mismo truco para protegerse y proteger a Sara (12.11–13).

Aun cuando Abraham es uno de nuestros héroes de la fe, no aprendió bien la lección la primera vez.

Es más, al entregarse a la tentación otra vez arriesgó el convertir un acto pecaminoso en un patrón de conducta pecaminoso: mentir cada vez que sospechaba que su vida estaba en peligro.
No importa cuánto amemos a Dios, ciertas tentaciones son especialmente difíciles de resistir.

Estos son los puntos vulnerables de nuestra armadura espiritual.

Mientras luchamos con estas debilidades, podemos animarnos al saber que Dios nos está cuidando al igual que hizo con Abraham.

20.6 Abimelec había tomado sin saber una mujer casada como esposa y estaba a punto de cometer adulterio.

Pero Dios lo previno de alguna manera para que no tocara a Sara y lo detuvo para que no pecara.

Cuánta misericordia por parte de Dios. ¿Cuántas veces Dios ha hecho lo mismo por nosotros, deteniéndonos para que no pequemos, en formas que ni siquiera podemos detectar?

No tenemos manera de saberlo, pero a través de esta historia conocemos que Él puede hacerlo.

A menudo Dios actúa tanto en formas que podemos ver como en formas que no podemos ver.

20.11-13 Porque Abraham dio por sentado equivocadamente que Abimelec era un hombre malvado y pagano, hizo una conjetura y tomó una decisión apresurada de decir una media verdad.

De esta manera Abraham engañó a Abimelec en lugar de confiar en que Dios actuaría en la vida del rey.

No dé por sentado que Dios no obrará en una situación que tiene problemas potenciales.

Puede que usted no lo entienda todo, y Dios puede intervenir cuando menos lo espere.

20.17, 18 ¿Por qué condenó Dios a Abimelec si este no tenía idea de que Sara era casada?

(1) Aun cuando las intenciones de Abimelec eran buenas, mientras Sara estuviera viviendo en su harén estaba en peligro de pecar.

Una persona que come un hongo venenoso pensando que es inofensivo, sin duda tiene buenas intenciones, pero sufrirá de todos modos. El pecado es un veneno que nos destruye a nosotros y a los que están a nuestro alrededor, no importa cuál sean nuestras intenciones.

(2) El castigo de cerrar «toda matriz de la casa de Abimelec» duró sólo el tiempo en que el rey estaba en peligro de acostarse con Sara. Su propósito era cambiar la situación, y no dañar a Abimelec.

(3) El castigo mostró con claridad que Abraham estaba en alianza con el Dios Todopoderoso. Este incidente puede haber hecho que Abimelec respetara y temiera al Dios de Abraham.

Capítulo 21

 

21.1-7 ¿Quién podía creer que Abraham tendría un hijo a los cien años de edad, y vivir para criarlo hasta la adultez?

Sin embargo, hacer lo imposible es el oficio cotidiano de Dios.

Nuestros grandes problemas no parecerían tan imposibles si permitiéramos que Dios los manejara.

21.7 Después de repetidas promesas, una visita de dos ángeles, y la aparición de Dios mismo,

Sara finalmente gritó con sorpresa y gozo al nacer su hijo.

Debido a su duda, preocupación y temor, perdió la paz que pudo haber sentido cuando se cumplió la promesa maravillosa que Dios le había hecho. La forma de dar paz a un corazón atribulado es concentrarse uno en las promesas de Dios.

Confíe que Él cumplirá lo prometido.

21.18 ¿Qué le sucedió a Ismael, y quiénes fueron sus descendientes?

Ismael llegó a ser una gran nacion, los arabes de hoy  .

Los ismaelitas eran nómadas que vivían en el desierto del Sinaí y Parán (al sur de Israel).

Una de las hijas de Ismael se casó con Esaú, el sobrino de Ismael (28.9).

La Biblia dice que eran hostiles con Israel y con Dios (Salmo 83.6).

21.31 Beerseba, la ciudad que estaba más al sur de Israel, localizada a orillas de un gran desierto, se extendía por el sudoeste hasta Egipto y por el sur hasta el monte Sinaí.

La frase «desde Dan hasta Beerseba» se usaba a menudo para describir los límites tradicionales de la tierra prometida (2 Samuel 17.11). Abraham se estableció allí debido a que Beerseba estaba ubicada al sur y existían varios pozos en esa área.

Además Beerseba era la tierra de Isaac, el hijo de Abraham.
Abraham e Isaac viajaron de 80 a 100 km de Beerseba al monte Moriah en aproximadamente tres días.

Fueron unos días muy difíciles para Abraham, ya que iba en camino a sacrificar a su amado hijo Isaac.

Capítulo 22

 

22.1 Dios probó a Abraham, no para hacerlo tropezar y caer, sino para incrementar la capacidad de Abraham de obedecer a Dios, y así desarrollar su carácter.

De la misma manera que el fuego refina al mineral para extraer metales preciosos,

Dios nos refina por medio de circunstancias difíciles.

Cuando somos probados nos podemos quejar, o podemos tratar de ver cómo Dios nos está forzando para forjar nuestro carácter.

22.3 Aquella mañana siguiente Abraham comenzó uno de los actos de obediencia más grandes registrados en la historia.

Viajó 80 km hasta el monte Moriah cerca de Jerusalén.

Con los años había aprendido lecciones muy duras acerca de la importancia de obedecer a Dios.

Esta vez obedeció en forma rápida y total. A menudo obedecer a Dios es una lucha, porque puede significar que le entreguemos algo que verdaderamente amamos.

No siempre debemos esperar que nuestra obediencia a Dios sea fácil ni que venga en forma natural.

22.6 No sabemos cómo Abraham llevó el fuego. Tal vez llevó un carbón encendido o un pedernal para encender el fuego.

22.7, 8 ¿Por qué le pidió Dios a Abraham que hiciera un sacrificio humano?

Las naciones paganas practicaban los sacrificios humanos, pero Dios mismo los condenaba como un terrible pecado (Levítico 20.1–5). Dios no quería la muerte física de Isaac, pero quería que Abraham sacrificara en su corazón a Isaac para que se convenciera de que amaba más a Dios que a su hijo prometido y largamente esperado.

En realidad, Dios estaba probando a Abraham.

El propósito de las pruebas es fortalecer nuestro carácter e incrementar nuestra consagración a Dios y su agenda.

A través de esta experiencia difícil, Abraham aprendió sobre su compromiso de obedecer a Dios.

También aprendió sobre la habilidad de Dios para resolver.

22.12 Es difícil soltar lo que amamos profundamente.

¿Qué podría ser más apropiado que amar al único hijo?

Aun entonces, cuando le damos a Dios lo que Él nos pide, nos devuelve mucho más de lo que nosotros pudiésemos haber soñado.

Los beneficios espirituales de sus bendiciones superan enormemente nuestros sacrificios.

¿Ha dejado usted de entregarle a Dios su amor, sus hijos o su tiempo? Confíe en que Él proveerá (22.8).

22.13 Observe el paralelo que hay entre el carnero ofrecido en el altar como un sustituto de Isaac y Cristo mismo ofrecido en la cruz como nuestro sustituto.

Mientras que Dios detuvo a Abram para que no sacrificara a su hijo, Dios no libró a su propio Hijo, Jesús, de morir en la cruz.

Si Jesús no hubiera muerto, el resto de la humanidad hubiera perecido.

Dios envió a su único Hijo a morir por nosotros para librarnos de la muerte eterna que merecemos y en su lugar, darnos vida eterna

(Juan 3.16).

22.15-18 Abraham recibió grandes bendiciones por su obediencia a Dios.

Primeramente, Dios dio a Abraham la capacidad de conquistar a sus enemigos.

En segundo lugar, Dios prometió a Abraham hijos y nietos que serían de bendición a toda la tierra.

Sus vidas cambiarían al conocer la fe de Abraham y sus descendientes.

Muy a menudo pensamos que las bendiciones son regalos que vamos a disfrutar. Pero cuando Dios bendice, su bendición se extiende a otros.

 

Capítulo 23

 

23.1-4 En los días de Abraham, la muerte y la sepultura estaban impregnadas de rituales y tradiciones.

El no honrar a un muerto demostraba la peor falta de respeto. Si alguien no recibía una sepultura adecuada, se tomaba como una maldición. El luto era una parte esencial del ritual de los muertos.

Los amigos y los parientes lloraban a gritos para que toda la vecindad los escuchara.

Ya que no había funerarias, estos mismos amigos y parientes ayudaban a preparar el cuerpo para el entierro, que por lo general se llevaba a cabo el mismo día debido al clima cálido.

23.4-6 Abraham estaba en una ciudad extranjera y buscaba un lugar para enterrar a su esposa.

Algunos extraños se ofrecieron a ayudarlo, porque él era un «príncipe de Dios» y lo respetaban.

Aunque Abraham no se había establecido en el área, su reputación era intachable.

Los que emplean su dinero y su tiempo sirviendo a Dios a menudo reciben buenos dividendos: una buena reputación y el respeto de los demás.

23.10-15 El cortés diálogo entre Abraham y Efrón era típico de los convenios en ese tiempo.

Efrón ofreció amablemente su tierra a Abraham sin costo alguno; Abraham insistió en pagarlo; Efrón cortésmente mencionó el precio pero añadió, en efecto, que no era importante; Abraham pagó casi cinco kilos de plata.

Ambos sabían lo que estaba sucediendo, pero continuaron con el proceso del trato.

Si Abraham hubiera aceptado la tierra como un regalo cuando se la ofreció, hubiera insultado a Efrón, quién hubiera rescindido su oferta. Muchos comerciantes en el Medio Oriente todavía practican este ritual con sus clientes.

 

23.16 Casi cinco kilos de plata era un precio alto por la porción de tierra que Abraham compró.

A los heteos que vivían en esa tierra no les entusiasmaba la idea de que los extranjeros compraran terrenos por allí, así que Abraham tenía muy poca posibilidad de regatear.
Efrón puso un precio excesivo.

La costumbre de ese tiempo era pedir el doble del valor justo de la tierra, ya que esperaban que el comprador ofreciera la mitad. Sin embargo, Abraham no regateó.

Pagó el precio inicial. Él no trataba de tomar nada de balde.

Aun cuando Dios le había prometido la tierra a Abraham, no se la arrebató a Efrón.

Capítulo 24

 

24.2,9 En la cultura de Abraham, poner una mano debajo del muslo era la forma en que se sellaba o ratificaba un pacto.

Para hacer lo mismo nosotros nos estrechamos la mano, juramos o firmamos documentos ante un notario público.

24.4 Abraham quería que Isaac se casara con alguien de la familia.

Esto era aceptable en esos tiempos para evitar que se casaran con vecinos paganos.

Por lo general, los padres escogían la esposa del hijo.

Era una práctica común que una mujer se casara en los albores de su adolescencia, aunque Rebeca era probablemente mayor.

24.11 El pozo, la fuente principal de agua del pueblo, estaba por lo general a las afueras de la ciudad en el camino principal.

Muchas personas tenían que caminar uno o dos kilómetros por el agua. Sólo podían usar lo que podían llevar a casa. Los granjeros y pastores iban de los campos cercanos a sacar agua para sus animales.

Era el mejor lugar para entablar amistades y platicar con los viejos amigos. Rebeca debe de haber ido al pozo dos veces al día a extraer agua para su familia.

24.14 ¿Era correcto que el siervo de Abraham le pidiera a Dios una prueba tan precisa?

La «señal» que pidió no era fuera de lo común. La hospitalidad que se acostumbraba en esa época dictaba que las mujeres que estuvieran en el pozo debían ofrecer agua a los cansados viajeros, pero no a los animales.

Eliezer simplemente le estaba pidiendo a Dios que le mostrara a una mujer que tuviera una verdadera actitud de servicio, alguien que fuera más allá de lo que se esperaba. El ofrecimiento de dar de beber a sus camellos indicaría esta clase de actitud.

Eliezer no pidió una mujer de gran belleza o riqueza. Sabía de la importancia de tener un corazón justo. Y sabía la importancia de pedir ayuda a Dios para realizar su tarea.

24.15,16 Rebeca era bella físicamente, pero el siervo estaba buscando una señal que le revelara la belleza interior.

La apariencia es importante para nosotros, y gastamos tiempo y dinero tratando de mejorarla.

¿Pero cuánto esfuerzo hacemos para desarrollar la belleza interior?

La paciencia, la bondad y el gozo constituyen tratamientos de belleza que producen la verdadera hermosura: la interior.

24.18–21 El espíritu de servicio de Rebeca se demostró de manera clara cuando rápidamente y de buena gana dio de beber a Eliezer y a sus camellos.

Los baldes utilizados para sacar agua eran grandes y pesados. Un camello necesita mucha agua para satisfacer su sed (casi 100 litros por camello después de una semana de viaje).

Eliezer comprendió que aquella era una mujer que iba más allá del deber. ¿Posee usted un espíritu de siervo? Cuando le pidan ayuda o cuando vea una necesidad, haga más de lo imprescindible.

24.26,27 Tan pronto como el siervo de Abraham supo que su oración fue respondida, agradeció a Dios su bondad y guía. También Dios nos puede usar y guiar a nosotros, si es que estamos a su disposición como Eliezer.

Y nuestra primera reacción deberá ser acción de gracias por habernos escogido para su servicio.

24.42,48 Cuando Eliezer le contó su historia a Labán, le habló abiertamente de Dios y su bondad.

Muchas veces nosotros hacemos lo contrario, temerosos de ser mal interpretados o rechazados por ser demasiado religiosos. Sin embargo, deberíamos anunciar abiertamente lo que Dios está haciendo por nosotros.

24.60 «Posean tus descendientes la puerta de sus enemigos» significa «Puedas tú triunfar sobre tus enemigos».

24.64,65 Cuando Rebeca supo que el hombre que había ido a recibirla era Isaac, su futuro esposo, siguió dos costumbres orientales.

Bajó de su camello en señal de respeto y se cubrió el rosto con un velo, como una novia.

Capítulo 25

 

25.1-6 Después de la muerte de Sara, Abraham tomó por esposa a Cetura.

A pesar de que los hijos y nietos de Abraham y Cetura recibieron muchos presentes de parte de Abraham, todas sus propiedades y su autoridad fueron para Isaac, su principal heredero.

25.21 Así como Isaac oró a Dios por algo tan preciado como un hijo, a lo largo de la Biblia se nos anima a orar y hasta a implorar por nuestras necesidades más personales e importantes.

Dios quiere conceder nuestras peticiones, pero quiere que se las presentemos.

Aun entonces, como bien supo Isaac, Dios puede detener su respuesta por un tiempo para poder

(1) incrementar nuestro discernimiento en cuanto a lo que realmente necesitamos,

(2) ampliar nuestra apreciación de sus respuestas, o

(3) permitirnos madurar para que así podamos emplear sus dones con mayor sabiduría.

25.31 La primogenitura era un honor especial que recibía el primer hijo que nacía. Incluía una doble porción de la herencia de la familia junto con el honor de llegar a ser algún día el líder de la familia.

El hijo mayor podía vender su primogenitura o regalarla si quería. Pero perdía su posición de líder de la familia.

Al vender su primogenitura, Esaú demostró desprecio hacia las bendiciones espirituales que recibiría si mantenía su primogenitura. En efecto, Esaú menospreció su primogenitura (25.34).

25.32,33 Esaú entregó los beneficios permanentes de su primogenitura por el placer inmediato de la comida.

Actuó impulsivamente por satisfacer deseos inmediatos, sin detenerse a considerar las consecuencias a largo plazo de lo que hacía. Nosotros podemos caer en la misma trampa.

Cuando vemos algo que deseamos, nuestro primer impulso es obtenerlo. Al principio nos sentimos intensamente satisfechos y en ocasiones hasta poderosos porque hemos obtenido lo que nos propusimos.

Pero el placer inmediato a menudo opaca el futuro. Podemos evitar el error de Esaú al comparar, antes de actuar, la satisfacción a corto plazo con sus consecuencias.
A menudo experimentamos situaciones similares.

Por ejemplo, cuando el apetito sexual apremia, un acta matrimonial puede no parecer tan importante. En ocasiones sentimos tanta presión en ciertas cosas que no nos importa lo demás. La presión del momento nos hace perder la perspectiva. Ese instante lleno de presión suele ser el más difícil al enfrentar la tentación.

ISAAC SE TRASLADA A GERAR

Isaac se había establecido en el Neguev («el pozo del Viviente-que-me-ve») donde nacieron sus dos hijos, Jacob y Esaú.

El hambre que había en la tierra los obligó a marcharse a Gerar. Pero cuando enriqueció, sus vecinos celosos le pidieron que se fuera.

De Gerar se trasladó a Beerseba.

 

Capítulo 26

 

26.1 Los filisteos eran una tribu que se convertiría en uno de los enemigos más temibles de Israel.

Los filisteos eran originalmente un grupo de inmigrantes provenientes del Mar Egeo que se habían establecido en Palestina.

Arribaron por la vía de Creta y Chipre y los gobernantes cananeos los utilizaban como mercenarios. Esta gente, que vivía en la costa sudoeste, eran pocos pero muy feroces en batalla.

Aun cuando fueron amigables con Isaac, aquel pequeño grupo fue el precursor de la nación que azotaría a Israel en los tiempos de Josué, de los Jueces y del rey David. Este rey Abimelec no era el mismo que Abraham encontró (capítulo 22).

Abimelec pudo haber sido el nombre de una dinastía de reyes filisteos.

26.7–11 Isaac tenía miedo de que los hombres de Gerar pudieran matarlo para quedarse con su hermosa esposa Rebeca.

Así que mintió diciendo que Rebeca era su hermana.

¿Dónde aprendió ese truco? Evidentemente, Isaac conocía como había actuado su padre, Abraham (véanse 12.10–14 y 20.1–4).

Los padres ayudan a forjar el futuro del mundo por la forma en que moldean el estilo de vida y los valores de sus hijos.

El primer paso para ayudar a los niños a que vivan una vida correcta es tener unos padres que prediquen con el ejemplo.

Sus acciones a menudo las imitan los que están más cerca de usted. ¿Qué clase de ejemplo está dando usted a sus hijos?

26.12-16 Dios cumplió su promesa de bendecir a Isaac.

Los vecinos filisteos comenzaron a sentir envidia, ya que todo lo que Isaac hacía parecía prosperar.

Así que taparon sus pozos y trataron de deshacerse de él. La envidia es una fuerza divisiva que puede despedazar naciones poderosas o a nuestro mejor amigo.

Cuando sienta envidia de alguien, trate de agradecerle a Dios la buena fortuna que tienen. Antes de prorrumpir en ira, considere lo que puede perder: ¿un amigo, un trabajo, un cónyuge?

26.17,18 La región de Gerar era un lugar desolado a orillas del desierto.

El agua era tan valiosa como el oro. Si alguien cavaba un pozo, era como si estuviera posesionándose de la tierra.

Algunos pozos tenían cerraduras para evitar que los ladrones robaran el agua.

Tapar el pozo de alguien era declararle la guerra; era uno de los delitos más graves en la región.

Isaac tenía todo el derecho de declarar la guerra cuando los filisteos arruinaron sus pozos.

Aun así, decidió no pelear. Al final, se ganó el respeto de los filisteos por su paciencia y sus esfuerzos de paz.

26.17-22 En tres ocasiones Isaac y sus hombres cavaron nuevos pozos.

Cuando surgieron las primeras dos disputas, Isaac se mudó. Finalmente hubo suficiente territorio para todos.

En vez de comenzar un gran conflicto, Isaac optó por la paz.

¿Estaría usted dispuesto a renunciar a un puesto importante o a una pertenencia valiosa para mantener la paz?

Pida a Dios sabiduría para saber cuándo debe retirarse y cuándo debe levantarse y pelear.

26.26-31 Cuando sus enemigos quisieron la paz, Isaac respondió rápidamente y convirtió la ocasión en una gran celebración.

Tenemos que ser igual de receptivos con quienes quieran hacer las paces con nosotros.

Cuando la santidad que hay en nuestras vidas comience a atraer a la gente, aun a los enemigos, debemos aprovechar la oportunidad para alcanzarlos con el amor de Dios.
26.34,35 Esaú se casó con mujeres paganas. Esto molestó a sus padres en gran manera.

La mayoría de los padres pueden ser un depósito de buenos consejos.

Puede que usted no esté de acuerdo con todo lo que digan sus padres, pero al menos hable con ellos y escúchelos cuidadosamente.

Esto evitará los sentimientos de rencor que experimentó Esaú.

Capítulo 27

 

27.5–10 Cuando Rebeca supo que Isaac estaba preparando la bendición de Esaú, urdió un plan para engañarlo y hacer que bendijera a Jacob.

Aun cuando Dios ya le había dicho que Jacob iba a ser el líder de la familia (25.23–26), Rebeca tomó el asunto en sus manos.

Recurrió a algo malo para conseguir lo que Dios ya le había prometido. Para Rebeca, el fin justificaba los medios.

Por buenas que sean nuestras metas, no debemos intentar conseguirlas haciendo lo que está mal.

¿Aprobaría Dios los métodos que usted emplea para alcanzar sus metas?

27.11,12 La forma en que reaccionamos ante un dilema moral a menudo revela nuestros verdaderos motivos.

Frecuentemente, nos cuidamos más de no ser sorprendidos que de hacer lo que es correcto.

Parece que a Jacob no le importaba tanto el engaño que implicaba el plan de su madre como el que lo sorprendieran mientras lo llevaba a cabo. Si a usted le preocupa que lo sorprendan, quizás su plan no sea honesto.

Permita que su temor de ser sorprendido sea una advertencia y lo impulse a hacer lo correcto.

Jacob pagó un precio muy alto por llevar a cabo su deshonesto plan.

27.11-13 Jacob vaciló cuando escuchó el engañoso plan de Rebeca.

Aunque lo cuestionaba no por honrado sino por el temor de ser sorprendido, su protesta concedió a Rebeca una última oportunidad de recapacitar.

Pero Rebeca estaba tan encerrada en sus planes que no podía ver con claridad lo que estaba haciendo. El pecado la había atrapado y estaba corrompiendo su carácter.

Corregirse uno mismo en medio de una mala acción puede ser doloroso y molesto, pero también lo puede liberar a uno del control del pecado.

27.24 A pesar de que Jacob obtuvo la bendición que quería, pagó un precio demasiado alto por haber engañado a su padre.

Estas son algunas de las consecuencias de sus acciones:

(1) nunca más volvió a ver a su madre;

(2) su hermano quiso matarlo;

(3) su propio tío, Labán, lo engaño;

(4) su familia se dividió a causa de la rivalidad;

(5) Esaú llegó a ser fundador de una nación de enemigos;

(6) vivió lejos de su familia durante años. Irónicamente, Jacob hubiera recibido de todos modos la primogenitura y la bendición (25.23). ¡Imagínese cuán diferente hubiera sido su vida si él y su madre hubieran permitido que Dios hiciera las cosas a su modo, y en su tiempo!

27.33 En tiempos antiguos la palabra de una persona la comprometía (como un contrato escrito hoy día), especialmente cuando había juramento de por medio. Por eso la bendición de Isaac era irrevocable.

27.33-37 Antes de que muriera el padre, este llevaba a cabo una ceremonia de bendición en la que oficialmente traspasaba la primogenitura al heredero.

A pesar de que el primogénito tenía el derecho a la primogenitura, no era suya hasta que se pronunciara esa bendición.

Antes de que se diera la bendición, el padre podía quitársela al hijo mayor y darla al que más se la mereciera.

Pero después de pronunciada la bendición, la primogenitura ya no se podía quitar.

Por eso los padres esperaban hasta el último momento para dar esa bendición irrevocable.

Aun cuando su hermano mayor le había vendido su primogenitura años atrás, Jacob necesitaba la bendición para ratificarlo.

27.41 Esaú se enojó tanto con Jacob que por un momento olvidó su error al regalar su primogenitura. La ira que producen los celos nos ciega y nos impide ver los beneficios que tenemos para que nos fijemos en lo que no tenemos.

27.41 Cuando Esaú perdió la valiosa bendición familiar, su futuro cambió repentinamente.

Reaccionó con ira y decidió matar a Jacob. Cuando uno pierde algo de gran valor, o si otros conspiran contra uno y logran su objetivo, la primera reacción y la más natural es la ira.

Pero podemos controlar nuestros sentimientos al

(1) reconocer que es una reacción nuestra,

(2) orar por fortaleza, y

(3) pedir que Dios nos ayude a ver las oportunidades que pueden surgir aun de esa circunstancia triste.

 

Capítulo 28

 

28.9 Ismael era el medio hermano de Isaac. Era el hijo de Abraham y Agar, la sierva de Sara (16.1–4, 15).

Después de casarse con dos extranjeras (26.34), Esaú esperaba que su matrimonio con muchachas de la familia de Ismael complaciera a sus padres, Isaac y Rebeca.

28.10–15 A Jacob se le ofreció también la promesa del pacto de Dios con Abraham e Isaac.

Pero no bastaba con ser el nieto de Abraham. Jacob tuvo que establecer una relación personal con Dios.

Dios no tiene nietos: todos tenemos que establecer una relación personal con Él.

No basta escuchar historias maravillosas acerca de los cristianos de nuestra familia.

Cada cual tiene que llegar a ser parte de la historia (véase Gálatas 3.6, 7).

28.19 Betel estaba aproximadamente 16 km al norte de Jerusalén y 96 km al norte de Beerseba, donde vivían sus padres.

Fue allí donde Abraham ofreció uno de sus primeros sacrificios a Dios al entrar al país.

Al principio, Betel fue un importante centro de adoración; más tarde fue un centro de adoración idólatra.

El profeta Oseas condenó sus prácticas impías.

28.20-22 ¿Trataba Jacob de regatear con Dios?

Es posible que, al no saber cómo adorar y servir a Dios, lo tratara como a un sirviente que realiza un servicio a cambio de una propina.

O es posible que Jacob no estuviera regateando sino ofreciendo su futuro a Dios.

Quizás le estaba diciendo: «Ya que me has bendecido, te seguiré».

Ya sea que Jacob estuviera regateando u ofreciéndose, Dios lo bendijo.

Pero Dios todavía tenía algunas lecciones difíciles que Jacob debía aprender.

 

Capítulo 29

 

29.18-27 Era la costumbre en ese tiempo que el hombre diera una dote, o un regalo importante, a la familia de su futura esposa.

Esto se hacía para compensar a la familia por la pérdida de la muchacha. Como no tenía nada en efectivo que ofrecer, ofreció trabajar siete años para Labán.

Pero había otra costumbre en esa tierra que Labán no le explicó a Jacob. La hija mayor tenía que casarse primero.

El darle a Lea en lugar de Raquel fue una estratagema de Labán para que Jacob se sometiera a otros siete años de duro trabajo.

29.20-28 La gente a menudo se pregunta si vale la pena esperar un largo tiempo por lo que uno desea.

Jacob esperó siete años para casarse con Raquel. Cuando se vio engañado, acordó trabajar otros siete años por ella (aunque se casó con Raquel al poco tiempo). Las metas y los deseos más importantes bien valen la espera y el precio.

El cine y la televisión han creado la ilusión de que la gente tiene que esperar sólo una o dos horas para resolver sus problemas o para conseguir lo que desean.

No se deje atrapar al pensar que pasa lo mismo en la vida real. La paciencia es más difícil de conseguir cuando más la necesitamos, pero es la llave para alcanzar nuestras metas.

29.23-25 Jacob se enfureció cuando supo que Labán lo había engañado.

Se habían aprovechado del que se aprovechó de Esaú.

Qué natural es para nosotros disgustarnos ante la injusticia que nos hacen mientras cerramos los ojos ante las injusticias que cometemos contra los demás.

El pecado siempre se las arregla para atraparnos.

29.28-30 Aun cuando Labán engañó a Jacob, este cumplió con su parte.

Se trataba más que del dolor de Jacob. Tenía que pensar en Raquel, al igual que en el plan que Dios tenía con su vida.

Cuando nos engañan, puede que todavía sea sabio cumplir con nuestra parte del trato.

Hurgarnos las heridas o planear venganzas impide ver la perspectiva de Dios.

29.32 En la actualidad, los padres ponen a sus hijos nombres que suenen bien, o que les toquen el sentimiento.

Pero el Antiguo Testamento nos presenta un uso más dinámico de los nombres. Elegían nombres que reflejaran las circunstancias al momento de nacer.

Algunas veces esperaban que sus hijos se desenvolvieran conforme al significado de sus nombres. Más tarde los padres podían mirar atrás y ver si sus hijos ya adultos habían vivido a la altura de sus nombres.

Algunas veces se cambiaba el nombre de una persona cuando no iba bien con su carácter.

Esto le sucedió a Jacob. Su nombre («el que toma por el calcañar», «el que engaña») fue cambiado a Israel (que significa «el que lucha con Dios»).

El carácter de Jacob había cambiado tanto que ya no se le veía como un usurpador sino como un hombre que honraba a Dios.

 

Capítulo 30

 

30.3 Los tres grandes patriarcas (Abraham, Isaac y Jacob) tuvieron esposas con dificultades para concebir hijos.

Es interesante observar cómo cada uno de ellos reaccionó ante la situación difícil de su esposa.

Abraham tuvo relaciones con la sierva de Sara para poder tener un hijo, lo que llevó la amargura y los celos a su familia. Isaac, al contrario, oró a Dios por su esposa estéril.

Dios contestó sus oraciones y Rebeca tuvo mellizos. Pero Jacob siguió el ejemplo de su abuelo.

También tuvo relaciones con las siervas de sus esposas, lo que provocó consecuencias tristes y a veces amargas.

30.4-13 Raquel y Lea se vieron trabadas en una competencia cruel.

Por tener más hijos que la otra, ambas dieron a Jacob a sus siervas como concubinas.

Jacob pudo haber sido sabio y no prestarse a aquello, aun cuando era una costumbre aprobada en ese tiempo. El hecho de que haya una costumbre socialmente aceptada no significa que sea sabia o correcta.

Usted se ahorrará muchas angustias si calcula las consecuencias de sus acciones. ¿Está usted haciendo algo que podrá traerle problemas en el futuro?

30.22-24 Un día Dios contestó las oraciones de Raquel y le dio un hijo propio. Pero ya Raquel le había dado su sierva Bilha a Jacob.

Es muy difícil confiar en Dios cuando parece que no pasa nada.

Pero es más difícil aún vivir con las consecuencias de tomar los asuntos en nuestras propias manos. Resista la tentación de pensar que Dios se ha olvidado de usted.

Tenga paciencia y valor para esperar que Dios actúe.

Las muchas esposas de Jacob (dos esposas y dos concubinas) dejaron en los hijos consecuencias tristes y amargas.

La ira, el resentimiento y los celos eran comunes entre los hijos de Jacob.

Es interesante apuntar que la peor rivalidad fue la que existió entre los hijos de Le y los hijos de Raquel, y entre las tribus que descendieron de estos.

30.37-43 No es muy claro cuál era este método ni cómo se aplicaba.

Algunos dicen que existía una creencia entre los ganaderos que las impresiones vívidas al momento del apareamiento influenciaban a las crías.

Lo más probable es que la cría selectiva y la promesa de Dios de provisión fueran las razones fundamentales del incremento en los rebaños de Jacob.

 

Capítulo 31

 

31.1, 2 La riqueza de Jacob provocó envidia en los hijos de Labán.

A veces es muy difícil ser feliz cuando a otros les va mejor que a nosotros. Comparar nuestros éxitos con el de los demás es una forma peligrosa de juzgar la calidad de nuestra vida.

Al compararnos con los demás podemos estar dándole pie a la envidia. Evitaremos la envidia si aprendemos a regocijarnos con el éxito de los demás (véase Romanos 12.15).

31.4-13 Aun cuando Labán trató a Jacob injustamente, Dios siguió prosperando a Jacob.

El poder de Dios no se limita por la falta de integridad de un hombre. El Señor tiene poder para suplir nuestras necesidades y hacernos prósperos aun cuando los demás nos traten injustamente.

Ceder uno a la tentación de pagar con otra injusticia es no ser diferentes a nuestros enemigos.

JACOB REGRESA A CANAÁN

Dios le dijo a Jacob que se fuera de Harán y regresara a su tierra. Jacob tomó a su familia, cruzó el río Éufrates y se dirigió en primer lugar a las colinas de Galaad. Allí lo alcanzó Labán.

31.14,15 A Raquel y a Lea no les fue difícil dejar su casa porque su padre las trataba tan mal como a Jacob.

De acuerdo con la costumbre, debían haber recibido los beneficios de la dote que Jacob pagó por ellas: catorce años de arduo trabajo. Cuando Labán no les dio lo que legítimamente les pertenecía, comprendieron que nunca heredarían nada de su padre.

Por eso aprobaron de todo corazón el plan de Jacob de tomar todas las riquezas que había ganado y partir.

31.19 Mucha gente tenía pequeños ídolos de metal o de madera en sus casas («dioses»).

Los llamaban terafines, y se creía que protegían la casa y daban consejos en tiempos de necesidad.

También tenían un significado legal, ya que cuando eran pasados a un heredero, la persona que los recibía podía pedir legítimamente la mayor parte de la herencia de la familia.

No es de extrañarse que Labán se preocupara cuando se dio cuenta de que faltaban sus ídolos.

Lo más probable es que Raquel haya robado los ídolos de su padre porque temía que este los consultara y supiera el lugar donde ella y Jacob se hallaban. Por otro lado, tal vez haya querido reclamar la herencia familiar.

31.32 ¿Recuerda usted haberse sentido absolutamente seguro de algo? Jacob estaba tan seguro de que nadie había robado los ídolos de Labán que prometió solemnemente matar al culpable.

Debido a que Raquel los tomó, esta afirmación puso en grave peligro la seguridad de su esposa.

Aun cuando estemos absolutamente convencidos de algo, es mejor evitar las declaraciones precipitadas. Quizá alguien pueda demandar que las cumpla.

31.38–42 Jacob se hizo el hábito de hacer más de lo que se esperaba de él. Cuando sus rebaños se veían atacados, se hacía cargo de todas las pérdidas en lugar de dividirlas con Labán.

Trabajaba duro aun después de varios recortes en su jornal. La diligencia de Jacob a la larga le produjo buenos resultados: sus rebaños comenzaron a multiplicarse.

El hábito de hacer más de lo que se espera de uno puede dar buenos resultados:

(1) agradar a Dios,

(2) ganar reconocimiento y un ascenso,

(3) mejorar su reputación,

(4) lograr que otros confíen en usted,

(5) adquirir nuevas experiencia y mayor conocimiento y

(6) desarrollar la madurez espiritual.

31.49 Para ser válido, cualquier acuerdo debía concretarse ante una tercera persona. En este caso, Jacob y Labán pusieron a Dios como testigo de que cumplirían su palabra.

 

Capítulo 32

 

32.1 ¿Por qué se presentaron ante Jacob estos ángeles de Dios? Hay muchos lugares en la Biblia donde los ángeles han intervenido en cuestiones humanas.

Aun cuando los ángeles siempre se presentaban en forma humana, estos deben haber tenido algo diferente, ya que Jacob los reconoció al momento.

Por qué estos ángeles se presentaron delante de Jacob, no sabe bien; pero a raíz de su visita, Jacob comprendió que Dios estaba con él.

32.3 La última vez que Jacob había sabido de Esaú, su hermano quería matarlo por haberle robado la bendición familiar (25.29–27.42). Esaú estaba tan enojado que había prometido matar a Jacob tan pronto como su padre, Isaac, muriera .

Temeroso de su encuentro, Jacob envió por delante un mensajero con presentes, esperando comprar el perdón de Esaú.

32.9–12 ¿Cómo se sentiría usted al saber que está a punto de encontrarse con la persona a la que usted le ha arrebatado su posesión más preciada? Jacob se había apoderado de la primogenitura de Esaú  y sus bendiciones .

Estaba a punto de encontrarse con su hermano por primera vez después de veinte años y le tenía un miedo espantoso.

Sin embargo, ordenó sus pensamientos y se puso a orar.

Cuando enfrentamos un gran conflicto, podemos correr de un lado a otro desesperadamente o podemos detenernos a orar. ¿Qué será lo mejor?

32.26 Jacob luchó toda la noche para que lo bendijeran. Era persistente.

Dios nos anima a ser persistentes en todos los aspectos de nuestra vida, incluyendo el espiritual.

¿En qué aspecto de su vida espiritual necesita mayor persistencia?

La firmeza de carácter se desarrolla a medida que uno lucha en medio de condiciones difíciles.

32.27-29 Dios dio nombres nuevos a muchos personajes de la Biblia (Abraham, Sara, Pedro).

Los nuevos nombres expresaban cómo Dios había transformado sus vidas.

El carácter de Jacob había cambiado. El engañador ambicioso se había convertido en Israel, el que luchó con Dios y venció.

Capítulo 33

 

33.1–11 Fue alentador ver cómo había cambiado el corazón de Esaú cuando él y Jacob se encontraron otra vez.

La amargura que le causó haber perdido su primogenitura y la bendición  parecía haberse desvanecido.

Vemos a Esaú contento con lo que tenía. Hasta Jacob exclamó que era maravilloso ver a su hermano sonreír amistosamente .
La vida nos puede proporcionar algunas situaciones desagradables.

Nos podemos sentir engañados, como se sintió Esaú, pero no debemos permanecer amargados.

Podemos desarraigar la amargura de nuestra vida expresándole con sinceridad a Dios nuestros sentimientos, perdonando a los que nos han hecho daño y contentándonos con lo que tenemos.

33.3 Inclinarse a tierra siete veces era señal de respeto a un rey. Jacob estaba tomando todas las precauciones al encontrarse con Esaú, esperando con esto disipar cualquier idea de venganza.

33.4 Esaú recibió a su hermano Jacob con un gran abrazo. Imagínese qué difícil debió ser esto para Esaú, el que una vez pensó matar a su hermano (Genesis 27.41).

Pero el tiempo había sanado las heridas. Con el tiempo cada uno por su cuenta comprendió que sus relaciones eran más importantes que todo lo demás.

33.11 ¿Por qué Jacob envió regalos a Esaú? En los tiempos bíblicos, se daban regalos por varias razones:

(1) Como soborno. Aún hoy día se dan regalos para ganar a alguien o comprar su apoyo. Quizás Esaú rechazó al principio los regalos de Jacob (Gn. 33.9) porque no quería o no necesitaba aceptar un soborno. Ya había perdonado a Jacob, y era muy rico.

(2) Como una expresión de afecto.

(3) Quizás era costumbre hacerlo antes de una reunión entre dos personas.

Por lo general, los regalos se acomodaban a la ocupación de la persona. Esto explica por qué Jacob envió a Esaú, que era ganadero, ovejas, cabras y otras piezas de ganado.

33.14–17 ¿Por qué Jacob dijo como que iba a ir a Seir y luego se detuvo en Sucot?

No lo sabemos, pero tal vez Jacob decidió parar allí porque Sucot era un hermoso sitio al este del río Jordán.

Cualquiera que haya sido la razón, Jacob y Esaú se fueron en paz. Pero siguieron viviendo bastante cerca hasta después de la muerte de su padre (Gn. 36.6–8).

 

Capítulo 34

 

34.1–4 Lo de Siquem pudo haber sido un caso de «amor a primera vista», pero el suyo fue un acto impulsivo y perverso. No sólo pecó contra Dina, sino contra toda la familia (34.6, 7). Las consecuencias para su familia y la de Jacob fueron graves (34.25–31). Aún cuando Siquem declaró su amor a Dina, eso no lo disculpaba del mal que había hecho al violarla. No permita que la pasión sexual lo lleve a pecar. Las pasiones hay que dominarlas.

34.25-31 ¿Por qué Simeón y Leví tomaron tal acción contra la ciudad de Siquem? La familia de Jacob se cosideraba «apartada» de los demás. Esto era lo que Dios quería. Debían permanecer apartados de sus vecinos paganos. Pero los hermanos se equivocaron al pensar que el ser apartados significaba que eran mejores. Esta actitud arrogante originó una terrible matanza de gente inocente.

34.27-29 Cuando Siquem violó a Dina, las consecuencias fueron mucho más graves de lo que pudo haber imaginado. Los hermanos de Dina, indignados, se vengaron. A todo esto siguió el sufrimiento, la mentira, el engaño y el asesinato. El pecado sexual es devastador y sus consecuencias son de largo alcance.

34.30, 31 Por vengarse del príncipe Siquem, Simeón y Leví mintieron, asesinaron y robaron. Su deseo de justicia era correcto. Lo que estuvo mal fue la forma de lograrlo. Debido a ese pecado, Jacob los maldijo a la hora de morir (49.5–7). Generaciones más tarde, los descendientes de Simeón perdieron parte de la tierra prometida que se les había asignado. Cuando se vea tentado a devolver mal por mal, déjele la venganza a Dios y evítese las terribles consecuencias del pecado

Capítulo 35

35.2 ¿Por qué el pueblo tenía esos ídolos («dioses ajenos»)? A los ídolos a veces se les tenía más como amuletos para la buena suerte que como dioses. Algunos israelitas, aunque adoraban a Dios, tenían ídolos en sus casas, al igual que algunos cristianos hoy en día tienen amuletos para la buena suerte. Jacob creía que en medio de su familia no debía haber ídolos. No quería nada que cambiara el enfoque espiritual de la familia.
Jacob ordenó a su familia que destruyeran todos esos ídolos. Si no quitamos los ídolos de nuestra vida, pueden arruinar nuestra fe. ¿Qué ídolos tenemos? Un ídolo es cualquier cosa que ponemos antes que Dios. Los ídolos no tienen que ser objetos físicos; pueden ser pensamientos o deseos. Como Jacob, debemos comenzar de una vez a quitar los ídolos de nuestras vidas.

35.4 ¿Por qué el pueblo le dio a Jacob sus zarcillos o aretes? Las joyas en sí no tienen nada de malo. Sin embargo, en tiempos de Jacob, la gente de las culturas vecinas llevaba aretes como amuletos de buena suerte que los guardara del mal. Los miembros de su familia tuvieron que deshacerse de todas las influencia paganas, incluyendo los recuerdos de dioses extraños.

35.10 Dios le recordó a Jacob su nuevo nombre, Israel, que significaba «el que lucha con Dios». La vida de Jacob estuvo llena de dificultades y pruebas. Sin embargo su nuevo nombre era un tributo a su deseo de permanecer cerca de Dios a pesar de las decepciones de la vida.
Mucha gente cree que el cristianismo debe ofrecer una vida sin problemas. Por consiguiente, cuando la vida se vuelve dura, retrocede desilusionada. En vez de eso, uno debe estar determinado a prevalecer con Dios a través de las tormentas de la vida. Los problemas y las dificultades son dolorosos, pero inevitables. Considérelos como oportunidades de crecer. Usted no puede prevalecer con Dios si no tiene problemas que vencer.

35.13,14 El aceite para la unción era un aceite de oliva con el más alto grado de pureza. Era muy caro. Ungir algo con ese precioso aceite era expresión del gran valor que se le daba al objeto ungido. Jacob estaba mostrando el gran respeto que sentía hacia el lugar donde se encontró con Dios.

35.22 El pecado de Rubén fue muy costoso, aunque no en forma inmediata. Como hijo mayor, merecía una doble porción de la herencia de la familia y una posición de líder entre su pueblo. Quizá Rubén pensó que se saldría con la suya. No se mencionó nada más hasta que Jacob, en su lecho de muerte, reunió a su familia para la bendición final. Para sorpresa de todos, Jacob le quitó a Rubén su doble porción y se la dio a otro. ¿Por qué? «Por cuanto subiste al lecho de tu padre; entonces te envileciste, subiendo a mi estrado» (49.4).
Las consecuencias de nuestro pecado pueden azotarnos mucho después de que lo cometimos. Cuando hacemos algo malo pensamos que podemos escapar sin que se den cuenta, pero después vemos que el pecado ha tenido serias consecuencias.

Capítulo 36

36.9 Los edomitas eran descendientes de Esaú que vivían al sur y al este del Mar Muerto. La región se caracterizaba por montañas escarpadas y un desierto desolado. Algunos caminos principales pasaban por Edom, que era rico en recursos naturales. Durante el éxodo, Dios dijo a Israel que dejara en paz a los edomitas (Deuteronomio 2.4, 5) porque eran «hermanos». Pero Edom no quiso dejarlos entrar a la tierra y más tarde fueron grandes enemigos del rey David. Edom e Israel tenían el mismo antepasado (Isaac) y la misma frontera. Israel despreciaba a los edomitas debido a sus matrimonios mixtos con cananeos.

36.15ss El título «jefe» es equivalente a «cabeza del clan».

Capítulo 37

37.3 En los días de José, todo el mundo tenía una túnica. La utilizaban para resguardarse del frío, para envolver sus pertenencias cuando viajaban, para envolver a los bebés, para sentarse sobre ella o para servir de garantía de un préstamo. La mayoría de las túnicas eran sencillas, llegaban hasta la rodilla y tenían mangas cortas. La de José era probablemente del tipo que usaban los nobles: de manga larga, llegaba hasta el tobillo y tenía muchos colores. El que le regalara una así a su hijo fue demostración de favoritismo de Jacob hacia José, y esto agravó las relaciones ya tirantes que había entre José y sus hermanos. El favoritismo en la familia puede ser inevitable, pero deben de ser minimizados sus efectos ya que crean desacuerdos. Quizá los padres no puedan cambiar sus sentimientos hacia un hijo predilecto, pero pueden cambiar la forma en que tratan a los demás,

37.6–11 Los hermanos de José ya estaban enojados porque existía la posibilidad de que su hermano menor quedara de jefe de ellos. Luego José encendió el fuego con su actitud inmadura y sus alardes. Nadie aguanta a un fanfarrón. El joven aprendió esta lección por el método más difícil: sus molestos hermanos lo vendieron como esclavo para deshacerse de él. Después de varios años de dificultades, José aprendió otra importante lección: nuestros talentos y conocimientos vienen de Dios, y es más correcto agradecérselos a Dios que alardear de ellos. Más tarde sí confesó que sus triunfos se los debía a Dios (41.16).

37.19,20 ¿Le ha hecho sentir la envidia deseos de matar a alguien? Antes de que usted diga, «Claro que no», observe lo que sucedió en esta historia. Diez hombres estuvieron dispuestos a matar a su hermano por causa de una túnica de colores y algunos sueños. Su envidia se convirtió en una ira terrible, cegándolos totalmente. La envidia puede ser difícil de reconocer porque podemos buscarle justificación. La envidia, fuera de control, puede crecer rápidamente y llevarnos a pecados más serios. Mientras más tiempo cultive su envidia, más difícil le será desarraigarla. El momento de tratar con la envidia es cuando uno nota que está llevando un registro de lo que poseen los demás.

37.26,27 A los hermanos les preocupaba la culpabilidad por la muerte de su hermano. Judá sugirió una alternativa que no era correcta, pero que los libraría en caso de que los acusaran. Algunas veces optamos por una solución que es «menos mala» pero de todos modos incorrecta. Cuando la gente propone una solución aparentemente viable, primero pregúntese: «¿Es lo correcto?».

37.28 Aun cuando los hermanos de José no lo mataron, pensaban que no sobreviviría mucho tiempo como esclavo. Estaban muy dispuestos a que aquellos crueles traficantes de esclavos hicieran la maldad que ellos mismos no se atrevían a cometer. José tendría que enfrentarse a un viaje de treinta días a través del desierto, probablemente encadenado y a pie. Lo tratarían como equipaje y, una vez en Egipto, lo venderían como una mercancía. Sus hermanos pensaron que nunca lo volverían a ver. Pero Dios estaba en el timón de la vida de José.

37.29,30 Rubén regresó al pozo a buscar a José, pero José ya se había ido. Su primera reacción fue «¿qué será de mí?», en vez de «¿qué le sucederá a José?» Cuando usted se ve en una situación difícil, ¿se preocupa primero por usted mismo? Considere a la persona que se ve más afectada por el problema, y lo más probable es que encuentre la solución.

37.31–35 Para cubrir su malvada acción, los hijos de Jacob engañaron a su padre al hacerlo pensar que José estaba muerto. Jacob mismo había engañado a otros muchas veces (incluyendo a su propio padre; 27.35). Ahora, aunque bendecido por Dios, todavía le tocó enfrentarse a las consecuencias de sus pecados. Quizá Dios no castigó a Jacob inmediatamente por sus engaños, pero las consecuencias llegaron de todos modos y le duraron el resto de su vida.

37.34 Rasgar las vestiduras y ponerse cilicio era una señal de duelo, como en la actualidad lo es el vestirse de negro.

37.36 Imagínese el impacto que le causó la cultura a José al llegar a Egipto. José estaba acostumbrado a vivir como nómada, a andar por todo el país con su familia, a cuidar ovejas. De repente, se ve lanzado a la sociedad más avanzada del mundo con grandes pirámides, hermosas casas, gente refinada y un nuevo idioma. Pero además de observar los adelantos y la inteligencia de los egipcios, vio su ceguera espiritual: adoraban a muchos dioses que relacionaban con cada faceta de la vida.

Capítulo 38

38.1ss Este capítulo presenta el carácter inmoral de Judá en contraste con el carácter moral de José. La falta de integridad en Judá resultó en engaño y discordia familiar. En el siguiente capítulo, vemos cómo la integridad de José y sus sabias decisiones reflejan su carácter justo. Su fidelidad se vio recompensada con bendiciones para sí mismo y para su familia mayores de lo que pudo haber imaginado.

38.8–10 Esta ley acerca del casamiento de una viuda «de la familia» se explica en Deuteronomio 25.5–10. La razón de ser de esta ley era que la viuda sin hijos pudiera concebir uno que recibiera la herencia del esposo fallecido y, a su debido tiempo, cuidara de ella. Debido a que el hijo de Judá (esposo de Tamar) no tuvo hijos, no había línea familiar a través de la cual pudiera ser transferida la herencia y la bendición del pacto. Dios mató a Onán porque no quiso cumplir la obligación que tenía con su hermano y Tamar.

38.15-23 ¿Por qué esta historia parece adoptar un punto de vista liviano en cuanto a la prostitución? Las prostitutas eran comunes en las culturas paganas como la de Canaán. Las prostitutas públicas servían a las diosas cananeas y eran parte de los cultos religiosos. Se estimulaba la fornicación para que mejorara la fertilidad en las cosechas y el ganado. Eran más respetadas que las prostitutas privadas, a las que a veces se castigaba cuando las sorprendían. Tamar fue arrastrada a seducir a Judá por su deseo intenso de tener un hijo y ser la matriarca de la estirpe más antigua de Judá. A Judá lo arrastró su lujuria. Ninguno de los dos casos era justificable.

38.15-24 ¿Por qué Judá fue tan liberal en su relación con una prostituta y, sin embargo, tan dispuesto a ejecutar a su nuera por ser una de ellas? Para entender esta aparente contradicción, debemos entender el lugar de la mujer en Canaán. La función principal de la mujer era dar a luz hijos que perpetuaran la línea familiar. Para asegurarse de que los hijos pertenecieran a su marido, se esperaba que la novia fuera virgen y que después de casados tuviera relaciones sólo con él. Si una esposa cometía adulterio, podría ser ejecutada. Algunas mujeres, sin embargo, no pertenecían a una familia. Podían ser prostitutas del santuario, que eran mantenidas por medio de las ofrendas, o prostitutas comunes mantenidas por los hombres que utilizaban sus servicios. Sus hijos no eran herederos de nadie, y los hombres que las contrataban no adulteraban la línea sanguínea de nadie.
Judá no consideró malo contratar a una prostituta por una noche; después de todo, él con gusto la pagaba. Pero quiso que mataran a Tamar, porque si ella había quedado embarazada como resultado de la prostitución, su nieto no sería parte de su árbol genealógico. Aparentemente la moralidad sexual nunca le pasó por la mente; su único interés era mantener su herencia dentro de su familia. Lo interesante es que fue Tamar, y no Judá, la que actuó para que tuviera herederos legales. Al seducirlo, actuó más en el espíritu de la ley que Judá cuando no quiso enviarle a su tercer hijo.
Esta historia de ninguna manera implica que Dios se hace de la vista gorda ante la prostitución. A través de la Biblia se condena la prostitución como un pecado serio. Si la historia tiene una moraleja, es que la fidelidad a las obligaciones familiares es importante. Dicho sea de paso, Judá y Tamar son antepasados directos de Jesucristo (véase Mateo 1.1–6).

38.18 Un sello era una forma de identificación que se empleaba para autenticar los documentos legales. Por lo general era un diseño único tallado en piedra y montado en un anillo o collar que era inseparable de su dueño. Las personas ricas o de gran prestigio utilizaban sellos para imprimir marcas en el barro o en la cera como una especie de firma. Obviamente, ya que Tamar tenía el sello de Judá, podía probar que él había estado con ella.

38.24-26 Cuando Tamar reveló que estaba embarazada, Judá, que sin saberlo la había embarazado, quiso matarla. Judá había encubierto su pecado, sin embargo reprochó a Tamar. A menudo los pecados que tratamos de encubrir en nuestras vidas son los que nos molestan más cuando los vemos en otros. Si le indigna el pecado de otros, puede ser que usted tenga la misma tendencia a pecar y no quiera reconocerlo. Cuando reconocemos nuestro pecado y le pedimos a Dios que nos perdone, perdonar a otros es más fácil.

Capítulo 39

39.1 La fecha exacta de la llegada de José a Egipto no se sabe. Muchos eruditos creen que llegó durante el período de los reyes hicsos. Los hicsos eran extranjeros que llegaron de la región de Canaán. Invadieron Egipto y gobernaron el país durante casi ciento cincuenta años. Si José llegó en el período de los hicsos, se entiende por qué pudo ascender por la escalera real. Como los hicsos eran extranjeros, no les importaba la estirpe de aquel joven y brillante extranjero.

39.1 Faraón era el título que se daba a todos los reyes de Egipto. Era un título como «Rey» o «Presidente» utilizado para designar al líder del país. Los faraones que se mencionan en Génesis y Éxodo eran personas diferentes.

39.1 El Egipto antiguo era una tierra de grandes contrastes. La gente era o exageradamente rica o totalmente pobre. Casi no había términos medios. José sirvió a Potifar, un miembro extremadamente rico del gabinete de Faraón. Las familias ricas, como la de Potifar, se construían casas de dos o tres pisos con jardines y terrazas hermosos. Les gustaban la actuación de artistas en la casa mientras escogían frutas deliciosas de tazones finísimos. A su alrededor había floreros de alabastro, pinturas, hermosos tapetes y sillas talladas a mano. La cena se servía en platos de oro e iluminaban sus cuartos con candelabros de oro. Los sirvientes, como José, trabajaban en el primer piso, mientras que la familia ocupaba los pisos superiores.

39.9 La esposa de Potifar fracasó en seducir a José, el que resistió esta tentación al decir que sería un pecado contra Dios. José no dijo: «Te estaría haciendo daño», ni «estaría pecando contra Potifar», ni «estaría pecando contra mí mismo». Cuando estamos bajo presión, uno fácilmente puede racionalizar esas excusas. Recuerde que el pecado sexual no es simplemente un acto realizado por consentimiento mutuo entre dos adultos. Es un acto de desobediencia a Dios.

39.10-15 José evadía a la esposa de Potifar lo más posible. Pero un día tuvo que huir de ella. Algunas veces tratar de evadir la tentación no es suficiente; debemos voltearnos y huir, especialmente cuando las tentaciones son demasiado grandes, como suele ser el caso con las tentaciones sexuales.

39.20 Las prisiones eran lugares horribles de pésimas condiciones. Allí albergaban a los trabajadores forzados o a los acusados que estaban esperando juicio, como José. En los tiempos antiguos, en todas partes los prisioneros eran culpables hasta que se demostrara su inocencia, y no tenían derecho a que se les juzgara en seguida. Muchos prisioneros nunca llegaban a la corte, ya que los juicios se llevaban a cabo a capricho del gobernante. José estuvo dos años en prisión antes de aparecer ante Faraón, y esto porque lo llamaron a interpretar un sueño, no para que lo juzgaran.

39.21-23 Como prisionero y esclavo, José pudo haber perdido las esperanzas. Sin embargo, ponía todo su empeño en cualquier tarea que se le asignaba. El jefe de la cárcel notó pronto su diligencia y su actitud positiva, y lo promovió a administrador de la prisión. ¿Está usted en medio de una situación difícil y ya perdió la esperanza? En el trabajo, en la casa o en la escuela, siga el ejemplo de José y ponga todo su empeño en cualquier tarea que se le presente. Recuerde que Dios cambió la situación de José. Él ve sus esfuerzos y puede transformar hasta la adversidad más abrumadora.

Capítulo 40

40.1-3 El panadero y el copero eran dos hombres de la mayor confianza de Faraón. El panadero tenía a su cargo la elaboración de la comida del rey, y el copero probaba toda comida y bebida antes de dársela a Faraón, por si estaba envenenada o contaminada. Un día se sospechó que habían hecho algo malo, quizás conspirar contra Faraón. Al poco tiempo soltaron al copero, pero ejecutaron al panadero.

40.8 Cuando surgió el tema de los sueños, José hizo que todos volvieran la mirada hacia Dios. En vez de aprovecharse de la situación para beneficio propio, se puso a hablar de Dios. Uno de los secretos de tener buen éxito al hablar de Dios es aprovechar las oportunidades para relacionar a Dios con la experiencia de otras personas. Cuando llegue la oportunidad, debemos tener el valor de hablar, como lo hizo José.

40.23 Cuando el copero de Faraón se vio libre, se olvidó de José. No sería sino hasta dos años después que José tendría otra oportunidad (41.1). Pero su fe era profunda, y cuando se presentara la siguiente oportunidad, habría de estar listo . Cuando nos sentimos ignorados, despreciados u olvidados, no debe sorprendernos que la gente sea malagradecida. En situaciones como esta, confíe en Dios como lo hizo José. Quizá ya estén llegando a sus puertas nuevas oportunidades.

Capítulo 41

41.8 Los magos y los sabios eran comunes en los palacios de los gobernadores antiguos. Entre sus tareas estaba estudiar las artes sagradas y las ciencias, leer las estrellas, interpretar los sueños, predecir el futuro y hacer magia. Tenían poder (véase Éxodo 7.11, 12), pero su poder era satánico. No pudieron interpretar el sueño de Faraón, pero Dios se lo reveló a José.

41.14 Nuestras oportunidades más importantes pueden llegar cuando menos las esperamos. Inmediatamente sacaron a José del calabozo y lo arrojaron ante Faraón. ¿Tuvo tiempo de prepararse? Sí y no. No le habían advertido que lo sacarían repentinamente de la prisión ni que el rey lo interrogaría. Sin embargo, José estaba listo casi para cualquier cosa por su correcta relación con Dios. No era el conocimiento que tenía José acerca de los sueños lo que lo ayudó a interpretar su significado. Era el conocimiento de Dios. Prepárese para cuando se le presenten oportunidades aprendiendo más de Dios. Así estará en condiciones de clamar a Él cuando sea necesario.

41.16 José le dio todo el mérito a Dios. Nosotros debemos procurar hacer lo mismo. Tomarnos la gloria es robar lo que pertenece a Dios. No se quede callado cuando usted sabe que debe estar dando la gloria y el crédito a Dios.

41.28-36 Después de interpretar el sueño de Faraón, José ofreció al rey un plan de supervivencia para los siguientes catorce años. La única manera de prevenir la hambruna era a través de un plan cuidadoso; sin un plan para combatir el hambre Egipto hubiera dejado de ser poderosa o se hubiera arruinado. A muchos les aburren o se les hacen innecesarios los planes detallados. Pero los creyentes deben reconocer que planear es una responsabilidad, no una opción. José pudo salvar una nación al traducir el plan que Dios tenía para Egipto en acciones prácticas (implementación). También nosotros debemos tomarnos el tiempo para traducir en acciones prácticas el plan que Dios tiene con nosotros.

41.38 Faraón reconoció que José era un hombre que poseía el espíritu de Dios. Usted probablemente no tendrá la oportunidad de interpretar sueños para un rey, pero los que lo conocen deben poder ver a Dios en usted, a través de sus palabras amables, actos de misericordia y consejos sabios. Sus parientes, vecinos y compañeros de trabajo ¿lo ven a usted como una persona en la que habita el Espíritu de Dios?

41.39,40 José llegó muy rápidamente a la cima, de las paredes de la prisión al palacio de Faraón. Su entrenamiento para esta importante posición incluyó ser esclavo primero y luego prisionero. En cada ocasión aprendió la importancia de servir a Dios y a los demás. Cualesquiera que sean sus circunstancias, por indeseable que sean, considérelas parte de su programa de entrenamiento para un futuro servicio a Dios.

41.45 Quizá Faraón procuraba que José fuera más aceptable a la cultura de Egipto al darle un nombre y una esposa egipcios. Probablemente quería (1) restar importancia al hecho de que José era un pastor nómada, profesión que los egipcios menospreciaban, (2) hacer que el nombre de José fuera más fácil de pronunciar y recordar y (3) demostrar el gran mérito que tenía al darle a la hija de un funcionario egipcio prominente.

41.46 José tenía treinta años cuando llegó a gobernador de Egipto. Era de diecisiete años cuando sus hermanos lo vendieron en esclavitud. Por lo tanto, había pasado once años como esclavo y dos en prisión.

41.54 El hambre era una catástrofe en los tiempos antiguos, como lo es en muchas partes del mundo hoy día. Se requerían condiciones perfectas para producir buenas cosechas, ya que no había fertilizantes químicos ni pesticidas. Cualquier variación en el balance delicado de la lluvia o los insectos podía hacer que se perdieran las cosechas y hubiera hambre porque la gente confiaba casi exclusivamente en sus propias cosechas. La falta de almacenamiento, refrigeración y transporte convertían una hambruna en una situación desesperada. El hambre para la que José preparó a Egipto fue descrita como «terrible». Sin la intervención de Dios, la nación egipcia se hubiera desmoronado.

Capítulo 42

42.1, 2 ¿Por qué el grano era tan valioso en esos días? Como fuente de alimento era universal y se utilizaba casi en cualquier cosa que se comiera. Podía secarse y almacenarse mucho más tiempo que cualquier verdura, productos lácteos o carne. Era tan importante que hasta lo usaban como dinero.

42.4 Jacob quería mucho a Benjamín porque era el único hermano verdadero de José y —hasta donde sabía—, era el único hijo sobreviviente de su amada esposa Raquel. Benjamín era el hijo más joven de Jacob y el hijo de su vejez.

42.7 José pudo haber revelado su identidad a sus hermanos al momento. Pero el último recuerdo que José tenía de ellos era cuando los miró a la cara con horror en el momento en que los traficantes de esclavos ismaelitas se lo llevaban. ¿Seguían sus hermanos siendo malvados y traicioneros o habían cambiado a través de los años? José decidió ponerlos a prueba.

42.8, 9 José recordó los sueños que tuvo en que sus hermanos se inclinaban ante él (37.6–9). ¡Aquellos sueños se estaban cumpliendo! Cuando niño, José se sintió grande en sus sueños. Como hombre, jamás hizo alarde de su posición. No sintió la necesidad de decir «se los dije». Todavía no era tiempo de que revelara su identidad, así que se quedó callado. Algunas veces es mejor quedarnos en silencio, aun cuando quisiéramos tener la última palabra.

42.15 José estaba probando a sus hermanos para asegurarse de que no habían sido crueles con Benjamín como lo habían sido con él. Benjamín era su único hermano de padre y madre y quería verlo.

42.22 Rubén sí no pudo resistir el decir «ya se los dije». «Se nos demanda su sangre» significa que pensaban que Dios los estaba castigando por lo que habían hecho a José.

Capítulo 43

43.1 Jacob y sus hijos no habían tenido alivio en la hambruna de la región. No captaban que el plan de Dios era enviarlos a Egipto para reunirse con José y alimentarse en los almacenes de víveres egipcios. Si usted está orando que Dios le envíe ayuda en su sufrimiento o dificultad y Dios no se la está mandando tan rápidamente como usted quisiera, tal vez lo está guiando a tesoros especiales.

43.9 Judá aceptó la responsabilidad de cuidar a Benjamín. No sabía lo que podía significar para él, pero estaba determinado. Al final fueron las palabras conmovedoras de Judá lo que provocó que José se quebrantara y revelara su identidad a sus hermanos (44.18–34). Aceptar y cumplir con las responsabilidades es difícil, pero eso fortalece el carácter y la confianza, y gana el respeto de los demás.

43.11 Eran muy valiosos los regalos de bálsamo, miel, especias, mirra, nueces y almendras. Eran artículos que no eran comunes en Egipto y por causa de la hambruna eran aún más difíciles de encontrar.

43.12 Cuando los hermanos de José llegaron a su casa encontraron en los sacos de grano el dinero que habían pagado (42.35). Algunos meses más tarde debieron regresar a Egipto por más comida. Jacob ordenó pagar el grano anterior junto con la nueva compra. No trató de aprovecharse de la situación. Se comportó con integridad y pagó lo que compró, independientemente de si tenía que hacerlo o no. Debemos seguir su ejemplo y proteger nuestra integridad. Una reputación de honestidad vale mucho más que el dinero que nos podamos ahorrar al arriesgarla.

43.23 ¿Cómo fue a parar el dinero en el costal? Lo más probable es que José haya dado instrucciones a su mayordomo de devolverles el dinero y explicarlo como lo hizo. Note que el mayordomo le dio el mérito al Dios de Israel, y no a una divinidad egipcia.

43.32 ¿Por qué José comió solo? Era lo que dictaba la ley del sistema de castas egipcio. Los egipcios se consideraban altamente inteligentes y refinados. Tenían a los pastores y nómadas por incultos y vulgares. Por ser hebreo, José no podía comer con los egipcios, aunque los superaba en jerarquía. Como extranjeros y pastores, los hermanos de José tenían un rango más bajo que cualquiera de los ciudadanos egipcios, y tenían que comer separados también.

Capítulo 44

44.2 La copa de plata de José era un símbolo de su autoridad. Se creía que tenía poderes sobrenaturales, y robarla era un delito muy serio. Tales copas se utilizaban para predecir el futuro. Una persona vertía agua en la copa e interpretaba los reflejos, las ondas y las burbujas. José no necesitó la copa, pues Dios le dijo lo que necesitaba saber acerca del futuro.

44.13 El rasgarse las ropas era una expresión de gran tristeza y una manera tradicional de mostrar pena. Los hermanos tenían miedo de que le hubieran hecho daño a Benjamín.

44.15 ¿Practicaba José la adivinación? Probablemente no, debido a su relación con Dios. Este planteamiento tal vez fue para enfatizar cuán importante era la copa.

44.16–34 Cuando era más joven, Judá no mostró ninguna consideración por su hermano José ni por su padre Jacob. Primero convenció a sus hermanos de que vendieran a José como esclavo (37.27); luego él y sus hermanos mintieron a Jacob en cuanto a lo que le había sucedido a José (37.32). ¡Pero qué cambio se produjo en Judá! Estaba tan preocupado por su padre y su hermano menor, Benjamín, que estaba dispuesto a morir por ellos. Cuando esté a punto de perder toda esperanza en usted mismo y en los demás, recuerde que Dios puede lograr un cambio completo aun en la persona más egoísta.

44.18-34 Por último Judá no soportó más y dio un paso adelante para explicar lo que había sucedido. Esto era riesgoso pues José podría haber mandado que lo mataran. Pero Judá defendió con valor su vida y la de sus hermanos e imploró misericordia. Y ofreció ocupar el lugar de Benjamín. Hay momentos en que debemos guardar silencio, pero hay momentos en que debemos hablar, incluso si esto tiene serias repercusiones. Cuando enfrente una situación que necesita una voz fuerte y una acción valerosa, acuérdese de Judá y hable.

44.32, 33 Judá había prometido a Jacob que garantizaría la seguridad del joven Benjamín (43.9). Ahora Judá tenía la oportunidad de guardar su promesa. Convertirse en un esclavo era un destino horrible, pero Judá estaba decidido a mantener su palabra ante su padre. Mostró un gran valor al cumplir su promesa. Aceptar una responsabilidad significa llevarla a cabo con determinación y valor, a pesar del sacrifico personal.

44.33 José quería ver si sus hermanos habían cambiado, y puso a prueba la forma en la que se trataban. Judá, el hermano que dio el primer paso en el plan para vender a José (37.27), en esta ocasión dio el primer paso para tomar el castigo que iban a aplicarle a Benjamín para que este pudiera regresar con su padre. Este acto tan valeroso convenció a José de que sus hermanos habían cambiado para bien de una forma dramática.

Capítulo 45

45.4–8 Aun cuando los hermanos de José quisieron deshacerse de él, Dios se valió de aquel acto perverso para cumplir el propósito divino. Dios utilizaría a José para preservar la vida de la familia de Jacob, salvar a Egipto y preparar el camino para el inicio de la nación de Israel. Dios es soberano. Sus planes no cambian por lo que hagan los hombres. Cuando otros intenten hacerle mal, recuerde que son sólo herramientas de Dios. Eso fue lo que quiso decir José a sus hermanos: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo» (50.20).

45.17-20 A José lo rechazaron, raptaron, esclavizaron y encarcelaron. A pesar de que sus hermanos le fueron infieles, él los perdonó bondadosamente y compartió con ellos su prosperidad. José demostró que Dios nos perdona y nos colma de bondad aun cuando hayamos pecado contra Él. Este mismo perdón y estas mismas bendiciones serán nuestros si lo pedimos

45.26, 27 Jacob necesitaba alguna evidencia antes de aceptar la noticia increíble de que José estaba vivo. Tomás tampoco creyó que Jesús había resucitado mientras no pudo verlo y tocarlo (Juan 20.25). Es difícil creer lo que nos dicen sin conocer todos los hechos, y algunas veces dudamos con hechos y todo. Las nuevas de Dios pueden ser difíciles de creer. No pierda la esperanza de que Dios le tenga guardado un futuro maravilloso.

Capítulo 46

46.3, 4 Los israelitas se convirtieron en una gran nación, y con el tiempo los descendientes regresaron a Canaán. El libro de Éxodo cuenta la historia de los cuatrocientos años de esclavitud de Israel en Egipto (cumpliendo las palabras de Dios a Abraham en 15.13–16). El libro de Josué relata con entusiasmo la entrada de los israelitas a Canaán y la conquista de la tierra prometida.

46.3,4 Dios dijo a Jacob que saliera y viajara a una tierra extraña y distante. Le alentó con la promesa de que iría con él y lo cuidaría. Cundo las nuevas circunstancias o las nuevas cosas que lo rodean lo atemoricen o preocupen, reconozca que es normal temer. Sin embargo, dejarnos paralizar por el miedo es indicio de que estamos poniendo en duda la capacidad de Dios para cuidarnos.

46.4 Jacob nunca retornó a Canaán. Esta fue una promesa a sus descendientes. «Y la mano de José cerrará tus ojos» se refiere a que él atendería a su padre en el lecho de muerte. Esta fue una promesa de Dios a Jacob de que nunca tendría la amargura de volver a estar solo.

46.31-34 Jacob se trasladó con toda su familia a Egipto, pero quisieron vivir separados de los egipcios. Para lograr esto, José les indicó que dijeran a Faraón que eran pastores. A pesar de que Faraón sentía cierta simpatía por los pastores (probablemente descendía de una dinastía de los hicsos nómadas), la cultura egipcia despreciaba a los pastores y todavía no estaba lista para aceptarlos. La estrategia funcionó y la familia de Jacob se vio beneficiada por la generosidad de Faraón y por el prejuicio de los egipcios.

Capítulo 47

47.1-6 La fidelidad de José afectó a su familia por entero. En el pozo y en la prisión debe haberse preguntado acerca de su futuro. En lugar de desesperarse, obedeció con fidelidad a Dios e hizo siempre lo correcto. Aquí vemos uno de los resultados sorprendentes. Es posible que no siempre veamos los resultados de nuestra fe, pero podemos estar seguros de que Dios premiará nuestra fidelidad.

47.29-31 Se ponía la mano debajo del muslo en señal de promesa. Jacob hizo que José le prometiera que lo enterraría en su tierra natal. Muy pocas cosas se escribían en esta cultura, así que la palabra de una persona tenía la misma fuerza que un contrato escrito. En la actualidad a la gente se le hace muy fácil decir «no quería decir eso». Sin embargo, el pueblo de Dios debe hablar la verdad y vivir la verdad. Permita que sus palabras sean tan firmes como un contrato.

Capítulo 48

48.8-20 Jacob dio la gran bendición a Efraín, en lugar de a su hermano mayor Manasés. Cuando José se opuso, Jacob lo reprendió, ya que Dios le había dicho que Efraín iba a ser más grande. A menudo Dios trabaja de formas inesperadas. Cuando elige a alguien para ejecutar sus planes, siempre va más allá de la apariencia, de la tradición o de la posición. Algunas veces nos sorprende al elegir a la persona menos obvia, al menos para el razonamiento humano. Dios puede usarlo a usted para llevar a cabo sus planes, aunque quizás piense que no es el más calificado para hacerlo.

48.11 Cuando a José lo hicieron esclavo, Jacob pensó que estaba muerto y lloró de desesperación (37.30). Pero al final el plan de Dios permitió que Jacob recuperara no sólo a su hijo, sino también a sus nietos. Las circunstancias nunca son tan malas que estén fuera del alcance de la ayuda de Dios. Jacob recuperó a su hijo. De la misma manera, Job recuperó una nueva familia (Job 42.10–17) y María recuperó a su hermano Lázaro (Juan 11.1–44). No debemos desesperarnos, porque pertenecemos a un Dios amoroso. Nunca sabemos qué bien traerá de una situación desesperada.

48.15 Jacob habló de Dios como el que lo había pastoreado a través de la vida. En su ancianidad, podía ver con claridad su dependencia de Dios. Esto marca un cambio total de la actitud intrigante y deshonesta de su juventud. Para cultivar una actitud como la de Jacob, deje que Dios lo pastoree y confíe en su provisión y cuidado. Cuando descubra que todo lo bueno proviene de Dios, podrá dejar de intentar tomarlo por usted mismo.

48.20–22 Jacob estaba dando a aquellos muchachos la tierra ocupada por los filisteos y los cananeos. Pero el regalo de Jacob se hizo realidad cuando la tribu de Efraín y la mitad de la tribu de Manasés ocuparon los lados este y oeste del río Jordán (Josué 16).

Capítulo 49

49.3-28 Jacob bendijo a cada uno de sus hijos, luego dio una predicción acerca de su futuro. La forma en la que habían vivido en el pasado jugó una parte muy importante en la forma en la que Jacob bendijo y profetizó. Nuestro pasado también afecta nuestro presente y futuro. Cuando el sol salga mañana, nuestras acciones de hoy serán ya parte de nuestro pasado. Sin embargo, ya empezaron a forjar el futuro. ¿Qué acciones puede hoy llevar a cabo o evitar para forjar positivamente su futuro?

49.4 El hijo mayor debía haber recibido dos porciones de la herencia. Pero Rubén perdió este honor especial. Impetuoso e incontrolable, especialmente en los días de su juventud, llegó muy lejos al dormir con una de las concubinas de su padre. Jacob no podía dar una bendición tan honorable a un hijo tan indigno.

49.8–12 ¿Por qué Judá, el culpable de que vendieran a José como esclavo y el que trató de defraudar a su nuera, fue tan grandemente bendecido? Dios había elegido a Judá para que de sus descendientes surgiera el linaje real de Israel (este es el significado de «no será quitado el cetro de Judá»). Esto pudo haber sucedido debido al gran cambio que ocurrió en el carácter de Judá (44.33, 34). Del linaje de Judá saldría además el prometido Mesías, Jesucristo.

49.10 «Hasta que venga Siloh» puede ser traducido «Hasta que venga aquel a quien corresponde». Este es un pasaje difícil de comprender y todavía se discute su significado. Siloh puede ser otro nombre del Mesías, ya que literalmente significa «enviado». Puede también referirse al tabernáculo que se levantó en la ciudad de Siloh (Josué 18.1).

49.18 En la mitad de su profecía sobre Dan, Jacob exclamó: «Tu salvación esperé, oh Jehová». Estaba recalcando que Dan llegaría a ser un gran líder, pero sólo si ponía su confianza en Dios, no en su fuerza natural ni en sus capacidades. A los que son fuertes, atractivos o talentosos suele serles más fácil confiar en sí mismos que en Dios, el que les dio esos dones. No olvide agradecer a Dios lo que usted es y lo que tiene para que su confianza no se extravíe.

49.22 Realmente José fue fructífero, con algunos descendientes heroicos. Entre ellos están Josué (el que llevaría a los israelitas a la tierra prometida, Josué 1.10, 11); Débora y Gedeón, jueces de Israel, (Jueces 4.4; 6.11, 12); y Samuel, un gran profeta, (1 Samuel 3.19).

49.23,24 Estos versículos son un canto a las veces en que Dios corrió al rescate de José cuando sus enemigos lo atacaron. A menudo luchamos y nos fatigamos sin pensar que Dios puede ayudarnos a pelear nuestras batallas, ya sea contra hombres armados o contra fuerzas espirituales. José se asía más de Dios conforme aumentaba la adversidad. Confiar en que Dios nos puede rescatar es señal de gran fe. ¿Puede confiar en Él cuando la injuria y la persecución van dirigidas hacia usted? Tales batallas espirituales requieren un trabajo de equipo entre gente valiente y fiel y un Dios poderoso.

Capítulo 50

50.1–11 Cuando Jacob murió a la edad de 147 años, José lloró y llevó luto varios meses. Cuando alguien cercano a nosotros muere, necesitamos mucho tiempo para acallar nuestro dolor. El llorar y manifestar nuestros sentimientos a otros nos ayuda a recobrarnos y a reanudar la vida. Concédase usted mismo y a los demás la libertad y el tiempo suficientes para lamentar la pérdida de un ser querido.

50.2,3 El embalsamamiento era típico de los egipcios pero poco común para estos pastores nómadas. Como creían que los muertos iban al otro mundo en sus cuerpos físicos, los egipcios los embalsamaban para preservarlos para que pudieran funcionar en el más allá. La familia de Jacob permitió que lo embalsamaran por cortesía y respeto hacia los egipcios.

50.5 José ya había demostrado ser digno de confianza como consejero de Faraón. Por sus antecedentes, Faraón tenía muy pocas dudas de que no regresara a Egipto después de enterrar a su padre en Canaán. Cuando nos ganamos la confianza de la gente a menudo obtenemos ciertos privilegios y libertades. Debido a que la confianza debe ganarse gradualmente con el paso del tiempo, aproveche cada oportunidad para demostrar que se puede confiar en usted aun en asuntos menores.

50.12, 13 Abraham había comprado la cueva en el campo de Macpela como sepulcro para su esposa, Sara (23.1–9). Iba a ser un sepulcro para toda su familia. Jacob era nieto de Abraham y los hijos de Jacob regresaron a Canaán para enterrarlo en esa cueva junto con Abraham e Isaac. Su deseo de ser sepultados en esa cueva expresaba su fe en la promesa de Dios de que daría a sus descendientes la tierra de Canaán.

50.15-21 Ahora que Jacob (o Israel) había muerto, los hermanos temieron que José se vengara. ¿Los había perdonado realmente por haberlo vendido como esclavo? Para sorpresa de ellos, José no sólo los perdonó sino que ofreció cuidar de ellos y de sus familias. El perdón de José fue completo. Esto nos ilustra cómo Dios nos acepta por su gracia aun cuando no lo merecemos. Saber que Dios nos perdona, aun cuando lo hemos menospreciado o rechazado, debe motivarnos a ser misericordiosos y perdonar a los demás.

50.20 Dios produjo algo bueno de la maldad de sus hermanos, de la falsa acusación de la esposa de Potifar, de la negligencia del copero y de los siete años de hambruna. Las experiencias en la vida de José le enseñaron que Dios saca cosas buenas de lo malo para aquellos que confían en Él. ¿Tiene usted suficiente fe en Dios para esperar pacientemente que Él utilice una situación mala para su bien? Podemos confiar en Él porque, como José aprendió, Dios puede anular las malas intenciones de los hombres para cumplir sus propósitos.

50.24 José estaba listo para morir. No tenía dudas de que Dios cumpliría su promesa y que un día llevaría a los israelitas de regreso a su tierra. ¡Qué ejemplo tan tremendo! El secreto de esta clase de fe es una vida entera de confianza en Dios. Nuestra fe es como un músculo: crece con el ejercicio, adquiere fuerza con el paso del tiempo. Después de una vida en la que hayamos practicado la confianza, nuestra fe puede ser tan fuerte como la de José. Entonces en nuestra muerte podremos estar seguros de que Dios cumplirá todas sus promesas a nosotros y a todos los fieles a Él que vendrán después de nosotros.

50.24 Este versículo establece el escenario de lo que comenzaría a suceder en Éxodo y terminaría en Josué. Dios iba a hacer de la familia de Jacob una gran nación, los sacaría a Egipto y los llevaría a la tierra que les había prometido. La nación podía confiar totalmente en su promesa y José enfatiza su fe de que Dios cumpliría lo que había prometido.

50.26 El libro de Génesis nos da descripciones muy amplias de las vidas de muchos de los grandes hombres y mujeres que caminaron con Dios. En ocasiones triunfaron y en otras fracasaron. Sin embargo, aprendemos mucho al leer las biografías de esta gente. ¿Pero de dónde obtuvieron su inspiración y valor? La obtuvieron al darse cuenta de que Dios estaba con ellos a pesar de sus faltas. El saber esto nos debe animar a mantenernos fieles a Dios, apoyarnos en Él cuando necesitamos guía y utilizar el potencial que nos ha dado.

 

Silvina

 

 

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