Sintesis del libro de Eclesiastes –

DATOS ESENCIALES
PROPÓSITO:
Salvar a las futuras generaciones de la amargura de aprender por medio de su propia experiencia que la vida no tiene ningún significado si nos apartamos de Dios
AUTOR:
Salomón
DESTINATARIO:
Los súbditos de Salomón en particular y toda la gente en general
FECHA:
Probablemente alrededor de 935 a.C., al final de la vida de Salomón
MARCO HISTÓRICO:
Salomón hace un análisis retrospectivo de su vida, mucha de la cual la vivió lejos de Dios
VERSÍCULO CLAVE:
«El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre» (Eclesiastes 12.13).
LA FIGURA moldeada de un conejo se encuentra en la canasta rodeada de «pasto» de papel verde. Al llegar la mañana de Pascua, con los ojos llenos de emoción, el niño cuidadosamente toma la figura de chocolate y muerde una de sus largas orejas. Pero el sabor dulce desaparece rápidamente y el niño vuelve a mirar la golosina que está en su mano. ¡Es hueca!
Vacío, fútil, hueco, nada… palabras que describen los sentimientos de desilusión y desencanto. Esta es la vida que muchos experimentan. Luchan por encontrar la «buena vida» —llena de posesiones, experiencia, poder y placer— y al final hallan una vida vacía y sin significado. Tal desilusión termina en desesperación.
Hace casi tres mil años, Salomón habló de este dilema humano, pero los puntos de vista y las aplicaciones de su mensaje son relevantes en nuestro siglo. Eclesiastés, el sermón escrito de Salomón, es un análisis de las experiencias de la vida y un ensayo crítico acerca de su significado. En este libro profundo, Salomón nos lleva en un viaje mental a través de su vida, y nos explica cómo todo lo que intentó, examinó y probó era «vanidad» —inútil, irracional, sin sentido, necio y vacío—, un ejercicio de futilidad. Y recuerde, estas palabras son de un hombre que lo «tuvo todo»: tremendo intelecto, poder y riqueza. Después de su viaje biográfico, Salomón llega a su conclusión triunfante: «Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala» (12.13, 14).
Cuando Salomón ascendió al trono, pidió a Dios sabiduría 2 Crónicas 1.7–12) y llegó a ser el hombre más sabio del mundo (1 Reyes 4.29–34). Estudió, enseñó, juzgó y escribió. Llegaban a Jerusalén reyes y líderes de otras naciones para aprender de él. Pero con todo su conocimiento práctico de la vida, Salomón no pudo escuchar sus propios consejos, y su vida comenzó a declinar en una espiral descendente. Cerca del final de su vida, miró hacia atrás con una actitud de humildad y arrepentimiento. Hizo un inventario del mundo que él había experimentado, esperando salvar a sus lectores de la amargura de aprender por medio de la experiencia personal que todo lo que está lejos de Dios es vacío, hueco y sin significado alguno.
A pesar de que el tono de Eclesiastés es negativo y pesimista, no debemos concluir que el único capítulo que vale la pena leer y aplicar es el último en donde el autor vierte sus conclusiones. En realidad, el libro entero está lleno de sabiduría práctica (cómo lograr cosas en el mundo y permanecer fuera de problemas) y la sabiduría espiritual (cómo encontrar y conocer los valores eternos). Salomón hizo un enfoque muy sincero de la vida. Todas sus declaraciones acerca de la vanidad de la vida están ahí con un propósito definido: guiar a la gente a buscar la verdadera felicidad únicamente en Dios. No estaba tratando de destruir toda esperanza, sino de dirigirlas hacia el único que verdaderamente puede cumplirlas. Salomón confirma el valor del conocimiento, las relaciones, el trabajo y el placer. Pero todo en su debido lugar. Todas estas cosas temporales de la vida deben verse a la luz de lo eterno.
Lea Eclesiastés y aprenda acerca de la vida. Escuche las advertencias severas y las predicciones terribles, y comprométase a honrar a su Creador ahora (12.1).
BOSQUEJO
1. Experiencia personal de Salomón (1.1–2.26)
2. Observaciones generales de Salomón (3.1–5.20)
3. Consejos prácticos de Salomón (6.1–8.17)
4. Conclusión final de Salomón (9.1–12.14)
Eclesiastés nos muestra que ciertos caminos en la vida nos conducen a un vacío. Este libro profundo nos ayuda a descubrir el verdadero propósito de la vida. Dicha sabiduría nos puede salvar de la vacuidad que resulta de una vida sin Dios. Salomón nos enseña que el significado de la vida no se encuentra en el conocimiento, ni en el dinero, ni en el placer, ni en el trabajo, ni en la popularidad. La verdadera satisfacción surge al saber que lo que estamos haciendo es parte del propósito de Dios en nuestras vidas. Este es un libro que nos puede ayudar a librarnos de la carrera por el poder, aprobación y dinero, y puede acercarnos más a Dios.

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Capítulo 1

1.1 El autor, Salomón (el «rey sobre Israel, en Jerusalén», véase 1.12) se refiere a sí mismo como el Predicador, o líder de la asamblea. Estaba tanto reuniendo a la gente para escuchar el mensaje, como recopilando dichos sabios (proverbios). Salomón, una persona de la Biblia que lo tuvo todo (sabiduría, poder, riquezas, honor, reputación, favor de Dios), fue el que habló sobre el vacío final de todo lo que este mundo tiene para ofrecer. Trató de destruir la confianza que la gente tenía en sus propios esfuerzos, habilidades y rectitud, y dirigirla hacia el compromiso con Dios como la única razón para vivir.

1.1-11 Salomón tenía una razón para escribir en forma escéptica y pesimista. Cerca del final de su vida analizó todo lo que había hecho, y casi todo parecía sin sentido (vanidad). Era una creencia común que sólo los buenos prosperaban y que sólo los malos sufrían, pero esta demostró ser falsa en su experiencia. Salomón escribió este libro después de que lo intentó todo y de que logró mucho, sólo para descubrir que nada aparte de Dios lo había hecho feliz. Quería evitarles a sus lectores esta misma búsqueda sin sentido. Si tratamos de encontrar significado en nuestros logros en vez de encontrarlos en Dios, nunca estaremos satisfechos, y todo lo que tratemos de lograr se volverá tedioso y molesto.

1.2 El reino de Salomón, Israel, estaba en su época de oro, sin embargo Salomón quería que el pueblo viera que el éxito y la prosperidad no duran mucho (Salmo 103.14–16; Isaías 40.6–8; Santiago 4.14). Todos los logros humanos desaparecerán algún día, y debemos mantener esto en nuestra mente para poder vivir con sabiduría. Si no lo hacemos, nos podemos volver soberbios y autosuficientes cuando tengamos éxito o profundamente desilusionados cuando fracasemos. La meta de Salomón era mostrar que las posesiones terrenales y los logros a la larga carecen de sentido. Sólo la búsqueda de Dios nos proporciona verdadera satisfacción. Debemos incluirlo en todo lo que digamos, pensemos y hagamos.

1.8–11 Mucha gente se siente intranquila e insatisfecha. Se pregunta: (1) si estoy dentro de la voluntad de Dios, ¿por qué me siento tan cansado e insatisfecho? (2) ¿Cuál es el significado de la vida? (3) Cuando mire hacia atrás, ¿me sentiré feliz con mis logros? (4) ¿Por qué me siento consumido, desilusionado, seco? (5) ¿Qué será de mí? Salomón pone a prueba nuestra fe, al retarnos para que encontremos el significado verdadero y perdurable únicamente en Dios. Si usted echa un vistazo severo a su vida, como lo hizo Salomón, verá cuán importante resulta el servicio a Dios sobre las otras opciones. Quizá Dios le está pidiendo que piense una vez más en su propósito y dirección en la vida como lo hizo Salomón en Eclesiastés.

1.12-15 «Lo torcido no se puede enderezar» se refiere a la perplejidad y confusión final que tenemos por todas las preguntas acerca de la vida no contestadas. Salomón, al escribir acerca de su propia vida, descubrió que ni sus logros ni su sabiduría lo hicieron feliz. La verdadera sabiduría se encuentra en Dios y la verdadera felicidad viene cuando le agradamos a Él.

1.16-18 Mientras más entendimiento tenga, experimentará más sufrimiento y más dificultades. Por ejemplo, mientras más sepa, más imperfecciones verá alrededor de usted. Y mientras más observe, la maldad se hará más evidente. Cuando usted, como Salomón, quiera encontrar el significado de la vida, deberá estar listo para sentir más, pensar más, cuestionar más, sufrir más y hacer más. ¿Está listo para pagar el precio que exige la sabiduría?

1.16–18 Salomón pone énfasis en dos tipos de sabiduría en el libro de Eclesiastés: (1) el conocimiento, razonamiento o filosofía humanos y (2) la sabiduría que proviene de Dios. En estos versículos Salomón está hablando acerca del conocimiento humano. Cuando el conocimiento humano deja fuera a Dios, sólo saca a relucir nuestros problemas debido a que no puede proporcionar las respuestas sin una perspectiva y una solución eternas de Dios.

Capítulo 2

2.1ss Salomón dirigió su búsqueda del significado de la vida como un experimento. Primero trató de ir en pos del placer. Comenzó con grandes proyectos, compró esclavos y ganados, amasó fortuna, adquirió cantores, agregó muchas mujeres a su harén, y se convirtió en el personaje más importante de Jerusalén. Pero nada de eso le proporcionó la satisfacción que estaba buscando: «Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol» (2.11). Algunos de los placeres que buscó Salomón eran incorrectos y algunos valían la pena, pero inclusive estos últimos eran vanidad cuando fue tras ellos como un fin en sí mismos. Debemos ver más allá de nuestras actividades para descubrir las razones por las que las llevamos a cabo. ¿Es su meta en la vida buscar significado o buscar a Dios que da significado a la vida?

2.4–6 Salomón había construido casas, un templo, un reino y una familia (véase 1 Reyes 3–11). En el curso de la historia, todo quedaría en ruinas. En el Salmo 127.1 Salomón declara: «Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia». Este libro es parte del testimonio de Salomón acerca de lo que le sucede a un reino o a una familia que se olvida de Dios. Cuando examine sus metas y proyectos analice cuál es su punto de partida, su motivación. Sin Dios como fundamento, todo aquello para lo cual usted está viviendo carece de sentido (es vanidad).

2.16 Salomón se dio cuenta de que la sabiduría por sí sola no puede garantizar la vida eterna. La sabiduría, las riquezas y los logros personales importan muy poco después de la muerte, y todos debemos morir. No debemos edificar nuestra vida sobre metas perecederas, sino sobre el fundamento sólido de Dios. Entonces, si todo nos es arrebatado, seguiremos teniendo a Dios, quien es, de todos modos, todo lo que realmente necesitamos. Este es el punto del libro de Job (véase la introducción a Job).

2.16 ¿Es la muerte el compensador final de toda la gente, sin importar lo que alcanzaron en la vida? Si bien esto parece cierto desde una perspectiva terrenal, Dios deja muy claro (como más tarde lo señala Salomón en 12.14) que lo que hagamos aquí tiene un gran impacto sobre el lugar donde pasaremos nuestra vida eterna.

2.18–23 Salomón continuó mostrando que el trabajo no produce fruto duradero para los que trabajan exclusivamente para ganar dinero y obtener posesiones. No sólo se quedará todo atrás cuando muramos, sino que puede quedar para personas que no han hecho nada para ganarlo. Además, puede que no lo cuiden, y todo lo que se ganó puede perderse (el hijo de Salomón que heredó el trono, fue a menudo necio; véase 1 Reyes 12). El trabajo arduo realizado con motivos correctos (suplir las necesidades de la familia, servir a Dios) no es malo. Debemos trabajar para sobrevivir, y más importante aún, somos responsables del bienestar físico y espiritual de las personas que tenemos bajo nuestro cuidado. Sin embargo, el fruto del trabajo arduo hecho para glorificarse uno mismo lo pueden heredar personas que quizá más tarde lo pierdan o lo arruinen todo. Tal afán a menudo lleva al sufrimiento, mientras que servir a Dios nos lleva a un gozo eterno. ¿Conoce usted la verdadera razón por la que trabaja tanto?

2.24-26 ¿Acaso está recomendando Salomón que hagamos de la vida una fiesta grande e irresponsable? No, pero nos está exhortando a sentir placer en lo que hacemos ahora y disfrutar la vida debido a que proviene de la mano de Dios. El verdadero gozo de la vida surge únicamente cuando seguimos los principios de Dios. Sin Él, la satisfacción es una búsqueda perdida. Las personas que saben disfrutar de la vida son los que toman cada día la vida como un regalo de Dios, y le dan las gracias y le sirven por medio de ella.

Capítulo 3

3.1–5.20 Lo que quiere decir Salomón en esta sección es que Dios tiene un plan para todas las personas. Por lo tanto, proporciona ciclos de vida y trabajo para que lo realicemos. A pesar de que nos enfrentamos con muchos problemas que parecen contradecir los planes de Dios, estos no deben ser obstáculos para creer en Él, sino más bien oportunidades para descubrir que, sin Dios, los problemas de la vida no ofrecen soluciones duraderas.

3.1-8 Ser oportuno es importante. Todas las experiencias enumeradas en estos versículos son oportunas en ciertos momentos. El secreto de estar en paz con Dios es descubrir, aceptar y apreciar el momento perfecto según Él. El peligro es dudar o resentirnos por el sentido de oportunidad de Dios. Esto puede conducirnos a la desesperación, a la rebelión o a seguir adelante sin su consejo.

3.8 ¿Cuándo es tiempo de aborrecer? No debemos aborrecer a la gente mala, sino aborrecer lo que hacen. También debemos aborrecer que maltraten a la gente, que los niños se estén muriendo de hambre y que se deshonre a Dios. Además, debemos aborrecer el pecado en nuestra vida. Esta es una actitud de Dios (véase Salmo 5.5).

3.9–13 El que usted disfrute su trabajo depende en gran manera de su actitud. El trabajo se vuelve pesado cuando uno pierde el sentido del propósito que Dios tiene con él. Podemos disfrutar de nuestro trabajo si (1) recordamos que Dios nos ha dado trabajo y nos ha capacitado para llevar a cabo ciertas tareas (3.10) y (2) nos damos cuenta de que el fruto de nuestro trabajo es un regalo que proviene de Dios (3.13). Vea su trabajo como una forma de servir al Señor.

3.11 Dios «ha puesto eternidad en el corazón de ellos» significa que nunca podremos estar completamente satisfechos con los placeres y logros terrenales. Debido a que Dios nos ha creado a su imagen, (1) tenemos ansias espirituales (2) y valores eternos, y (3) nada que no sea el Dios eterno puede satisfacernos verdaderamente. Él ha puesto en nosotros añoranza por ese mundo perfecto que sólo se halla bajo su gobierno perfecto. Nos ha permitido vislumbrar la perfección de su creación, pero sólo en un débil resplandor. No podemos ver el futuro ni comprender todas las cosas. De modo que debemos confiar en Él ahora y realizar aquí el trabajo que nos corresponde.

3.12 Ser feliz y hacer el bien mientras vivimos son metas dignas para la vida, pero podemos ir tras ellas de manera equivocada. Dios quiere que disfrutemos la vida. Cuando tenemos el mismo punto de vista de Dios, descubrimos que el verdadero placer se encuentra en disfrutar lo que tenemos como regalo de Dios, no en lo que acumulamos.

3.14 ¿Cuál es el propósito de la vida? Es llegar a temer al Dios todopoderoso. Temer a Dios significa respetar, estar delante de Él en temor por lo que Él es. El propósito de la vida comienza con la persona que conocemos, no con lo que sabemos ni con lo buenos que somos. No podrá cumplir con el propósito que Dios le ha dado a menos que usted le tema y le dé el primer lugar en su vida.

3.16 Hay maldad en lugar de justicia. Esto incluso afecta al sistema legal. Salomón se preguntó cómo podía ser perfecto el plan de Dios cuando hay tanta injusticia y opresión en el mundo (4.1). Concluyó que Dios no pasa por alto la injusticia, sino que terminará con ella cuando llegue el momento que tiene señalado (12.13, 14).

3.16ss Salomón reflexina sobre varias aparentes contradicciones en cuanto al control que Dios tiene sobre el mundo: (1) existe la impiedad donde debía haber justicia (3.16, 17), (2) personas creadas a la imagen de Dios mueren como animales (3.18–21), (3) nadie consuela a los oprimidos (4.1–3), (4) demasiada gente está motivada por la envidia (4.4–6), (5) la gente está sola (4.7–12), (6) el reconocimiento por los logros es temporal (4.13–16). Es muy fácil utilizar esas contradicciones como excusas para no creer en Dios. Sin embargo, Salomón las utilizó para mostrar la forma en la que podemos mirar sinceramente los problemas de la vida y aun así mantener nuestra fe en Dios. Esta vida no es todo lo que hay, y aun así en esta vida no debemos juzgar a Dios porque no lo sabemos todo. El plan de Dios es que vivamos para siempre con Él. Por lo tanto viva con los valores eternos a la vista, y tome nota de que todas esas contradicciones serán aclaradas algún día por el Creador mismo (12.14).

3.19–22 Nuestros cuerpos no pueden vivir para siempre en el estado presente. En ese sentido, la humanidad y los animales son iguales. Sin embargo, Salomón reconoció que Dios ha dado al hombre la esperanza de la eternidad (véase la nota a 3.11), y que Dios nos juzgará en el más allá (3.17; 12.7, 14), lo que nos hace diferentes de las bestias. Debido a que el hombre tiene la eternidad implantada en su corazón, tiene un propósito único en el plan general de Dios. Aun así, el propósito de Dios no lo podemos descubrir por nuestros propios esfuerzos, sino estableciendo una relación con Él y buscando su dirección. ¿Está usted viviendo ahora como Dios quiere? ¿Ve la vida como un regalo divino?

Capítulo 4

4.4-6 Algunas personas son perezosas mientras que otras son adictas al trabajo. Los primeros, viendo la futilidad de apresurarse hacia el éxito, se cruzan de brazos y perjudican a los que dependen de ellas y a sí mismas. Los que tienen adicción por el trabajo muchas veces están motivados por la envidia, la ambición y un deseo constante de permanecer por delante de los demás. Ambos extremos son necios e irresponsables. El antídoto para ambos es el trabajo arduo pero con moderación. Tómese tiempo para disfrutar los otros dones que Dios le ha dado, y comprenda que Dios es el que nos proporciona tanto las asignaciones como las recompensas, no nosotros.

4.9-12 Existen ventajas al cooperar con otros. La vida no está diseñada para el aislamiento, sino para el compañerismo; no para la soledad, sino para la intimidad. Algunas personas prefieren el aislamiento debido a que sienten que no pueden confiar en nadie. Sin embargo, no estamos aquí en la tierra para servirnos a nosotros mismos, sino para servir a Dios y a los demás. No se aisle de los demás ni trate de ir por su cuenta. Busque compañeros, sea miembro de algún equipo.

4.13-16 Ser promovido y llegar a la cima es vanidad. La posición, la popularidad y el prestigio son metas deficientes para el trabajo en la vida. A pesar de que muchos los buscan, son sombras sin sustancia. Muchos buscan reconocimiento por sus logros; pero las personas son variables, y cambian con rapidez y facilidad. Cuánto mejor es buscar la aprobación de Dios. Su amor nunca cambia.

Capítulo 5

5.1 «Guarda tu pie» significa ser cuidadoso. Cuando entramos en la casa de Dios, debemos ir con una actitud correcta para poder estar abiertos y listos para escucharle, no para dictarle lo que pensamos que Él debe hacer.

5.4, 5 Salomón advierte a sus lectores que no deben hacer votos (promesas) necios a Dios. En la cultura israelita, el hacer votos era un asunto serio. Los votos eran voluntarios, pero una vez que se hacían, eran inquebrantables (Deuteronomio 23.21–23). Es muy tonto hacer votos que no se pueden cumplir o jugar con Dios al cumplir un voto parcialmente (Proverbios 20.25). Es mejor no prometer que hacer una promesa a Dios y no cumplirla. Todavía mejor es hacer un voto y cumplirlo. (Véase la nota a Mateo 5.33ss).

5.10, 11 Siempre queremos más de lo que tenemos. Salomón observó que aquellos que aman el dinero y lo buscan obsesivamente nunca encuentran la felicidad que el dinero promete. Por otro lado, la riqueza atrae a los que viven a expensas de otros y a los ladrones que la desean, ocasiona insomnio y temor, y a la larga termina en pérdida porque no podemos llevárnosla (Marcos 10.23–25; Lucas 12.16–21). No importa cuánto gane, si usted trata de lograr la felicidad acumulando riquezas, nunca tendrá suficiente. El dinero no es malo en sí mismo, pero el amor al dinero lleva a toda clase de pecados. Cualquiera que sea su situación financiera, no dependa del dinero para ser feliz. En vez de eso, utilice lo que tiene en las cosas del Señor.

5.19,20 Dios quiere que veamos lo que tenemos (ya sea mucho o poco) desde la perspectiva correcta: nuestras posesiones son un regalo de Dios. Son motivos de regocijo, pero no fuente de gozo, ya que todo lo bueno proviene de Dios. Debemos enfocarnos más en el Dador que en el regalo. Podemos contentarnos con lo que tenemos cuando nos damos cuenta de que con Dios tenemos todo lo que necesitamos.

Capítulo 6

6.1–8.15 En esta sección Salomón muestra que tener la actitud correcta acerca de Dios puede ayudarnos a lidiar con las injusticias presentes. La prosperidad no siempre es buena y la adversidad no siempre es mala. Sin embargo, Dios es bueno siempre, y si vivimos como Él, experimentaremos contentamiento.

6.1-6 «Dios no le da facultad de disfrutar de ello» probablemente se refiere a que la persona muere. Aun si viviese una larga vida, a la postre carece de sentido (es vanidad) en sí mismo porque uno no se puede llevar las riquezas materiales. Todos morimos. Tanto los ricos como los pobres terminan en la tumba. Mucha gente trabaja arduamente para prolongar la vida y mejorar su condición física, pero no invierten ni siquiera el mismo tiempo o esfuerzo en su salud espiritual. Cuán corto de vista es el que se esfuerza por prolongar esta vida y no da los pasos necesarios para ganar la vida eterna.

6.6 «¿No van todos al mismo lugar?» significa que todos mueren.

6.9 «Más vale vista de ojos que deseo que pasa» se refiere a perder tiempo en soñar y desear lo que uno no tiene.

6.10 Dios conoce y dirige todo lo que sucede. Dios tiene las riendas de nuestra vida, aunque a veces no lo parezca. Como seres creados, resulta muy tonto de nuestra parte discutir con nuestro Creador, quien nos conoce completamente y puede ver el futuro. (Véase también Jeremías 18.6; Romanos 9.19–24.)

6.12 Salomón está señalando la profunda verdad de que no podemos predecir lo que nos depara el futuro. El único que conoce lo que sucederá después de que nos hayamos ido es Dios. Ningún humano conoce el futuro, así que cada día debe vivirse por su propio valor. Salomón está rebatiendo la noción de que el hombre puede hacerse cargo de su propio destino. En todos nuestros planes debemos volver la vista a Dios, no sólo hacia el futuro.

Capítulo 7

7.1-4 Esto parece contradecir el consejo previo de Salomón de comer, beber y encontrar satisfacción en el trabajo de uno: disfrutar lo que Dios nos ha dado. Tenemos que disfrutar lo que tenemos mientras podamos, pero siempre recordando que puede llegar la adversidad. La adversidad nos recuerda que la vida es breve, nos enseña a vivir sabiamente y refina nuestro carácter. El cristianismo y el judaísmo le dan cierto valor al sufrimiento y al dolor. Los griegos y los romanos menospreciaban el dolor, las religiones orientales buscan vivir por encima del mismo, pero los cristianos y los judíos lo ven como fuego que refina. La mayoría estará de acuerdo en que aprendemos más acerca de Dios en los tiempos difíciles que en los momentos de felicidad. ¿Trata usted de evadir el dolor y el sufrimiento a toda costa? Vea el dolor y las luchas como grandes oportunidades para aprender de Dios.

7.2,4 Mucha gente evita pensar en la muerte, no quiere enfrentarla y está renuente a asistir a los funerales. Salomón no nos está alentando a que pensemos mórbidamente, sino que sabe que a veces es útil pensar en la muerte. Nos recuerda que todavía tenemos tiempo para cambiar, tiempo para examinar la dirección de nuestra vida y tiempo para confesar nuestros pecados y encontrar el perdón de Dios. Debido a que todos a la larga moriremos, tiene sentido planear con antelación el poder experimentar la misericordia de Dios en vez de enfrentar su justicia.

7.7 El dinero habla, y puede confundir a quienes de otra manera juzgarían con justicia. Escuchamos acerca de los sobornos que se dan a los jueces, a los policías y a los testigos. Los sobornos se dan para perjudicar a los que dicen la verdad y para ayudar a los que se oponen a ella. La persona que acepta un soborno es necia, por sabia que se crea. Algunos dicen que todos tenemos un precio, sin embargo los que en verdad son sabios no pueden ser comprados a ningún precio.

7.8 Para terminar lo que se empieza se requiere mucho trabajo, sabio asesoramiento, autodisciplina y paciencia. Cualquiera que tenga visión puede comenzar un gran proyecto. Pero la visión sin sabiduría a menudo tiene como resultado proyectos y metas inconclusos.

7.14 Dios permite que a todos nos lleguen buenos tiempos y malos tiempos. Nos ofrece una combinación de ambos tan buena que no podemos predecir el futuro, ni depender de la sabiduría y el poder humanos. En los tiempos de prosperidad, nos encanta quedarnos con la gloria. Luego en la adversidad, tendemos a culpar a Dios sin agradecerle las cosas buenas que surgen de ella. Cuando la vida parezca segura y normal, no permita que la autosatisfacción ni la complacencia lo haga sentirse demasiado seguro, porque Dios puede permitir que la adversidad lo haga regresar a Él. Cuando la vida parezca incierta e incontrolable, no se desespere: Dios está al timón y sacará cosas buenas de los tiempos difíciles.

7.16-18 ¿Cómo puede ser alguien demasiado justo o demasiado sabio? Esta es una advertencia en contra de la presunción religiosa: legalismo o falsa justicia. Salomón estaba diciendo que algunas personas son excesivamente sabias o justas ante sus propios ojos, porque están engañadas por sus propios actos religiosos. Son tan rígidas y tienen una visión tan corta que pierden la sensibilidad hacia la verdadera razón de ser buenas: honrar a Dios. El balance es importante. Dios nos creó para ser personas totales que buscan su justicia y bondad. Por lo tanto debemos evitar ambos extremos: legalismo e inmoralidad.

7.23-25 Salomón, el hombre más sabio del mundo, confesó cuán difícil había sido actuar y pensar sabiamente. Recalcó el hecho de que no importa cuánto conocimiento tenga uno, siempre existen misterios que nunca comprenderemos. Así que creer que uno tiene suficiente sabiduría es señal de que no la tiene.

7.27,28 ¿Acaso pensaba Salomón que las mujeres no podían tener sabiduría? No, porque en el libro de Proverbios personificó a la sabiduría como una mujer responsable. Lo que Salomón quiso decir no es que las mujeres no sean sabias, sino que es difícil que cualquier persona, hombre o mujer, sea sabia ante Dios. En su búsqueda, descubrió que la sabiduría era casi tan escasa entre los hombres como entre las mujeres, aun cuando a los hombres se les daba un programa de educación religiosa en su cultura y a las mujeres no. En efecto, el versículo está diciendo: «He encontrado sólo una persona entre mil que es sabia a los ojos de Dios. No. ¡He encontrado mucho menos que eso!»

7.29 Dios creó a los seres humanos para vivir rectamente. Pero ellos han dejado el camino de Dios para seguir sus propios caminos descendentes.

Capítulo 8

8.1 La sabiduría es la capacidad de ver la vida desde la perspectiva de Dios y saber cuál es el mejor curso de acción que se debe tomar. Muchos estarán de acuerdo en que la sabiduría es un bien muy valioso, pero ¿cómo adquirirla? En Proverbios 9.10, aprendemos que podemos comenzar a encontrar la sabiduría por medio del temor a Dios (respeto y honor). Por lo tanto, la sabiduría es el resultado de conocer y confiar en Dios, no un simple medio de encontrarlo. Conocer a Dios nos llevará a comprender y a difundir este conocimiento entre los demás.

8.10 Este versículo probablemente se refiere a cómo nos olvidamos rápidamente de la maldad realizada por algunas personas después de que estas mueren. Al regresar del cementerio les alabamos en la misma ciudad donde cometieron sus maldades.

8.11 Si Dios no nos castiga en forma inmediata cuando pecamos, no debemos suponer que no le importa o que el pecado no tiene consecuencias. Sin embargo, resulta mucho más fácil pecar cuando no sentimos las consecuencias de inmediato. Cuando un niño hace algo malo y no lo descubren, le es mucho más fácil repetir la acción. Pero Dios sabe todo lo malo que hacemos, y algún día tendremos que responder por todo lo que hemos hecho (12.14).

8.15 Salomón recuerda el remedio para las preguntas sin respuesta de la vida. Recomienda gozo y contentamiento en el peregrinaje de la vida. Debemos aceptar cada día con su medida diaria de trabajo, comida y placer. Aprendamos a disfrutar lo que Dios nos ha dado para refrescarnos y fortalecernos a fin de que continuemos su obra.

8.16,17 Aun si tuviera acceso a toda la sabiduría del mundo, el hombre más sabio sabría muy poco. No hay nadie que pueda comprender completamente a Dios y todo lo que Él ha hecho. En la vida siempre habrá muchas más preguntas que respuestas. Pero lo desconocido no debería ensombrecer nuestro gozo, nuestra fe ni nuestro trabajo porque sabemos que alguien mucho mayor que nosotros lleva las riendas y podemos confiar en Él. No permita que lo que no conoce del futuro destruya el gozo que Dios quiere darle hoy.

Capítulo 9

9.2 «Todo acontece de la misma manera a todos» significa que todos moriremos.

9.5,10 Cuando Salomón dice que los muertos no saben nada y que no hay trabajo, ni planificación, ni conocimiento, ni entendimiento en la muerte, no está contrastando la vida con la vida después de la muerte, sino la vida con la muerte. Una vez que usted muere, no puede cambiar lo que ha hecho. La resurrección a una nueva vida después de la muerte era un concepto vago para los creyentes en la época del Antiguo Testamento. Sólo quedó claro después de que Jesús se levantó de los muertos.

9.7-10 Considerando las incertidumbres del futuro y la certeza de la muerte, Salomón recomienda disfrutar la vida como un regalo de Dios. Quizá pudo haber estado criticando a quienes posponen todos los placeres por acumular riquezas. Salomón pregunta: «¿De qué valen las riquezas?» Es importante disfrutar de los regalos de Dios mientras podamos, porque el futuro es muy incierto.

9.8 Se usaban ropas blancas y ungüento en la cabeza en señal de felicidad y celebración.

9.9 Salomón también escribió un proverbio acerca del matrimonio. «El que halla esposa, halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová» (Proverbios 18.22). Qué triste es estar casado y no apreciar ni disfrutar el gozo y el compañerismo que Dios nos ha dado.

9.10, 11 No es difícil pensar en casos donde el más rápido o el más fuerte no gana, el sabio pasa hambre y los inteligentes no son recompensados con riqueza ni honor. Cuando se ven casos así, la gente dice que la vida es injusta, y tienen razón. El mundo es finito y el pecado ha torcido la vida, haciendo de ella todo lo contrario a lo que es el propósito de Dios. Salomón está tratando de reducir nuestras expectativas. El libro de Proverbios enfatiza cómo sería la vida si todos actuáramos con justicia. Eclesiastés explica lo que sucede a menudo en nuestro mundo imperfecto y pecaminoso. Debemos mantener nuestra perspectiva. No deje que las injusticias de la vida le impidan realizar un trabajo serio y dedicado. Nosotros servimos a Dios, no a la gente (véase Colosenses 3.23).

9.13-18 Nuestra sociedad sitúa la riqueza, la belleza física y el éxito por encima de la sabiduría. Sin embargo, la sabiduría es un bien mayor que la fortaleza, a pesar de que con frecuencia las masas no lo reconocen. Aun cuando es más efectiva, no siempre se escucha a la sabiduría, y los sabios con frecuencia pasan desapercibidos. De esta parábola podemos aprender a ser receptivos a la sabiduría, no importa de quien venga.

Capítulo 10

10.5-7 Al describir estas circunstancias que no son justas o no tienen sentido, Salomón quiere decir que la sabiduría por sí sola no puede proporcionar justicia. Salomón continúa basando su conclusión en el hecho de que todo lo que tenemos (desde la sabiduría hasta las riquezas) sin Dios no son nada. Pero cuando Dios usa lo poco que tenemos, se convierte en todo lo que pudiéramos querer o necesitar.

10.10 Tratar de hacer algo sin las habilidades o herramientas necesarias es como cortar madera con un hacha sin filo. Si una herramienta está desafilada, uno debe afilarla para poder trabajar mejor. De manera similar, si nos faltan habilidades, debemos afilarnos por medio de la capacitación y la práctica. En cada situación, afilar el hacha significa reconocer dónde radica el problema, adquirir o pulir las habilidades (o herramientas) para hacer un mejor trabajo, y luego salir y llevarlo a cabo. Encuentre los aspectos de su vida en donde su «hacha» no tiene filo, y afílela para que pueda ser más eficaz.

10.16-18 Cada vez que los hebreos tuvieron líderes inmaduros o irresponsables, la nación se derrumbó. Los dos libros de Reyes describen la decadencia de los reinos cuando los líderes sólo se preocupaban por sí mismos. Estos versículos hacen resaltar el problema básico de estos líderes: el egoísmo y la pereza.

10.19 Los gobiernos, los negocios, las familias y hasta las iglesias se ven atrapadas en la idea de que el dinero es la respuesta a todos los problemas. Lanzamos dinero a nuestros problemas, pero de la misma forma en la que la sensación de euforia que provoca el vino es sólo temporal, el efecto sedante de la última compra pronto se desvanece y tenemos que comprar más. Las Escrituras reconocen que el dinero es necesario para la subsistencia, pero nos alertan en cuanto al amor al dinero (véanse Mateo 6.24; 1 Timoteo 6.10, Hebreos 13.5). El dinero es peligroso porque nos engaña al hacernos pensar que la riqueza es la forma más fácil de obtener todo lo que queremos. El amor al dinero es pecado ya que confiamos en él en vez de confiar en que Dios ha de resolver nuestros problemas. Los que van en pos de sus promesas vacías un día descubren que no tienen nada, debido a que están en bancarrota espiritual.

Capítulo 11

11.1-5 Estos versículos de Salomón resumen que la vida encierra riesgos y oportunidades. Debido a que la vida no ofrece garantías, debemos estar preparados. «Echa tu pan sobre las aguas» significa que la vida presenta oportunidades que debemos aprovechar, y no limitarnos a ir a lo seguro. Salomón no apoya la actitud de desesperanza. Sólo por el hecho de que la vida sea incierta no quiere decir que no hagamos nada. Necesitamos un espíritu de confianza y aventura. Debemos enfrentar los riesgos y oportunidades de la vida con entusiasmo y fe dirigidos por Dios.

11.4 Esperar a que lleguen las condiciones perfectas significará inactividad. Este razonamiento práctico se aplica en especial a la vida espiritual. Si esperamos el tiempo y el lugar perfectos para leer la Biblia, nunca comenzaremos a leerla. Si esperamos una iglesia perfecta, nunca nos congregaremos. Si esperamos un ministerio perfecto, nunca serviremos. Tome medidas ahora para crecer espiritualmente. No espere a que lleguen condiciones que nunca existirán.

11.7, 8 Salomón no es un pesimista monótono en 11.7–12.14. Nos alienta para que nos regocijemos todos los días pero que recordemos que la eternidad es mucho más larga que la expectativa de vida de una persona. El Salmo 90.12 dice: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». La persona sabia no sólo piensa en el impacto del momento, echa un vistazo a largo plazo hacia la eternidad. Dé a sus decisiones un enfoque desde una perspectiva de Dios. Considere el impacto que tendrán dentro de diez años y para siempre. Viva con la actitud de que si bien la vida es corta, viviremos con Dios para siempre.

11.9,10 A menudo escuchamos a la gente decir: «No importa». Pero muchas de nuestras decisiones son irreversibles: permanecerán con uno el resto de la vida. Lo que uno hace cuando es joven sí importa. Disfrute de la vida ahora, pero no haga nada físico, moral o espiritual que pueda impedirle disfrutar de la vida cuando sea viejo.

Capítulo 12

12.1 Una vida sin Dios produce una persona vieja amargada, solitaria y sin esperanza. Una vida centrada en Dios es plena, hace que los «años malos» —cuando las incapacidades, las enfermedades y los impedimentos pueden ser barreras que nos impiden disfrutar de la vida— nos satisfagan debido a la esperanza de la vida eterna. Ser joven es emocionante. Pero la emoción de la juventud puede convertirse en un obstáculo para acercarse a Dios si hace que la gente joven centre su atención en los placeres pasajeros en lugar de en los valores eternos. Ponga sus capacidades al servicio de Dios cuando todavía sean suyas: durante la juventud. No las desperdicie en actividades malas o sin significado que pueden volverse malos hábitos y hacerlo insensible. Busque a Dios ahora.

12.6-8 La cadena de plata, el cuenco de oro, el cántaro y la rueda simbolizan la fragilidad de la vida. Con cuánta facilidad nos llega la muerte, con cuánta rapidez y sin esperarlo podemos regresar al polvo del que salimos. Por lo tanto, deberíamos tener la vida como un recurso que hay que usar sabiamente y no despilfarrarla frívolamente.

12.7,8 Despojados del Espíritu de Dios, nuestros cuerpos regresan al polvo. Despojados del propósito de Dios, nuestro trabajo es en vano. Despojados del amor de Dios, nuestro servicio es vanidad. Debemos poner a Dios primero sobre todo y en todo lo que hacemos, porque sin Él no tenemos nada. Saber que la vida es vanidad sin Dios motiva a la persona sabia a buscar a Dios primero.

12.11 El aguijón se usaba para mantener al buey o al ganado en marcha. Como un aguijón, una palabra sabia o una verdad importante puede ser desagradable cuando se aplica por primera vez, pero nos mantendrá en marcha en dirección de Dios.

12.12 Existen opiniones interminables acerca de la vida y filosofías acerca de la forma en la que debemos vivir, que pueden ser leídas y estudiadas por siempre. No es malo estudiarlas, pero deberíamos pasar la mayor parte del tiempo alimentándonos de la verdad de la Palabra de Dios. La sabiduría debe llevar a la acción. Los estudiantes sabios de la Biblia comprenderán y harán lo que se les ha enseñado. Debido a que nuestro tiempo en la tierra es muy corto, debemos usarlo para aprender verdades importantes, las que afectan esta vida y la eternidad.

12.13,14 En su conclusión, Salomón presenta sus antídotos para las dos enfermedades presentadas en este libro. Quienes carezcan de propósito y dirección en la vida deben respetar a Dios y seguir sus principios para la vida. Los que piensan que la vida es injusta deben recordar que Dios analizará la vida de cada persona para determinar cómo le ha respondido a Él y traerá a juicio todo hecho. ¿Ha comprometido usted su vida presente y futura con Dios? ¿Está su vida a la altura de las normas de Dios?

12.13,14 El libro de Eclesiastés no puede interpretarse correctamente sin leer estos versículos finales. No importan cuáles sean los misterios y las aparentes contradicciones de la vida, debemos trabajar hacia el único propósito de conocer a Dios.
En Eclesiastés, Salomón nos muestra que debemos disfrutar de la vida, pero que esto no nos exime de obedecer los mandamientos de Dios. Debemos buscar el propósito y el significado de la vida, pero no se pueden encontrar en los logros humanos. Debemos reconocer la maldad, necedad e injusticia en la vida, y aun así mantener una actitud positiva y una fe sólida en Dios.
Todas las personas tendrán que comparecer delante de Dios y ser juzgadas por lo que hicieron en esta vida. No podremos utilizar las incongruencias de la vida como excusas de no haber vivido adecuadamente. Para vivir bien, necesitamos: (1) reconocer que el esfuerzo humano separado de Dios es vanidad, (2) colocar a Dios en primer lugar… ahora, (3) recibir todo lo bueno como un regalo de Dios, (4) darse cuenta que Dios juzgará tanto lo malo como lo bueno y (5) saber que Dios juzgará la calidad de vida de toda persona. Resulta muy extraño que la gente se pase la vida entera luchando por alcanzar el verdadero gozo que Dios nos da como regalo.

 

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