Que se te conozca siempre por tu amor

¿Con qué exhortación se despidió Jesús de Sus apóstoles en la Última Cena, antes de ser arrestado, azotado y muerto? «En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tenéis amor los unos con los otros» (Juan 13:35). Les habló del amor, de que el amor era lo más importante.

Los primeros cristianos revolucionaron el mundo con el amor de Dios que habían descubierto en Jesucristo. Hasta los gobernantes romanos se maravillaban del amor de los cristianos y decían: «¡Mirad cómo se aman!» Los romanos se convencieron de que la fe de los cristianos era auténtica viendo su modo de vivir, y se preguntaban: «¿Quién es ese tal Cristo? ¿Cómo los hace tan felices? Ustedes, sin tener nada, ¡lo poseen todo! ¿Qué puedo hacer para alcanzar esa felicidad que a mí me falta?» Y al cabo de 200 años, cuando el cristianismo estaba todavía proscrito en el Imperio romano, ¡una persona de cada cinco se declaraba cristiana, y todo el mundo civilizado estaba saturado con el Evangelio de Jesucristo!

Un poquito de amor puede llegar muy lejos, más de lo que te imaginas. ¡Ama, pues, al Señor y a los demás, y no dejes de dar testimonio del amor de Jesucristo!

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